sábado, 25 de marzo de 2017

La palabras chocantitas de twitter y demás redes sociales.




Pues ahora resulta que Twitter te brinda la bonita posibilidad de silenciar (censurar) aquellas palabras que resulten ofensivas para ti. Aquí entre nos yo no pienso hacer uso de esa función porque para mí ninguna palabra me resulta ofensiva, las actitudes sí. Además qué necesidad de silenciar cuando existe el derecho internacional irrenunciable de “mandar a la chingada al que te caiga mal”. Tan bonito que es darles cuello a todos aquellos individuos que resulten insoportables, no por la palabra que usan sino por el cerebro que no usan.

Pero bueno, como les decía a mí las palabras no me ofenden pero sí me ponen como de malitas. Hay palabras muy chocantitas que me caen gordas, y por añadidura las personas que las usan. Estas palabras para mí son causales de divorcio tuitero o feisbuquero, así que en cuanto las detecto comienzo a tramitar mi separación permanente de aquellas o aquellos que tienen dentro de su limitado vocabulario dichos vocablos.

A continuación una pequeña lista de esas palabras y el uso que le dan los tuiteros y los feisbuqueros. Sí usted amigo lector acostumbra usar alguna de ellas no se apure ni se sienta aludido, total usted y yo tendremos que acudir a terapia de pareja para salvar nuestra frágil relación tuitera o feisbuquera, eso en el hipotético caso que le interese seguir teniendo ciberrelaciones con este chocantito servidor (o sea yo).


Aquí la lista de palabras (o frases) que me purga encontrar en un tuit o post:

Gym.- Esta palabra es harto usada por aquellas personas que tienen la autoestima muy baja, y no lo digo yo lo dicen varios psicologos. Y es que la verdad a la mayoría de las personas no nos interesa en lo más mínimo si alguien va, está o viene del “gym”. De entrada en mis tiempos se llamaban gimnasios y no “gyms”. Así que gordos y gordas que me quieran presumir que están en el gimnasio sudando el pozole que se comieron un día antes favor de abstenerse porque a mí me tiene sin cuidado lo que hagan con sus músculos abdominales, bíceps, tríceps, glúteos y demás protuberancias corporales.

Peli.- ¡¿Qué es eso de “peli”?! ¡Se llaman películas! De unos años para acá las películas se volvieron pelis. A cada rato escucho o leo: “fui a ver una peli”, “voy a hacer una peli”, “me encantó la peli”, “¿de qué trata la peli?”, etc. Se me revuelve el estómago con esa pinche palabrita porque siento que la gente cada vez es más huevona hasta para hablar. Podría entender que en twitter hay ocasiones en las que uno tiene que “economizar” letras por la limitación de los 140 caracteres, pero usar la palabra “peli” al hablar o en facebook, eso sí es una reverenda succión de glándula mamaria. Niñas pubertas de 13 a 16 años la usan y me caen gordas, de hecho todas las pubertas en general me caen gordas, pero que la use una ñora o ñor de 40 años, eso sí no lo soporto… ¿luego por qué nos dicen chavorrucos?

Decreté.- ¿Han escuchado a esas personas que para todo dicen “ya lo decreté”? ¡¿Eso quééé?! No sean mamilas, no lo decreten solo háganlo o déjenlo de hacer y ya. No hay palabras mágicas, la voluntad no basta, lo único efectivo es la acción. “No me vuelvo a enamorar de gente como él, ya lo decreté”, “Voy a conseguir el trabajo de mis sueños, ya lo decreté”, “Voy a adelgazar los 55 kilos que tengo de más, ya lo decreté”, “Este año sí me caso, ya lo decreté”, “Este año sí me divorcio, ya lo decreté”, “La tercera es la vencida, ahora sí voy a ganar la presidencia, ya lo decreté”… o sea ¿neta creen eso? Como diría Pablito: “las cosas que nunca tuve son tan sencillas como irlas a buscar”. Así que para qué le damos tantas vueltas a las cosas y decretamos jalada y media si lo único que tenemos que hacer es trabajar por las cosas que queremos y no esperar a que una palabra mágica nos salve de nuestra miserable vida.

Gluten.- Uno: me importa un pito lo que coma la gente. Dos: me importa todavía menos pito si lo que comen está libre o no de gluten. Y es que por qué carajos la gente se siente importante presumiendo a sus congéneres sus trinches cupcakes o hot cakes libres de gluten. Repito, a los demás NO NOS IMPORTA lo que coman o descoman, tenga o no tenga gluten. Además, por lo general las personas que presumen sus tortas de tamal libres de gluten también presumen que consumen productos orgánicos y leches “especiales”, tipo de almendra o coco. En fin, todos estos seres artesanales enemigos del gluten son una mala influencia y un pésimo ejemplo para los mexicanos amantes de la cocina rica en sabrosisidad y gordosisidad. Así que señores anti gluten, por favor ya no mamen tanta leche de almendra (gluten free) porque caen mal. 

Crush.- Allá en mis jurásicos tiempos le decíamos “amor imposible”, “amor platónico”, “el bizcochito de mis sueños”, “la nalguita que me quiero merendar”, etc. Hoy en cambio las nuevas (y no tan nuevas) generaciones le dicen “crush”. No cabe duda que a los mexicanos nos chifla adoptar y usar anglicismos porque así como que nos sentimos más cool, más nice, con más charm. Yo francamente me niego a usar esa palabrita tan mamuca, en primer lugar porque a mi putrefacta edad ya no tengo a quién aplicársela, y en segundo lugar porque para mí el único y verdadero “crush” que yo recuerdo era mi Orange Crush en botella de vidrio.

Miércoles “Ombligo de Semana”.- Eso de andarle poniendo sobrenombres a los días de la semana me parece muy gato. Que si el miércoles es “el ombligo de semana”, que si el jueves es “el viernes chiquito”, que si a chuchita la bolsearon, o sea ¡no manche! En primer lugar se escucha muy burócrata, o como dicen ahora “muy Godínez”, eso de andar contando los días que le quedan a la semana laboral. Además como que no tiene una lógica los sobrenombres que le ponen a los días, y es que si el miércoles es el “ombligo de la semana” entonces bajo ese criterio el martes debería ser “las chichis de la semana” y el jueves “el chocho de la semana”, eso pensando que el lunes es “la cabeza de la semana”  y el viernes “los pies de la semana”. Por otro lado el sábado y domingo no entran en la semana laboral pero si quisieran darles su bonito apodo entonces tendríamos que darle la vuelta al metafórico cuerpecito para que el sábado fuera la nuca y el domingo las nalgas. Medallas debería merecer yo por este despliegue de creatividad y talento… ¿a poco no?


Estos fueron solo algunos ejemplos, los que de pronto me vinieron a la mente. Afortunadamente en este espacio existe la bonita posibilidad de actualizar los post así que conforme vaya encontrando nuevas palabritas o frases de esas que me machucan el hígado las iré sumando a la lista. Vía de mientras dejo constancia para que conste… conste ¡eh!


Otro día con más calmita… nos leemos.


domingo, 19 de marzo de 2017

De Tin Marin De Do Pin... ¡Fue!




Ayer sábado me vi ante la encrucijada de decidir entre tres eventos que requerían mi presencia, la decisión fue difícil:


1. Fiesta de XV Años.- Un buen amigo me convidó a los XV años de su retoño, cosa que le agradezco, pero una de las cosas que más me chocan en este mundo son las Bodas y las fiestas de  XV Años. Me pego las aburridas del siglo viendo los desfiguros del padrino alcoholizado dando su emotivo discurso para la cumpleañera, o el eterno desfile de familiares y amigos bailando el vals con la rolliza quinceañera, o el baile moderno con los chambelanes ensalzado con pirotecnia, luces y harto hielo seco; o en el caso de las bodas la ridícula “Víbora de la Mar” con los novios subidos en tambaleantes sillas, o la ceremonia de la liga y el ramo en la que siempre van a dar al suelo las tías gordas quedadas, o el infalible baile colectivo del “Payaso de Rodeo” o “No rompas mi pobre corazón” en completa desincronización, o el fallido intento de muchos chavorrucos por entrar en los trajes sudados de Timbiriche para cantar y bailar el popurrí ochentero. Y ni qué decir de las cenas que se sirven en esos lugares, porciones mínimas y desabridas de alimentos con nombres muy rimbombantes pero nada agradables al paladar. Y la monserga de los meseros acosándote en todo momento para que no te vayas a ir sin darles su inmerecida propinota.

2. Reunión Familiar.- Una vez más mis octogenarias tías se reunirán para platicar únicamente de achaques, enfermedades y medicinas mientras mis primas (mayores que yo) intentarán ponerle ambiente a la velada con sus discos de Los Joao, Bronco y los Bukis. Mis primos seguramente jugarán al analista político repitiendo solo lo que escuchan de la chaira mayor Carmen Aristegui o de la abyecta Denise Dresser. Mis sobrinos absortos en sus celulares sufrirán de un autismo voluntario a lo largo de toda la reunión. Y así el tiempo pasará lentamente mientras yo al mismo tiempo intento atender tres pláticas completamente diferentes para no parecer grosero.

3. Concierto Sinfónico.- Uno de los pocos lugares en donde converge la perfección en todas sus expresiones. Los instrumentos perfectos elaborados por talentosos luthiers afinados con suma precisión. Maestros músicos dirigidos por un talentoso director de orquesta. Solistas con años y años de estudio y dedicación. Obras de genios de la música. Y todo en una sala diseñada exclusivamente para disfrutar de tanta perfección. En el concierto el maestro Johannes Moser, uno de los mejores violonchelistas, tocará con la orquesta las “Variaciones sobre un tema rococó, op. 33” de Chaikovski y con un poco de suerte vendrá un encore. Durante el intermedio habrá la oportunidad de salir al mezzanine para tomar una copa de vino tinto mientras el espíritu se reacomoda para la segunda parte del concierto. No habrán celulares en la sala, no habrá gente hablando, no habrá gente entrando una vez comenzado el concierto, en resumen no habrá pelados que me generen mis habituales entuertos y muinas. Todo será bonito, hermoso, respetuoso, cordial, sublime… será simplemente perfecto. Y de allí a cenar rico.



Bueno pues esas fueron mis tres opciones, seguramente ya se imaginarán por cuál me decidí. 


Otro día con más calmita... nos leemos.