miércoles, 6 de septiembre de 2017

Frida Kahlo. Me pinto a mí misma




Amigo lector, usted lo sabe y lo sabe bien (como dice el “ticher”), el Museo Dolores Olmedo es sin lugar a dudas uno de mis museos favoritos de esta tenochca ciudad. Constantemente lo estoy promoviendo y recomendando porque me encanta, me parece un espacio único dentro de esta gran ciudad. Sin embargo hoy sí tengo una queja para este museo que tantas cosas bonitas me ha dado a lo largo de muchos años. Mi queja no es con el afán de molestar, de denostar, no, mi queja tiene el único y noble fin de señalar algo que no me gustó esperando que en un futuro se tome en cuenta mi opinión… sé que sí.

Resulta que el pasado fin de semana fui a la exposición Frida Kahlo. Me pinto a mi misma y descubrí que hubo un grave error al ponerle el nombre a dicha muestra porque se debió haber llamado Frida Kahlo en Penumbras. Y es que francamente la exposición está pésimamente iluminada, le falta mucha luz al espacio y a las pinturas. Sí, ya sé, me dirán que es para conservar la obras en buen estado… ¡la manga qué! Yo he estado en algunos de los museos más importantes del mundo y si bien las obras no tienen reflectores sí están lo suficientemente bien iluminadas para que el espectador pueda apreciarlas (salvo algunas técnicas que sí requieren poca luz para no dañarlas).

En Frida Kahlo. Me pinto a mi misma es tan mala la iluminación que algunas obras tiene incluso sombras sobre ellas, sombras de los marcos. Además, intentar leer las cedulas informativas con esa luz medieval es todo un reto para la vista humana, yo que todavía soy un adulto contemporáneo en avanzado estado de descomposición tuve dificultad para hacerlo, no me quiero imaginar el problema que tendrán los cebollines y las ciruelitas (adultos mayores) que ya no tienen su vista el cien por ciento.

Algunos museos rentan “audio guías” para acompañar al visitante en su recorrido, bueno pues creo que este museo debería rentar “perros guías”, de esos que usan los ciegos, serían harto útiles para no tropezar en el camino.





Es cierto que yo no entiendo nada de museografía y esas cosas, pero me imagino que parte del objetivo de dicha disciplina debe de ser la satisfacción del espectador que es finalmente para lo que se monta una exposición. Así que de la manera más atenta y respetuosa le pido a mi adorado museo que tome en cuenta mi observación para futuras exposiciones. Muchas veces visité las mismas obras en las salas de este museo donde se exhibieron antes y ahí la iluminación siempre fue óptima, o sea que sí se puede. Ahí les encargo, por favor.


Otro día con más calmita… nos leemos. 

2 comentarios:

Caballero Jaguar dijo...

Nosotros fuimos hace poco, gracias a Dios la hija le gusta lo bueno. Y sí la sentí oscura, pero como no soy tan viajado como la vostra persona y de la Gran Tenochtitlán y Puebla no he salido, jejeje, no es cierto, no quise opinar nada. Qué bueno que compartimos ese punto de vista. Abrazote.

carmonamaro dijo...

No pos sí que está oscuro, el color es luz ahí le fallaron.