martes, 19 de marzo de 2013

Iguales pero Diferentes




Esos que en todo buscan la originalidad para distinguirse del común de las personas, para evitar ser etiquetados, para alejarse de cualquier estereotipo existente, no se dan cuenta que con esa actitud y estilo de vida de inmediato encajan en un grupo muy común de personas, los llamados “hechos a mano”. Esos eternos buscadores de la individualidad debían de saber que todos somos en esencia seres individuales, independientemente de cómo vistamos, de la música que escuchemos, o de la forma en la que transitemos por la vida. Confieso que ese tipo de personas a mí en lo particular me resultan harto chocantitas, simplemente por el hecho de creerse “especiales”.

Seamos pues lo que somos sin importarnos las etiquetas que otros “seres superiores” nos pongan, seamos felices todos aceptándonos como lo que somos… piezas únicas de la humanidad.


Otro día con más calmita... nos leemos. 

(Te lo digo Juana… para que me entiendas Chana)

Carta Abierta a mis amigos Salem y Montecristo




Queridos Salem, queridos Montecristo, quiero que sepan que no los he olvidado, que los quiero y los extraño hoy más que nunca. Quiero que me comprendan y que entiendan, que la decisión de alejarme de ustedes no fue por desamor y mucho menos un vulgar acto de ingratitud, simplemente fue por un compromiso que hice con mi papá Rules (q.e.p.d) y con mi hija Frida. Que les quede muy claro que esto de ninguna manera es algo personal, es simplemente la palabra que como hombre di y que como hombre sigo cumpliendo después de casi dos años y hasta nuevo aviso. Quiero que sepan que a ustedes, siempre y hasta el final de los tiempos, los llevaré muy dentro de mí, en mi mente, en mi corazón y, por supuesto, en mis ahumados alveolos.


Salem y Montecristo, siempre los querré.


lunes, 18 de marzo de 2013

Derrotando al Tiempo y al Olvido




Un día mi hija me regaló una foto que le tomaron en su escuela en donde estaba vestida de pollito. Ayer mi hija me volvió a regalar otra foto que le tomaron en su escuela, solo que en esta ocasión el vestido de pollito cambió por una toga y un birrete. Es increíble cómo vuela el tiempo cuando somos felices; sin embargo, los recuerdos quedan, los cariños están y los besos continúan por siempre.

Es cierto que el tiempo y el olvido luchan en todo momento por arrebatarme a mi niña, aquella niña vestida de pollito, pero ellos no cuentan con el alto blindaje de mi corazón que es el lugar en donde celosamente guardo las cosas que más quiero... mis recuerdos.

Mientras el tiempo y el olvido afanosamente hacen su trabajo, mi hija y yo, todos los días, sin esforzarnos, vivimos el presente y construimos nuestros futuros recuerdos, creamos situaciones y momentos inolvidables, quizás, solo para probarle al tiempo y al olvido, que con nosotros jamás van a poder.

Todos los días, al menos en nuestro caso, derrotamos de una manera flagrante y vergonzosa al olvido… al olvido, y al tiempo.

Sueñen... soñemos pues, que todos los días derrotamos al tiempo.


jueves, 14 de marzo de 2013

Frases Jotitas 40


Qué difícil es enamorarse todos los días de la misma persona cuando ni siquiera uno es el mismo al día siguiente. Todo un reto.

- said -

sábado, 2 de marzo de 2013

Burger King y sus Promociones Engañosas




Dicen que solo los tontos tropiezan con la misma piedra… sí, y los pendejos tropezamos con la misma hamburguesa. Y es que uno no aprende; yo ya había tenido una mala experiencia con este famoso restaurante de basura rápida y no aprendí la lección. Y si a esto le agregamos que tengo “algo” de conocimientos de markenting y sé de qué lado masca la iguana, la verdad es que no hay pretexto alguno que pueda justificar mi estúpido proceder… bueno, sí lo hay y a continuación lo explico.

Resulta que mi madre, como buena ciruelita (adulto en plenitud) que es, es una fanática irredenta de andar cazando ofertas, promociones y demás artilugios, mismos que seguramente fueron fraguados en la mente retorcida de algún colega mercadólogo con el vulgar y prosaico fin de aumentar las ventas de sus patrones. Pues bien, durante varios días esta adorable e inocente cabecita de algodón, se la ha pasado recolectando las “corcholatas” (ahora mejor conocidas como taparoscas) de las “pecsis” que nos hemos tomado en los últimos días y a las cuales les vive eternamente agradecido mi dentista.


La promoción engañosa de Pepsi y Burger King.


Luego de un buen tiempo, y una vez que mi madre sintió que ya tenía las suficientes taparoscas premiadas como para hacer pública su dicha y su felicidad, procedió a bombardearme con apenas sutiles indirectas para que en mi carácter de fiel paje, acompañante y chofer, la llevase presto hasta el Mugrer King, perdón, el Burger King más cercado, para así poder hacer validos sus “generosos” premios ganados con la cola, con el refresco de cola (no piensen mal). Yo que soy más bueno que un yogurt por la mañana, cedí a sus chantajes y, contra mi voluntad, me encaminé hacia uno de esos restaurantes de comida rápida para complacer los deseos de mi vieja linda.

Una vez ya en el restaurante rodeado de comensales rollizos y adiposos (típico de este tipo de comida), me acerqué al mostrador, previa orden e instrucciones de mi sacrosanta madre, para hacer valer mis espectaculares premios. Decía la afortunada taparosca de Pepsi: “Canjea por un combo Whopper a $49.00 pesos”, y otra más decía: “Canjea por un combo Whopper Jr. A $29.00 pesos”.

Luego de entregar las taparoscas, la niña del mostrador, junto con la gerente del restaurante, procedió a verificar la autenticidad de las mismas, digo, no fuera a ser que yo apoyado en un equipo de “alta tecnología” las hubiera falsificado. Finalmente asintieron con la cabeza convencidas de su escrupuloso trabajo para luego darse a la tarea de cobrarme los manjares que estaba a punto de degustar. 

Di unos pasos a la izquierda y paciente esperé mi orden. Hasta ahí todo iba bien. Para variar, el niño encargado de completar mi orden, comenzó a hacerse pelotas. En mi charola puso un café o malteada o algo parecido a eso, que por su puesto no era para mí, sino para el caballero de junto que igual esperaba su viandas. Finalmente salieron mis hamburguesas, mismas que el puberto empleado de Burger King colocó en mi charola. Enseguida se dio la vuelta y luego de un minuto regresó con dos muestras para degustar papas, o por lo menos eso creí yo luego de ver el minúsculo tamaño de las papas. Cuando vi que las puso en mi charola, no lo podía crear, le pregunté si ese era el tamaño de papas que venía con mi flamante “combo” a lo que él respondió que sí, que para la promoción correspondía ese tamaño de papas (esa ración de papas ni la mismísima Ana Frank se las hubiera aceptado). Obvio que cuando me entregó el par de vasos para el “chesco”, también eran pequeñititos, salidos como de un juego de té “Lilli Ledy”.

Resignado, más no sorprendido, regresé hasta la mesa en donde se encontraba mi madre y le mostré el bonito engaño del cual habíamos vuelto a ser víctimas en ese restaurante de comida rápida. Al abrir las hamburguesas para enriquecerlas con salsa cátsup (industrial), nos dimos cuenta que ni queso tenían… básicamente estaban rellenas de lechuga y jitomate. Mi madre de inmediato se sintió engañada, timada y estafada… ¡y cómo no!


No, esta foto NO está "photoshopeada", de este tamaño milimétrico eran
las papas en Burger King.

No, esta foto TAMPOCO esta "photoshopeada", eso negro que ven y que
parece una galleta María, es la carne de una hamburguesa
de Burger King.


Miren, un combo normal de Whopper cuesta la friolera de $74 pesos, claro, con su rebanadota de queso “plasticoso” y sus colesterosas papas a la francesa tamaño normal. Luego entonces, yo me pregunto: ¡¿Cuál trinche promoción?! Promoción sería que a uno le dieran un combo IGUAL al de precio regular por un precio reducido, de lo contrario, no es más que un burdo robo en despoblado, un trinche engaño. Y lo mismo ocurre con el combo de Whopper Jr., el dinero que según se ahorra uno con la dichosa promoción se lo cobran a lo chino quitándote el queso de la hamburguesa y una buena cantidad de papas.

Estas promociones deberían de servir para poder captar nuevos clientes luego de atraerlos con una promoción real, pero al engañar así a los clientes, lo único que consiguen es alejarlos para siempre… como será mi caso. Además generan, por si no se han dado cuenta, una muy mala publicidad de boca en boca (o en este caso, de blog en blog). Se imaginan que ustedes fueran al cine un día miércoles en el que se ofrece un precio reducido en la mayoría de las salas de México y que por el hecho de haber pagado ese precio reducido solo les pasaran tres cuartas partes de la película, ¿a poco no se sentirían timados, robados y engañados?... pues eso mismo es lo que hacen en Burger King al quitarles el queso y las papas a sus trinches combos de promoción. Pero bueno, allá ustedes si quieren ser engañados, yo, paso. 


Otro día con mas calmita... nos leemos.