sábado, 25 de octubre de 2014

La corneta pambolera de mi vecino




Ya de que escucho la peladísima corneta de mi vecino es que seguramente hay partido de fútbol. Prendo la tele para ver quién fregados está jugando, quiero saber qué es lo que emociona tanto a mi rupestre y oligofrénico vecino, y me encuentro con un partido del fútbol de la liga española. Dicen los de la tele que es el famoso "clásico español", debe de ser, yo no tengo por qué dudarlo. Le echo un vistazo al partido, nomás por no dejar (diría mi abuela), y me encuentro con un jugador que de inmediato llama mi atención. Creo, al mirarlo, por fin haber encontrado al culpable de que toda la bola de pelados se depilen las cejas, es un tal Cristiano Ronaldo. Este jugador, como diría mi madre: “es de buen tipo”, así que se podría decir que “le queda” (entre comillas) su look “metrosexual”, pero digo, seamos honestos, al resto de nuestros huehuenches compatriotas como que no les va eso. Y es que cada vez que veo un franelero o un taquero con las cejas depiladas, más que parecer metrosexual, como el tal Ronaldo, parece un transexual sacado directamente de alguna comparsa gay del Carnaval de Veracruz. Neta, si están rollizos (tirando a marris) y con la tés morena clara (tirando a prietos color de llanta), por favor, NO lo hagan, asustan, dan desconfianza… me apanican pues.

En fin, mi interés en el partido luego de 5 minutos termina y regreso a mis quehaceres, no sin antes reflexionar en lo hipócritas que son mis paisanos pamboleros, esos mismos que todo el tiempo se la pasan odiando a los gachupines, acusándolos, todavía y luego de casi cinco siglos, de habernos conquistado salvaje y vilmente; ¡ah!, pero eso sí, el día que juega el Real Madrid, orgullosos exclaman con un maravilloso acento ibérico… ¡Hala Madrid!


Señores, por favor, NO LACTEN.


Otro día con más calmita... nos leemos.

jueves, 23 de octubre de 2014

Los calcetines escapistas




Odio con todas mis fuerzas a los calcetines. ¿Por qué fregados cada vez que lavo calcetines siempre falta uno?, ¿por qué se esconde?, ¿dónde se queda?, ¿yo qué le he hecho?, ¿lo hace a propósito? Yo entiendo que la vida de un calcetín no ha de ser fácil, entiendo que quieran huir de su vida por el camino más fácil, pero yo qué culpa tengo, como diría Cristina Pacheco “ahí les toco vivir”.

Una vez secos y luego de pasar por la agüita, el Bold y el Downy, viene la hora de hacerla de Celestina con los calcetines… y ahí es donde Miss Piggy torció el rabo. Comenzar a hacer parejas es harto difícil, sobre todo cuando mis calcetines son casi todos iguales. Además, como buen vejete mañoso que soy, yo sostengo la tesis de que los calcetines tienen memoria, es decir que un calcetín que alguna vez estuvo en el pie derecho debe forzosamente seguir en el pie derecho por el resto de sus días. ¿Por qué si hay un zapato diseñado ex profeso para el pie derecho y otro para el izquierdo no va a haber un calcetín para el pie derecho y otro para el pie izquierdo?, eso es lo más lógico. Entonces, buscarle la pareja a un calcetín negro con “memoria” de pie derecho no es tan fácil, eso lleva mucho tiempo y requiere de una gran habilidad y paciencia.

Al final, cuando casi todos los trinches calcetines ya están felizmente arrejuntados con su alma gemela, siempre aparecen uno o dos que no encuentran a su pareja, ahí es en donde yo me preguntó ¡¡¿¿Qué chingados pasó con los calcetines faltantes??!! Y entonces comienza la frenética búsqueda, se lanza la Alerta Amber por todos los medios posibles, se realiza la recreación en el lugar de los hechos, se analizan varias líneas de investigación, comienzan las pesquisas, y todo con el fin de dar con el paradero de los calcetines desaparecidos.

Algunos aparecen, unos bajo la cama, otros atrás del cesto de la ropa sucia, otros junto a la lavadora, otros más abandonados en el tendedero con una fuerte insolación, pero hay otros, los más afortunados, esos nunca aparecen, nunca se les vuelve a ver, seguramente esos alcanzaron su libertad y se encuentran ya en lugar mejor (quizás ahora son felices marionetas en un jardín de niños). Los cautivos, esos están condenados a su vida de calcetín por el resto de su existencia, y cuando digo el resto de su existencia lo digo en serio, porque para ellos no existe la jubilación ni el retiro voluntario. Y es que la mayoría de los hombres, por alguna extraña razón, no nos deshacemos de ellos sino hasta su desintegración espontanea; pueden tener sendos hoyotes en las puntas, o los resortes ya vencidos, o incluso los talones tan delgados y desgastados que ya hasta parecen alas de mosca, y sin embargo nos resistimos a dejarlos ir. Y ahí tenemos a las mamás o esposas zurciendo calcetines, incluso llegamos a hacerlo nosotros mismos con tal de no otorgarles su merecida libertad; y que conste que no es por falta de recursos (varo), porque un par de calcetines no son caros, de hecho hay quienes tenemos cajones llenos de calcetines nuevos y sin usar (gracias a los intercambios de navidad y al 2X1 de Julio Regalado) y aun así preferimos a nuestros vejetes amigos.

En fin, el chiste es que odio tanto cuando llega el día de lavar mis calcetines que estoy dispuesto a terminar con esa monserga volviendo a poner de moda el uso de zapatos sin calcetines, así tal y como lo hacía el buen Julio Iglesias en los 80s. Sí, ya sé, se veía peleadísimo el asunto, pero mientras los calcetines sigan con esa actitud “houdinesca” no tendré otra opción… ni modo, con la pena. 


Otro día con más calmita... nos leemos. 

sábado, 18 de octubre de 2014

El Movimiento del IPN comienza a deslavarse



TODOS SOMOS POLITECNICO… no eh, yo no, yo ya no. Yo apoyé a los estudiantes que querían estudiar, que querían ser mejores profesionistas, que tenían una serie de demandas legítimas y harto plausibles, hoy ya no, hoy ya no apoyo a los estudiantes huevones, sorry.

Afortunadamente no todos los estudiantes del Politécnico son huevones, hay muchos que quieren estudiar, pero como siempre ocurre en estos casos, los radicales e intransigentes siempre ganan sobre aquellos cuyo único interés es estudiar y prepararse para el futuro.

A mí me toco vivir como estudiante la huelga de la UNAM de 1987. Recuerdo que mi facultad, la Facultad de Contaduría y Administración, no quería participar, al menos la mayoría de los que estudiábamos ahí no estábamos de acuerdo con la huelga. Lo mismo ocurría en muchas facultades, pero por miedo y amenazas tuvimos que parar actividades. La Facultad de Filosofía y Letras, la Facultad de Ciencias y la Facultad de Ciencias Políticas, eran las que estaban más a favor de la huelga y el movimiento. Los principales líderes del movimiento pertenecían a estas facultades: Imanol Ordorika (Facultad de Ciencias), Carlos Imaz (Facultad de Ciencias Políticas) y Antonio Santos (Facultad de Filosofía y Letras). Y como es lógico, con el tiempo, estos tipos consiguieron muy buenos “huesos” en el Gobierno, unos se unieron al Gobierno Federal y otros al PRD.

Nosotros, los que si queríamos estudiar, los que no estábamos de acuerdo con la huelga, hacíamos hasta lo imposible por tomar clases. Repito que no era fácil, había amenazas a los estudiantes y a los maestros que no se unieran a la huelga, sin embargo nos las ingeniábamos para tomar clases. Conseguimos que la escuela La Salle nos prestara un salón para tomar clases, incluso hubo una ocasión en que la clase la tomamos dentro de una iglesia de la colonia San José Insurgentes. Las tareas, los trabajos y las citas eran por medio de llamadas telefónicas, cosa que era complicado ya que muchos compañeros no tenían teléfono en su casa. Como quiera nos las arreglábamos y gracias a eso no nos retrasamos en nuestros estudios. La huelga un buen día terminó, nosotros regresamos a clases, los líderes de la huelga consiguieron su “hueso” y la imagen de los estudiantes de la UNAM quedó por los suelos. En los avisos de ocasión que aparecían en los periódicos se podía leer “UNAM absténganse” o simplemente “No UNAM”.

Hace unos días descubrí, cosa que me dio mucho gusto, que muchos estudiantes del Politécnico siguen tomando clases, claro, igual que lo hacíamos en mi facultad, a escondidas. Lo bueno, lo genial, es que en estos días gracias a la tecnología existente, es mucho más fácil hacerlo. Me decía un muchacho que sus maestros y sus compañeros siguen en contacto gracias a las redes sociales. Las tareas y los trabajos van y vienen por e-mail, incluso hay maestros que han pensado en dar la clase grabada usando video y audio (youtube o facebook). Este muchacho y sus compañeros  ya no están de acuerdo con el paro, ya quieren volver a clases, están muy apurados porque no se quieren retrasar, no quieren perder el semestre, quieren aprender, sobre todo eso, aprender. Yo veo que es cuestión de poco tiempo para que comience a salir a la luz la evidente división del estudiantado, los que ya quieren clases y los que hacen hasta la imposible por no regresar argumentando lo inargumentable (si me permiten la palabra).

Es una pena, los muchachos no se dan cuenta que el paro de labores solo les afecta a ellos. Es muy diferente cuando el paro o la huelga se llevan a cabo en una empresa, ahí se perjudica a los dueños, por lo que el paro y la huelga si funcionan como medios de presión. Por otro lado, el apoyo que la sociedad les mostró en un principio, poco a poco se va a ir deslavando con el pasar del tiempo y llegará el momento en que se queden solos en su movimiento, solo hay que revisar la historia para darse cuenta de esto. 

Tengo fe en que cada vez sean más los politécnicos que quieran regresar a clases para que así el paro ya sea insostenible. Ya ganaron, ya consiguieron lo que querían, creo que, como en todo en esta vida, hay que saber retirarse cuando uno va ganando para no perder todo... por nada.


Otro día con más calmita… nos leemos.


jueves, 16 de octubre de 2014

"La Dictadura Perfecta" (2014)



Luis Estrada se las da de ser un director que cuestiona al sistema, un director contestatario, un director crítico y con una amplia conciencia social, un director aguerrido y revolucionario… naaa, para mí es un director mediocre que ha tenido éxito solo gracias a que se ha rodeado de buenos y carismáticos actores, punto.

Para los que no lo ubiquen les diré que Luis Estrada dirigió en 1999 “La Ley de Herodes” y en 2010 “El Infierno”, películas que indiscutiblemente tuvieron éxito, si entendemos por éxito la entrada de dinero en taquilla. Pero yo me pregunto, ¿El éxito de estas películas fue producto de un gran trabajo de dirección o más bien de la participación del buen actor Damián Alcázar y del carismático Joaquín Cosío? Yo creo que es lo segundo.

Hoy se estrena su nueva película “LA DICTADURA PERFECTA”, película que de entrada me da harta wueva ver, seguro es más de lo mismo (Estrada es un director que se repite y se repite, y no sale de su zona de confort). Para variar Luis Estrada vuelve a convocar a Damián Alcázar que ya estuvo con él en “La Ley de Herodes”, “Un Mundo Maravilloso” y “El Infierno”; y también repite a Joaquín Cosío con quien trabajó en “El Infierno”. El tema, el mismo, pegarle al gobierno, cosa que no está mal siempre y cuando no se haga desde un punto de vista panfletario, barato y tramposo, de lo contrario, repito, a mí ya me da mucha flojera eso.

Luis Estrada en esta ocasión no ha podido encontrar un “villano” que intente bloquear su película, cosa que seguramente pedía a gritos ya que no hay mejor publicidad que esa. Ni el Gobierno ni Televisa (los villanos favoritos de este país), han intentado siquiera bloquear su proyecto, por el contrario, Estrada ha recibido diferentes apoyos de ellos.

Esta película, “La Dictadura Perfecta”, quitando a Damián y a Joaquín, lleva a puros actores chafas, la mayoría de ellos salidos de las telenovelas de Televisa, la televisora que por cierto él y su público tanto critican, ejemplo: Alfonso Herrera (egresado del “talentoso” grupo juvenil RBD y de la churronovela Clase 406), Osvaldo Benavides (el famoso “Nandito” de María la del Barrio), Sergio Mayer (primer actor de telenovelas y pilar de esa “gran” banda llamada Garibaldi), Saúl Lisazo (actor de novelas y el de “la prueba del añejo”), Arath de la Torre (el Pancho López de la peladísima novela Una Familia con Suerte), Itatí Cantoral (mala actriz de telenovela y con las sangre igual de pesada que su difunto padre)… o sea, el reparto está como para mearlo (si me permiten esta licencia poética). 

En fin, no puedo decirles si la película es buena o mala porque no la he visto, y como dijo Don Teofilito: “ni la veré”; ahí ustedes si quieren gastar su dinero en este tipo de películas engañabobos. Recuerden que a las películas mexicanas hay que verlas y apoyarlas por buenas, no por mexicanas.



El director Luis Estrada.

Damián Alcázar y Alfonso Herrera.

"La Dictadura Perfecta", más de lo mismo, ya chole.


Pronóstico: La gente va a acudir a borbotones a ver esta película, seguramente será un éxito en taquilla, de eso no tengo duda, es el tipo de cine que le gusta al mexicano promedio… ni modo.


Otro día con más calmita... nos leemos.