domingo, 24 de febrero de 2013

10,709 días



Tu necesitabas un pretexto para aliviar una culpa inexistente, yo algo para desviar aquello de mi mente. Nos inventamos una sesión de fotos, una manera de congelar el tiempo, de congelar nuestro amor. Fue apenas hace unos días, llovía, recuerdo. Las gotas de lluvia que evadían aquellas enormes copas de los arboles nos mojaban, nos invitaban a abrazarnos para aliviar un poco el frío. Tu cuerpo pegado al mío se fundía en uno al igual que nuestras bocas. El olor a hierba mojada impregnaba los caracoles de tu pelo mientras los dos tirados en el suelo, tiritando, nos jurábamos amor en silencio. Tus ojos apenas abiertos por momentos se cruzaban con los míos en una fugaz coincidencia, ellos no necesitaban más que esos pequeños instantes para poder volar, para viajar a las estrellas. La naturaleza era fiel testigo de la nuestra, de lo que estaba por venir. Mis manos cansadas de reconocerte te recogieron y te llevaron hasta el asiento trasero, ahí, nuestras bocas ávidas y sedientas, se reencontraron una y mil veces mientras los cristales se cubrían de una constelación de gotas de lluvia que poco a poco fueron desapareciendo consecuencia del manto blanco que formaron nuestras entrecortadas exhalaciones. Ese efímero lienzo opaco cubrió por completo nuestros cuerpos semidesnudos y cobijó, junto con aquellos enormes arboles, a ese par de niños dispuestos a renunciar a su inocencia. Finalmente te entregaste a mí, me entregué a ti, la entrega fue mutua, y así, en esa franca complicidad, nos amamos con todas nuestras fuerzas en un acto por demás generoso y egoísta a la vez. No paramos hasta que nuestras entrañas nos marcaron el momento justo en que pudimos exprimir nuestro amor hasta la última gota. En ese momento quedé dentro de ti para siempre, y también, en ese momento, yo me quedé con algo tuyo que igual llevaré por siempre. Nos esforzamos afanosamente por renunciar a nuestra inocencia aquella mañana, pero en una entrega total como aquella, no se puede perder nada, por el contrario, se gana, y ganamos. Nuestra inocencia de niños quedó intacta y nos siguió acompañando durante años mientras nos amábamos y nos colmábamos el uno del otro, mientras honrábamos una y otra vez nuestro amor, aquel amor del que fueron fieles testigo los oyameles, la hierba, y la humedad de la lluvia y de tu sexo. Ha pasado una vida, quizás más, y sin embargo aun reconozco ese evocador olor a hierba mojada que impregnó tu pelo; hoy solo me bastan unas cuantas gotas de lluvia sobre la hierba crecida para despertar ese recuerdo que irremediablemente te trae a mí para amarte en total afonía, en silencio, como aquel día.

¿Lo recuerdas?, solo han pasado 10,709 días.



Imagen registrada hace 10,709 días... "aquella" mañana.


Por suerte pronto será temporada de lluvias... hasta entonces.

jueves, 21 de febrero de 2013

El Palacio de Bellas Artes huele a formol



El que ahora se pretendan homenajear los restos mortuorios de todo mundo en el Palacio de Bellas Artes me parece un verdadero exceso. Está bien que gente de la talla del maestro Diego Rivera, Frida Kahlo u Octavio Paz (solo por decir algunos) merezcan tales honores, esto por el hecho de haber contribuido de modo importante a la cultura de este país; pero que a artistas como María Felix, Mario Moreno "Cantinflas" o Joaquín Cordero se les abran las puertas de este espacio, me parece francamente fuera de lugar y sumamente populista. Y que conste que sé perfectamente que estas personas son más queridas por el pueblo que el mismísimo Carlos Fuentes, sin embargo creo que para todo debe de haber un lugar y nadie tendría porque sentirse lastimado o agraviado.

En fin, yo propongo que a partir de ahora se le cambien el nombre a nuestro querido Palacio de Bellas Artes por el de "Palacio Eusebio Gayosso"... digo.


Otro día con mas calmita… nos leemos.


viernes, 8 de febrero de 2013

Frases Jotitas 39


Por qué cuando uno comienza a entender como funciona la vida es que tenemos que empezar a pensar en la manera de dejarla de un modo discreto y elegante. Eso es sin duda, un gran desperdicio.

- said –