jueves, 17 de agosto de 2017

Lluvia Singular


Cuando tenía 8 años había un bolero que iba a la casa de vez en cuando. Mientras lustraba los zapatos de papá yo me sentaba a su lado a verlo trabajar. Siempre, invariablemente, él me contaba que en su pueblo algunas veces por la noche llovían galletas y leche. Hoy que ya soy un adulto  francamente no tengo porqué no creerle. Lamentablemente nunca pregunté el nombre de su pueblo.

Otro día con más calmita… nos leemos. 


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