martes, 30 de septiembre de 2014

La monserga del Suicidio




El otro día estaba pensando en el suicidio, pero no, no se apuren, no es que su mirrey de cabecera quiera terminar con su existencia (Eusebio Gayosso, siento desilusionarte); estaba pensando en el suicidio, pero en lo difícil y molesto que es el terminar voluntariamente con una vida.

Siempre he pensado que los suicidas son harto desconsiderados y egoístas, pero quizás no es su culpa. Y cuando digo desconsiderados y egoístas lo digo porque cuando deciden quitarse la vida nunca piensan en los demás, en las incomodidades y en los desagradables traumas que les pueden causar a los que deciden quedarse a aguantar vara en este mundo. Piensen…

Cuando un suicida decide tirarse a las vías del Metro este nunca se detiene a pensar en el trinche trauma que le va a causar al operador del tren y a los cientos o miles de testigos que presenciarán el desagradable acto, sin contar, claro, con el retraso que les causará a muchos usuarios cuando se tenga que suspender el servicio para recolectar los restos del destripado individuo.

El tirarse de un edificio tampoco está padre. Una de las cosas que más me chocan en esta vida es que un pájaro cague mi coche recién lavado, el simple hecho que le caiga caca de pájaro a mi coche recién enceradito me pone de muy mal humor… ahora ¿se imaginan como me podría si en lugar de caca le cae un cristiano? Digo, no se vale, neta. Pero bueno, eso en el mejor de los casos, porque si en lugar de caer sobre un coche el clavadista de la quebrada cae sobre un transeúnte, entonces, eso ya cuenta como una desafortunada carambola y se convierte en doble tragedia.  

¿Ahorcado?... naaa, tampoco. Encontrar un lugar y una soga que soporte el peso del suicida requiere de un mínimo de intelecto, cosa con lo que no siempre se cuenta. El candidato a colgarse debe tener por lo menos nociones básicas de las leyes de la física, ya saben, masa, peso, velocidad, aceleración, etc. Y es que cuántos casos se han dado de suicidios fallidos por culpa del adiposo y rollizo cuerpo del suicida que al colgarse se trae consigo el tubo del baño o rompe el mecate del tendedero. Además, irse de este mundo sacando la lengua no es de gente educada, recuerden que esa será la imagen con la que el respetable los recordará por siempre.

Cortarse las venas con una Gillette (previamente desinfectada) tampoco es algo aceptado. Piensen en el desagradable charco de sangre que van a dejar; además con tantos problemas de hepatitis tipo C y de sida que hay en este mundo, pues no queremos que nadie vaya a salir contagiado ¿verdad? Por otro lado la moronga es un platillo mexicano exquisito, pero un buen taco de moronga nunca volverá a saber igual de sabroso luego de presenciar un suicidio de este tipo. Y qué me dicen de los problemas para sacar la mancha de sangre de la alfombra, esto no es nada fácil y va a representar un gasto extra para los deudos del azotado suicida. En resumen, descarten también esta opción.

Otra de las opciones más socorridas y de las primeras que atraviesan por la mente de un suicida es la de pegarse un tiro. Claro, como si eso fuera tan fácil. A ver, díganme, dónde carajos van a conseguir una pistola. Por supuesto que si usted amigo lector pertenece a los Templarios, a la Familia, a los Zetas o a algún otro cartel de narcotraficantes, no tendrá ningún problema, seguramente usted ya cuenta con su bonito cuerno de chivo o su lanza misiles, mismo que podrá usar apuntándolo a su sien; pero si no, pues entonces ya se le complicó el asunto. Si usted es un simple ciudadano, un hijo de vecino, y quiere conseguir una pistola, ni le piense, tendrá que comprársela a algún malandrín; tendrá que ir, por ejemplo, a Tepito, exponiéndose, claro está, a que algún gandul se le adelante y lo mate antes de poder suicidarse, y eso no se vale. Otra aspecto a considerar es el regadero de sesos y partes de cráneo que quedaran esparcidos a su alrededor luego de pegarse el tiro (¿recuerda CSI?), piense en la chacha y en lo desagradable que será para ella levantar su “tiradero”. Por último, siempre está la posibilidad que se le chispe el tiro y no le atine a la sien, y lo único que conseguirá es quedar todo “tullido” y discapacitado siendo ahora una carga para su familia. Eso debe de ser muy traumante, porque si usted decidió quitarse la vida seguramente fue porque usted es un fracasado, por lo que fracasar en su intento de suicidio lo va a convertir en dos veces fracasado, y así… ni cómo ayudarle.

Como verán no es nada fácil suicidarse. Al principio les decía que los suicidas son harto desconsiderados y egoístas, pero que yo no creía que fuera su culpa, y es que francamente la sociedad y el gobierno no cooperan para facilitarles las cosas. Creo que una excelente idea sería que en las farmacias vendieran la bonita pastilla pal suicidio, algo parecido a la que usaban los nazis en la Segunda Guerra Mundial y que era harto eficaz; bastaba morder esa minicapsula para que en cuestión de segundo y con poco dolor… ¡pelas!, pasaran a formar parte del fiambrerío nazi. Digo, ya está autorizada y comercializada la pastilla anticonceptiva y la pastilla del día siguiente, entonces no veo por qué no poner algo al mercado que ayude a sacar de esta vida al que voluntariamente se quiera ir. Vamos haciendo más espacio, ya somos muchos.

En fin, si usted amigo lector últimamente ha acariciado la idea de dejar este mundo yo lo invito a que lo piense dos veces, cierto, es una chinguita lidiar con la vida diaria, pero también es un chingita terminar con ella. Mejor vamos aguantando vara ya que no hay mal que dure cien años; vamos buscando ayuda, neta, siempre hay alguien dispuesto a escuchar o a tenderle la mano al desesperado. Yo, ya saben, aquí estoy pa’ lo que gusten y manden ($2,500 pesos la hora jeje). ¡Venga pues!


Otro día con más calmita… nos leemos. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

Triste adiós al circo




Ni le busquen, no le den vueltas, el Circo sin animales simplemente NO ES CIRCO. Un Circo sin animales, tipo el Cirque du Soleil, no es un circo, es un espectáculo en el que los niños se aburren y al cual solo un sector muy pequeño de la población tiene acceso dado el alto costo del boleto. Por cierto, y para los que no lo sepan, Normand Latourelle quien fue uno de los fundadores del Cirque es también el creador de “Voltige”, lo que ahora se conoce como… adivinaron, ¡Cavalia! Para los que no conocen “Cavalia” les diré que es un show CON ANIMALES, en este caso, caballos.

El Partido Verde Ecologista, un partido advenedizo, oportunista, corrupto y parasito, el mismo partido “ambientalista” que cuando fue necesario (para ellos) dijo que estaba totalmente de acuerdo con la pena de muerte, lo único que buscó promoviendo esta ley de Circos sin Animales fue el tener una bandera política que enarbolar en las próximas elecciones. Su interés en la vida, en los animales, no existe, fue una simple estrategia política para atraer votos, y para ello decidieron irse sobre el más débil, los circos. ¿Ustedes creen que algún día este partido hará algo en contra de los toros, las carreras de caballos o galgos, de la equitación, de los delfinarios, acuarios, zoológicos, rodeos, o de la charrería? Claro que no, Azcarraga, Alemán, Slim, Hank Rhon, Quintana Pali, etc. son personas harto poderosas e intocables, y el Partido Verde es todo, menos tonto.

Ahora bien, que quede claro que yo no estoy a favor del maltrato de los animales, todo lo contrario, por eso creo que lo más inteligente en este caso hubiera sido regular los circos, NO PROHIBIRLOS. No dudo que en algunos circos tengan viviendo a sus animales en malas condiciones higiénicas, o incluso que los maltraten, definitivamente a esos circos deberían de multarlos o cerrarlos, pero por qué tienen que pagar todos por unos cuantos. Esta ley promovida por el PVEM no tiene ningún sentido, es como si quisiéramos prohibirle a las personas que tengan hijos porque se han detectado casos en los que los padres maltratan a sus hijos. La solución es regular, no prohibir… por eso está prohibido maltratar a un hijo, no tenerlo.

Hace unos días el Circo Hermanos Vázquez anunció que cierra definitivamente, ayer lo hizo el Circo Atayde, y seguramente pronto lo hará el Circo Fuentes Gasca. Si esto le está pasando a los tres circos más importantes de México ya nos podremos imaginar lo que les va a pasar a los más pequeños y modestos. Por supuesto que no podrán emigrar a un espectáculo como el Cirque du Soleil, como estúpidamente proponen los del Verde; ni los del circo tienen los recursos, ni el público tampoco. Todas esas personas humildes que viven en las comunidades más alejadas y marginadas del país y que tenían a los circos como una de las pocas oportunidades de conocer animales salvajes, ahora no podrán volver a disfrutar de este accesible divertimento gracias a esta estúpida ley.

Ni hablar, seguramente los circos pronto serán algo del pasado, algo que muchos niños no conocerán y de lo que solo sabrán gracias a lo que les cuenten sus padres. Yo tengo entrañables recuerdos de mis visitas a los circos, en especial del Circo Atayde cuando se presentaba de modo espectacular en la Arena México. Ya más grande tuve la oportunidad de conocer el “espectáculo más grande del mundo”, el impresionante circo Ringling Bros Barnum and Bailey del cual quedé enamorado. Hoy, por prosaicos y vulgares intereses políticos, tendré que aprender a vivir sin payasos, trapecistas, malabaristas, domadores, y claro, risas, muchas risas de niños y grandes… y todo gracias a una bola de pendejos legisladores.


Uno de los muchos circos a los que fui de niño.
El circo, una tradición de muchísimos años atrás. 

Circo Atayde sobre la Av. Niño Perdido a la altura de Fray Servando por
ahí de 1946.

Impresionante la cantidad de público que convocaban los circos.

Imagen del Circo Atayde cuando se presentaba en la Arena México.

Felices mi hermano, yo y mi papá en el
Circo Atayde.



Otro día con más calmita… nos leemos. 

martes, 23 de septiembre de 2014

Treinta años después


Dos veces en la vida me ha pasado. Me enamoro de una mujer, y ella, aun correspondiendo ese amor, generosamente se hace a un lado para permitir que una amiga suya pueda tener una relación conmigo. Siendo esto un gran gesto de amistad me parece injusto, injusto para ella, injusto para mí, e incluso para su amiga. Dos veces en la vida he iniciado una relación con la persona equivocada, esperando, con el tiempo, corresponder a ese amor. Dos veces en la vida la mayor muestra de amor que puede haber, que es la de renunciar a la persona amada, ha sido en vano. Dos veces en la vida un gran amor que pudo ser, nunca existió, por un amor que no debió ser, y fracasó.

Hoy, treinta años después, finalmente aceptamos nuestro amor, a lo que ella se resistió y a lo que yo me resigné, con el tiempo ocurrió. Comenzó tomándonos de la mano como los amigos que siempre fingimos ser, luego vino el encuentro de nuestras miradas, la confesión y aceptación en silencio, para luego, enseguida, fundirnos en un largo, en un eterno beso. La larga espera valió la pena, con un beso, con ese beso, recuperamos todo el tiempo perdido, con ese beso, al fin, nos reconciliamos con el destino; y todo esto ocurrió, claro… en la clandestinidad de un sueño.


(Dedicado para ti, que sé que me lees).


martes, 2 de septiembre de 2014

Crecer tiene un precio




A lo largo de nuestra vida, sobre todo en la adolescencia, como dirían los clásicos: “estamos viendo y no vemos”.

Hoy, a muchos años de distancia, pienso, y me doy cuenta, cuántas veces deje ir al posible gran amor de mi vida por no entender que aquella vez en que ella me abrazó, me tomó de la mano o nos tumbamos en la hierba para ver pasar las nubes, era una sutil señal, una secreta confesión de amor que tuvo que pasar de largo sin que yo la viera por mi falta de experiencia. Hoy que vuelvo la vista al pasado entiendo que muchas de mis amigas, siempre preferí las amigas a los amigos, nunca me vieron como un gran amigo sino como algo más; y acepto que yo a ellas, a veces, igual. Hoy a la distancia de los años descubro tristemente todo lo que pudo haber sido y no fue, lo que esa miopía propia de la juventud y la inocencia no me dejó ver.

Hay personas que piensan que una gran amistad se puede terminar al mezclarla con el amor, yo no lo creo; yo creo, estoy convencido, que los grandes amores siempre comienzan con una gran amistad, porque, después de todo, lo que uno espera encontrar en el amor de su vida, es eso, a la mejor amiga.

Hoy pienso en cada una de ellas y en sus señales que nunca entendí; hoy sé que ese es el precio que uno tiene que pagar para crecer; hoy entiendo que les debo una disculpa por no haber entendido que ese cruce de miradas, que esas sonrisas, que esos roces, significaban un velado te quiero, un sutil me gustas, un discreto vamos a amarnos por el resto de nuestras vidas.

Hoy pienso en ellas, y ellas, hoy, seguro en mí… ¿Les ha pasado? 


Otro día con más calmita... nos leemos.