domingo, 30 de diciembre de 2012

Ya chupó faros




Los "Faros" son una marca de cigarros mexicanos muy económicos y antiguos, tipo los desaparecidos "Carmencita" (seguramente inspirados en el personaje de la cigarrera Carmen de la ópera de Bizet del mismo nombre), los “Tigres”, los “Alas”, los “Casinos”, o los tradicionales "Delicados" (ovalados y sin filtro) que aun existen.

Ahora bien, la expresión "Ya chupó faros" seguramente viene desde los tiempos de la Revolución Mexicana y sin duda que tiene que ver con esta marca de cigarros nacida en Irapuato Guanajuato.

En aquellos lejanos y belicosos años se solía "ajusticiar" a todo mundo de manera apresurada y sin previo juicio, en caliente pues (cualquier parecido con la actualidad es mera coincidencia). Como un bonito gesto humanitario para aquellos pobres infelices que estaban a punto de pasar al otro mundo, se les concedía un último deseo, y ese último deseo por lo general era fumar su último cigarrillo con el fin de “calmar los nervios” antes de recibir una generosa descarga de plomo de parte de la tropa. Como la marca más común de cigarros entre la "bola" eran los Faros, pues de ahí que cuando se decía “ya chupó faros” se referían a que ya le habían dado cuello a alguien y había pasado mejor vida luego de fumar su último cigarro “Faros”.

Decir “ya chupo faros” es lo mismo que decir “ya se petatió”, “ya colgó los tenis”, “ya estiró la pata”, “ya felpó”, etc. todas expresiones populares usadas para referirse a alguien que ya murió. Bueno y como este brevísimo breve breviario cultural (valga la triple redundancia) ya llegó a su fin, bien podemos decir que este post, oficialmente… ¡ya chupó faros!


Otro día con más calmita… nos leemos. 

lunes, 24 de diciembre de 2012

MENSAJE NAVIDEÑO URBI ET ORBI DE SAID




PERDÓN, NO TENGO MUCHO TIEMPO PARA ESCRIBIRLES ALGO BONITO COMO USTEDES SE MERECEN, PERO ESO NO IMPORTA PORQUE LO QUE LES VOY A DECIR VIENE DESDE LO MÁS PROFUNDO DE MI CORAZÓN, Y ESO QUERIDOS AMIGOS, ESO ES MÁS MEJOR...

LOS QUIERO MUCHO Y LES DESEO A TODOS UNA MUY FELIZ NAVIDAD EN LA COMPAÑÍA DE TODOS SUS SERES QUERIDO. QUE DIOS LOS BENDIGA, Y YA SABEN... ¡SUEÑEN!

viernes, 14 de diciembre de 2012

Mi obeso ego




Es un hecho indiscutible que mi ego es más inseguro que un simicondón caduco. Por eso cada vez que me encuentro por la vida a una persona más lista e inteligente que yo, cosa que por cierto ocurre todo el tiempo, inmediatamente se ve amenazado mi amor propio y mi ego comienza tambalearse cual “Super Leche” en sismo de magnitud 8.1 en la escala de “ay nanita”. Y la culpa de esto la tienen las personas que me quieren y que constantemente me están adulando (quién sabe con qué oscuro fin) con inmerecidos cumplidos y adjetivos; ellos son los verdaderos culpables de haber creado a este insoportable ente lleno de pedantería, egocentrismo y vanidad llamado Said (yo pues).

Sin embargo, hay una única ocasión en la que mi ego, al toparme con alguien más inteligente que yo, no se ve amenazado, por el contrario, se siente alimentado y se hincha cual “seno lactante” de puritito orgullo y satisfacción.  Ese extraño y atípico fenómeno ocurre cada vez que me doy cuenta que en muchos aspectos de la vida mi hija ya es mucho más inteligente y culta que yo. Y es que aunque se supone que los padres somos los responsables de transmitirles todo el conocimiento y la experiencia a nuestros hijos, llega un momento en que estos comienzan a sorprendernos gratamente al rebasar  nuestras capacidades. Es justo en esos momentos en los que dejo de ser padre para convertirme en un simple espectador que mi ego se ve glotonamente alimentado y mi vida se ve plenamente “justificada” ante la humanidad, y todo gracias a mi pequeño retoño, a mi humilde contribución a este mundo, a mi hija.

Ahora solo le pido a la vida que me siga sorprendiendo, que permita que mi hija siga creciendo en todos los sentidos, que supere a su padre en todos los sentidos, que sea más culta que su padre, que sea más inteligente que su padre, que se más humilde y menos chocantita que su padre, y lo principal, que sea igual de feliz que su padre cuando tenga la fortuna y la bendición de tener a sus hijos a su lado. 

Por increíble que parezca, mi hija alimenta mi ego haciendo justamente lo que a mi ego le choca, siendo mejor que yo, y eso lo es desde el mismo día en que nació.


Te amo princesa.

sábado, 8 de diciembre de 2012

¡Santos agentes secretos, Batman!




Hace unos días, atendiendo a un bonito y atento reclamo, decidí sacar a pasear a mi ciruelita adorada, a la Sacrosanta. Hacía ya un buen tiempo que ni ella ni yo íbamos al cine, así que me pareció una buena idea pasar un rato con mi octogenaria jefecita disfrutando de una buena cinta. Pensé en una película que tuviera harta bala y cuete para que no se me fuera a aburrir, así que me la lleve a ver la nueva película del agente 007 “Skyfall”.

Llegamos al cine, recogí los boletos que ya había comprado por internet y nos encaminamos a la sala respectiva. Me pareció una buena idea el hecho de que uno ya lleve sus lugares reservados, sobre todo en mi caso ya que tengo que recorrer los pasillos del cine a una supersónica velocidad crucero de 1.5 km/h., y eso carrereando a mi cabecita de algodón.

Ya adentro de la sala y una vez instalados en nuestros asientos, comenzó la primera queja de mi Sacrosanta: - Oye, qué no le podrán bajar tantito a su aire, hace mucho frío aquí adentro -. Me llevó un rato convencerla que no hacía frío en el cine, de cualquier modo ella no quedó muy convencida así que le tuve que pedir una frazada, o “fresada”, como dice ella, para que cubriera su gélida humanidad. Además le pedí un café bien caliente, claro, con su respectivo "patel" de chocolate para ver si así entraba en calor y dejaba de dar lata. Para mí solo ordené unas trinches palomitas (a precio de oro) y una cerveza.

La segunda queja de mi amá vino en cuanto se apagaron las luces y comenzaron los cortos: - Oye, que no le podrán bajar al ruido, está muy alto el volumen, ándale ve y diles que le bajen -.  De nuevo tuve que usar todo mi poder de convencimiento, pero mi madre es más necia que un ceceachero del 132, así que no fue nada fácil.

Comenzó la película y de inmediato mi Sacrosanta se clavo en la trama, y yo igual. En mi larga y putrefacta vida, me ha tocado ver desfilar a varios James Bond, desde Roger Moore hasta el actual. En el caso de mi Sacrosanta, ella ha visto a todos, desde el prehistórico Sean Connery hasta Daniel Craig el James Bond de hoy. Para muchos el mejor ha sido Sean Connery, para mí, todos, cada uno con una personalidad diferente.

La película resultó muy buena (en su género), contrario a lo que yo creía. Mi Sacrosanta madre igual quedó encantada con la película; a ella le encantan las películas en las que aparecen ciudades como Paris, Londres, Venecia, etc., le encanta recordar sus viajes y poder decir “yo estuve ahí”, claro que muchas veces le traiciona el subconsciente y dice que estuvo en ciudades en las que jamás se ha parado, pero bueno, yo no la saco de su error y la dejo que se sienta la Marco Polo de la Lagunilla.

La película terminó y se encendieron las luces. Yo impaciente esperé la docta opinión de mi cinéfila acompañante. Luego de votar a un lado la frazada, de sacudirse las moronas del pastel, y de incorporarse, volteó hacia donde yo me encontraba, y con una voz firme y segura, me dijo: - Pues dirán misa, pero para mí este es el mejor Batman de todos -, - ¡Ah, chinga!, pos que no venimos a ver al 007 -, - Por eso – me dijo ya medio enojada y poniéndome cara de “no seas pendejo”. No me quedó de otra más que asentir moviendo mi testa dándole toda la razón, y es que bien dicen que: “más sabe el diablo por viejo, que yo por pendejo”.

Hoy mi madre y yo fuimos a hacer el súper a la Comer y al pasar frente a unas pantallas en las que estaban proyectando la más reciente película de Batman, me dijo: - Mira qué bonita se ve la película que fuimos a ver en esta tele -. La neta yo sigo sin comprender qué tiene que ver un encapuchado con capa montado en una moto con llantotas con un labregón enfundado en un traje de casimir ingles montado en un Aston Martin… ¿será que la verdadera identidad de Batman no es Bruce Wayne sino James Bond?, sabe.  


Otro día con más calmita… nos leemos.