martes, 31 de marzo de 2015

Visitando Coyoacán sin entuerto ni muina.




Prueba superada. Después de mucho tiempo decidí regresar a Coyoacán (al Jardín Centenario) y pasé la prueba del entuerto y la muina. 

A pesar de que ese lugar se encuentra a tiro de piedra de mi Principado desde hace muchos años dejé de visitarlo porque era una verdadera monserga. El buscar donde estacionarme me ponía de malas, hoy me encontré con varios estacionamientos que evitan que tenga que lidiar con los insufribles franeleros extorsionadores. Ahora solo espero que muy pronto pongan parkimetros, prometo que entonces sí regresaré gustoso a Coyoacán con mayor frecuencia. 

Otra agradable sorpresa que me llevé fue que el jardín se encuentra libre de todos esos pandrosos vendedores ambulantes que apeladaban horrores el lugar y que lo hacían ver sucio e inseguro, además de que aquello siempre apestaba a alcohol/mota. Al parecer ahora los reubicaron en un mercado cercano en donde puede ofrecer su mercancía de una manera más ordenada, cosa que apruebo y aplaudo. 

También me emocioné al descubrir que aun existe el súper tradicional y legendario “Hijo del Cuervo”, aquel maravilloso lugar que perteneció al querido Alejandro Aura (qepd) y que vio nacer a grandes talentos, como por ejemplo a Andrés Bustamante “El Güiri Güiri”. Hoy no pude entrar pero tengo que regresar a recordar viejos tiempos. Junto al “Hijo del Cuervo” y alrededor del jardín hay muchos lugares que se ven bastante agradables, buenos pa’ echar comer, echar café y tomar la copa. Por cierto, en una de las esquinas del jardín aun existe el monumento al naco y al pelado, eso que algunos llaman el árbol del chicle. 

La iglesia, la Parroquia y Ex Convento de San Juan Bautista, me dejo atónito (osease pendejo), prácticamente me fui de chichis al entrar y ver el tamaño y la belleza del templo. Francamente no recordaba lo grande y bonito que es, lástima que, como muchos templos en México y en el mundo, estaba muy obscuro.

Otra cosa que puedo anotar a mi favor fue que a lo largo de toda mi estadía en ese bonito lugar nunca me encontré con unos de esos chocantitos y soporiferos mimos que son la delicia de chicos y grandes, de chicos y grandes con deficiencia mental, claro está. Lo cierto es que yo ¡odio a los mimos! ¡me pudren! ¡no los soportos!, claro, salvo dos honrosas excepciones, el gran Marcel Marceau y el de La Hora del Mimo que salía en Animaniacs.

Ya en Coyoacán había que ir por una nieve, es una actividad obligada, así que fui, y ahí fue donde la puerca torció el rabo. Primero cometí el error de no entrar a la tradicional nevería, la que yo conocía de siempre, la que está a un costado del Samborns, no, entré a la que está en la esquina porque la vi más grande y concurrida. Al principio me emocioné cuando descubrí que vendían Tres Marías, Flotantes y Bananas Split, pero luego vi unos que se estaban jambando unos parroquianos y ya no se me antojaron. Ya saben, me choca que me sirvan las cosas en vasos o platos de unicel, y ahí los sirven así, no en esos tradicionales platitos largos de vidrio. Pero bueno, pedí mi helado sabor nuez y otro de fresa para mi acompañante, el de fresa sabía a todo menos fresa, y el de nuez, pues no es… y se los dice un experto en helados. Me fui de ahí desilusionado y arrepentido de haber entrado.

Cuando salí de los helados recordé al viejo libinoputrido que se sentaba en el jardín, ahí frente a los helados, a ofrecer sus servicios de adivino, aquel que decía: “te digo si te quiere, te digo si te engaña, no le saques…”. Ese viejillo degenerado se la pasaba manoseando y apapachando a las niñas que interesadas en saber su suerte caían en sus manos toqueteadoras. 

Por último me di un rol por los alrededores y seguí recordando, El Convento donde me tomaba mis chelitas, la librería Gandhi visita obligada para hacer tiempo o comprar algún libro, las maravillosas flautas que vendía una lonchería que estaba enfrente a Gandhi y que ya no existen, en fin, muchos lugares, muchos recuerdos, que hicieron de aquella visita algo nostálgico y entrañable.

Por cierto, a estas alturas de mi relato seguramente se estarán preguntando si no pasé por uno de esos famosos cafés al Jarocho, y la respuesta es NO, y la razón es la misma de siempre, yo no soporto tomar café en vaso de cartón o unicel, así que el día que se me antoje un café en Coyoacán entraré a uno de esos lugares establecidos en donde el café sí se sirve en taza como debe de ser. Por otro lado he de confesar que si se me antojo comerme un buen elote, o un hot cake (si es que todavía existen), pero mi otrora buen estomago ya no es el mismo, ahora hay que cuidar la calidad y la cantidad de lo que me jambo o en la noche la tripa me pasa la factura y a sufrir se ha dicho.

Por cierto y para tranquilidad del Sanborns que está a un costado del Jardín Centenario le aviso que en esta ocasión no hubo necesidad de pasar a usar su tan cotizado baño, mi vejiga se portó a la altura y no día nada de lata.

Lo mejor de mi visita a Coyoacán fue que la hice entre semana, sí había bastante gente, pero la tolerable, nada que ver con la que debe de haber un fin de semana cualquiera. En fin, seguiré regresando, esperaré que siga mejorando el lugar, y claro, tendré fe en que pronto aparezcan los parkimetros que a mí, por lo menos a mí, me harán muy feliz. 


Parroquia de San Juan Bautista.

Los helados más chafas de Coyoacán.

Un bonito lugar para tomar tragos, está sobre la calle de Felipe Carrillo
Puerto a un costado de la libreria Gandhi.


Bien por Coyoacán sin tanta gente… pero no respondo el viernes, el sábado y el domingo. 


Otro día con más calmita... nos leemos. 

martes, 17 de marzo de 2015

Carmen Aristegui sale de MVS... ¿ahora sí va en serio?




Si usted ama, idolatra y venera con ciega fe a Carmen Aristegui favor de hacer caso omiso de esto, evitémonos descalificaciones, insultos y muinas incensarías. Ahora bien, si usted es capaz de resistir un pensamiento diferente al suyo sin en automático descalificar e insultar proceda a leer esto con mente abierta y véalo como un sano ejercicio de análisis y debate. Dicho lo anterior proceso a dar mi opinión, opinión que ya he compartido en varios espacios y que ahora registro aquí para aquellos que me lo han pedido.

Como ustedes ya estarán enterados, la periodista Carmen Aristegui fue “aparentemente” separada de MVS (corrida pues) por haberse tomado atribuciones que no le correspondían. Muchos de sus autómatas, perdón, de sus fans, alegan que esto es un atentando en contra de la libertad de expresión, atentado orquestado directamente en Los Pinos.

Cuando digo que Carmen Aristegui fue “aparentemente” despedida, lo digo porque yo todavía no estoy seguro si este despido es real o se trata, nuevamente, de un montaje planeado por su patrón Joaquín Vargas, por su otro y verdadero patrón Carlos Slim y por la misma Carmen. Y es que solo hay que recordar lo que pasó en 2011 cuando MVS despidió a Carmen Aristegui según por presiones de la Presidencia. En aquella ocasión, la periodista argumentó que su despido se había debido a la incómoda pregunta que hizo en relación al “alcoholismo” del Presidente Calderón. Luego, con el tiempo, aquello quedó perfectamente desmentido por el mismísimo Joaquín Vargas quien aceptó que había usado a Carmen Aristegui para presionar al Gobierno en relación a la banda de 2.5 GHz que estaba a punto de perder. Carmen fue recontratada y recontratada y regresó a MVS como si nada hubiera pasado. Muchos de los colaboradores y colegas que ahora defienden a ultranza a Carmen en aquel momento la criticaron y le recriminaron que no hubiera tenido un poco de dignidad y congruencia luego de haber sido usada, cual ficha de cambio, para chantajear al Gobierno. Carmen dijo que lo importante era recuperar su espacio ($$$) y que lo demás era lo de menos.

Por eso ahora desconfió de la salida de Carmen, y es que la burra no era arisca… Pero bueno, también existe la posibilidad de que su salida de MVS sea real, y es que eso también se puede explicar conociendo el tamaño del ego de la periodista quien siempre se ha sentido la única dueña de la verdad. Carmen siempre se ha envuelto en la bandera de las causas sociales, se dice defensora de la libertad de expresión, libertad que por cierto nunca se le ha coartado ya que siempre ha dicho lo que ha querido, incluso difamando y mintiendo impunemente. Solo hay que recordar el caso de Cuauhtémoc Gutiérrez a quien acusó de encabezar una red de prostitución. Tiempo después, Priscila Martínez, la supuesta enganchadora y cómplice de Cuauhtémoc, confesó en su declaración ministerial que le habían pagado 60 billetes de 500 pesos por inventar la historia transmitida por Carmen Aristegui en MVS. La periodista jamás se disculpó con Cuauhtémoc Gutiérrez quien de inmediato fue linchado por el solo hecho de tener una pinta de “depravado sexual”.

Los seguidores de Aristegui son muy parecidos a los seguidores de López Obrador, o no sé si sean los mismos, el caso es que cuando alguien se atreve a pensar diferente, a criticarlos, de inmediato vienen las agresiones y las descalificaciones. En el momento en que dices no estar de acuerdo con ellos, en ese mismo momento te conviertes en un hijo del PRI, en un vasallo del sistema, en un ignorante, en un manipulado, en un comprado, en un estúpido que no ve más allá de tus narices. Los seguidores de Carmen son incondicionales, no son capaces de poner en tela de juicio lo que ella dice, no se atreven siquiera a pensar, dejan que la mesías de los medios piense por ellos, actúan como lo que tanto critican, siendo borregos que actúan con ciega fe.

Ahora bien, con todo y que no estoy en nada de acuerdo con el tipo de periodismo que hace Carmen Aristegui, sí creo que deben de existir personas como ella, siempre debe de haber un contrapeso en todo, es lo más sano. Así como es necesaria la existencia de una izquierda en la política aunque esta esté en manos de gente como los Chuchos o el Peje, así mismo creo que debe de haber un noticiero con las características del de Aristegui. Por eso estoy seguro que, si no regresa a MVS tal y como lo hizo hace cuatro años, seguramente encontrará otro espacio donde podrá libremente seguir haciendo su “periodismo” para beneplácito de sus seguidores. Mientras, la que debería de estar dando noticias es la noticia, es la protagonista, tal y como a ella le gusta.

La libertad de expresión es un derecho, el mismo derecho que tiene cualquier patrón de contratar o despedir libremente a quien se le dé la gana, claro… de acuerdo a ley. La manipulación y el chantaje nunca serán el camino para negociar o llegar a acuerdos. Al tiempo.


Se dice, se comenta y se rumora...


Les recuerdo que yo no soy dueño de la verdad, esta es solo una opinión, la mía. 


lunes, 9 de marzo de 2015

Qué pasó güero, ¿vas a querer boletos para la Formula 1?




Y para que no les agarren las carreras, compren sus boletos pa’ las carreras… bueno, si pueden. Hoy comenzó la venta de boletos para la Formula 1 y hasta hace unas horas estaba bloqueado ticketmaster por la gran demanda. Al parecer yo estaba harto equivocado y soy el único jodido en México al que no le sobran $70,820 pesos más $3,320 (por cargos no reembolsables) para comprar un par de boletos con derecho de apartado para este bonito evento deportivo. Yo que estuve presente en los Grandes Premios anteriores y que ya sabía que los precios no iban a ser muy accesibles que digamos, me fui de chichis al ver los precios y sobre todo la demanda que hay para adquirirlos. No cabe duda que en México sí hay varo, el problema es que está concentrado en solo unos cuantos taqueros y políticos privilegiados.

Pero bueno, si a usted amigo mío le sobra el dinero y quiere presenciar un espectáculo bien bonito y ruidoso, no se pierda la Formula 1; usted vaya a como dé lugar, no importa si tiene que hipotecar su casa de interés social, o prostituirse en calidad de gavilán o paloma en Tlalpan, o bien vender uno de los riñones que le sobran a su rollizo y desatendido cuerpo, hágale como pueda pero vaya, no se va a arrepentir, se los digo por experiencia. El escuchar los motores a la hora de la arrancada y el oler el combustible quemado de los monoplazas cuando pasan frente a uno es una experiencia que jamás va a olvidar. Total, si ya está usted muy prángana y jodido (como yo), cómprese aunque sea de los más baratos ($1,500), esos que están en las rectas y que solo permiten ver los coches por una chingomilésima de segundo ya que pasan tendidos como bandidos.

Yo por mi parte tendré que rezar para que surja como de la nada algún sponsor que se interese en llevar de cachucha al Said, estoy dispuesto (como ya lo he hecho) a ponerme una de esas ridículas camisas llenas de publicidad que tanto odio y que tanto le chiflan al respetable. Si no consigo a un generoso mecenas pues ya estaré llorando por ahí de noviembre lamentándome por no haber comprado mi ticket para la Formula 1. Lo bueno es que van a haber 5 Grandes Premios en México, así que este año lo tomare como “año piloto” para medirle el agua a los tamales y ver qué tal les sale la organización, y si todo sale bien, pues para el próximo año ya estaré luciendo mi chamorrín bajo de algún farol noche tras noche vendiendo caro mi amor aventurero. Ahí si les interesa, me avisan.


Esto es lo más cerca que estaré este año de un F-1.

Este Ferrari está en Perisur por si quieren ir a conocerlo.


Otro día con más calmita... nos leemos.