lunes, 29 de febrero de 2016

Otra reseña más del Oscar 2016




Para los gachos y gachas que no me leyeron en twitter durante la Ceremonia del Oscar aquí les dejo los “asientos” de mis comentarios.

Primero y antes que nada diré que me la pasé mentando madres cada vez que la película “Mad Max: Fury Road” se llevaba un estatuilla. Creo que me falta sensibilidad o de plano no sé nada de cine porque por más que le echo ganas y pongo de mi parte para que esta obra maestra del cine contemporáneo me guste, nomás no puedo. La vi, la volví a ver, y nada, para mí esta película está sobrevalorada por un grupo de personas que insiste en volverla una película de culto, algo así como “Blade Runner” o “A Clockwork Orange”, y francamente, al menos para mí, nada que ver. Afortunadamente los seis Oscars que se llevó fueron únicamente en los aspectos técnicos y estéticos de la película, y aun así yo no estoy de acuerdo con por lo menos la mitad de esos premios. Pero bueno hay de todo en la viña del Señor, con decirles que hay personas que creían que la saga de “Twilight” se iba a convertir en una película de culto, y sí, de culto pero a la ignorancia puberta. En fin, espero que los fans de “Mad Max: Fury Road” se den por bien servidos y ya no den lata.

Pero no todo fueron entuertos y muinas, hubo un momento que hizo que valiera la pena el haber estado aplastado en el sofá chingomil horas. Ese momento al que me refiero fue cuando anunciaron que Emmanuel Lubezki se llevó su tercer Osar consecutivo, cosa que nadie en la historia de estos premios ha conseguido. Yo me imagino que hasta el gran maestro Gabriel Figueroa se puso de pie allá en donde se encuentra para brindarle un aplauso a este talentoso cinematógrafo tenochca. Estoy seguro que sus ocho nominaciones y tres Oscars son solo el principio porque Lubezki es un genio y seguramente seguirá acumulando premios.

El Oscar a Mejor Actriz de Reparto no fue ninguna sorpresa, tal y como lo había dicho el Oscar fue para Alicia Vikander por “The Danish Girl”. Tiene poco que descubrí el innegable talento de esta pequeña mujer sueca y francamente quedé encantado, por talentosa y por obvias razones (bizcochito). De las otras cuatro nominadas quizás la única que sobraba era Rachel McAdams de “Spotlight”, porque quitando a esta todas hubieran bien merecido la estatuilla, principalmente y en mi opinión Rooney Mara por “Carol”.

En lo que respecta al Oscar a Mejor Actor de Reparto ahí sí que hubo una gran sorpresa, para mí una gran y agradable sorpresa. Y es que resulta que todo mundo pensaba (y quería) que este Oscar se lo llevara tata Stallone, ¡pero niguas!, se la pellizcó y bien. Y es que simplemente no puede ser que alguien que ha sido un pésimo actor toda su vida de pronto, como por gracia divina, al final de su carrera se convierta en un gran actor. Esta nominación creo que solo fue para darle gusto al público nostálgico al que claro que le hubiera gustado que ganara el Oscar. El premio a Mejor Actor se lo llevó Mark Rylance por “Bridge of Spies” y yo quedé más que contento con esta elección. Christian Bale, Tom Hardy y Mark Ruffalo son grandes actores, estoy seguro que llegará su momento para cada uno de ellos, al tiempo.

El premio a Mejor Actriz era otro de los más anunciados y no hubo sorpresas. Brie Larson hizo un trabajo estupendo en “Room”, por supuesto que era mi favorita así que quedé muy contento con la elección de los miembros de la Academia. De las otras cuatro nominadas la que evidentemente sobraba era Jannifer Lawrence que, independientemente de que a mí me cae en la punta, yo creo que no debió estar nominada este año. Creo que la única película que me faltó de ver fue “45 Years” por lo que no podría opinar acerca de la nominación de Charlotte Rampling, sin embargo la recuerdo muy bien haciendo un gran trabajo en “Melancholia”.

Y llegó el premio a Mejor Actor. Los bomberos estaban preparados afuera del teatro porque si Leonardo DiCaprio no se llevaba de nuevo el Oscar seguro sus fans iban a incendiar el lugar. Pero que no panda el cúnico porque no hubo necesidad, finalmente y luego de haberlo perdido ya en cuatro ocasiones, gracias a la película de un mexicano se lo llevó. Yo lo siento por el resto de los nominados porque, de nuevo en mi muy particular punto de vista, en esta ocasión no se lo merecía. Pero bueno como la Academia toma chocolate y paga lo que debe, pues pagó y se lo dio. Bryan Cranston (a quien amo), Michael Fassbender (el que pienso se merecía el Oscar) y Eddie redmayne, estuvieron estupendos cada uno en sus papeles pero desgraciadamente les tocó la mala suerte de competir con un “adorado” del público. Mi querido Matt Damon que me encanta francamente no merecía una nominación por su trabajo en “The Martian”. Por lo menos en esta categoría todos quedaron contentos porque al fin le dieron el Oscar a DiCaprio que ya le debían por “The Wolf of Wall Street”.

El Oscar a Mejor Dirección era uno de los tres premios que podía ganar un paisano así que la expectativa era mucha. Solo me preocupaba una cosa y era que George Miller, el director de “Mad Max: Fury Road”, quien tiene en su historia como director absolutamente nada rescatable, fuera a ganar, cosa que afortunadamente no pasó. El Oscar se lo llevó como ya todos sabemos nuestro paisano Alejandro G. Iñárritu. Alejandro es una persona muy inteligente porque siempre se rodea de gente sumamente talentosa, un gran fotógrafo, un gran editor, un gran editor de sonido, grandes actores, y generalmente, NO en este caso, un gran guión, por eso el resultado siempre es una película de calidad. Yo no estoy convencido que este año Iñárritu se merecía el Oscar pero igual me dio mucho gusto que se lo llevara porque cada vez que un mexicano gana algo estoy convencido que abre las puertas para que otro mexicano llegue al cine gabacho que aunque no siempre es el mejor si es el que tiene mayor difusión. Tom McCarthy (Spotlight) o incluso Adam McKay (The Big Short) bien pudieron haber ganado este premio y hubiera sido más merecido, pero bueno siempre es mejor cuando una injusticia se comete a favor de un mexicano y no en contra.


Emmanuel Lubezki, Leonardo DiCaprio y Alejandro G.
Iñárritu, mejor cinematógrafo, mejor actor y mejor director.


Por último llegó el premio a Mejor Película que era una de las categorías más incierta o bien más competidas. Mis predicciones para ganar esta categoría eran en el siguiente orden: “Spotlight”, “The Big Short” y “The Revenant”, y pues le atiné a la primera. “Spotlight” no solo era mi predicción, también era mi favorita. Pero hay algo que no me puedo explicar y ese algo es ¡¿cómo fregados una película que no tenía ni al mejor fotógrafo, ni al mejor actor, ni a la mejor actriz, ni al mejor director, ni la mejor edición, pudo ganar el premio a Mejor Película del año?! Bueno eso de que no me lo puedo explicar es solo un decir, porque claro que me lo puedo explicar. Yo siempre he dicho que la clave para hacer una buena película es tener una buena  historia y esta película definitivamente la tenía. “Spotlight” ganó el premio al Mejor Guión Original, por eso esta película ganó el Oscar a Mejor Película y “The Revenant” no.


Mejor Película: "Spotlight".


Antes de ponerle punto final a los Oscars diré que la ceremonia, como ha venido pasando ya desde hace muchos años, perdió todo su atractivo. Yo sigo extrañando esos musicales que se hacían antes. Recuerdo que fue en una entrega del Oscar donde vi por primera vez a Michael Flatley con su impactante espectáculo “Lord of the Dance” o al talentoso grupo percusionista Stomp. Recuerdo los homenajes que se hacían a los grandes musicales de Hollywood o a las leyendas del cine. Recuerdo ver a grandes personalidades sentadas entre la audiencia. Creo que por ejemplo Jack Nicholson debería de estar siempre sentado en primera fila, ahí con sus lentes oscuros y su sonrisa de Jack Torranse, qué importa que no esté nominado, él viste la ceremonia. Ver en el escenario repartiendo premios a personas como Robert De Niro, Al Pacino, Dustin Hoffman, Clint Eastwood, John Travolta, Tom Hanks, Tom Cruise, Kevin Spacey, Susan Sarandon, Jodie Foster, Julia Roberts, Sharon Stone, Uma Thurman… como que se extraña. Y ni qué decir de la conducción del que para mí es mi favorito, Billy Crystal. Todo eso se extraña o al menos yo lo extraño, pero creo que eso ya fue y no volverá por lo que habrá que hacerse a la idea y tratar de disfrutar la ceremonia así como nos la recetan ahora, toda descafeinada y buscando ser siempre políticamente correcta, o sea, aburrida.


Otro día con más calmita… nos leemos.



sábado, 20 de febrero de 2016

Dos pájaros de un tiro




En mi larga lista de pendientes habían dos puntos, dos actividades harto importantes que podía y debía de realizar a la de ya antes de que mi conciencia y mis apoderadas me comieran el coco. La primera tenía que ver con esa insaciable hambre de mi hija de conocer todo aquello relacionado con la famosa pareja de pintores mexicanos Diego y Frida, en especial Frida, ya que es de todos conocida la enfermiza fascinación que tiene mi Friducha por la bigotona (dicho con todo respeto). La segunda actividad impostergable era hacer una visita al panteón en donde descansan los restos de una de las dos personas más buenas que yo jamás haya conocido, mi tía y mi tío.

El plan, al menos en papel, parecía perfecto. Primero pasar a la famosa Casa Estudio del maestro Diego Rivera que se encuentra en San Ángel para luego seguir mi camino hacia el Panteón Jardín en donde se encuentra la tumba de mis adorados tíos. Fácil, de esta manera estaría matando dos pájaros de un tiro, por un lado le daría gusto a mi hija y por el otro a mi madre quien también ya tenía mucho tiempo poniendo gorro con eso de visitar a los tíos.

Mis apoderadas (madre e hija) fuero partícipes de mi plan perfecto. Se le suplicó de la manera más atenta que estuvieran puntuales a la cita para que como dirían los clásicos “no nos agarraran las prisas”. Por supuesto que el énfasis que hice en la palabra “puntuales” valió gorro, como buenas mujeres se tomaron su tiempo, que fue mucho. Yo había calculado que si salíamos de mi Principado a eso del medio día nos daría perfectamente tiempo de visitar los dos puntos sin problema alguno. Pero claro, intentar ser puntual con una puberta y una anciana es prácticamente imposible. No sé si las mujeres, por lo menos las de mi casa, se manejan con un uso horario diferente al mío, quizás ellas van desfasadas dos horas del reloj de Catedral porque lo que para mí eran las 12 para ellas fueron las 2 de la tarde.

Mentalizado y casi consciente de que esto iba a pasar lo tomé con harta filosofía. Primero embarqué a mi ciruelita y luego pasé por mi princesa. Las 2 en punto y nosotros apenas en camino. El tráfico del sábado, por increíble que parezca, cooperó y se mostró generoso permitiéndonos llegar hasta San Ángel rápidamente a velocidad Papa en cinquecento. Calculo que habremos llegado como a las 2 y media a nuestro primer destino.

La visita a este conjunto de tres casas que el gran arquitecto y pintor Juan O’Gorman construyó (una para Diego, otra para Frida y la de él) fue toda una experiencia para mi fridomaniaca hija. Mi madre que siempre ha gozado de un gusto por el arte y la arquitectura también disfrutó la visita pese a lo complicada que esta puede resultar para una ciruelita para la cual cada escalera es un verdadero reto.

Yo ya había estado una semana antes en ese lugar así que fungí como guía oficial de mis apoderadas. Les di un recorrido completo, primero por la casa de Diego, luego por la de Frida y finalmente por la de O´Gorman. Mi chocantita hija, la misma que siempre alucina que le tome tantas fotos, en esta ocasión fue ella la que me suplicó que la retratara en cada rincón de las casas y el estudio. Creo que finalmente mi hija entendió que su padre no es tan menso con la lente y que debe aprovecharlo, cosa que últimamente hace.


Las casas que Juan O'Gorman construyó para Diego y Frida
en San Ángel. La azul, obvio, es la de Frida. 

 Dicen que cuando uno la pasa bien el tiempo vuela, y sí. Cuando vi el reloj ya eran pasaditas de las 4 así que consulté con mi madre para ver si aun quería ir al panteón o mejor lo dejábamos para otra ocasión. Ella con toda la tranquilidad que le dan sus años me dijo – Pues vamos, total ya estamos muy cerca. Si vemos que está cerrado nos regresamos, cuál es el problema -. Según yo el panteón lo cerraban a las 5 en punto pero discutir con mi Sacrosanta era inútil así que accedí y salimos de ahí con rumbo al Panteón Jardín.

Llegué rapidísimo, calculo eran las 4 y media, así que teníamos 30 minutos para por lo menos ver cómo se encontraba la tumba de mis tíos. Luego de ingresar al panteón me dirigí hasta el lote de la ANDA (Asociación Nacional de Actores) en donde están enterrados mis tíos. Ese espacio que está dentro del Panteón Jardín está destinado a los actores por lo que se encuentra bardeado y cerrado con llave así que para poder entrar hay que buscar al encargado.

Estacioné mi coche en las afueras del lote de la ANDA. En la puerta encontré un letrero que decía: “Favor de tocar la campana”. El único problema es que no había ni una trinche campana, ni siquiera un lazo que jalar. No me quedó de otra que comenzar a llamar a grito pelado al vigilante. Grité fuerte, toqué la reja con harta enjundia e incluso hice sonar el claxon de mi coche pero nada, ni rastros del méndigo vigilante. Comencé a sospechar que como buen mexicano y siendo sábado el caballero ya había hecho mutis y se había retirado antes de su hora de salida.

Cuando estaba por retirarme y luego de insistir como 15 minutos, a lo lejos vi a una de las personas que cuidan las tumbas que están cerca del lote de la ANDA. Dejé a mi madre dentro del coche y caminé junto con mi hija hasta donde estaba ese señor. Le pregunté quién me podría abrir a lo que él contestó – ¿Qué vienen a ver al Javier Solis? -, - No, vengo a ver a mis tíos. ¿Por qué? ¿A poco ahí está Javier Solís?-. Yo ya sabía que ahí habían muchos famosos enterrados pero hice la pregunta tratando de hacer conversación para ver si él me podía ayudar a entrar. Continuó el don – Sí, ahí hay un chingo de artistas, usted tóquele ahí debe de estar el vigilante, él le abre -, - Pues ya estuve tocando y no me contesta nadie -, - Es que como ya van a cerrar a lo mejor ya se fue -, - Pero si estoy tocando desde las 4 y media y no me contesta -, - Es que ese cabrón es un huevón, ya ve cómo son los jóvenes que no quieren trabajar. Antes estaba un viejito con su esposa pero ya se murió y pusieron a este cabrón -. Y en eso estábamos cuando vimos a lo lejos que abrían la puerta. Le di las gracias al don y mi hija y yo regresamos de nuevo hasta la puerta del lote de la ANDA.

Cuando llegamos a la puerta ya no vimos al vigilante pero la puerta estaba abierta y el candado y la cadena colgaban a un lado. Le dije a mi hija que bajara a su abuela y la ayudara, yo mientras entré a buscar al vigilante para darle las gracias y decirle que no nos tardábamos. Lo llamé pero de nuevo ni sus luces, supuse que estaba dentro de un cuarto que construyeron seguramente para él y su herramienta así que decidí no molestarlo por el momento. Cuanto entraron mi madre y mi hija les pedí que me esperaran en lo que yo localizaba la tumba de mis tíos. Ya tenía varios años de no ir a verlos así que no recordaba con precisión el lugar exacto pero luego de caminar un poco entre las tumbas encontré la de mis tíos. Mi hija ayudó a su abuela y la llevó hasta donde yo estaba. Afortunadamente las condiciones en las que encontré la tumba fueron mejores de lo que yo pensaba, a diferencia de las tumbas vecinas que se mostraban en completo abandono la de mis tíos aun estaba completa y relativamente bien cuidada.

El sol comenzaba a ocultarse y el frío de la tarde-noche ya se sentía. Mientras mi madre y mi hija terminaban de rezar yo decidí dar un recorrido por el lugar – Voy a echar un vistazo, ustedes estén atentas no nos vaya a encerrar el vigilante -, - Sí, desde aquí vemos pero no te tardes – me dijo mi hija. Como mi Friducha nunca había estado en ese lugar le grité para que viniera hasta donde yo estaba, quería que viera algunas de las tumbas de los famosos ahí enterrados. Mi hija dejó a su abuela a lado de la tumba de mis tíos y llegó hasta donde yo estaba. Viendo la hora y no queriendo importunar más al vigilante le hice un tour muy rápido por el lugar. No nos habremos tardado más de cinco minutos. Ya de regreso le dije a mi hija – Ya llévate a tu abuela al coche porque ya está haciendo mucho frío, yo no me tardo solo voy a darle una propina al vigilante -.

Me dirigí de nuevo hasta el cuartucho del vigilante para entregarle una propina y darle las gracias. Antes de llegar escucho a mi hija que me llama desde la puerta y con cara de pánico me dice - Está cerrado el candado, ¡Ya nos encerraron! -. Fui hasta la puerta y sí, efectivamente la cadena estaba puesta y el candado cerrado. Mi hija estaba blanca del susto, mi madre todavía no se enteraba de lo que pasaba. Le dije a mi hija que fuera hasta la casucha y le gritara al vigilante a ver si salía. Yo sin perder la calma para no asustarlas más intentaba ver por la puerta si pasaba alguien para que diera aviso en la administración del panteón, pero nada. Afortunadamente mi hija había bajado mi celular del coche así que pensé en llamar a los bomberos para que fueran a rescatarnos, total una anciana de 83 años atrapada en un panteón seguro era una emergencia.

El tiempo pasaba y cada vez había menos luz, pensé que había que hacer algo rápido antes de quedar completamente a oscuras en aquel lugar. Con los nervios clarito escuché a Tin Tan que desde su tumba me cantaba “Busca lo más vital nomás, lo que es necesidad nomás y olvídate de la preocupación… vamos Said, pégale al ritmo”, luego como que escuché a Enrique Rambal decir “Padre mío, por qué me has abandonado”, y el gran Chava Flores también cantaba desde su tumba “Said el fufuy sus ojitos cerró, todo el equipo al morir entregó, cayendo el muerto, soltando el llanto, ni que fuera para tanto… murió, murió, murió”. Joaquín Pardavé o mejor dicho Don Susanito Peñafiel y Somellera no se quiso quedar atrás y entonado también cantó desde su tumba el gran cuplé de El Makakikus. Mientras, los hermanos Soler, Pedro Armendáriz, Manolo Fábregas y el buen Roberto Soto “Mantequilla” observaban con harto interés aquella tertulia imaginaria que yo alucinaba en mi cabeza.

Dejé por un momento mi viaje onírico y regresé a la realidad. Fui hasta donde estaba mi hija y luego de armarme de valor decidí entrar al tétrico cuartucho del vigilante. Allí en ese cuarto oscuro y húmedo encontré solo basura, un pico, una vieja pala, una silla rota y una mesa de madera con algunas cosas, entre ellas dos llaveros pletóricos de llaves de distintos tamaños. Seguramente esas llaves pertenecían a algunas de las capillas que hay ahí. Los dueños suelen dejarles copias a los vigilantes para que limpien por dentro las capillas y los nichos. Tomé los dos juegos de llaves y junto con mi hija fuimos hasta la puerta – A ver hija, haz de cuenta que es un concurso de Chabelo, si encuentras la llave que abra el candado te vas a ganar un premio -, - ¿Cuál premio papá? -, - ¡¿Cómo cuál?! Pues salir de aquí mensa, o qué querías una sala de Muebles Troncoso -. Mi hija nerviosa comenzó a probar todas las llaves, apenas había la suficiente luz para poder atinarle al candado. Cuando ya casi había probado todas, de pronto, la que menos esperaba, una llave muy pequeña para tremendo candadón, fue la que giró dentro del candado logrando abrirlo. Luego de que finalmente pudimos abrir la puerta mi hija poco a poco fue tomando su color natural y yo comencé a colocar mis gónadas en su lugar de origen. Todavía yo tuve la bonita y fina atención de regresar al cuartucho los juegos de llaves, luego me arrepentí, pensé que el maldito vigilante bien merecía que me hubiera llevado todas las llaves.


Esta es la entrada al lote de la ANDA en el Panteón Jardín.
En la puerta de lado derecho se alcanza a ver la cadena
con la que nos encerraron.

Ya los tres dentro del coche, calientitos, comenzamos a dirigirnos a la entrada del panteón. Luego pensé: solo falta que ya hayan cerrado la entrada principal del panteón. Claro que eso ya no me preocupó tanto porque hubiera sido capaz de acelerar al máximo mi coche para atravesar la puerta como en las películas de acción. Afortunadamente eso no fue necesario, el vigilante de la entrada muy amable nos abrió y se despidió de nosotros. Por lo que respecta al vigilante del lote de la ANDA estoy resuelto a regresar pronto para pasar a romperle su madre porque lo que hizo no tiene nombre. Dejar a una anciana de 83 años y a una niña atrapadas en el frío y la oscuridad del panteón bien merece una buena madrina al más puro estilo del Señor de los Cielos, y no me refiero a Dios Padre. Se la guardo, ya habrá tiempo para ajustar cuentas, vía de mientras agradezco a todos esos grandes artistas, actores, cantantes y compositores que nos cuidaron dentro de su panteón y que ayudaron a que mi hija encontrara la llave. No cabe duda que ellos junto con mis tíos evitaron que hiciera el oso llamando a los bomberos, seguro que hubiéramos salido en las noticias de la noche. La próxima vez que vaya pienso llevar una flor para cada uno de ellos, y claro también un buen cerrajero por si el pendejito ese decide hacernos lo mismo de nuevo.


Otro día con más calmita… nos leemos.


Nota: Ya habrá tiempo para hablar del tremendo abandono y deterioro en el que tiene la ANDA a sus actores. Creo que estas personas que nos dieron tantas y tantas horas de entretenimiento merecen un lugar más digno, por lo menos más LIMPIO. Próximamente escribiré y les mostraré como encontré el lugar, por lo pronto ya deberían ir corriendo al cuidador que no sirve para nada.