miércoles, 27 de septiembre de 2017

"It"... y diche uno, y diche dos, y diche tres




Otro típico caso de opiniones encontradas. Mientras que por un lado me recomendaban ampliamente esta película por el otro me decían que mi tiempo valía más, que no lo perdiera. Ambas opiniones vienen de personas en las cuales confío plenamente porque saben de cine y saben de mis gustos. ¿Quién de ellas tenía la razón? ¡Ambas! Así que había que verla para satisfacer mi curiosidad y para poder hacer un juicio con conocimiento de causa.

“It” (Eso) yo la clasificaría como un reverendo churro pero bien hecho. Bien hecho porque tiene todos los componentes importantes para mantener, por lo menos, la atención de espectador. Todos sabemos que la película está basada en una novela del maestro Stephen King lo que de entrada ya le da muchos puntos a su favor. King es una maquina hacedora de Best Sellers y este no es la excepción.

El encargado de realizar esta película fue Andy Muschietti a quien ya conocía por su trabajo en “Mama” (2013), una de mis películas de chusto favoritas, por lo menos de tiempos recientes. Sin embargo creo que en esta ocasión el director me quedó a deber porque el resultado de "It" a mi juicio no cuajó. Lo que vi en el cine fue una extraña mezcla de: “Stand by Me”, “Allien”, “Night of the living dead”, “The Goonies”, “Chabelo y Pepito contra los Monstruos” y “Las Aventuras de Juliacito”. Ahora bien, aburrida no le quedó, tiene sus momentos simpáticos, sus momentos de susto, sus momentos de ternurita y sus momentos de “¡ay, no mam…!”.

A mí me encantan los payasos, me caen muy bien y me dan mucha ternura, así que este payaso por mas dientes que le salgan nomás no me da miedo, de hecho me encantaría que trajera una bonita flor en la solapa para mojar a los niños antes de comérselos, sería un bonito gesto en atención a los amantes del gremio, como yo. Una cubeta llena de confeti también se agradecería, digo qué necesidad de desperdiciar tanta sangre, con lo escasa que está en estos días.

Los niños son una monada, diría mi parte jotita, en especial Eddie Kaspbrak, el personaje hipocondriaco que hace el actorcito Jack Dylan Grazer que por cierto me recuerda harto a Kevin Arnold de “Los Años Maravillosos”, claro sin Paul Pfeiffer y Winnie Cooper.

Es obvio que esta es la primera entrega y que pronto llegará al cine la segunda parte, o el segundo capítulo. De una vez les digo que voy a ir, no porque piense que me voy a perder una joya de la cinematografía sino porque si ya me chuté esta ahora tengo que cerrar el círculo, eso de dejar las cosas a medias no es de hombres… ni de payachitos.

¿La recomiendo o no la recomiendo? Yo diría que sí, que vayan y pongan en automático su mente, no intenten buscarle mucho sentido a lo que van a ver, es una película de horror, de terror y de franca pachequez, así que vayan, diviértanse y asústense en justa medida, nada que ponga en riesgo la “imaculadez” de sus calzones-pantaletas. Vía de mientras - A ver chamacos ¿Quién quiere un globo rojo? -.


Otro día con más calmita… nos leemos. 


jueves, 14 de septiembre de 2017

El mundo azul azulote de Yves Klein




Ya lo saben, yo de crítico de arte tengo lo que Peña Nieto tiene de estadista, o sea nada. Sin embargo en mi calidad de “observador de la vida social”, o dicho de otro modo “pinche criticón”, procederé a darles mi opinión de la exposición que se está presentando en el MUAC (Museo Universitario de Arte Moderno).

De entrada debo de aceptar que como siempre sucumbí a la trinche curiosidad, esa misma que mató al gato. Desde hace mucho estoy convencido que lo mío no es el arte contemporáneo porque considero que el 99% apesta, pero claro, es políticamente incorrecto aceptarlo públicamente porque uno podría ser tachado de ignorante o inculto pero eso a mí siempre me ha tenido sin cuidado.

La muestra en cuestión es de Yves Klein, un artista francés al cual se le considera “pionero del arte acción y las prácticas inmateriales”, bueno eso dicen los que saben yo solo lo cito. La exposición toca tres facetas que marcaron la obra del artista: la monocromía, la materialidad de la carne y el arte como campo inmaterial.

De su periodo de “monocromía” la exposición nos muestra algunas de sus obras, una de ellas icono de este periodo, me refiero a Expression de l’univers de la couleur mine orange (Expresión del universo del color naranja mina) que no es más que un trinche lienzo pintado de naranja y ya, con su respectiva firma, eso sí, del autor. Llámenme ignorante, naco y hasta pelado si quieren pero yo no le veo nada de artístico a eso, con la pena. En este mismo contexto de la “monocromía” Klein creó y patentó su famoso color IKB (International Klein Blue) o sea el color azul azulote que lo hizo tan famoso. Con este IKB el artista siguió con sus obras monocromáticas, al principio bidimensionales y después experimentando con objetos, dejando así un sello propio en su trabajo. Con este color azul ultramar Klein parece que intenta pintar el mundo y todo aquello que le rodea, quizás esto viene de un complejo pitufo o na’vi… sabe.


"Expression de l'univers de la couleur mine orange", 1955.
Pigmento seco y resina sintética sobre cartón montado sobre papel.








Luego de ver mucho IKB llegué hasta donde se encuentran sus famosas “Antropometrías”, quizás las obras más conocidas de Klein. Para realizar sus famosas “antropometrías” el artista usó a sus modelos como pinceles humanos, las embadurnó de pintura para luego, en calidad de sello de burócrata, estamparlas en hojas de papel o lienzos para dejar ahí las impresiones de sus cuerpos desnudos. Para él el arte solo puede suceder en el espacio y por lo tanto como experiencia, y creo, eso sí, que eso era toda una experiencia. Cuando Klein realizó la Antropometría del periodo azul lo hizo en vivo y a todo color, bueno a todo color azul. Además, para hacer más locochón el asunto, se hizo acompañar de unos músicos, igual de locos que él, que tocaron la partitura de la Sinfonía Monótona Silente, una obra que solo consta de un solo tono y silencios. Ahora sí que como diría mi Inmortal y sabía abuela: “Dios los hace y ellos se juntan”.


Antropometría sin titulo, 1960.

Antropometrías sin títulos, 1960.

Antropometrías sin titulos, 1960.


En otra sala del museo encontré una serie de obras en las que el artista usó el fuego y el aire para realizarlas, quemando cartones para así crear algunas formas simpáticas y menos aburridas que sus “monocromías”.


"La marque du feu", 1961.
Cartón quemado sobre papel.


La muestra consta de 75 obras y algunos documentos como cartas, fotografías, dibujos y películas. El espació, que a mí en lo particular me chifla, como siempre parece estar demasiado grande para la exposición. Creo que el MUAC es un museo mal aprovechado que debiera de tener más obras para no dar esa sensación de “poquitez”.

Seguramente Yves Klein es un importante artista del siglo XX, seguramente tiene mucho mérito y hasta talento, pero a mí, en lo personal, francamente no me gusta y me parece solo un producto de la ocurrencia. Repito, yo no soy un crítico de arte y seguramente lo que digo son solo una sarta de tonterías producto de mi ignorancia pero por lo menos procuro ser sincero con mi opinión.

Yo me había prometido no volver a ir a este tipo de exposiciones pero quise darle una oportunidad a este artista por tratarse de quien es, sin embargo he de decirlo que me volvieron a timar, o por lo menos así me siento, engañado. Allá ustedes si quieren desperdiciar $40 pesotes visitando el mundo azulote de Klein, yo soy de la idea de que se los ahorren y mejor los inviertan en algo más gratificante, como por ejemplo una torta de milanesa con quesillo.

La exposición de Yves Klein, por si quieren ir, va a estar en el MUAC hasta el 14 de enero del próximo año. Advertidos están.


Otro día con más calmita... nos leemos.



miércoles, 6 de septiembre de 2017

Frida Kahlo. Me pinto a mí misma




Amigo lector, usted lo sabe y lo sabe bien (como dice el “ticher”), el Museo Dolores Olmedo es sin lugar a dudas uno de mis museos favoritos de esta tenochca ciudad. Constantemente lo estoy promoviendo y recomendando porque me encanta, me parece un espacio único dentro de esta gran ciudad. Sin embargo hoy sí tengo una queja para este museo que tantas cosas bonitas me ha dado a lo largo de muchos años. Mi queja no es con el afán de molestar, de denostar, no, mi queja tiene el único y noble fin de señalar algo que no me gustó esperando que en un futuro se tome en cuenta mi opinión… sé que sí.

Resulta que el pasado fin de semana fui a la exposición Frida Kahlo. Me pinto a mi misma y descubrí que hubo un grave error al ponerle el nombre a dicha muestra porque se debió haber llamado Frida Kahlo en Penumbras. Y es que francamente la exposición está pésimamente iluminada, le falta mucha luz al espacio y a las pinturas. Sí, ya sé, me dirán que es para conservar la obras en buen estado… ¡la manga qué! Yo he estado en algunos de los museos más importantes del mundo y si bien las obras no tienen reflectores sí están lo suficientemente bien iluminadas para que el espectador pueda apreciarlas (salvo algunas técnicas que sí requieren poca luz para no dañarlas).

En Frida Kahlo. Me pinto a mi misma es tan mala la iluminación que algunas obras tiene incluso sombras sobre ellas, sombras de los marcos. Además, intentar leer las cedulas informativas con esa luz medieval es todo un reto para la vista humana, yo que todavía soy un adulto contemporáneo en avanzado estado de descomposición tuve dificultad para hacerlo, no me quiero imaginar el problema que tendrán los cebollines y las ciruelitas (adultos mayores) que ya no tienen su vista el cien por ciento.

Algunos museos rentan “audio guías” para acompañar al visitante en su recorrido, bueno pues creo que este museo debería rentar “perros guías”, de esos que usan los ciegos, serían harto útiles para no tropezar en el camino.





Es cierto que yo no entiendo nada de museografía y esas cosas, pero me imagino que parte del objetivo de dicha disciplina debe de ser la satisfacción del espectador que es finalmente para lo que se monta una exposición. Así que de la manera más atenta y respetuosa le pido a mi adorado museo que tome en cuenta mi observación para futuras exposiciones. Muchas veces visité las mismas obras en las salas de este museo donde se exhibieron antes y ahí la iluminación siempre fue óptima, o sea que sí se puede. Ahí les encargo, por favor.


Otro día con más calmita… nos leemos.