jueves, 26 de mayo de 2011

Tarea: Asi es mi hija...




Son las diez y media de la noche, estoy terminando de organizar unos papeles cuando veo venir a mi hija. Llega hasta donde estoy, me toma del pelo como siempre, me da un pequeño jalón, jalón que significa para ella una caricia, un cariño, y luego, espera a que yo reaccione. Cuando vuelvo la vista y la miro, ella aprovecha para usar una de sus tramposas miradas, de esas que tienen propiedades ablandadoras del corazón. Finalmente y luego de confirmar que la mirada ya hizo efecto, me dice: - Oye pa’, se me estaba olvidando, mi maestra nos pidió de tarea que nos describiera uno de nuestros padres -, - ¿Cómo que te describiera? -, - Sí, tienes que decir cómo soy -, - ¡Ah! pues eres una irresponsable, mira la hora que es y apenas te acuerdas de la tarea -, - ¡Ya pa’!, ayúdame “plis” -.

Si hubiera sido al revés, si ella hubiera tenido que describir como es su papá, seguramente habría sido más fácil. Con tan solo poner “Mi papá es un papá cuervo” hubiera sido suficiente. Y es que yo, como la mayoría de los padres, creemos, pensamos e incluso estamos convencidos, que nuestros hijos son los mejores del mundo… ¡Somos papás cuervos!

Y lo dicho, en cuanto me puse frente a la computadora para intentar describir cómo es mi hija, no se me ocurrió nada más que esto…


Así es mi hija…

Mi hija es una persona que sabe hacer sentir orgullosos a sus padres. Es sumamente inteligente y madura para su edad. Tiene un carácter fuerte pero lo sabe controlar y le saca provecho cuando es necesario. También puede ser muy tierna. Es una persona de sentimientos buenos que se involucra inmediatamente con las demás personas con el fin de ayudarlas en lo posible. Está siempre preocupada por lo que pasa en su entorno. Tiene una fuerte conciencia ecológica y le gusta pensar que está en sus manos el hacer de este mundo algo mejor. En ocasiones es introvertida, pero eso no me preocupa, sé que le gusta estar a solas consigo misma para pensar y madurar, para crecer. Le encantan todas las expresiones artísticas, en especial la pintura y la música. Es fanática de Frida Kahlo. Lo más importante a mi parecer, es que siempre está deseosa de aprender cosas nuevas. Le encanta ir a los museos y escuchar a los mayores, sabe que siempre tienen algo interesante que decir. Claro que mi hija también tiene muchos defectos, pero a lado de sus cualidades y virtudes estos son mínimos. Por último podría decir que mi hija tiene un padre, un padre sumamente afortunado y feliz, y todo por el simple hecho... de tenerla.


A mi hija, como a la mayoría de las adolescentes, les encanta decir “te quiero”, claro, a los amigos y a los novios, casi nunca a los papás. Sin embargo, hoy mi hija andaba generosa y magnánima y decidió que me merecía un “te quiero”, y yo… yo feliz.


Otro día con más calmita… nos leemos.

lunes, 23 de mayo de 2011

Frases Jotitas 19

La soledad es un exilio voluntario el cual podemos dejar en cuanto llega a nosotros esa persona que nos ofrece generosamente su mano para caminar a su lado.

- said -

Frases Jotitas 18

Y no es que uno se quede solo ocurre que a veces nos dividimos para sobrevivir.

- said -

Frase Cere bral 20




El tiempo que dedico a la lectura depende definitivamente... ¡de mi función intestinal!

- said -

miércoles, 18 de mayo de 2011

Planking, o lo que es lo mismo ¡engarroteseme ahí!


La creatividad es una consecuencia lógica del ocio, y eso está muy bien siempre y cuando no se abuse de ello. Cuando a la creatividad producto del ocio se le busca una utilidad real, el “ocio” se trasforma en “neg-ocio”… ¡y eso está aun mejor!

Todo el tiempo están apareciendo “moditas” alrededor de mundo, algunas realmente creativas, ingeniosas y divertidas, otras son francamente modas que debieron de morir antes de nacer porque no aportan absolutamente nada a este a veces monótono mundo.

Bueno pues seguramente no tarda en llegar a nuestro país una moda que surgió supuestamente en Australia y que lleva por nombre “Planking”. El Planking consiste en tumbarse boca abajo, tieso cual tabla (como si estuviera la persona en posición de “firmes”), en lugares públicos o especialmente peculiares para luego subirlas a la red. El reto consiste en buscar lugares que impliquen mucha creatividad y en ocasiones algún tipo de “desafío”. Sin embargo, como diría mi abuela, en el dichoso “desafío” es donde “la puerca torció el rabo”.

Esta moda, al principio inofensiva, ya ha cobrado vidas, por lo menos ya hay un caso registrado de un imberbe amigo de nombre Acton Beale, que murió al caer de un bacón al intentar hacer una de estas fotos. Ojalá que cuando llegue a nuestro país (si no es que ya llegó), no ocurra algún accidente de este tipo y solo sea usado el Planking como una simple moda para pasar un rato de sana y estúpida diversión.

Aquí algunos ejemplos de Planking, como verán algunos si muestras una buena dosis de creatividad, otros, francamente… ¡están de hueva!
















Otro día con más calmita… nos leemos.



sábado, 7 de mayo de 2011

Mi Sacrosanta y mis tías se van al cielo



Hola, que tal, cómo les va la vida?... Bueno pues hoy quiero compartir con todos ustedes lo que viví ayer en el aeropuerto de la Ciudad de México. Les cuento…

Como ¡Madre solo hay una!... pues resulta que mi Sacrosanta, el día 8 de mayo, que ya va a ser, sino me equivoco mañana mismo, cumplirá años, muchos años, ¡como chingomil años! Perdón, en verdad que me gustaría decirles la cantidad exacta pero podría exponerme a serias represalias de su parte, por eso mejor me guardo ese número astronómico para otra ocasión.

El caso es que, yo que soy tan cuidado pal centavo, en el afán de ahorrarme su regalo de cumpleaños y ya de paso el de Día de las Madres, tuve la genial idea de mandarla de viaje. Por su puesto que mis cálculos fallaron y resultó más caro el viaje que los dichosos regalos.

Pero bueno, lo interesante de este asunto, es que al dichoso viaje la mandé con dos de mis tías, todas ellas bastante entraditas en años, adultas en plenitud, como quien dice, unas verdaderas ciruelitas… con decirles que fácil entre las tres suman casi 240 años, ahí nomás pa’ que se den una idea. Luego entonces ya se imaginarán lo complicado que estuvo el coordinarles este bonito viaje.

De entrada, yo no estaba seguro si para salir del país necesitarían sacar Pasaporte y Visa o más bien un permiso del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)… ya ven que esta prohibido traficar piezas arqueológicas. Afortunadamente no hubo necesidad.

La logística fue muy interesante. Como la mayor de ellas, mi querida Tiadrina (es mi tía y mi madrina) sufre de asma y tiene problemas con la altura de la ciudad, normalmente cuando camina se sofoca, así que hubo la necesidad de conseguirle una silla de ruedas para que la llevaran hasta el avión. Luego mi Sacrosanta hace unos días, inspirada en Su Santidad Juan Pablo II, bajó a besar el suelo, o dicho de otra manera ¡dio el perrazo!... se cayó pues. Por si fuera poco, mi otra tía (la ciruelita No. 3), apenas la semana pasada, al levantarse de la cama, también bajó a escupir y se lastimó. Así que no fue suficiente una silla de ruedas ¡sino tres!

Ya con las tres sillas de ruedas me quedé tranquilo, sabía que por lo menos en ese trayecto, no le volverían a agarrar cariño al suelo y no azotarían de nuevo. Además, al llevarlas a todas en gracioso convoy cual desfile de autos antiguos, no existía la posibilidad de que se perdieran y cada una abordara un vuelo distinto… sería muy molesto andarlas rastreando por todo el mundo cual equipaje extraviado.

En fin, ayer finalmente las embarqué con rumbo al país de las hamburguesas. Y como sé que ustedes no se pueden imaginar a tres ciruelitas motorizadas en el aeropuerto, a continuación quiero compartirles el video del famoso operativo el cual yo bauticé como “El Escape de las nenas de Cocoon”… chequenlo





Otro día con más calmita... nos leemos.

domingo, 1 de mayo de 2011

México, siempre fiel...



A mí como no me consta nada, ni para bien ni para mal, por eso solo voy a hablar de lo que yo y muchos mexicanos sentimos ante la presencia de Juan Pablo II.

Antes que nada me gustaría decirles que yo no soy una persona muy religiosa, sin embargo, sí soy una persona que se sorprende y se maravilla constantemente ante los actos de fe que presencia. Quizás es por eso que yo disfruto mucho el visitar constantemente a “La Morenita” en la Basílica de Guadalupe. Cuando acudo a este lugar, tengo muy claro que los actos de fe no están sujetos al campo de la ciencia, es decir, a los pocos o muchos conocimientos científicos que yo o cualquiera pueda tener, por eso son, “actos de fe”. Y es que lo que uno presencia en un lugar como este, es simplemente, la fe manifestada en su máxima expresión. Al estar ahí, uno puede sentir y experimentar sin duda alguna, algo que yo podría explicar como una energía (fe) que se contagia inmediatamente. No puedo imaginarme a todo un pueblo como el mexicano, sin algo en que creer, sin algo que represente una esperanza en sus vidas; creo que sería muy triste vivir una vida sin tener fe en algo.

Bueno, pues la primera visita de Juan Pablo II a México en enero de 1979, para mí pasó completamente desapercibida o por lo menos lo que esta significaba para muchos fieles católicos. Yo por aquellas fechas era todavía un niño que no tenía conciencia aun de lo que significaba la verdadera fe en algo o en alguien. Para la segunda visita que ocurrió 11 años después, en mayo de 1990, las cosas fueron diferentes.

Fueron horas de larga espera, horas que fueron más que suficientes para ponerme de mal humor. Por un momento pensé en retirarme, pero afortunadamente, no lo hice. Finalmente y luego de tanta espera, ahí estaba frente a mí, por no más de tres segundo, el Papa Juan Pablo II.

Es justo en este momento en que yo tendría que explicarles lo que sentí, lo que sentimos miles de mexicanos que vimos de cerca, aunque sea por unos segundos, a Juan Pablo II, pero no puedo, no encuentro palabras para describir lo que sentí en ese momento. Y es que si usted tuvo la oportunidad de verlo en alguna ocasión, seguramente entenderá a lo que me refiero, no existen los suficientes adjetivos para describir el efecto que causaba en las personas el enorme e indiscutible carisma de Juan Pablo II.




Cada ocasión que tuve la suerte de verlo pasar frente a mí, que fueron muchas, era impresionante ver la reacción que provocaba en cada uno de los ahí presentes. Estoy seguro que más de dos personas, al verlo de cerca, decidieron ser mejores en sus vidas, decidieron ser… personas de bien. Yo no sé para ustedes, pero al menos para mí, eso en sí, ya es un milagro.

La primera visita de Juan Pablo II en 1979 me la perdí, pero las siguientes cuatro, la de 1990, la de 1993, la de 1999 y la de 2002, las viví intensamente y, cada vez que pude, hice hasta lo imposible por salir a la calle para verlo pasar, aunque fuera por unos segundos, al igual que cientos de miles de mexicanos. Recuerdo haberlo visto en las calles de Fray Servando, Río Churubusco, Las Torres, Miguel Ángel de Quevedo, Insurgentes, el Eje Central y varias más. Todas esas veces que vi pasar a Juan Pablo II frente a mí quedaron grabadas en mi memoria. Pero la que realmente me impactó, donde me di cuenta lo que realmente significaba ese hombre para la fe de los mexicanos, fue cuando todos lo vimos y lo sentimos… después de su muerte.

En abril de 2005, luego de su muerte, alguien tuvo la brillante idea de sacar a las calles por última vez al famoso Papamóvil. Recuerdo que en cuanto escuché la noticia, tomé mi auto y me dirigí a Av. Insurgentes, justo frente al Liverpool de Félix Cuevas, con la esperanza de ver pasar por última vez, aquel transporte que parecía un pequeño autobús y que usó en varias ocasiones Su Santidad para moverse dentro de la ciudad. La gente comenzó a llegar poco a poco, se hizo de noche, aparecieron veladoras a lo largo de la avenida de los Insurgentes y el ambiente se tornó en una mezcla de emoción y tristeza. Muchos de los presentes agitaban las banderitas de México y las inconfundibles banderitas amarillas del Vaticano. Algunas personas llegaron cargando imágenes de Santos, de la Virgen de Guadalupe e incluso del Papa. La expectativa era total.

Luego de una larga espera, finalmente a lo lejos, viniendo de sur a norte, se alcanzaron a distinguir las torretas de las patrullas que indicaban que se aproximaba el Papamóvil. La gente comenzó a emocionarse, todos corrieron a ocupar sus lugares, muchos prepararon sus cámaras de video y de fotos para no perder detalle alguno. Yo, en esta ocasión y a diferencia de las anteriores, no llevé mi cámara de video, ahora quería que esa imagen se grabara en mi memoria y no en una cinta de video. Al fin, luego de unos minutos, tuve una vez más frente a mí el Papamóvil, solo que ahora, sin la presencia de Juan Pablo II. La emoción de ver la silla vacía en la que se sentó años atrás el Papa, fue indescriptible. En su lugar, pusieron una rosa roja y la foto de Su Santidad. De nuevo, como antes, solo fueron unos segundos los que todos pudimos ver el Papamóvil, pero les aseguro, que esos segundo bastaron para que aquel momento quedara fijo en la memoria de todos los ahí presentes por el resto de nuestras vidas.




En cuanto el Papamóvil pasó y se alejó, de nuevo me llamaron la atención las reacciones de la gente, unos lloraban, otros rezaban, otros se abrazaban, otros aplaudian, otros tenían la mirada perdida, y otros, como yo, simplemente teníamos el deseo de ser mejores personas… ¿por qué?, no lo sé, ¡pero que bueno!

Por eso, a mi francamente no me importa si se trata de un pedazo de tela con una imagen impresa o de un hombre con defectos, a mí lo que me interesa, es ver el fervor, la devoción, y sobre todo la fe que provocan en las personas. Y lo queramos o no, la fe en un ser superior y perfecto, nos hace ser mejores personas, mejores hombres. Ahora hay un Beato más, pronto un Santo, y si eso ayuda a que el mundo sea un mundo mejor, pues bienvenidas sean las beatificaciones y canonizaciones de los hombres imperfectos.


Otro día con más calmita… nos leemos.