domingo, 30 de octubre de 2016

Los Muertos invaden el Centro de la Ciudad de México




Definitivamente un chimpancé de laboratorio aprende más rápido que yo. Una y otra y otra y otra vez me prometí no volver a ir a eventos multitudinarios, a eventos que convoquen a más de chingomil personas en un solo lugar. Pero no aprendo, soy más necio y aferrado que el Peje después de elecciones.

Pues nada que me entero que el flamante gobierno del DF, sí dije DF y no CDMX (les digo que soy necio), iba a organizar un mega desfile de Día de Muerto tal y como aquel que se inventaron los productores de la película de James Bond “Spectre”. Pero claro, una cosa es la magia de Hollywood (o su versión inglesa) y otra muy distinta es la cruda realidad tenochca de nuestra sobrepoblada ciudad.

Hice mi plan perfecto. Me llevo el coche, lo dejo en los alrededores del Metro Chabacano y llego cómodamente en metro al Centro. Y digo Centro y no Centro Histórico porque me choca que le hayan puesto “apellido” al que siempre conocimos como Centro a secas (de nuevo les digo que soy muy necio). Bueno mi plan perfecto parecía no tener ningún problema, pero claro estaba muy equivocado.

Llegué a los alrededores del metro Chabacano y no encontré ni un trinche lugar donde estacionarme. Recordé que allí muy cerca estaba la Comercial Mexicana Asturias así que metí el coche al estacionamiento de Don Julio Regalado ¡pero niguas! Vueltas y vueltas por el estacionamiento y cero lugares disponibles. Fácil estuve media hora esperando que la suerte me sonriera. Finalmente, segundos antes de abortar mi plan perfecto, una señora subió a su camioneta y dejó disponible un espacio mismo que inmediatamente ocupé.

Caminé hasta el metro y lo abordé, yo y otros poco menos de chingomil congéneres. El paseo en metro fue como siempre, toda una experiencia. Afortunadamente el trayecto en metro siempre es rápido así que sobreviví gracias a una buena actitud y a mis conocimientos tibetanos (nivel dalai) de relajación.

Llegué por la línea 8 hasta la estación Bellas Artes. Allí el metro se purgó y de él bajamos una bola de ilusos con la esperanza de disfrutar de un bonito carnaval mortuorio. Algunos de mis compañeros de viaje ya venían en traje de carácter. Zombis, catrinas y espectros, todos Región 4, se dirigían a puntos estratégicos para poder disfrutar de la parada. El lugar que yo había escogido minuciosamente y de donde pensaba tomar grandes fotos era la calle de Tacuba a la altura de la Plaza Manuel Tolsa, para mayor referencia frente al MUNAL.

El desfile empezaría a las 3 de la tarde desde la Glorieta del Ángel y yo llegué a mi photo spot a las 4 en punto, así que según mis cálculos no iba a tener que esperar mucho. La gente ya se encontraba estratégicamente ubicada a la orilla del arroyo vehicular, como quien dice con las nalgas en la banqueta. Yo me ubiqué atrás de una familia que estaba sentada en la banqueta así que la vista que tenía era inmejorable, solo había que esperar pacientemente.

Una de las personas que estaban sentadas en la banqueta por alguna extraña razón se levantó y se fue, quizás fue a hacer de la chis. Así que como decía mi abuela: “el que se fue a la Villa perdió su silla”, y yo pasé a ocupar su silla, o en este caso su cacho de banqueta. Mientras esperaba platiqué muy a gusto con el señor de provincia que tenía de lado izquierdo y con una ciruelita que tenía de lado derecho. Mientras la doña me platicaba de sus “riumas” frente a nosotros desfilaban cientos de miles de millones de trillones de compatriotas, todos con rumbo hacia el zócalo. No voy a negar que mientras esperé allí sentado me divertí horrores recortando al respetable, ya ven que yo soy un gran “observador de la vida social” como Montesquieu.

Toda clase de seres desfilaron frente a mí buscando un buen lugar donde ubicarse. Unos caracterizados, otros no, pero eso sí todos daban harto espanto. Desde niño me enseñaron que no debo de juzgar a la gente por su imagen pero francamente había unos que si no eran secuestradores o malvivientes, pues qué desperdicio de cara. Otros más en lugar de dar “meyo” daban harta ternura, como un gordis que iba disfrazado de James Bond en la película “Spectre”. Mi rollizo amigo se hizo su máscara de cartón igualita a la que traía Bond en la película. El traje era también idéntico al de Bond, claro que confeccionado en pura cabeza de indio y no en casimir ingles. Venía, como debe de ser, con su sombrero de copa, pero no crean que comprado en Sombreros Tardán, nop, el sombrero también lo había confeccionado él con cartoncillo y engrudo. Este flamante 007 del Bordo de Xochiaca venía acompañado de su distinguida y elegante chica Bond. Y así todos desfilaban frente a mí haciendo muy agradable y entretenida la larga espera.

De pronto comencé a ver que poco a poco la gente se fue retirando, cosa que llamó mi atención. Luego una señora le comentó a otra que el desfile siempre no iba pasar por la calle de Tacuba como habían dicho sino que iba a dar vuelta por la calle 5 de Mayo. Por un momento yo escéptico me resistí a dejar mi lugar estratégico pero llegó el momento en que tuve que levantar mi derrier de la banqueta para investigar qué estaba pasando. Y sí, efectivamente me cambiaron la jugada y descubrí que el desfile había cambiado su ruta original. Cuando regresé al Eje Central casi me fui de chichis cuando vi la enorme cantidad de gente que llenaba en su totalidad la antigua calle de San Juan de Letrán. Nunca en mi vida había visto tanta gente, ni en los conciertos de Paul McCartney o Roger Waters, ni en los desfiles del 16 de septiembre, ni siquiera en las noches del Grito de Independencia. Aquello era un impresionante mar de cabezas.

Intenté caminar por el Eje Central hasta la calle de 5 de Mayo pero me fue imposible. Afortunadamente mi estatura me permitía ver por encima de los demás, pero lo que veía era más “demás”. La gente trepaba por los postes y las ventanas de los edificios intentando ver algo. Yo logré observar algo del desfile, y ese “algo” me desilusionó. Francamente aquello no valía la pena así que comencé a pensar rápido en mi retirada. No quería imaginar cómo se iba a poner el metro en cuento terminara de pasar el desfile.

Tomé rápido un par de fotos para dar testimonio de la bonita afición de los mexicanos, de la afición a reproducirse cual conejos en primavera. Niños y papás frustrados se encontraban con ese gentío sin saber qué hacer, para dónde caminar. Yo no pude más así que busque la entrada al metro y me abrí paso hasta el andén.








Recordé que mi plan B del día era un concierto gratuito que iba a haber en la Delegación Benito Juárez. El tenor Fernando de la Mora, acompañado de la Orquesta Sinfónica del Edomex, iba a cantar a las 7 de la noche en la explanada de la delegación así que tenía hora y media para llegar hasta allá. Mientras iba en el metro mi cerebro como que decidió empezar a trabajar en serio y entonces entré en razón. Me dije: “Bueno Said tú no aprendes, vienes de un gentío y ahí vas de nuevo a otro evento gratuito a seguir haciendo corajes”. Así que decidí hacerme caso y aborté mi plan B a tiempo.

Y es que francamente yo soy muy chocantito, por no decir mamila, por no decir muy &#%*. Así que qué necesidad de ir a pasar incomodidades si bien puedo comprar mi boleto para Bellas Artes o la Sala Nezahualcoyotl en donde voy a ver y a escuchar un concierto como debe de ser, como siempre lo he hecho, en un ambiente cómodo, de respeto y acompañado de gente igual de chocantita que yo. Además ya he visto infinidad de veces a Fernando de la Mora y aquí entre nos francamente no es un buen cantante de ópera, apenas si está bueno como para cantar en delegaciones o teatros del pueblo.


Cuando recogí mi coche salí con rumbo a mi principado y no a la Delegación Benito Juárez. Ya en la Domus Saidiana me tumbé en el sofá y me puse a disfrutar de la Serie Mundial. Pero bueno, creo que no fue mi día porque perdieron los Chicago Cubs que es el equipo al que yo le voy. De cualquier modo la experiencia valió la pena, y valió la pena porque me dio un pretexto para hacer una de las cosas que más me gustan, escribir, escribir para ustedes.


Otro día con más calmita... nos leemos.


viernes, 28 de octubre de 2016

Los Alebrijes andan sueltos




Todo comenzó como el extraño sueño de un artesano cartonero de la Ciudad de México. Al maestro Pedro Linares López es a quien se le adjudica la creación de estos animales mágicos a los que el mismo llamó Alebrijes.

Se dice que durante una enfermedad don Pedro tuvo un sueño alucinante en el cual conoció a unas extrañas criaturas. Eran animales difíciles de distinguir por su fisonomía compuestas de varios seres, algunos incluso míticos. Estos animales irrumpieron el tranquilo sueño en el que se encontraba este cartonero de la Merced con gritos al unísono que decían: ¡Alebrijes! ¡Alebrijes! ¡Alebrijes! Don Pedro pudo escapar de ese fantástico sueño luego de que un extraño hombre le mostró la salida.

Cuentan que Pedro Linares despertó en medio de su propio velorio causando tremendo revuelo entre los presentes. Con el tiempo el quiso explicarle a sus más allegados todo aquello que él había vivido en ese sueño. Utilizando sus conocimientos en cartonería (él fabricaba piñatas, judas y máscaras de carnaval) comenzó a elaborar a todos esos seres extraordinarios que había conocido en aquel viaje fantástico. Y así fue como nacieron los primeros Alebrijes.

El trabajo de don Pedro Linares poco a poco se fue dando a conocer. El dueño de una galería de arte en Cuernavaca descubrió su trabajo, mismo que comenzó a difundir. De esta manera el maestro Diego Rivera, quien era un profundo admirador del arte popular mexicano, comenzó a adquirir algunas de sus obras. Por último la cineasta Judith Bronowski realizó un documental del trabajo de don Pedro que hizo que los Alebrijes se conocieran más allá de las fronteras.

El maestro Pedro Linares López murió en 1992 pero su obra continúa gracias a sus descendientes y a miles de artesanos de todas las regiones de México que hoy en día continúan elaborando Alebrijes. El Museo de Arte Popular, uno de mis favoritos de la Ciudad de México, cada año organiza un monumental desfile de Alebrijes. El de este año fue el 22 de octubre. Si por alguna razón se lo perdieron todavía están a tiempo de ir a admirar a los Alebrijes ya que van a permanecer sobre Paseo de la Reforma, entre la glorieta de la Diana y el Ángel de la Independencia, hasta el día 6 de noviembre. ¡Son 221 alebrijes!


Para las personas que viven fuera de la Ciudad de México con gusto les comparto algunas de las fotos que tomé este año en la avenida Paseo de la Reforma. Espero que para la próxima se den una escapada acá por tierras tenochcas para que puedan ver este bonito espectáculo muy mexicano.


























Otro día con más calmita... nos leemos. 


Nota: Si les gustan el arte que hacen los maravillosos artesanos de nuestro país no dejen de visitar el Museo de Arte Popular que se encuentra en el Centro de la Ciudad de México, ¡no tiene desperdicio! 

miércoles, 19 de octubre de 2016

Mi Nirvana



Me gustaría que me creciera más rápido el pelo porque uno de los lugares que más disfruto es mi peluquería de cebollines. Es un lugar con un paisaje fantástico, fresco, cómodo, relajado, un ambiente tranquilo en el cual uno se aleja por unos minutos del mundanal caos de la ciudad, un verdadero remanso de paz.

Me encanta, adoro, IDOLATRO a mi peluquero estrella, porque es muy callado, eso sí corta de la chingada, pero es muuuy callado. Muy diferente Charlie, mi anterior estilista, que era un artista con la tijera pero hablaba más que un perdido cuando aparece y así pues francamente yo no disfrutaba “mi momento”.

Mi actual peluquero Filegonio, sí así se llama no es apodo, es un hombre que respeta profundamente ese trance en el que caigo en cuantos sus tijeras comienzan a tocar mi pelo. Ese nirvana que alcanzo no es interrumpido a menos que yo lo quiera, así que mi estado de sublimación por unos minutos alcanza niveles cuasi orgásmicos, y todo por unos cuantos pesos. Nada que ver con los masajes de final feliz, esto es más espiritual jeje.

Filogonio, o “Filo” como yo le digo de cariño, se limita a saludarme, a ofrecerme “una coquita” y a preguntarme cómo voy a querer el corte. Jamás me pregunta la opinión de algún partido de futbol o hecho político, cosa que me choca (para eso están los trinches taxistas).

Filogonio también entra en un transe junto conmigo. De pronto lo miro de reojo y él está viendo mi coco como quien mira la lontananza en un ejercicio sublime de introspección.


El maestro "Filo" haciendo su magia.

Cuando me levanto del cómodo sillón de piel quedo profundamente complacido con el trabajo de “Filo” aunque en la nunca porte tremenda mordida de burro, eso no importa. Filogonio recibe su buena propina y se despide de mi seco como es, educado pero parco. Yo me retiro del lugar deseando que mi pelo crezca lo más rápido posible para poder regresar a mi lugar favorito, mi amada peluquería.


Otro día con más calmita… nos leemos.


Nuestros gustos en el cine de mal en peor.



Quería ir al cine a ver “Inferno” (en inglés) pero en el complejo de cines al que voy únicamente hay cuatro funciones en todo el día y una de ellas es a las 11pm o sea que saldría del cine a la una de la mañana... ¡pus ni que fuera antro! Por otro lado veo que en ese mismo complejo de cines el mega churro de Barbara Mori llamado “Treintona, soltera y fantástica” pasa 11 veces al día.  Creo que algo anda mal. No puede ser que ahora nos estén obligando a ver las películas dobladas al español o de plano a ver los churros mexicanos que se hacen hoy en día. ¿Qué en verdad somos tan analfabetos o huevones que ya no queremos leer subtítulos?


Esta película que quería ver en su idioma
original solo 4 funciones en el día.

Este bodrio de película 11 funciones al día.


Desde hace un buen tiempo yo tengo como Regla de Oro que si una película mexicana tiene un gran éxito es señal de que es una porquería que no debo de ver ni de chiste. Hasta la fecha mi Regla de Oro no me ha fallado. No puede ser que las películas mexicanas más taquilleras sean la de Eugenio Derbez (“No se aceptan devoluciones”) y la de Omar Chaparro (“No manches, Frida”). Y no es que yo solo vea cine de arte, sé que también existen las películas palomeras y que cumplen una función importante, la de entretener. Pero yo cuando voy a ver una película palomera que de antemano sé que no exige el menor esfuerzo intelectual del respetable por lo menos pido que esta tenga una buena factura, es decir que esté bien hecha.


No puede ser que estas sean dos de las películas más taquilleras del
cine nacional... por eso estamos como estamos. 


Ahora tendré que buscar otro complejo de cines, quizás en un rumbo menos pelado que el de mi Principado, en donde respeten el idioma original de las películas y en donde se exhiban las películas que me gustan en horarios más normales. En lo que respecta al nuevo cine mexicano, ahí sí les voy a fallar porque no pienso pagar ni un centavo por una porquería de esas. Y es que para ver a Omar Chaparro, a Eugenio Derbez o a Barbara Mori ahí está Televisa y Azteca con su programación basura. Por cierto, el chairerío critica a Televisa y a Azteca pero bien que consume todos sus productos: cine, programas, novelas, deportes, etc. Vieran de ser más congruentes, digo si es que son chairos que se respeten.


Otro día con más calmita... nos leemos. 



lunes, 17 de octubre de 2016

Las Mujeres del EZLN, las nuevas archienemigas de AMLO.




Ahora resulta que Andrés Manuel López Obrador no solo es el Presidente Legítimo de México sino también el Candidato Legítimo de la Izquierda. Nuestro querido Mesías Tropical se declara como el único ser en la tierra capaz de salvarnos de la mafia del poder, SI NO ES ÉL NO ES NADIE.

Andrés Manuel va por la vida con la premisa de que “o estás conmigo o estás en contra de mí” o lo que es lo mismo “o estás conmigo o eres parte de la mafia del poder”. El Peje no concibe la idea de que otra persona tenga el derecho legítimo de aspirar a la presidencia, menos si su ideología política es de izquierda. Él a lo largo de su vida política con sus hechos se ha adjudicado el titulo de legítimo dueño del monopolio mesiánico de la izquierda salvadora.

Al Peje le molesta mucho el hecho de que actualmente existan candidaturas independientes. Ya se peleó y descalificó a mi tocayo Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, actual gobernador del estado de Nuevo León, quien ha mostrado interés en la presidencia de México. Hoy que el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ha anunciado que elegirá a una mujer indígena para que participe en las elecciones de 2018 el Peje ha reaccionado de manera iracunda y rabiosa, muy a su estilo. El dueño de MORENA aparte de minimizar el anuncio del EZLN lo calificó como una maniobra para “hacerle el juego al Gobierno”. El eteeerno candidato a la presidencia criticó que el EZLN nunca lo ha apoyado, y como es costumbre (“si no estás conmigo eres parte de la mafia del poder”) los acusó de ser parte del siniestro sistema.


López Obrador, dueño del monopolio mesiánico de la izquierda salvadora.


Lo cierto es que cada candidato independiente que aparece son varios votos menos para él, por eso tanto interés en desacreditar a todo aquel que pretenda, que ose, correr para la presidencia de México, especialmente aquellos candidatos de izquierda o independientes. Ni modo, el pastel del electorado de izquierda se seguirá dividiendo y Obrador seguirá despotricando contra todos los que no estén con él, con el único y legítimo salvador de México. Bueno así es él, y si ya saben cómo es entonces ¡pa’ qué lo invitan!


Otro día con más calmita... nos leemos.

Como siempre les digo yo no soy dueño de la verdad absoluta, esta es solo una opinión… la mía.

jueves, 13 de octubre de 2016

Bob Dylan, flamante Premio Nobel.




Hasta la fecha no conozco premio alguno que no esté movido por intereses políticos o económicos, y el Nobel no creo que sea la excepción. Desconozco la impresionante y valiosísima obra literaria de Bob Dylan, sorry soy un ignorante, aun así me imagino, pienso, creo, que en el vasto mundo de las letras deben existir personas con mayores méritos para hacerse acreedores a este bonito y respetable premio. Mi fe en este galardón se apagó desde que en el 2009 le otorgaron el Premio Nobel de la Paz al presidente de uno de los países más bélicos del mundo, Estados Unidos. Yo creo que la esencia y el espíritu de estos premios creados por el industrial sueco Alfred Nobel se ha ido contaminando con muchos intereses creados, ya no me puedo ni me quiero imaginar qué sigue. Quizás pronto veremos el Premio Nobel de Literatura para Dulce María, el Premio Nobel de Medicina para el Dr. Simi, el Premio Nobel de Química para Juguetes Mi Alegría o el Premio Nobel de Física para Jaime Maussan. En fin, al tiempo.


Pd. Chido por los fans de Dylan, paz hermanos.


Otro día con más calmita... nos leemos. 

martes, 11 de octubre de 2016

Adiós al maestro Gonzalo Vega.




Durante mucho tiempo lo odié, me caía muy gordo, sin ser homosexual desataba en mí mis más bajos instintos homofóbicos. Tenía para con él un fuerte sentimiento de rechazo inexplicable. Un día viendo una película en la televisión entendí de dónde venía esa extraña animadversión. La película era “El Lugar Sin Límites” (1978) de Arturo Ripstein. En esa película Pancho, el personaje interpretado por Gonzalo Vega, le da tremenda golpiza al encantador personaje gay de Roberto Cobo, La Manuela. Seguramente alguna vez de niño vi la película y de allí le agarré ese odio gratuito al maestro Gonzalo Vega.

Luego de que entendí cuál era la razón de esos estúpidos sentimientos, mi admiración para con él fue total. Gonzalo Vega se convirtió desde ese momento en uno de mis actores favoritos. Lo vi muchas veces en cine y en teatro, siempre admiré y disfruté su trabajo.

Gonzalo Vega también fue un gran taurino. Se le recuerda como torero, ganadero y gran amante de la fiesta brava. Muchas muchas veces me lo encontré en la Plaza México disfrutando intensamente de las corridas. Un hombre gentil y amable.

Últimamente lo llegué a ver un par de veces en el hospital donde era atendido. Enfermo y visiblemente mermado siempre tuvo tiempo para atender a las personas que se le acercaban a saludarlo y a darle muestras de cariño. Yo por prudencia no me acerque a él pero a la distancia intercambiamos una cariñosa sonrisa solidaria.

El maestro Gonzalo Vega siempre será recordado con mucho cariño. Descanse en paz.



miércoles, 5 de octubre de 2016

¡¡¡Eeeeh, PUTO!!!




¿Grito homofóbico? Yo no lo creo, más bien un grito pelado y naco. Como sea resulta que para la FIFA sí es homofóbico por lo que le puso una bonita multa al futbol mexicano. Creo que no es la primera vez, entiendo que ya van cuatro veces que la FIFA intenta hacer que este grito desaparezca de los estadios aplicando sanciones monetarias. Dicen que si el peladaje que acude a los estadios insiste, pueden llegar a vetar estadios o incluso a darle cuello a los equipos mexicanos.

A mí en lo personal me da igual lo que griten en los estadios de futbol porque como no me gusta ese deporte ni me beneficia ni me perjudica, como dijeran los clásicos. Sé que para muchos es un grito muy ingenioso por lo que lo festejan y lo defienden a capa y espada. Yo creo que de ingenioso no tiene nada. Es tan bobo y simple como cuando alguien le festeja un eructo o un gas a un amigo. Pero cada quien tiene derecho a divertirse como quiere, incluso si su nivel intelectual está en el 1 (nivel oligofrénico).

Lo malo de todo esto, al menos para mí, es que esta manifestación bastante gatita ya llegó a otros escenarios. Ya me tocó en una ocasión escucharla en la Plaza México. El grito iba dirigido al Juez de Plaza luego de que este se guardó una oreja que a juicio del respetable merecía un matador. En otra ocasión escuché el grito en cuestión en un partido de beisbol, justo cuando el picher decidió darle base por bolas al bateador en turno. La noche del Grito, en el zócalo, un grupo de personas intentó hacerlo segundos antes de que saliera el presidente al balcón. No resultó, pero no dudo que en poco tiempo esto se vuelva parte del Grito de Independencia.

En fin, yo creo que este grito colectivo llegó para quedarse y difícilmente desaparecerá del gusto del mexicano. Repito, yo no lo veo como una expresión homofóbica pero sí poco creativa y harto naca. Habrá que ver en qué termina esto de las sanciones. Yo soy de la idea que eso de andar prohibiendo palabras es coartar nuestra libertad, cualquiera que estas sean, por más gatas y poco creativas que resulten.


Otro día con más calmita... nos leemos. 

Nota: Yo soy muy cuidadoso cuando uso palabras que pueden tener una carga ofensiva. Así que si encuentran alguna palabra con esas características en las líneas anteriores, créanme la puse ahí precisamente con esa intención. Saludos a la CONAPRED jeje.

domingo, 2 de octubre de 2016

Roger Water en un zócalo lleno hasta su Pink Floyd




Es justo que comience diciéndoles que la verdad yo no me puedo considerar un gran fan de Pink Floyd. Lo que sí soy, de lo que sí soy un big fan, es del talento, el prodigio, la maestría y la genialidad de un artista, y señores y señoras todos esos adjetivos bien se le pueden aplicar a Roger Waters y todavía le quedarían cortos. Por eso es que no fue necesario que mi hija me hiciera manita de puerco para que la llevara al la Plaza Mayor de la Ciudad de México a ver a esta leyenda viviente.

Sí, ya sé, había jurado no volver a ir a un evento multitudinario dada mi avanzada y putrefacta edad, además de que toda la vida he sido muy chocantito en cuanto a pasar incomodidades y sufrimientos gratuitos, pero ya ven “más pronto cae un hablador que un cojo”. Así que un día antes tuve que doblar las manitas y darle el “sí” a mi hija.

El día comenzó mal. Muy de mañana, bueno ni tanto porque era sábado, me percaté de que en mi principado no teníamos agua. El tiempo pasaba poco a poco y nada que se solucionaba mi problema hidráulico. Estuve a punto de cancelar porque eso de andar por la vida todo hediondo no es de Dios. Pero antes de cancelar pensé en la ilusión que tenía mi Friducha quien por cierto estaba enfermísima de un resfriado y aun así no se echaba para atrás. Así que no tuve de otra más que acarrear unas cuantas cubetas de agua para tomar un baño taurino (o sea de orejas y rabo).

Yo había acordado con mi hija que si íbamos lo haríamos con máximo tres horas de anticipación, no más porque por mis problemas de espalda yo no aguanto más tiempo de pie. Sabía que existía la posibilidad de que no pudiéramos llegar hasta la plancha del zócalo porque a lo largo del día estuve monitoreando la webcam que apunta hacia allá y vi la gran cantidad de gente que estaba llegando, pero aun así nos íbamos animar a ir.

La cita fue en una estación del Metro, clásico, bajo el reloj. Yo llegué sumamente puntual, cosa nada rara en mí porque podré tener fea letra, mala ortografía y un carácter de la chingada, pero puntual sí soy. Mi trinche hija apareció media hora después de lo acordado, cuatro y media. Yo estaba dispuesto a darle la cagada de su vida pero cuando le vi la carita de bebe enferma, pues igual que siempre me ganó y no le pude decir nada.

Luego de saludarla me di cuenta de que traía tremenda backpack en la espalda. Molesto le dije - Por qué traes esa mochila, no te van a dejar pasar. ¿Qué tanto traes ahí? -, - Pues mi chamarra, mi bufanda, mis guantes, kleenex, etc. -. Parecía que mi pobre hija iba a esquiar a Vail y no al zócalo a ver a Roger Waters. Entonces le dije – Pues tú decide, ¿nos vamos con todo y mochila a ver si te dejan pasar o vamos a dejarla a tu casa aunque perdamos mucho tiempo? -. Afortunadamente a mi hija se le prendió el foco y se acordó que su madre andaba en el Centro, así que le marcó y se quedó de ver con ella para entregarle la mochila.  

Sin perder más tiempo nos subimos al Metro y nos bajamos en la parada Pino Suárez porque mi meticuloso análisis logístico me dijo que llegar por la calle de 20 de noviembre era la mejor opción. Además mi hija le iba a entregar la mochila a su madre allá por la calle de Regina.

Luego del furtivo encuentro con la progenitora de mi hija, le metimos segunda y nos encaminamos a toda velocidad por 20 de noviembre rumbo al zócalo. A la altura de República de Uruguay se encontraba una pantalla, luego casi frente al Palacio de Hierro se encontraba otra, y otra más en la entrada al zócalo. A pesar de que en esos lugares había aparentemente “filtros” de seguridad, absolutamente nadie nos revisó. Meter al zócalo una navaja, una escuadra, un cuerno de chivo o una granada de fragmentación hubiera sido pan comido.


La primera de las tres pantallas emplazadas en la calle 20 de noviembre.


La gente llegaba a borbotones. La seguridad no era buena ni mala, simplemente no existía. Como pudimos nos abrimos paso en una plaza pletórica de todo tipo de personas, la mayoría de ellas harto hediondas. ¿Quién dijo que el rock está peleado con el agua y el jabón? Y yo que sufrí acarreando agua en mi casa, de haber sabido me voy todo apestoso y no hubiera habido fijón… ¿ven cómo si soy harto chocantito?


De todo como en botica entre el respetable.

El sol caía a plomo y el cansancio era tremendo.


Faltaban 3 horas para el concierto y parecía que en la plaza ya no cabía ni un alfiler más. El Sol había caído a plomo todo el día así que los allí presentes ya mostraban los estragos de la insolación. Afortunadamente y dado que el gobierno aflojó tanto la seguridad muchos de los presentes se hidrataban con chelas y coctelería varia. Otros no querían perder tiempo y ya comenzaban a darle dos que tres jalones a la regañona. Yo intentaba entrar en estado de hibernación para engañar a mi espalda pero el tiempo corría muy lentamente.

Faltaban todavía como dos horas cuando escuchamos a lo lejos como por el sonido local le decían a la gente que estaba intentando llegar al zócalo que la plaza ya se encontraba a su máxima capacidad por lo que pedían su comprensión. A ellos eso les valía madres porque seguían intentando llegar a como diera lugar. Afortunadamente los pudieron detener porque de lo contrario aquello hubiera sido una tragedia y yo no estaría platicándoles mi experiencia.



El zócalo lleno a su máxima capacidad. Ahí clarito me veo, soy el de los
ojos bonitos. 


Mientras esperaba yo hacia un análisis crítico de mi entorno, cosa rara en mí. Un trinche drone volaba sobre nosotros y hacía tomas en las alturas. Los balcones y las azoteas de los hoteles que dan hacia el zócalo estaban ya repletos de gente privilegiada. En los balcones de las oficinas del Antiguo Ayuntamiento y de su edificio hermano también se asomaban otros suertudotes. A mi alrededor la gente tomaba, comía y fumaba de todo, afortunadamente en completo orden. El equipo de sonido de Roger Waters envolvía todo el zócalo, torres de sonido se encontraban distribuidas absolutamente por todos lados. El escenario no era nada del otro mundo, una pantalla, sí muy grande (90 X 26 metros), tanto como la que tengo en la sala de mi casa, pero nada más. Todo estaba listo, solo era cuestión de esperar.

Minutos antes de las 8 de la noche las megapantallas se encendieron y comenzaron a proyectar una imagen de la superficie de la Luna, un lento viaje sobre los cráteres que poco a poco nos fue revelando a lo lejos la Tierra. Veníamos del lado oscuro de la Luna con rumbo a una maravillosa aventura musical. De pronto el sonido sube drásticamente en intensidad al tiempo que aparecen en escena Roger Waters y su grupo. “Speak to me” se escucha en las chingomil bocinas estratégicamente ubicadas a lo largo y ancho de la plancha del zócalo. La gente, obvio, estalla en júbilo y yo con ellos. El olor a “verdolaga” cada vez es más fuerte, y cómo no si a mi derecha tenía yo a Mr. Caquita de Chango y a mi izquierda al Sr. Colita de Borrego. Delante de mí no olía a mota porque estaba mi hija pero sí apestaba a Vick Vaporub que es igual de alucinante.

Luego vinieron temas como “Breath”, “Set he controls for the heart of the sun” y “One of these days”. Para la segunda canción Mr. Tlaloc pasa lista en el concierto y deja caer agua en cantidades empapatorias. Yo como soy anciano y harto previsor saco de una bolsa un par de impermeables (capas) para protegerme del vital liquido. Como estamos chic to chic, o sea nalga con nalga, me resulta harto difícil ponerme la capa pero lo consigo. Luego le ayudo a mi moquienta hija y así, ambos protegidos, continuamos con el concierto.






Apenas termino de equiparme cuando en la megapantalla aparecen las imágenes de unos relojes, obvio, la gente y yo lo sabemos, viene uno de los temas más conocidos de Waters, “Time”. Yo que no soy un experto en la música de Pink Floyd reconozco el tema y lo disfruto a mil. Esto se lo debo a un primo mayor que yo que durante mi pubertad intentó inocularme con el virus de Floyd, cosa que al parecer funcionó muchos años después. Todos los discos y videos que me puso finalmente hicieron efecto porque para ese momento yo ya estaba tan eufórico como el que más.

No terminaba de recuperarme de “Time” cuando en el sonido se escuchan cajas registradoras, ¡claro! es el momento de “Money”. El bajo de Roger Waters marca las primeras notas de esa súper rola y la gente se vuelve loca. Mi hija con todo y su constipación nasal se prende al escuchar la rola casi tanto como mi vecino que para entonces ya iba en el segundo porro. Todos coreamos la rola con nuestro perfecto inglés de escuela pública.

Luego de esos dos grandes éxitos del icónico álbum The Dark Side of the Moon se escucha la voz de Roger Water cantando el tema “Us and them” del mismo álbum. La gente toma un respiro y lo escucha atentamente. No estoy seguro pero creo que para ese momento ya dejó de llover. Yo estoy empapado, por lo menos de la cabeza, porque con la euforia que me habitaba decidí destaparme para sentir el agua de la lluvia cayendo sobre mí. Fue una sensación alucinante. La neta no sé si los jalones involuntarios que le di a la mois de mi vecino junto con la música de Waters ayudaron para sentir la lluvia como nunca.

El turno es de “Fearless”, tema que confieso no reconocí pero que a mí en lo particular me gustó. Waters aprovecha para desplegar algunos mensajes políticos. Protesta contra la violencia, la policía y el deterioro del medio ambiente. La cosa se pone ligeramente chaira. Luego viene “You’ll never walk alone”, ahora el sentimentalismo aflora. Todo es hermandad, me recordó al difunto Lennon, solo faltó que nos agarráramos de las manos.

Al terminar “Fearless” las pantallas se transforman en una gran fábrica. De la parte alta surgen cuatro chimeneas humeantes. El sonido de sirenas inunda el zócalo. Todo recuerda el álbum Animals. El escenario está listo para escuchar “Pigs on the wing”. En las pantallas gigantes aparece la imagen del cerdo mayor, Mr Dunald Trump, cosa que enardece al respetable. Insultos en pantalla y a nivel de cancha van directos para mi anaranjado amigo Donald. De la parte derecha del escenario aparece el famoso cerdo, que a ojo de buen cubero yo le veo más facha de jabalí. El cerdo fue pintado por artistas mexicanos que se dieron vuelo poniéndole consignas al más puro estilo de “vivos se los llevaron, vivos los queremos”. Desafortunadamente el cerdo jamás puede emprender el vuelo porque los gentiles amiguitos que estaban por ese lado del escenario decidieron comérselo, así que poco a poco fuimos viendo como don Pig se hundía en un mar de gente hasta desaparecer.


Mr. Pig hace su aparición.

Donald Trump en pantalla mientras la porra lo saludaba.

El cerdo clavando el pico antes de que se lo comiera el público.


Toda la euforia creada por las imágenes de Trump ahora es usada como introducción para escuchar quizás el tema más esperado de la noche. De nuevo el bajo de Roger Waters junto con el sonido de unos helicópteros nos da la pista, es LA ROLA, claro que me refiero a “Another brick in the wall”. Esta sí hasta la señora de los hules se la sabe. No sé cuanta gente hay, 100 mil, 200 mil o chingo mil, el chiste es que todos la cantan. En ese momento me doy cuenta que la neta si soy fan de Pink Floyd, o por lo menos un fan villamelón. A Waters se le unen en el escenario un grupo de críos para cantar los coros... hey teachers, leave them kids alone!!!




Con esos dos grandes rolones, aunado a mensajes en las pantallas tales como #RenunciaYa, el concierto llega a su clímax. Pero falta aun más. El tema “Run like hell” hace que un grupo de cinco niñas talla hobbit que están atrás de mí se prendan y comiencen a hacer una especie de aerobics de alto impacto. Las pubertas no han visto nada del concierto pero ellas traen su fiesta y se la pasan bien, claro también ayudadas por el correr de la mostaza. Mientras yo disfruto el bonito espectáculo puberto la gente abre espacio para dejar pasar a unos tenochcas que asustados cargan en calidad de bulto a uno de los de su especie posiblemente víctima de una overdose de “algo”.






El concierto está por llegar a su fin. Waters y su grupo tocan “Brain damage” (así como el de mis vecinitas pubertas) y “Eclipse”, temas que cierran el lado B del álbum The Dark Side of the Moon. Durante el tema “Eclipse” el escenario se transforma en la portada viviente del álbum. Una gran pirámide hecha con luz cubre a todo el grupo y rayos de colores se despliegan en abanico sobre la plancha del zócalo. Mi vecino quien ya se encuentra hasta su madre al ver esto exclama por dieciochoava vez: “Qué locochón, qué locochóóón”.

Llega el fin del concierto y el respetable se vuelca en aplausos. Se escucha el clásico Ole ole ole, Roger, Roger… Mis hobbits amigas ya van como en el quinto orgasmo, bendita juventud. Mi vecino el metodista le pregunta a su chava si las torres de Catedral se están moviendo. Mi hija se para de puntitas y hace un esfuerzo para ver a Roger por última vez. Yo aplaudo todo lo que acabo de ver y agradezco la necedad de mi hija para llevarme.

Y en eso estamos cuando vuelve a aparecer en escena Waters quien ofrece tocar una más, la del estribo. La gente lo agradece a grito pelado. Pero antes viene el momento chairo, el bonito momento en donde él se muestra harto preocupado por los mexicanos y sus problemas. Ese momento al que unos llaman mensaje solidario y otros más escépticos llamamos marketing. Waters se acerca al micrófono, desdobla un papel y comienza su perorata que dice así:

Yo estoy muy feliz de estar aquí. La última vez que toqué en México conocí algunas familias de los jóvenes desaparecidos en México. Sus lágrimas se hicieron mías, pero las lágrimas no traen de vuelta a sus hijos. Señor Presidente, más de 38 mil hombres, mujeres y niños han desaparecido,  muchos de ellos desde su mandato desde 2012. ¿Dónde están? ¿Qué les pasó? El no saber es el castigo más cruel, recuerda que toda vida humana es sagrada, no solo la de sus amigos. Señor Presidente la gente está lista para un nuevo comienzo. Es hora de derribar el muro de privilegios que dividen a los ricos de los pobres. Sus políticas han fallado, la guerra no es la solución. Escuche a su gente señor Presidente, los ojos del mundo lo están observando.

Por supuesto que toda la concurrencia aplaudió lo dicho, yo mismo lo hubiera hecho si fuera expresado por otra persona y en otro contexto. Y es que la verdad, como diría nuestro divo de Juárez ¡¿Pero qué necesidad?!  Ya solo le faltó decir algo del frijol con gorgojo. Yo que soy mal pensado me pregunto si también hubiera pedido la renuncia de Miguel Ángel Mancera de no haber sido porque él fue el que lo contrató, digo porque también muchos de los chilangos estamos hartos de sus tranzas y de su populismo. Pero no, no cabe duda que uno no muerde la mano que le da de comer. Por eso digo que eso salía sobrando, sin embargo al parecer las 200 mil almas allí reunidas no estaban de acuerdo conmigo porque le festejaron harto su mensaje panfletario. Sí, que chingue a su madre Peña, pero eso lo digo yo, no necesito que alguien de fuera venga a decirlo a mi país… ¿o qué yo me voy a meter en el debate del SI o NO a la monarquía en su país?




Terminando su mensaje chairo Water toca su última rola de la noche, “Confortably numb” del álbum The Wall. Hay que disfrutarlo hasta la última nota puesto que probablemente es lo último que escuche en vivo de Roger Waters, y no lo digo por él, lo digo por mí y mi espalda que ya no están para estos trotes.





Finalmente Waters agradece y se despide del público sosteniendo una bandera de México no sin antes acercarse al micrófono para gritar a todo pulmón… ¡Viva México Cabrones!


Otro día con más calmita... nos leemos.