lunes, 30 de junio de 2014

El Nuevo Hoy No Circula de Mancera




“Los pobres primero” dice la izquierda mexicana, y sí, los pobres siempre son los primeros a los que se chingan. Recordemos que Andrés Manuel López Obrador hizo un Segundo Piso privilegiando solo a los ciudadanos con coche en lugar de invertir en un buen transporte público. Por su parte Marcelo Ebrard continuó con el Segundo Piso y lo hizo “de cuota”, solo para aquellos que pueden pagar el lujo de circular sobre el cotidiano e insufrible tráfico de la ciudad. Ahora, el insigne Jefe de Gobierno del Distrito Federal, el doctor Miguel Ángel Mancera (a.k.a. El Hijo de su Chingada Madre), decidió de pronto endurecer el Programa Hoy No Circula restringiendo aun más el derecho que tenemos todos los capitalinos de usar nuestros autos, autos que independientemente de su antigüedad pagan puntualmente tenencia, derechos vehiculares y verificaciones.

Alegando que los autos particulares viejos son los que más contaminan (cosa muy discutible), el Jefe de Gobierno del D.F. quiere prohibir que los autos con más de 15 años de antigüedad circulen todos los sábados además de un día a la semana; a él poco le importa si ese carro representa una “herramienta” de trabajo para una persona, un ingreso económico para una familia. En esta ciudad de dizque “libertades” el gobierno perredista (de izquierda) se da gusto prohibiendo en lugar de fomentando el cambio voluntario, la concientización pues. Y es que es más fácil prohibir que ofrecer opciones viables, opciones tales como un transporte público eficiente, cómodo, seguro y económico, un transporte que nos garantice por lo menos llegar enteros, sin sufrir un asalto o accidente, a nuestro destino. En lugar de hacer eso Mancera subió el costo del transporte público, incluyendo el Metro, sin ofrecer nada a cambio; bueno sí ofreció, el problema es que lo que ofreció hasta la fecha no lo ha cumplido. Y es que los que viajamos en Metro lo sufrimos y lo padecemos todos los días, vemos que este medio de transporte sigue siendo un transporte incomodo, lleno de vendedores ambulantes, y sobre todo, inseguro. Y ya ni qué decir de las mortales Micros o el saturadísimo Metrobús.

¿Quiénes estarán felices con esta medida? Pues los de siempre, aquellos que tienen el suficiente poder económico como para tener coches último modelo, personas, casualmente, como el doctor Mancera y todos los funcionarios de su gobierno los cuales circulan (ellos y sus escoltas) en grandes y cómodos coches pagados con nuestros impuestos. ¿Quiénes serán los afectados con esta medida? Pues los de siempre, los jodidos, aquellos que no tienen la posibilidad de tener un coche último modelo. Y hago un paréntesis ahora para recordar que en esta ciudad tan conflictiva e insegura el tener un coche no es un lujo, es una necesidad. Por otro lado, también resultarán perjudicados, aunque ellos no lo crean, los ciudadanos de a pie, aquellos que por no tener coche se creen ajenos a esta medida, y resultarán perjudicados porque si antes viajaban incómodos ahora lo harán más en la medida que aquellos que usaban su auto tengan que hacer uso del saturado, inseguro e ineficiente transporte público de la ciudad.


Las bondades de viajar en una costosa camioneta blindada
último modelo pagada con los impuestos de aquellos
que no podemos circular los sábados... eres chingón
Miguel Ángel Mancera.

El Metro del D.F. ¿Un transporte cómodo y eficiente?

El Metro del D.F., el transporte colectivo que no está preparado
para recibir más usuarios de los que ya tiene. 

El costo del Metro subió y las cosas siguen como antes,
comercio ambulante dentro de las estaciones.

La autoridades corruptas permiten que los ambulantes se
ubiquen en las salidas del Metro, cosa muy peligrosa.

Un Metro que se inunda, esa es la realidad de nuestro
transporte colectivo.

El Metrobús que tanto presume el gobierno de
Mancera es insuficiente, se ve que jamás se
dan una vuelta por ahí. 

Perder la vida en un accidente en una Micro es cosa de
todos los días, y las autoridades permiten que esto pase.

El que viaja en transporte público seguramente ha sido victima
de la delincuencia, cosa de todos los días. 


Mancera y el PRD parece que están empeñados en perder las próximas elecciones, creen que con su rosca de reyes gratis y su pista de hielo les va a alcanzar para reencontrarse con el pueblo, pueblo que se siente traicionado por la falta de apoyo de un gobierno de izquierda que debería de ver por él y no por los más ricos y poderosos. Ahora que el pueblo despierte de esa borrachera llamada Copa Mundial de Futbol y que vea lo que está haciendo aquel gobierno que prometió ver primero por los pobres, seguramente estallará en cólera. Cualquier pueblo, por más noble, ingenuo o ignorante que sea, tiene un límite, y un buen día este pueblo se va a cansar de tanto abuso, abuso por parte de un gobierno que se dice de izquierda, y entonces el gobierno perredista de Mancera se va a lamentar mucho… y si no, que le pregunten al PAN.  



Otro día con más calmita… nos leemos.

martes, 24 de junio de 2014

Los inventores de palabras



Somos una sociedad bastante hipócrita, nos preocupamos mucho en el cómo les llamamos y no en el cómo les tratamos. 

Resulta que a los minusválidos un buen día decidimos llamarles "discapacitados" pensando que esto los iba a hacer sentir mejor, luego esto no nos resultó suficiente y decidimos ahora llamarlos "personas con capacidades diferentes". Lo mismo pasó con los ciegos a los que decidimos llamarles "invidentes" o “débiles visuales”. Las personas con algún tipo de retraso mental ahora resulta que tienen una “discapacidad intelectual”. Los viejos, nuestros queridos cebollines y ciruelitas, dejaron de ser viejos para convertirse en "personas de la tercera edad", "adultos mayores" o "adultos en plenitud". 

Pero esto no solo ocurre con las personas, también ocurre con algunos oficios, por ejemplo los tradicionales boleros ahora son “lustradores de calzado”, los choferes ahora son “operadores de unidad”, las chocantitas aeromozas ahora son “sobrecargos”, las criadas ahora son “muchachas” o “chachas”, las prostitutas ahora son “sexoservidoras”, etc.

No nos cansamos de cambiarle el nombre a las cosas y a las personas pensando que con el solo hecho de usar otra palabra el trato ofensivo desaparecerá de inmediato. Las palabras no son malas, ninguna, es el sentido y la intención que le damos a estas las que las puede volver ofensivas e hirientes. Y es que en lugar de andar buscando e inventando nuevas palabras deberíamos de respetar los espacios destinados para los minusválidos, deberíamos de ofrecerles oportunidades de trabajo bien remunerado, deberíamos de facilitarles la vida con rampas y elevadores, en fin, deberíamos de ponernos en sus zapatos (o ruedas) para darnos cuenta lo que realmente importa en estos casos. Un criada, sirvienta, fámula, domestica, muchacha del servicio o chacha, lo que realmente quiere es que se reconozca y valore su trabajo y que se le dé un trato digno y respetuoso acompañado de un buen emolumento y no que le anden buscando adjetivos a su trabajo. Entonces pues, dejemos de cambiarle el nombre a las cosas y comencemos a cambiarle el modito a nuestra forma de ser, eso nos lo van a agradecer más que el simplón acto de inventarnos nuevas y rebuscadas palabras.




Otro día con más calmita… nos leemos.