viernes, 30 de diciembre de 2011

Termina el 2011, ¡listos para el Fin del Mundo!




A unas horas del fraternal y agasajado abrazo de fin de año, a escasos minutos de que se destape el champagne Cristal o bien la Sidra Pelayo, a escasos segundos de que aflore la lagrima con todo y moco de burbuja producto de la nostalgia, no me queda otra más que prepararme y prepararlos psicológicamente para despedir el trinche 2011. Bueno, esto les estaría diciendo si solo se tratara del un año común y corriente que se extingue, pero no es el caso.

Según mis cabezones paisanos, los mayas, este mundo está a punto de chupar faros. Así es, gente tan seria y prestigiada como la difunta Giovanita, Amira, Jaime Maussan, Antonio Vázquez Alba “El Brujo Mayor” y demás iluminados de este siglo, aseguran que algo importante pasará en el 2012, algo así como… ¡El fin del mundo!

Y como es muy feo que a uno lo agarren con los calzones abajo, pues mi consejo es que estemos preparados para hacer mutis de este mundo con la suficiente categoría y dignidad. Ya veremos con el tiempo si los antepasados de Manzanero tenían razón o no, en vía de mientras, permítanme darles algunos consejos y sugerencias antes de que truene esto.


CONSEJOS PARA EL FIN DEL MUNDO:

  • Primero y antes que nada, favor de traer siempre calzones limpios y en buen estado, no de esos todos aguadotes que ya parecen pañal de tres miadas, o esos otros todos balaceados y lacrados. Creo que si nos pensamos entrevistar con el mismísimo San Pedro, lo mejor es ir con la ropa interior en buen estado para poder entrar como Dios manda al cielo. Calcetines con talón gastado de esos que ya parecen ala de mosca o con sendos agujerotes, tampoco serán aceptables para el Fin del Mundo.
  • A las señoritas les recomiendo que relajen un poco la moral, el cuerpo, o sea, que aflojen un poco sus principios y estándares para que no se vayan a ir sin conocer de las mieles del amor. Ya saben, ¡qué tanto es tantito!
  • Los trabajadores, empleados, asalariados y gatos finos que tengan rencillas con sus patrones, podrán sacar el coraje acumulado durante toda su vida laboral mostrándole el trasero o el dedo medio (a escoger) al maldito negrero que durante tantos años los trajo en friega.
  • Todo acomplejado, cohibido, introvertido y tímido, podrá y deberá tirarle toda la onda al bizcocho más bizcocho de la comarca. No importa que no demos la estatura de su vida, no importa que seamos unas trinches pulgas de esa que no brincamos en su petate, el chiste es lanzarse como el Borras para no quedarnos con las ganas y lo que es peor, con la duda. Recuerden, en una de esas es chicle y pega.
  • Aquellos que la vida les haya dado la bendición de contar con una suegrita, podrán de ser necesario, molerla a patadas, cazuelearle un gas, aplicarle calzón chino, recitarle todo el repertorio que uno conozca de maldiciones, insultos, majaderías e improperios sin temor a ser recriminado por la domadora (esposa o concubina).
  • Hay que estrenar todo aquello que estemos guardando para una buena ocasión: toallas, jabones perfumados, cubiertos, copas, botellas de champagne, ropa, vecinas, ese condón que ya lleva cinco años en su cartera, etc. 
  • Si usted amable lector siempre tuvo ganas o bien la bonita y sana curiosidad de quemarle las patas al diablo, gástese sus buenos 500 pesotes en hierba de la buena y póngase hasta el keke. Ahora bien, si usted es un trinche pacheco que nunca paso de la mona, ya va siendo hora de pruebe algo mejor, ¡no sea usted prángana!
  • Si no ha tenido el gusto de preñar a una damita, no pierda más tiempo y sobres con la trabajadora domestica o la prima buenota. Recuerde que no importa el que dirán, a estas alturas de la vida, nadie va a tener tiempo de juzgarlo, el chiste es experimentar ese bonito mariposeo estomacal cuando le diga la futura interfecta en tono preocupado: “¿Qué crees?... que no me ha bajado”.
  • ¡Basta de cubrir las apariencias!, ¡anímese!, ¡salga del closet! Sobre todo si usted es Jefe de Gobierno, actor, periodista de espectáculos, intelectual, cantante, conductor de algún noticiero nocturno de TvAzteca, o bien, un trinche blogero cualquiera de ojos pispiretos. Ya sabe, en el 2012 ¡a jotear se ha dicho!
  • Pida prestado al que se deje y con lo que se deje. Métale lo más que pueda a sus tarjetas de crédito, sobregírelas hasta que sangren. Vaya con el agiotista del rumbo y que le preste con los intereses que se le de la gana. Que le fíen la del estanquillo, la vinata, el de la botica, su drug dealer de cabecera, incluso las chicas buena onda de Tlalpan. Haga que su palabra sea su fiador.
  • Póngase la guarapeta de su vida, no importa si es con Mosco de Toluca o con cognac de cuatro letras, que le hace si es con tlapehue de Apan o con whiskol blue label, así sea un trinche mezcalito cegador o un súper Petrus Pomerol, usted chupe lo que sea, el chiste no dejar de tomar hasta vomitar negro. 



En fin, yo le sugiero que siga mis sabios consejos antes de que este mundo pase a formar parte de la caca estelar. Los Mayas y sus sabias predicciones nos permiten estar preparados para enfrentar el fin de una era, para el posible Fin del Mundo. Total, si nos equivocamos y no se termina el mundo, como dirían los clásicos: “ya lo bailado… ¡quién nos lo quita!”.


Otro día con más calmita y ya en el 2012… nos leemos.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

En Navidad se barre la casa y algo más



Navidad, ¡ah, qué bonita época! La Navidad es tiempo de recogimiento espiritual, de perdón, de reencuentro con nuestras querencias, de buenas vibras y mucha luz… claro, eso en un mundo ideal, en el de Said, ¡ni madres que!

Para este su humilde y humanamente rencoroso servidor, la navidad no es más que tiempo de hacer limpieza, tanto doméstica como cardiaca. Así como se limpia la casa para recibir a los convidados a la cena, así mismo, con ese mismo esmero y cariño, suelo limpiar mi corazón de gente indeseada, con el único y profiláctico fin, de abrir más espacio para los nuevos inquilinos que decidan mudarse a lo más profundo de mi espacioso y confortable corazón. Este proceso de depuración no es más que una trinche barridita que acostumbro dar a mi visera cardiaca cada que lo considero necesario y pertinente, y depende, únicamente, de la mundicia acumulada con el pasar de los entuertos y las muinas.

Esta navidad pasada no fue la excepción, luego de haber hecho algunos entuertos a lo largo del año y luego de haber hecho un corte de caja para determinar el “acumulado” con los años, decidí, determiné y resolví, invitar a ciertas personas a salir de mi corazón en carácter de desalojo urgente e inaplazable. Es cierto, lo acepto, este tipo de desalojos no son bien vistos por el respetable, sobre todo cuando los invitados a “llegarle” comparten algún parentesco, apellido o consanguinidad con el que les habla, o en este caso, más bien, con el que les escribe; pero ¡qué le vamos a hacer!, a lo largo de mi vida he llegado a la fatal conclusión de que nunca les podré dar gusto a todos. Ahora bien, no les voy a mentir, seré sincero, esta navidad extrañé a algunas de las personas que fueron olímpicamente vetadas en mi cena de navidad.

Extrañé, por ejemplo, a la típica tía rica y avara que suele ofrecer a sus invitados, una trinche y diminuta bolsita de Cheetos (¡de las más chiquitas!) como botana. Eso si, esta miniporsión de botana anaranjada suele venir elegantemente servida en un bonito minibotanero de cristal, mismo que invariablemente me hace viajar en el tiempo hasta mis años mozos en los que solía jugaba a la comidita con mis amiguitas de la cuadra. Cuando dicha tía aparece con tan generosa vianda en sus manitas, parece que estuviera frente a una demostradora en el súper de esas que solo ofrecen “la probadita” o bien, frente a los sobrevivientes de los Andes a al hora de la repartición de los escasos alimentos.

Extrañé a la otra, porque siempre hay otra, típica tía avara, esa misma que cada año dice haber olvidado los regalos en el coche, misma que espera a que el último regalo de los que se encuentran bajo el arbolito se haya entregado para poder decidir a quien le tiene que dar y a quien no un regalito, esto depende, por su puesto, de quien le haya dado y quien no, claro, un bonito presente navideño. Además, y por si fuera poco, dicha tía acostumbra utilizar el mismo papel, cajas y moños en los que venían sus regalos para envolver sus costosísimos presentes calidad Waldo’s. Ya a nadie sorprende que dicha tía desaparezca de escena instantes después de terminar de repartir los regalos para, luego de un tiempo pertinente, regresar con su clásico – me creerán que se me habían olvidado los regalitos en el coche, pero ya los bajé, mira, tu disculpa, pero este es para ti, y este para ti, y este… -.

Extrañé también, por su puesto, a la típica concubina clandestinamente llegada a la familia. Advenediza damita de dudoso linaje y procedencia que se da ínfulas de grandeza y superioridad, y que como diría mi Inmortal abuela: “no es más que un piojo resucitado”. Esta dependienta del peróxido y la toxina botulínica (botox), suele hacer su aparición del brazo de su amasiato, esperando ansiosa, y en vano, a que se le rinda pleitesía.

Extrañé a los típicos sobrinos y sobrinas fresitas, unos originales y otros simples abortos (“wanabi”), esos que aparecen engominados y luciendo el último grito de la moda, de la moda pandrosa, of course! Orgullo de sus padres, padres que suelen hacerse de la vista gorda para no ver las adicciones y desfiguros de sus críos, adicciones y desfiguros que ellos mismos presumen en sus “feisbuques”.

Extrañé, ¡y cómo no!, a la típica tía cleptómana y gorrona, ya saben, esa que no pone más que su invaluable presencia para la cena. Esa misma que se la pasa diciendo todo el tiempo, en bonito tono lastimero estilo Libertad Lamarque, que es muy pobre o que ya está muy grande, de esta manera, ni se pone con su cuerno para la cena ni ayuda a prepararla. ¡Ah, pero eso sí!, a la hora de hacer mutis, es la primera en comenzar el saqueo, el pillaje y los actos de rapiña, sustrayendo, de manera descarada, los restos de la cena que ni pagó ni ayudó a elaborar. Esta tía con tendencias cleptómanas, en un chico descuido, lo mismo te puede dar baje con unos chocolates que con una nochebuena, y es que haciendo gala de sus habilidades de prestidigitadora de Las Vegas, puede desaparecer arreglos completos de nochebuenas o cajas enteras de chocolates sin el menor problema o reparo.

Extrañe el tío mítico, aquel que solo aparece en las navidades porque no tiene ni perro que le ladre, consecuencia, seguramente, de su nada don de gente. No le falla, siempre aparece diciendo: "pasaba casualmente por aquí y vi luz en la casa, así que dije, voy a pasar a saludarlos y a darles su abrazo". Claro, la buena educación obliga al anfitrión de la casa a convidarlo a la cena, cosa que invariablemente jamás rehusa, por el contrario, es el último en pasar a retirarse luego de haber disfrutado de las generosas viandas y las bebidas espirituosas..   

Extrañé, sobre todo, al típico pelado lleno de defectos que solo va a las fiestas a criticar, ese que se la pasa juzgando a todos sin ver la trinche viga en su “ojete”. Ya saben, ese que se siente la mismísima divina envuelta en huevo, ese que se cree el chistosito de las fiestas, el alma de los convites y las tertulias. Ese estúpido que tiene un blog en donde escribe y, según él, muchos lo leen y dizque se divierten con sus mamotretos. Ese que no es capaz de mostrar su cara y solo muestra sus ojitos tapatíos. Ese que una vez que su familia lea esto, será irremediablemente condenado al destierro en las tierras lejanas de la chingada. Ese mismo que, a veces… se parece tanto a mí.  

Ser rencoroso es vivir con ese feo sentimiento de no perdón, pero si sacamos a esas personas de nuestras vidas, pues ya no habrá a quien perdonar y por lo tanto, el rencor se ira y desaparecerá junto con ellos. Yo así le hago y me funciona, pero ustedes no sean así de feos como yo, ustedes si sean buenos y perdonen a sus semejantes, total, segurito que pronto les darán nuevas razones para seguir enmuinados con ellos. Ya saben, nos guste o no, la gente no cambia.



Otro día con más calmita… nos leemos.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Aviso al Respetable

Hoy quiero desearles a todos los que por accidente o bien por masoquistas han leído alguno de mis mamotretos, que tengan una muy ¡Feliz Navidad!...
y ya saben, otro día con más calmita... nos leemos.

martes, 20 de diciembre de 2011

Papá, te contaré un sueño que tuve



Como dice el viejo y conocido refrán: “De tal palo, tal embarazo”, ¡ah, no verdad!, así no va, bueno, lo que pasa es que… ¡ahora resulta que los patos le tiran a las escopetas!

Acaeció que el orgullo de mi nepotismo, mi puberta hija Mariana, se puso a escribirme una carta ahora que fue mi cumpleaños, y he de decirles, que lo consiguió, así de fácil, a la primera y sin mayor pun (como dice ella). Efectivamente, consiguió la muy endina sacarme primero unas buenas carcajadas e instantes después, las de cocodrilo, sí, tremendas lagrimas con todo y moco de burbuja. ¡Y cómo no! si la emoción de leer aquello fue harta. Y es que bien lo dice el viejo y conocido refrán: “Cría cuervos y te sacaran las lágrimas”, ¡ah, no verdad!, así no va. Bueno, basta ya de hacerle al Chespirito y mejor, si me permiten, les comparto la carta que me regaló mi hija el día de mi cumpleaños. La carta comienza así:



Te contaré un sueño que tuve...

Mi sueño empieza cuando despierto, reviso mi cuarto y todo parece estar en orden, así que decidí meterme a bañar. Cuando me bañaba recordé que mi cuarto no tenía, mi súper póster, ni mi calendario, ni mi gorra de los Beatles, ni mi póster de Glee, ni mi foto con mi gorra promocional, ni la foto donde estoy comiendo Churrumaiz con mis lentes coquetos; salí de inmediato de bañarme para revisar que en verdad no tenía nada de eso. Cuando vi mi “pader”, en realidad no tenía nada. Me espanté y de inmediato desperté a mi madre y le pregunté - Mamá, ¿por qué no tengo mi súper póster, ni mi calendario, ni mi gorra de los Beatles, ni mi póster de Glee, ni mi foto con gorra promocional, ni la foto donde estoy comiendo Churrumaiz con mis lentes coquetos -. Ella me contestó – Mariana ¿estás loca?, a ti no te gustan los Beatles, ni tienes esas fotos de las que hablas, ¡y qué es eso de Glee! Sabes que, mejor apúrate para irte a la escuela -. En ese momento sentí un vacío enorme en mi panza y en mi corazón; yo me preguntaba por qué mi mamá me había dicho eso. De pronto escucho un espantoso grito de mi mamá diciéndome que me apurara. Me empecé a vestir, pero cuando abrí mi closet, solo encontré blusas a la “ya me voy a la Merced” y pantalones entubados entubados y como si les hubieran salpicado cloro a propósito. Busqué lo más decente que encontré y busqué mis Converse rosas, los cuales no encontré, así que tuve que ponerme unos tenis Jordan con una combinación rara de colores fosforescentes. Terminé de vestirme y busqué mi increíble sudadera de los Beatles y mi mochila, claro, ¡también de los Beatles!, en lugar de eso encontré una sudadera de Wisin y Yandel (perdón si lo escribí mal, pero no sé como se escriben los nombres de esos “damitos”) y una mochila de Daddi Yanqui que parecía que me la habían comprado en el hermoso Tepito. Me despedí de mi mamá y salí de mi casa con una pena enorme y rezando para que nadie me viera vestida así.

Cuando me subí al Metro, lo primero que hice fue conectar mis audífonos a mi cel para escuchar tal vez: “Don’t stop me now”, “The girl is mine”, “We are family”, “Loser like me”, “Maggie May”, “Don’t stop believing”, “Nena”, “I need somebody”, “Toda la vida”, “Somebody to love”, “Amante bandido”, etc, etc. Algo para calmarme, pero ¡NO!, lo único y más pinche que encontré, fue música de Wisin y Yandel, Daddi Yanqui, Don Omar y de tipos que en mi vida había escuchado. Lo primero que salió de mi boca fue – ¡oh que la chingada!, pues ¡qué pasa! -, lo cual provocó que las damitas que viajaban conmigo en el Metro me voltearan a ver feo.

Cuando llegué a la escuela, lo primero que hice fue sentarme junto a mi amiga Mónica y le dije – Mónica, ¿qué crees que me pasó? -, ella me vio raro y me dijo – No sé, ¿pero por qué me lo quieres contar a mí? -. En ese momento, se paró una original “chaka” frente a mí y me dijo – we, ven te voy a contar algo -, me fui con ella y ¡oh por Dios!, llegaron más chakas. Empezaron a hablar de una fiesta, se ponían de acuerdo para ver quien llevaría los pomos y las “monas”; no soporté tener a tanta chaka cerca de mí y me salí del salón, me fui al baño y dentro estaba un señor limpiando que me dijo - ¿Cómo va tu día mi niña? -, le di su avión y me preguntó - ¿Quién te falta para ser feliz? -. En ese momento me sentí como en la serie de “Joan of Arcadia”; en mi mente me dije a mi misma - ¡De cual fumaste Mariana! -. El señor que no sé porque rayos me preguntó eso, me dijo – Valora y se feliz con todo lo que te doy -. El señor salió del baño y yo salí corriendo tras de él, ya no lo encontré. Bajé lo más rápido que pude las escaleras, pero de tan rápido que iba me di un santo fregadazo, solo cerré los ojos, cuando los abrí, estaba de nuevo en mi cuarto y lo primero que hice no fue buscar las cosas que perdí, lo que hice fue hablarle a mi papá, porque me di cuenta que, lo único que perdí en mi sueño (que la verdad fue una pesadilla), fue a mi papá, porque sin él no sería quien soy.

Papi, para mí eres como la canción de Nat King Cole “Unforgettable”, o como la canción de Barbra Streisand “My Man” que yo la cambiaría a “My Daddy”, o como la canción de Queen “Love of my life”; y me siento como en la canción de los Beatles “I need you”, y quisiera lo que dice la canción de Elvis Presley “Love me tender”, y como en la otra canción de Elvis “You were always on my mind”, y solo porque me encanta “You are in my Herat” de Rod Stewart, y como dice la canción de los Beatles “From me to you”. Así puedo seguir y seguir, lo que quiero tratarte de decir es que eres muy importante en mi vida y siempre lo serás. Gracias por ayudarme, hablar conmigo, quererme, protegerme, hacerme reír, enseñarme, comprenderme, aconsejarme.


Te amo. ¡Feliz Cumpleaños!... Gracias por ser mi papá.

Mariana.



Mi hija podrá no tener la mejor prosa, ni la mejor ortografía, ¡ah, pero eso sí!, es innegable que tiene una gran imaginación, un gran sentido del humor, y lo principal y más importante de todo, una gran capacidad para hacerme sentir. Claro, ustedes dirán: “habló papá cuervo”, y sí, efectivamente, en este momento soy una rara mezcla entre un cuervo y un pavo real con todas las plumas extendidas, lleno de orgullo y profundo amor hacia mi hija… ni modo.

Saben, a mí me gusta compartir, creanme, si mi mejor regalo de cumpleaños hubiera sido un tequila o un cognac, seguro que ya estaríamos chupando tranquilos todos juntos y al unísono, pero como mi mejor regalo fue esta carta, pues aquí está, la comparto con todos ustedes amigos lectores a los cuales quiero tanto.

Hija, siempre has sido y serás, lo sabes, mi mejor regalo de cumpleaños, mi mejor regalo de vida. Gracias mil por intoxicarme todos los días de tanta felicidad. Te amo.


Otro día con más calmita… nos leemos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Dos pensamientos sueltos para mi papá




Cuando me paro frente a un espejo tratando de encontrar lo mejor de mí, a veces, y luego de un tiempo, lo consigo, pero solo bastan unos segundos para darme cuenta que, eso que miro en mí… eres tú.

Todos los días, todas las noches, todo el tiempo, lo sabes… te pienso.


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Papá Rules, seguro que ahora donde te encuentras estarás muy ocupado, quizás pastoreando estrellas, capturando sueños extraviados o arropando por las noches a los que tienen frió de vida, pero tómate un pequeño descanso para pensar que, todo ese amor que diste en vida, ahora ha rendido frutos en nuestros corazones y nos ha permitido, al pensarte, volverte inmortal… así, justo al igual, como al verdadero amor.

Siéntete orgulloso de tu vida papá, que yo lo estoy. 

viernes, 9 de diciembre de 2011

Frases Jotitas 25

Mientras algunos comienzan a rehacer sus vidas otros luchamos en vano por terminar aquello que quedó incompleto, sin saber, claro está, que en cuestiones de amor, la inmortalidad siempre anda rondando.

- said -

viernes, 2 de diciembre de 2011

TELETON 2011




Año con año me he desgastado tanto tratando de convencer a los desinformados, que no a los egoístas, esos no tienen remedio, para que ayuden a TELETON. Se dicen tantas cosas malas del TELETON, todas sin fundamento alguno y si basadas en chismes y supuestos, que año con año hago harta muina con toda la gente que se expresa así de mal de tan noble causa. Tampoco me he escapado de las criticas, de calificativos hacia mi persona que van de “pendejo confiado” para arriba. Pero no me importa, yo sé que la desconfianza es propia de la naturaleza humana, y en especial, de la naturaleza humana de los mexicanos (y es que la burra no era arisca…).

En fin, este año no pienso gastarme tratando de convencer a los incrédulos de que la ayuda que brinda TELETON a través de los CRITs, llega puntualmente a muchas personas. En esta ocasión solo quiero pedirles a todos aquellos que no de mala fe y sí por una desinformación o mala información no confían en TELETON, que vayan a alguno de los CRITs y le pregunten al primer padre de familia que vean por ahí, si es que TELETON les ha servido de algo o no. Solo así, viendo en carne propia la sonrisa de esos padres, será que se les ablande el corazón y esto quizás los motive a ayudar con lo que puedan.

Y ya si ni así se convencen, pues les voy a suplicar que ayuden, si no por amor, por egoísmo puro… y es que se siente tan bonito dar, que eso solo debería de bastar.


AYUDA A TELETON… 

jueves, 1 de diciembre de 2011

20 Razones Para Dejar de Tomar a lo Güey en el Puente Lupe-Reyes



El bonito y tradicional Puente Lupe-Reyes está ya a la vuelta de la esquina. Habemos quienes desde hace ya un tiempo estamos preparándonos para tan etílico evento. Yo los convido a todos ustedes amables lectores, a que tomen las debidas precauciones para no terminar en condiciones penosas y lamentables. Recuerden, no todo es “El Torito”, también pueden ocurrir otros eventos desafortunados que podrían marcar negativamente una bonita peda.

A continuación les presento, sobre todo a mis amigos escépticos, por lo menos 20 Razones Para Dejar de Tomar de Manera Estúpida esta temporada marcada por los tradicionales brindis sociales.

























Bueno, ya saben a lo que se exponen aquellos que se toman hasta el pulso cuando asisten a un convite o verbena. O sea, sí hay que chupar… ¡pero con orden!


Otro día con más calmita… nos leemos.

Pd. Todo el crédito a los autores de estas fotos.