miércoles, 19 de septiembre de 2012

Frase Cele bral 25




La vida no tiene sentido, buen si, uno, el sentido del gusto... del gusto por la vida.

- Said -

martes, 18 de septiembre de 2012

El Dedo de Dios

Señoras y señores... los frutos del ocio.




Otro día con más calmita... nos leemos.

martes, 4 de septiembre de 2012

Teatro de Búsqueda... ¡sí, de búsqueda de tu dinero!



Señores padres de familia, jóvenes estudiantes, amigos y amigos, chiquillas y chiquillos, ¿nos les ha pasado que a sus hijos o a ustedes mismos los mandan por parte de la escuela a chutarse una obra de teatro en particular que resulta ser no menos que un escatológico y aromático churro retorcido?, seguramente que si les ha pasado. Algo que pareciera ser una obra inteligente y pensante como las que se suelen encontrar en el teatro experimental, en el teatro de búsqueda, resulta ser algo verdaderamente infumable, un simple medio para timar y estafar a los sumisos padres de familia que se ven obligados, por los maestros, a asistir a esos bodrios artísticos acompañando a sus críos.

Y no es que uno piense mal, pero por lo menos a mí me resulta harto sospechoso que estos maestros dictadores, quesque promotores de la cultura, obliguen a los parvulitos a asistir a estas puestas en escena so pena de reprobarlos o, en el mejor de los casos, de bajarles calificación si osaren desobedecer dicha orden. Es evidente que estos “profes” (porque no merecen ser llamados profesores) no asistirían en su sano juicio a presenciar alguna obra de teatro como esas, así que, ¿de dónde les sale la brillante idea de mandar a su alumnado a fumarse tan lastimoso espectáculo?... pues seguramente del “entre” que les ofrecieron los productores de dicho espectáculo.

Y es que no hay que ser un iluminado para darse cuenta que los productores de estas improvisadas puestas en escena convencen a los maestros para que manden (en bola) a sus discípulos a cambio de una bonita y generosa comisión. Así, y solo así, es como estos abortos de obras sobreviven a su mediocridad, no hay vuelta de hoja.

Mi hija, que suele ser un pan de Dios, ante la injusticia se transforma y se convierte en la más grande defensora de las causas perdidas, una mezcla entre Juana de Arco y la Señorita Laura en versión puberta. Pues bien, luego de que una de estas nefastas y hambreadas “profes” la obligara a asistir a una obra de teatro de bastante mala hechura, no le quedó más que levantar la voz y presentar su queja por escrito aprovechando la tarea que les fue encomendada. A continuación les presentó el relato que mi argüendera hija le presentó a su oligofrénica maestra cumpliendo puntualmente con su tarea… ánimas que no me la vaya a reprobar porque no se la va a acabar. Bueno, este fue su reporte:




REPORTE: OBRA DE TEATRO
Por Frida Mariana


Me encontraba sobre la calle Antonio Caso e Insurgentes sur, solo me faltaba caminar una cuadra más para así dar por terminado mi largo y cansado peregrinar de mi casa al Teatro.

Al llegar, me encontré con una trifulca. Lo que sucedía es que fuera del Teatro se encontraban varios jóvenes un tanto amontonados en las puertas del teatro, que por cierto ya habían cerrado, así que me di a la tarea de investigar tal despapaye. De inmediato me encontré con algunas compañeras del salón y les pregunté qué ocurría, a lo que me respondieron – ¿Qué crees Frida?, pues resulta que nos cerraron las puertas y no nos quieren vender boletos para la obra, dicen que nos esperemos a la otra función -. A tal información me espanté y me dije a mi misma –Ves, por qué no te paraste temprano, y por qué en vez de estar viendo Phineas y Ferb no te apuraste, así hubieras salido más temprano de tu casa y no estuvieras pasando por esto -. Y pues ni modo, me tendría que esperar poco más de una hora para poder entrar a la segunda función. Pero mientras me reclamaba a mi misma, las mismas chavas de mi salón hicieron que les abrieran las puertas. Así como pude, me metí de colada y pude comprar mi boleto sin ningún problema. A la damita que recogía los boletos la noté un tanto desesperada, su comportamiento hacia nosotros no fue del todo atento, lo que a mi parecer deja mucho que desear el servicio del tan concurrido Teatro.

Después de todo lo sucedido, al fin pude entrar a la tan maravillosa obra teatral que me esperaba en los “adentros” de las instalaciones del teatro. Al entrar, obvio, ya había empezado la función, así que traté de entrar de puntitas para no hacer ruido y no distraer al respetable público. Mi asiento tuvo que ser hasta arriba, lo cual no era muy agradable, ya que no tendría cerca a las estrellas (actores) de la obra, claro, para poder aventarles los jitomates que traía en mi bolsa y que pase de contrabando. Una vez que me pude instalar en mi asiento, tuve la oportunidad de empezar a ver la obra.

El primer acto trató de un hombrecillo que hacía como un tipo de malabares con ayuda de algunos elementos como aros, luces, bolas de plástico etc., todo esto acompañado de música electrónica y ruidos extraños, tan raros que pensé que a alguien lo estaban torturando en los camerinos. Por otro lado, se veía tan feo y descuidado el teatro, que no sé si era parte de la escenografía para que fuera de acuerdo con el tipo de obra teatral (fea y descuidada).

Después de ese espectacular acto de malabarismo, me quedé sencillamente anonadada y pensé - De seguro que  el Cirque Du Soleil les copió -. Ya no aguantaba más las ganas de ver lo que venía, de pronto, en ese momento, salieron dos monjes de entre el público y comenzaron a espantar a los privilegiados que alcanzaron lugar hasta adelante, después tomaron posesión del escenario, se quitaron las capas de monjes y comenzaron a bailar cumbia… ¡sí!, mi cara fue de “¡y eso qué!”, pero bueno, no se le puede pedir más al intelecto de los escritores de este tipo de obras teatrales.

Una vez que los dichosos monjes terminaron con su performance “cumbiañero”, entró en escena el presentador. Era un chavito enquencle, una especie de Marco Antonio Regil “región 4”, que entró al escenario con tanto ánimo, que se trababa cada vez que intentaba decía algo, o se le olvidaba lo que iba a decir, o repetía lo que ya había dicho.

El presentador se quedó en escena toda la obra junto con los dos monjes falsos, ya que la obra consistía en que los dos monjes participarían en 6 juegos de improvisación. El presentador sacaba de una caja una frase y los dos actores tenían que improvisar de manera instantánea lo que decía la frase.

A mí en lo particular me parecieron increíbles sus actuaciones, incluso hasta llegué a pensar que estudiaron en algún taller de actuación en NY y que ellos si estaban preparados, no como los actores de Televisa, que con solo ir CEA (Centro de Educación Artística de Televisa) ya se creen mejores que Julie Andrews o Al Pacino.

Es justo aclarar que todo lo que escribí no es para burlarme o algo parecido, es solo para demostrar el bajo nivel de teatro que tenemos en México, y no digo que no haya buen teatro, pero creo que si alguien tiene la oportunidad de poner en escena una obra, lo debería de hacer lo mejor posible. La gente va a ver su obra y paga la cantidad que ellos creyeron conveniente, más no pagan lo que cada persona pueda, quiera o crea que se merezcan. Además, creo que los maestros no deberían de enviar a sus alumnos a este tipo de obras de teatro, ya que como alumnos solo vamos a tirar nuestro dinero a la basura, literalmente, y no nos llevamos ni un poquito de cultura en nuestras cabezas, y en verdad que nos falta mucho que aprender a esta edad. Creo que a la mayoría de mis compañeros no les importa ver una buena o mala obra de teatro, la mayoría van solo por cumplir con la tarea y así poder subir su calificación; pero yo no solo voy a eso, a mí si me gusta aprender y más a través de este tipo de expresiones artísticas, que a mí, en lo particular, me encantan.

Sin más que reclamar por el momento, infinitas gracias por demostrar que seguimos siendo un país pobre en educación y cultura.



Bueno queridos amigos, ánimas que ustedes no tengan que padecer una de estas encomiendas porque en verdad que da mucho coraje el que le quieran ver a uno la cara. Ojalá en verdad los maestros se preocuparan por difundir la cultura, el buen teatro, la buena música, y en general, cualquier expresión de arte de calidad. Ojalá que los maestro tuvieran un poco de amor y respeto por su profesión y se preocuparan más por fomentar en los jóvenes el arte, el conocimiento y la cultura, y no por meterse unos cuantos pesos a la bolsa. Afortunadamente no son todos los maestros, afortunadamente hay maestros que sí fomentan el amor por las expresiones artísticas y la cultura en general… bien por ellos, buuu por los otros.


Otro día con más calmita… nos leemos.