jueves, 31 de octubre de 2013

El Top Five de Said de Películas de Terror




Para sentir ñañaras nada mejor que una buena película de meyo, de chutanene, de ¡ahí nanita! Por eso, hoy que es día de Halloween y que a la mayoría se les antoja ensuciarse los calzones de un buen susto, les pongo a su amable consideración mi ya cuasi famoso TOP FIVE DE PELICULAS DE TERROR… aquí están:



EL TOP FIVE DE SAID DE PELÍCULAS DE TERROR


EN QUINTO LUGAR.- “[Rec]” Película española del 2007 que a mí en lo personal me saco más de dos ventosidades ruidosas expedidas por salva sea la parte. Se trata de una reportera y su equipo que deciden hacer un reportaje del cuerpo de bomberos. Este grupo de reporteros salen a cubrir un servicio dentro de un edificio. Dentro del edificio las cosas salen mal y comienzan a ser atacados por “algo”. El edificio es clausurado desde afuera por lo que quedan atrapados. La película está interesantemente retratada desde una sola lente, la del camarógrafo de la reportera, algo parecido a la técnica usada en “The Blair Witch Project”. Francamente la tensión que se vive durante la mayor parte de la película es harto sofocante. La dirección es de  Jaume Balagueró y Paco Plaza. Me encanta esta película.





EN CUARTO LUGAR.- “Ringu” 1998. Todos conocen la película “The Ring” (El Aro) protagonizada por Naomi Watts, bueno pues esta es la película japonesa en la cual se inspiro (o más bien se fusiló) la versión gabacha. La versión gringa no es mala, pero no supera a la original de Hideo Nakata. La historia ya la conocen, trata de una periodista que investiga la muerte de una joven que muere siete días después de ver un video maldito, cosa que les puede pasar a ustedes si siguen viendo a Laura Bozzo o a Paty Chapoy. La periodista por andar de metiche viendo lo que no debe (como yo cuando veo paginas de muchachas en pelotas) recibe una llamada en la que una voz femenina solamente le dice “Siete”. Y ¡tómala barbón!, la periodista se lleva el susto de su vida y no le queda otra más que investigar la manera de terminar con la maldición antes de que se la cargue la huesuda. Es muy buena película y se las recomiendo, y ya saben, si consiguen la versión taka taka, mejor.





EN TERCER LUGAR.- “The Shining” (El resplandor). Esta super película de 1980 es ya indiscutiblemente un clásico de las películas de suspenso. Protagonizada por el gran Jack Nicholson (no hay otro actor al cual le quedara mejor este papel), esta película te mantiene en todo momento al filo de la butaca (o silla, o sofá, o cama, o piernas del novio, o donde quiera que estés viéndola). La historia es muy conocida, se trata de un hombre (Jack Torrance) el cual llega junto con su familia a un solitario hotel para encargarse del cuidado y mantenimiento de este durante el invierno. Durante su estancia en el hotel al buen Jack se le va la cabra al cerro y comienza a cambiar de personalidad, primero de cara de loco a loco total, y luego de loco total a pinche chiflado. La escena del pasillo con el niño en el triciclo es una maravilla. Pero la escena en la que Jack rompe la puerta con una hacha y se asoma por un hueco con su cara de López Obrador en pleno miting del Zócalo, esa escena no es superada por nada. La película no podría haber salido mal si tomamos en cuenta que está basada en una novela del gran Stephen King. Y claro, está dirigida por un GENIO de la cinematografía del mundo mundial, el talentosísimo Stanley Kubrick. Esta película no necesito recomendárselas, se recomienda sola.




EN SEGUNDO LUGAR.- “The Omen” (La Profecía). Creo que de esta película se hizo una segunda versión recientemente, esa tírenla a la basura. La buena, la realmente buena, es aquella que se estrenó en 1976. La película está protagonizada por el legendario Gregory Peck y Lee Remick. Este bonito matrimonio tiene un baby el cual muere al nacer. El estúpido de Robert Thorn (Peck) es convencido de sustituir al crío por otro de una mujer que murió al dar a luz. Robert nunca le dice esto a su esposa y quedan felices y fascinados con su crio apócrifo. A Robert le dan un huesote de Embajador de Estados Unidos en Gran Bretaña por lo que se mudan para allá. De pronto comienzan a ocurrir cosas extrañas, como el suicidio de la nana del crio en plena fiesta infantil. El crio, quien por cierto se llama Damien (con solo escuchar este nombre se me arruga hasta el asterisco), comienza a volverse un jijo de su tal por cual con todo y su carita de “no rompo un plato”. Luego de investigar resulta que el trinche escuincle es el anticristo, o sea el mismísimo Don Diablo (nada que ver con Miguel Bosé). La película está muy bien dirigida por Richard Donner y estupendamente musicalizada. Los que la vimos, es imposible no recordarla cada vez que escuchamos la Carmina Burana de Carl Orff. De esta película se hicieron secuelas a medida que se supone crecía el trinche mocoso pero ninguna fue tan buena como la primera parte. Esta película es indispensable en su colección de películas de terror y suspenso. Por cierto, no dejen de revisarles el coco a sus hijos, no vaya a ser que tengan tres seises y ustedes piensen que son simplemente hiperactivos o medio ladillas.





EN PRIMER LUGAR.- “The Exorcist” (El Exorcista). Háganle como quieran, pero esta sigue siendo la mejor película de terror que se ha hecho en el cine, al menos en mi nada humilde opinión. Esta película yo no la pude ver en su estreno, en ese entonces era muy mocoso como para que me dejaran entrar a verla. Pero cuando mi padre me regaló mi primera videocasetera Beta, recuerdo que “The Exorcist” fue la primera película que compré en un Mall de Laredo Texas. Todo mundo la ha visto, y los que no, deberían de hacerlo para que vean lo que es bueno. Es la historia de Reagan, una encantadora niña de 12 años, a la cual se le mete el chamuco por andar de miona jugando con la ouija. Bueno lo de miona le vino después. Cuando a la mamá Chris MacNeil (Ellen Burstyn) le cae el veinte de que su puberta está poseída por el archienemigo de Diosito, esta corre a pedirle ayuda a un padre medio vacilador llamado Damian Karras (Jason Miller) quien luego de echarle un vistazo decide pedirle ayuda a un padrecito más fregón y experto (casi un caballero jedi), el padre Merrin (Max von Sydow). Entre los dos padrecitos se echan un tiro derecho a dos caídas y sin límite de tiempo con Satanás para poder liberar a la encantadora Reagan de su intruso. Esta película marco la carrera, y creo que hasta la vida, de Linda Blair, quien jamás pudo dar otro golpe tan exitoso en su carrera. La película está dirigida por William Friedkin. Con todo y los efectos especiales tan limitados en aquella época, esta película es la que más me choquea ya que uno no deja de pensar que cosas como estas podrían llegar a pasar en nuestras vidas… y si no me creen, vengan a verme uno de esos días en los que amanezco crudo.






Bueno mis queridos y asustadizos amigos lectores, este fue mi famoso TOP FIVE DE PELICULAS DE TERROR. Cualquiera de estas películas es hartamente recomendable si lo que quieren es sentir que las gónadas les cambian de lugar. Advertidos estáis.



Otro día con más calmita… nos leemos. 

miércoles, 23 de octubre de 2013

La Vida del Toro



El ganado de reses bravas vive en completa libertad en el campo durante cuatro años, alimentado con lo mejor y cuidado por expertos veterinarios.

El ganado de reses de engorda vive durante 7 u 8 meses en un corral en el que apenas se puede mover, mal alimentado con hormonas y en condiciones de salud precarias.

Ambos son condenados a muerte. Uno muere con dignidad en el ruedo de una plaza de toros. El otro tiene una muerte indigna en un rastro sucio junto con cientos de reces más. La diferencia es que la muerte del toro de lidia la vemos mientras que la del rastro la ignoramos. Entonces, ¿en dónde está verdaderamente la crueldad?

Si yo fuera a reencarnar en un animal solo pido que Dios me conceda nacer en un toro de lidia y no en una triste animal destinado al consumo humano... ese es mi deseo.



RESES BRAVAS.









RESES DE ENGORDA.










Otro día con más calmita… nos leemos. 


lunes, 21 de octubre de 2013

Said Homofóbico y Misógino



Cuando me acusan de ser homofóbico o misógino no puedo sino entenderlos porque realmente no me conocen.

Resulta que yo crecí en un ambiente rodeado de artistas e intelectuales (escritores, dramaturgos, pintores, maestros de la danza y el ballet, actores, cantantes, etc.), muchos de ellos con una preferencia sexual por su mismo género. Desde pequeño conviví muy de cerca con la homosexualidad, dentro y fuera de mi familia, por lo que siempre la he visto como algo natural, algo sin importancia, así, como lo que es, una simple preferencia sexual y ya.

Por otro lado y con lo que respecta a mi aparente misoginia, simplemente no podrían estar más equivocados. Les cuento que mi familia está cimentada en un matriarcado recalcitrante. Fui criado por puras mujeres, mi Inmortal abuela, sus cuatro hermanas y mi madre. Además, las tres personas más importantes en mi vida son: mi Inmortal abuela, mi Sacrosanta madre y mi amadísima hija, todas mujeres. Y por si esto fuera poco, a lo largo de mi vida, el 99% de mis amigos han sido del sexo femenino (con todo y lo complicadas que son las mujeres). En resumen, las mejores cosas que me han pasado en mi vida siempre han tenido que ver con las mujeres, por lo que no puedo más que quererlas, amarlas y respetarlas.

El hecho de que yo haga bromas de homosexuales o mujeres no quiere decir que los odie ni mucho menos, igual bromeo con los gordos, los flacos, los altos, los chaparros, los católicos, lo judíos, los ricos, los pobres, etc. y definitivamente no los odio Las personas que creen que los homosexuales o las mujeres merecen un trato especial y diferente al resto de los demás, esos son realmente los que están segregando y discriminando, no yo.

Así que no se claven, aprendan a reírse de todo, principalmente de uno mismo, la vida ya es difícil de por sí como para ser tan solemnes ante ella. En vez de eso, faltémosle al respeto, seamos insolentes e irreverentes con ella y la vida será más llevadera, más gozosa, se los garantizo.


Otro día con más calmita... nos leemos. 

jueves, 17 de octubre de 2013

Frases Jotitas 48

"Eso de pensar en ella está bien; eso de pensar por ella no está bien; pero eso de pensar en ella por ella, eso no está bien ni mal, eso... solo es".

- said -

miércoles, 2 de octubre de 2013

El 2 de Octubre no se olvida



El 2 de octubre no se olvida, y no se olvida porque todos conocemos por lo menos una historia o a una persona marcada por ese nefasto suceso. En mi caso, la historia viene precisamente de una persona que vivió muy de cerca aquel horrible hecho histórico… mi papá Rules.

Mi tía Carmen, hermana de mi abuela, vivía junto con su hijo Raúl en un departamento del Edificio 2 de Abril del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco. Este pequeño departamento, el cual yo recuerdo muy bien, tenía una vista privilegiada hacia la Plaza de las Tres Culturas. Desde las ventanas, de lado izquierdo, se veía muy bien el enorme Edificio Chihuahua, al frente la Plaza con el Templo de Santiago, y más hacia la derecha, los vestigios prehispánicos y el gran edificio de la Secretaria de Relaciones Exteriores.

Para esas fechas, octubre del 68, mi tía Carmen y mi papá Rules ya tenían aproximadamente un par de años viviendo ahí. Me contaba mi papá Rules que aquella mañana no vio nada extraño, salió de su casa rumbo a su trabajo y todo estaba en calma, no había nada que anunciara lo que estaba por ocurrir. En la tarde, regresando de comer, mi papá Rules llamó a casa para ver si a mi tía se le ofrecía algo para la cena. Fue una charla como cualquier otra, sin embargo, antes de colgar el teléfono, mi tía le dijo a papá Rules - A ver cómo te va con el coche porque está llena la plaza de gente y hay mucho alboroto, son los muchachos de la universidad -. Papá Rules le dijo que no se apurara, que iba a hacer tiempo para dar espacio a que se fueran todos; también le encargó que no fuera a salir a la calle para que él estuviera tranquilo. Mi tía en ese entonces tenía 60 años, ya no trabajaba y su mayor gusto era sentarse a ver su tele todas las tardes, así que papá Rules quedó tranquilo.




Los sucesos pasaron tal y como ya todos conocen. Para cuando mi papá Rules se enteró a través de un compañero reportero lo que había sucedió frente a su casa, ya era demasiado tarde, el ejército había acordonado toda la zona. Cuando llegó a Tlatelolco los militares ya no le permitieron pasar al lugar en donde él normalmente dejaba su coche (a un costado del Jardín de Santiago).

Antes de salir de su oficina había intentado comunicarse a casa pero nadie contestaba. Más tarde lo volvió a intentar desde un teléfono público, y nada. Comenzó a pensar lo peor. Intentó de mil maneras convencer a los militares para que lo dejaran pasar. Les mostro en repetidas ocasiones la credencial que lo acreditaba como miembro de la Prensa pero esto no sirvió de nada. Mientras tanto a su alrededor todo era caos, pasaban ambulancias, carros de bomberos, camiones con militares y muchas personas más que, igualmente, frenéticas intentaban ingresar a Tlatelolco, la mayoría de ellas vecinos del lugar.

Pasaron muchas horas antes de que un militar de mediano rango le autorizara pasar hasta su casa escoltado por dos soldados. Para llegar hasta su departamento tuvo que caminar frente al Edificio Chihuahua. Me contaba mi papá Rules que lo que más le había impactado había sido un montón de zapatos llenos de sangre que estaban apilados a un lado de la Plaza. Los soldados que lo acompañaron hasta la puerta de su casa, en todo momento le decían que mirara al frente, siempre al frente, que no volteara. Decía mi papá Rules que el olor era muy particular, que era una mezcla de pólvora y sangre, que era algo que nunca iba a olvidar. Recuerdo que él me decía que el olor era muy similar al amanecer de un 16 de septiembre cuando en el ambiente se puede oler la pólvora de los juegos pirotécnicos de la noche anterior.

Al llegar a la entrada del Edificio 2 de Abril se encontró con varios soldados que hacían guardia afuera de los elevadores. Esos militares intentaron detenerlo de nuevo, pero luego de que los soldados que lo acompañaban les comunicaran a sus compañeros las ordenes de su superior, estos le permitieron seguir adelante. Finalmente papá Rules subió hasta su departamento, no recuerdo exactamente en qué piso era pero sí recuerdo que era de los más altos. Al abrir la puerta él tenía mucho miedo porque no sabía con qué se iba a encontrar, pero en cuanto dio un paso dentro del departamento inmediatamente se tranquilizó al ver a mi tía, como si nada, mirando la tele, fumando y retocándose el maquillaje (cosa que ella hacía a toda hora). Los soldados echaron un vistazo desde la puerta y le dijeron que no fueran a salir hasta que ellos dieran la orden de que ya podían hacerlo. Papá Rules les agradeció, ellos dieron media vuelta, regresaron a los elevadores, y desaparecieron.

Molesto le preguntó a mi tía el por qué no había contestado el teléfono, ella le enseño los cables del aparato arrancados de la pared. Luego le pidió que se asomara a su recámara, cuando mi papá Rules lo hizo, se encontró con dos niñas como de 16 años sentadas en su cama. Las niñas tenían los ojos rojos de tanto llorar, estaban muy asustadas. Mi tía le contó que las escuchó llorando en las escaleras pidiendo ayuda, y que como había visto que nadie les abría la puerta, ella las metió a su casa. Mi papá Rules preocupado le dijo a mi tía – ¿Sabes lo que nos va a pasar si las llegan a encontrar aquí adentro? -. Mi tía, que siempre tuvo sangre fría, le dijo que ya las habían visto y que ella les había dicho que no se las llevaran, que eran sus sobrinas que habían ido a visitarla.

Resulta que unos soldados habían tocado a la puerta porque, luego de la confusión, muchos jóvenes se habían escondido en los departamentos. Los soldados buscaban piso por piso, departamento por departamento, a los jóvenes que habían participado en el mitin para llevárselos. Mi tía Carmen, nada tonta, en lugar de esconderlas las sentó en la sala como si no quisiera ocultarlas. Los soldados estuvieron a punto de llevárselas a pesar de las amenazas de mi tía quien les advirtió que su hijo era periodista. A ellos pareció no importarles eso, lo que en realidad los detuvo, fue que a la entrada del departamento mi tía tenía una foto muy grande en la que aparecía a lado del Presidente Adolfo López Mateos y de su Secretario de la Defensa, el General Agustín Olachea. La foto se la habían tomado unos años antes cuando le hicieron un reconocimiento en la Industria Militar en donde ella había trabajado toda su vida. Al ver mi tía que eso los había detenido, o por lo menos les había llamado la atención, de inmediato cambió sus amenazas diciéndoles que ella trabajaba en la Secretaria de la Defensa Nacional y que conocía a gente muy importante ahí. Les ofreció mostrarles sus credenciales pero ellos decidieron que no era necesario y salieron de ahí verdaderamente intimidados por una señora de 60 años. Repito, mi tía siempre tuvo la sangre fría, seguramente eso la ayudó a no ponerse nerviosa y a mostrarse como una mujer muy segura.

Decía mi papá Rules que cuando mi tía le contó cómo habían pasado las cosas él simplemente no lo podía creer. Papá Rules me aseguraba que mi tía Carmen en realidad nunca estuvo consiente de la gravedad de lo que había pasado aquella tarde y del peligro que había corrido al esconder a esas niñas en la casa. Esa noche fue muy larga, no pudieron dormir ni un minuto porque el silencio se interrumpía de pronto con gritos, tanto de los soldados como de los vecinos asustados.

Cuando finalmente papá Rules pudo salir a la calle, lo primero que hizo fue buscar un teléfono público para llamar a los padres de las niñas. Él les aseguró que sus hijas estaban bien, pero que por la seguridad de ellas era mejor que se quedaran ahí hasta que se fueran los militares de la plaza, cosa que por cierto no ocurrió sino hasta después de una semana. Por su puesto que los papás de las niñas no le hicieron caso y en cuanto pudieron fueron por sus hijas.

Me contaba papá Rules que aquello fue muy triste, que nunca iba a olvidar aquel olor a sangre y pólvora, aquel montón de zapatos ensangrentados, y la imagen de los bomberos lavando toda la sangre que había quedado en el suelo. Lo más triste de todo fue el silencio de los medios. Ni hablar, eras otros tiempos, tiempos de verdadera represión.


Papá Rules (1933 - 2011)

Tía Carmen (1908 - 1996)

Papá Rules y Tía Carmen en su departamento del Edificio 2 de Abril
en Tlaltelolco.


Recuerdo que el día que murió mi tía Carmen, en julio de 1996, una de esas niñas, convertida ya en una señora como de 45 años, vino desde Guadalajara a darle el último adiós a “mamá Carmelita”, como ella cariñosamente le llamaba. Acompañada de su esposo y sus dos hijos, viajó toda la noche para poder estar con ella. Aunque no la veía con mucha frecuencia debido a que ella había hecho su vida en Guadalajara, siempre estuvo en contacto y por lo menos una vez al año la visitaba. Recuerdo muy bien con que cariño se abrazo al ataúd de mi tía mientras lloraba y se despedía de ella, fue muy triste, muy emotivo. De la otra niña decía mi papá Rules que nunca volvió a saber nada.


Mamá Carmelita, como ella le decía, así, fumando en su sillón frente
al televisor, fue como ella vivió aquel nefasto 2 de octubre.


Bueno, esta es la historia que muchas veces me contó mi papá Rules. Él, a pesar de ser escritor y periodista, jamás quiso escribir nada al respecto. Cuando yo le preguntaba por qué no lo hacía, por qué no escribía todo aquello que había visto y vivido, él simplemente fruncía la boca y me contestaba con un tajante - ¿Para qué? -. Yo nunca insistí, sabía que había una buena razón aunque él nunca quiso decirme cuál era. De cualquier forma, es cierto… el 2 de octubre, NO SE OLVIDA.



Otro día con más calmita… nos leemos.