jueves, 24 de febrero de 2011

El feroz ataque de la tripa vengadora... ¡y olé!


Faltan dos horas para que comience la corrida y aun no me decido a ir. Para la corrida de hoy están anunciados el rejoneador español Pablo Hermoso de Mendoza y, toreando a pie, Rodolfo Rodríguez “El Pana” y Pepe López. Es uno de esos carteles que llevan mucha gente a la plaza, la mayoría de ellos “caza carteles”, o lo que es lo mismo, villamelones. “Sobre advertencia no hay engaño”, así que si me decido a ir, sé muy bien lo que me espera.

Bueno, les decía que aun no me decido a ir, y la razón es, o más bien son: primero que mi hija se rajó de última hora y ya no quiso ir conmigo porque dizque es muy responsable y tiene mucha tarea (lo que es verdad); y en segundo lugar, pues porque mi ingesta indiscriminada de comida chatarra me ha ocasionado un trinche malestar estomacal que me trae con cólicos amenazantes. De cualquier modo, tengo que tomar la decisión ya, de lo contrario, será muy tarde y podría arrepentirme luego.

Estoy aun a tiempo para llamarle a una amiga y pedirle que me acompañe, ella vive cerca de mi Principado y me ha estado insistiendo para que la invite a los toros, sin embargo, la verdad me da un poco de flojera tener que iniciarla hoy precisamente en el arte del olé. En fin, me iré solo, ya lo he hecho antes y la paso bien, conozco personas con las que comparto mi pasión por los toros y las cervezas frías.

Falta una hora y media para que comience la corrida y ya voy en camino. Como no pensaba ir, la verdad no me “aprevine” y compré los boletos con anticipación, así que seguro me tendré que ir a la azotea con todo el peladaje.

En 15 minutos estoy ya estacionando mi fiel Corcel Negro en las inmediaciones de la Plaza, esa es la ventaja de vivir cerca, llego en friega. Se aproxima a mí el “viene viene” y bajo amenaza de muerte le encomiendo a mi chiquito (sin albur), luego le doy su bendición y me alejo de mi auto con dirección a la Plaza México. A medida que me acerco, comienzo a ver hordas y hordas de pseudoaficionados a los toros, todos ellos luciendo bonitos disfraces (unos disfrazados de ganaderos y otros de gachupines). Mientras voy caminando, hago escala en un puesto para comprar un “Montecristo”. Malas noticias, se han terminado, así que me conformo con un “Te Amo“. Mientras pago mi cigarro, volteo a lado derecho y está Rene Franco comprando unos chicles (tenía que ser, los chicles son de pelados). Me le quedo viendo y le hago un gentil comentario: - Estás muy delgado, ¡muy bien, muy bien! -, se me queda viendo pensando que me estoy burlando de él y me contesta – Gracias -. Me voy de ahí con una sonrisa en la boca… y es que si, si me estaba burlando de él ¡no lo soporto!

Ya estoy caminando en las afueras de la plaza entre puestos de todo tipo… y entre gente de todo tipo. ¡Vaya desfile de personalidades! Todos se sienten galanes de telenovela o top models, la verdad son puros “piojos resucitados” como diría mi Inmortal abuela. Apenas puedo caminar entre tanta gente, yo creo que va a ser la mejor entrada de la temporada, cosa que no me hace muy feliz.

Antes de dar la vuelta a la calle para formarme en la taquilla, veo una fila larga junto a los puestos de comida, pregunto, y sí, lo que me temía, es la fila para “General” que está tan larga que da la vuelta a la esquina. No pierdo más tiempo y me formo. Mientras estoy ahí bajo el rallo del sol sudando como gorda borracha en playa Caleta, pasan y pasan revendedores ofreciendo boletos. Ganas no me faltan para comprar en la reventa, pero la verdad soy muy jotito y siempre he pensado, que en la entrada de la Plaza, me van a decir: - señor, su boleto no pasa, es falso -, así que por esa razón jamás he comprado un boleto de reventa, además de que me parece de pelados hacerlo. ¡Ni modo!, por tarado no lo compré con anticipación y ahora pagaré las consecuencias.

Como el tendido de “General” no es numerado, solo hay que llegar a la taquilla, pedir los boletos y pagarlos, o sea que la fila camina rápido. Me toma aproximadamente 30 minutos conseguir mi boleto de General de Sombra. Poco antes de llegar a la taquilla siento el "primer aviso", es un retortijón que parece contracción de embarazo de noveno mes, solo espero que no se me vaya a “romper la fuente” delante de todo el respetable. Total que, controlo mi cólico, compro mi boleto, me abro camino entre la multitud y me encamino a la puerta principal de la Plaza México. De pronto al ir caminando entre la crema y nata del peladaje, siento una camioneta que está a punto de atropellarme por atrás. Volteo, y es una de las camionetas que llevan a los toreros a la Plaza, es la del matador Pepe López. Aprovecho que la tengo a un lado, saco mi cámara y le tomo una foto mientras él recibe el clásico “suerte matador” de todos los aficionados y no aficionados.


Pepe López llega en su camioneta a la Plaza México.

El matador Pepe López saluda a la gente.

Dejo atrás la camioneta con el hombre vestido de luces y llego hasta la puerta principal de la Plaza. De nuevo me topo con unas filas bastante largas. Los apretones están de a peso. Siento a una damita, la que esta formada atrás de mí, tocando mi espigado trasero. Todavía no identifico bien el tipo de “toqueteo”, no sé si es de esos que busca un poco de agasajo y solaz esparcimiento o es de los que solo buscan una cartera ajena… de cualquier modo, se siente rico, así que flojito y cooperando. De pronto la damita se cambia de fila y yo inmediatamente checo la bolsa trasera de mi pantalón en busca de mi cartera (o de una propina), afortunadamente sigue ahí mi cartera, aunque de propina, ni hablar, no dejó nada la méndiga... ¡ni pal chesco!

Ya que estoy a punto de llegar, de nuevo siento una camioneta que me pisa los talones, es otra vez la de Pepe López que finalmente consiguió abrirse paso entre la multitud para llegar hasta la puerta de la Plaza. En lo que los polis abren la puerta para que entre la camioneta, de nuevo quedo a un costado de la misma, solo que ahora de lado del matador. De nuevo saco mi cámara y le tomo una foto, luego estuve a punto de decir la nacada esa de “suerte matador”, pero buscando ser original, solo le digo - ¡aguas eh! -. El matador se saca un poco de onda, pero bien atento, me da las gracias. El pobre tiene una cara de menso que no creo que el toro lo respete, sin embargo, es un buen tipo y en verdad le deseo suerte y que Dios lo cuide.


"Pepe, ¡aguas eh!"

Luego de entregar mi boleto en la entrada, se acerca a mí uno de esos policías mexicanos a escala, mide como metro y medio, me dice que me tiene que hacer una revisión a la cual yo gustoso accedo. De nuevo me tortean y de nuevo no me dan propina, ¿será que he perdido mi encanto o que tengo que esmerarme más en reafirmar mis glúteos? En fin, ya faltan solo 30 minutos para que empiece la corrida, así que inicio el asenso a la "azotea" de la Plaza, más vale que me apure o no voy a conseguir un lugar decente.

Cuando voy a la mitad de las escaleras tengo una bonita panorámica general de la entrada a la Plaza, se ven aun como butimil pelados queriendo entrar. De pronto me percato (como diría el poli a escala que me revisó) de que hay gran revuelo entre el respetable que intenta entrar, ¡claro!, es “El Pana” que se acerca a la Plaza. Rápido saco mi cámara para poder capturar el momento en que entre, y es que mi “Brujo de Apizaco” es todo un personaje en la fiesta brava y siempre da espectáculo, incluso en la forma en la que llega a las Plazas a donde va a torear. Efectivamente, primero veo una camioneta con varios camarógrafos colgados de ella, y atrás, una hermosa calesa jalada por dos caballos percherones sobre la cual viene “El Pana” (puro en boca) saludando al respetable. A lado de “El Pana” alcanzo a ver a una hermosa damita, como ya es costumbre, haciéndole compañía al matador.


El Pana se abre paso entre la gente.

El Pana saluda a la gente desde su calesa.

El Pana entrando a la Plaza México.

La gente disfruta el "show" del Pana.

En cuanto termina de entrar entre vítores y aplausos el carismático torero, yo emprendo de nuevo el asenso a los tendidos de “General” en busca de un buen lugar, no sin antes recordar, aquel memorable brindis en la tarde de despedida de Rodolfo Rodríguez “El Pana”. Si no me equivoco, aquella tarde “El Pana” se acerco a los micrófonos y dijo emocionado: “Quiero brindar este toro a todas las daifas, mesalinas, meretrices, prostitutas, suripantas, putas, todas aquellas que saciaron mi hambre y mitigaron mi sed cuando “El Pana” no era nadie, que me dieron protección y abrigo en su pecho y en sus muslos”… ¡Olé! ¡Ese es “El Pana” señores!

Al entrar al gran Coloso de Insurgentes casi me voy de chichis de la impresión. El tendido General de Sombra está casi lleno, así que rápidamente intento buscar un lugarcito donde depositar mis ya perfectamente auscultadas nalgotas. Allá a lo lejos, en lontananza, descubro un espacio bastante bueno en la mitad de una fila. Ni modo, con la pena, tengo que pedir permiso y hacer un acto de equilibrismo al pasar entre las patotas de las personas que no son capaces de recoger. Intento no mirar hacia abajo, si volteo a ver el ruedo, seguro me da el váguido y azoto. Cuando al fin llego a mi destino final, me voltea a ver una güera panza de pescado con cara de “¿te cae que te vas a sentar ahí?” y me dice: - disculpe señor, pero esos lugares están apartados -. Luego de escucharla, me le quedo viendo ahora yo con cara de “¿te cae de madre?” y le digo… más bien no le digo, lo pienso: “pinche escuincla pendeja, ves que me vengo matando y no me dices nada, además ¿por qué carajos no ponen unos trapos o algo para que se vea que esta apartado el lugar?”. Afortunadamente, en la fila de abajo hay un miniespacio en el cual perfectamente podrían entras mis nalguitas, claro, previamente lubricadas. Pregunto y me dicen que esta vacío, así que inmediatamente lo ocupo.

Bueno, faltan como 20 minutos para partir plaza, ya estoy sentado y listo, ahora solo tengo que esperar pacientemente para disfrutar de una buena tarde de toros. De pronto, ¡tómala barbón!, mi estomago comienza a hacerme panchos de nuevo, "segundo aviso". ¡Joder! Ya se me había olvidado, parece ser que “la rata quiere dar portazo” (perdonen ustedes la licencia poética). Temeroso de lo que pueda pasar, comienzo a buscar las “salidas de emergencia” pero está imposible, tendría que volver a pedir permiso y ahora sí la plaza está a reventar. Recuerdo mis clases de “Control Mental” que tome en la adolescencia y me bajo a nivel “Alfa” para intentar dominar mis tripas… ni yo lo puedo creer, ¡está funcionando!

Ya más relajado, aprovecho al “ñor” de las cervezas que está atendiendo a mis vecinos y le pido dos de una vez. La bola de inútiles que tengo a mi alrededor, se acomiden y me van pasando mis chelas de una en una, luego les doy el dinero y se lo pasan de vuelta al chelero... ¡eso es camaradería y solidaridad carajo! En eso estoy, cuando comienza a llegar la embajada de “Fresilandia” a ocupar los lugares que estaban apartados atrás de mí. Son una bola de abortos de fresa, todos ellos con los pelos llenos de gel y lente “otscuro” marca Ray-Ban (seguramente de imitación). Se saludan, ocupan su lugar y comienzan a hacerse los graciosos buscando llamar la atención. Es justo en ese momento cuando lamento no haber traído mi rifle de asalto AK-47 “Cuerno de Chivo”… o ya de perdis, una cerbatana con chochitos pa’ quitarles lo mamila. Decido ignorarlos haciendo uso de mis conocimientos de monje tibetano de la Narvarte y me concentro en mis compañeras de asiento. De lado derecho tengo una damita de aproximadamente 30 años, amable, educada, gente bien pues, ella viene acompañada de su papá y su mamá. De lado izquiero tengo a una puberta como de 15 años, güera “clairol”, inmersa y absorta en su BlackBerry rosa, la cual viene acompañada de dos niñas más pequeñas (seguramente sus primas), su mamá y su tía ¡pura damita! Parece que no voy a sufrir con ninguna de ellas, aunque los de atrás, seguramente si me van a dar lata toda la corrida.

De pronto suenan parches y metales que indican que está por iniciar la corrida. El reloj marca en todo lo alto las cuatro y media, las puertas se abren y aparece en el ruedo el Alguacilillo. Enseguida sale Pablo Hermoso junto con sus dos alternantes, Pepe López y “El Pana”, atrás de ellos sus cuadrillas y luego el resto de la raza. Se escucha el impresionante y único “Olé” de La México y da comienza el paseíllo mientras la orquesta interpreta "Cielo Andaluz". Rodolfo Rodríguez “El Pana”, original como siempre, parte plaza con su puro en la boca y luciendo en lugar de un capote de paseíllo, un flamante sarape mexicano. Los toreros luego de saludar a la Autoridad en lo alto, cambian la seda por el percal y comienzan a hacer un poco de toreo de salón, mientras, Pablo Hermoso da una vuelta al ruedo montado en su caballo saludando al respetable.


Pablo Hermoso listo para partir plaza.

Inicia el paseillo. Pablo Hermoso a caballo, atras
Pepe López y El Pana con su sarape.

Todo está listo para que salte el primer toro a la arena, de pronto viene el "tercer aviso", pero el tercer aviso ¡de mi estómago! ¿Qué hago?, me pregunto todo compungido (¡y con pujido!). Una amiga que sabe de mi problema “cacointestinal” me sugiere por teléfono que abandone la Plaza, que aborte la misión, que me vaya mejor a uno de los restaurantes que están afuera de la Plaza y que ahí vea cómodamente la corrida en la tele, cerca del paraíso añorado (WC). Me parece una gran idea, pero el problema es el mismo, ¡cómo carajos voy a pasar entre tanta gente!... y menos ahora que ya salió el toro.

Mientras Pablo Hermoso pone sus rejones de castigo al toro, yo siento que al que se los clavan es a mí, la verdad no creo aguantar. Ya lo decidí, en cuanto caiga el toro, con la pena pero voy a tener que hacer mutis, mejor me voy a mi casa a ver la corrida.

De pronto los fresas de atrás logran distraer mi atención de mis cólicos taurinos. No solo son chistositos, no solo manejan el “bonito” humor Jaitovich, también se sienten expertos en la fiesta brava. Yo tengo más de 20 años viendo y yendo a corridas ininterrumpidamente y aun creo no saber nada de toros, ellos en cambio, están dando una cátedra de conocimientos taurinos a los más inocentes e ingenuos del grupo. Me hubiera gustado tener en ese momento, una de esas cornetas que funcionan con aire comprimido para tocárselas cada vez que decían una barbaridad (Barbaridad.- sinónimo de pendejada). Para lidiar con estos lactantes tardíos, solo me queda encender mi puro y abstraerme de tanta pendejada… cosa que hago.

Finalmente cae el toro en el ruedo, y al mismo tiempo, por increíble que parezca, mi estomago me deja un momento en paz. ¡Ahora es cuando! Si me voy tiene que ser ahora mismo, solo debo pedir permiso y saltar unas 25 personas para llegar al pasillo que me llevará a la salida. Pero ¿Y si el toro que está por salir es el bueno? ¿Y si me voy y “El Pana” hace la faena de su vida?... ¡difícil decisión! Bueno, ni tan difícil, mi pasión gana y como los machos, decido quedarme y asumo el riesgo.

Sigo tomando mi cerveza la cual por cierto le cae muy bien a mi panza. Sale el segundo toro que le corresponde a “El Pana” y uno de sus subalternos lo estrella en el burladero, esto desgraciadamente ocasiona que el burel pierda una de sus astas. El respetable culpa del incidente a “El Pana” y le llueven pitos. Intentan regresar al toro despitorrado a los corrales pero no pueden, el toro se niega a dejar el ruedo, así que sacan a los cabestros con la esperanza de que ya en manada el toro pueda regresar a los corrales. Como esto no funciona, no queda otra más que matar al toro ahí mismo. Todo esto entretiene a los villamelones que colman la Plaza quienes felices observan lo que ocurre en el ruedo, sin embargo y por increíble que esto parezca, a los verdaderos taurinos no nos gusta ver sufrir a los toros y esto nos resulta muy desagradable. Luego de tanto trajín, sale el toro de reserva con el cual no sucede nada. El pana voltea a ver a los tendidos y hace una señal como pidiendo paciencia al respetable, ofreciendo que en el segundo toro se sacara la espina. El publico, algo injusto, lo abuchea.


El toro despitorrado al centro y los cabestros.

Luego, mientas Pepe López intenta sacarle unos cuantos pases a un toro falto de raza y fuerza, en las alturas se arma la cámara húngara. Se trata de dos especímenes de una raza semihumana enfrascados en un duelo. Uno de ellos es el macho alfa dominante de una hembra Neandertal digna de estudio del National Geographic, que al parecer fue la causante del la refriega. El otro es un padre de familia dipsómano, envalentonado seguramente por unas cervezas de más. Este par de oligofrénicos deciden que, ¡para qué hablar si se pueden arreglar las diferencias a chingadazos! El contendiente que podría ser el Eslabón Perdido de la famosa Teoría de la Evolución Humana se arranca con patadas voladoras, a lo que “Súper Padre” contesta con la Hurracarrana. Un buen samaritano detiene a otro orangután de la familia de los Neandetales que quiere abaratarse a “Súper Padre” echándole montón. De pronto, el "Neandertal” sorprende a “Súper Padre” con la Camaleonina, lo que ocasiona que este caiga al suelo. Ahí, ya indefenso en el suelo, es maltratado a chingadazo limpio por el “Neandertal” y, unos segundos después, se le une la bonita pareja de este, atizando patadas con singular alegría en la cara de “Súper Padre” que yace tirado en el suelo. La escena es patética, mientras estos dos cavernícolas le pegan a “Súper Padre” en el suelo, la pequeña hija de este llora asustada mientras abraza desconsolada su muñeco de peluche. El respetable decreta entonces la victoria para la especie Neandertal y buscan separarlos y dar por terminado el bonito espectáculo. La policía hace acto de presencia, tarde como siempre, intentando reestablecer el orden. Entonces, todos juntos y a coro, piden la expulsión de los Neandertales de la Plaza gritando – ¡saquen a la gorda!, ¡fuera la gorda!, ¡fuera!, ¡fuera! -.


Golpes en el tendido de general.

El "Neandertal" todavía quiere más pelea.

La policía llega demasiado tarde. "Súper Padre" se recupera en el
suelo de la madrina que le puso "Neandertal".

La "Neandertal" luce un bonito uniforme de fútbol... tenía que ser.

La "Neandertal" intenta huir de la policía pero el respetable
la delata y es detenida.

Ya recuperado, "Súper Padre" se retira del lugar de la mano de su
asustada hija.

Por poco y comienza un segundo round... pero no.

Tener una vieja como estas... ¡no tiene precio!

Lo cierto es que en la Plaza México no es bien recibido este tipo de espectáculos patéticos en los tendidos. Aquí, a diferencia de los estadios de fútbol, los pleitos normalmente son entre un par de borrachitos, que luego de discutir, deciden irse a las manos. Difícilmente se verán esos pleitos, como en el fútbol, en donde cincuenta pelados de una porra se lían a golpes con cincuenta pelados más de la otra porra, golpeando incluso, a los policías o cualquiera que se acerque. Aquí, en la plaza de toros, rápidamente son separados y sacados, o incluso, detenidos. Luego entonces, este penoso incidente termina, cuando la autoridad llega y conmina a los involucrados a que abandonen la Plaza, o sea, los manda literalmente… ¡a chingar a su madre!

Terminado el pleito, las miradas del respetable de nuevo se concentran en lo que pasa en el ruedo. Yo, luego de las “cebadillas” que me tomé, me siento ya bastante bien de mi estomago y decido quedarme hasta el final, como debe de ser, como los verdaderos taurinos. Sin embargo, luego de que Pablo Hermoso de Mendoza mata a su segundo toro, los no taurinos, esos que nomás van cual fans de Luis Miguel a seguir a un torero, comienzan a retirarse de la plaza. De esta manera, nos comenzamos a quedar en la plaza, los verdaderos taurinos, aquellos que sabemos que en cualquier momento y con cualquier torero, puede surgir una estampa de arte que haga que valga la pena la tarde. Aunque claro, no siempre pasa esto, y en esta ocasión… pus no pasó.


Pablo Hermoso y su caballo "Pirata" esperan a que doble el toro
luego de clavarle el rejón de muerte.

Son ya pasaditas las siete de la noche y finalmente cae el último toro, el de Pepe López. Esta tarde nos fuimos sin ver a los toreros tocar pelo, pero no importa, las orejas o el rabo a veces son simples apéndices, lo que realmente importa, lo que cuenta, es el arte que ahí queda en la memoria de los taurinos. Y no habrá habido orejas ni rabos, pero ¡ah que de cosas pasaron! Hubo de todo, lucha libre en los tendidos, un toro despitorrado, el espectáculo de los cabestros intentando regresar a los corrales al toro, la emotiva vuelta al ruedo de uno de los monosabios más longevos que se retiraba esa tarde, el tumbo en dos ocasiones del regordete picador, gritos ocurrentes de la Porra de Sol (ejemplo: ¡López Dóriga, juay de rito!), etc.

Caminando ya de regreso al encuentro de mi fiel Corcel, me siento satisfecho de no haber faltado esa tarde, de haber superado mis entuertos estomacales, y de no haberle fallado a mi afición, a mi afición por los toros. No fue precisamente una buena tarde de toros, pero los que amamos a la fiesta, sabemos que como en el sexo, no siempre puede haber “fuegos artificiales”, a veces solo hay que hacerlo para demostrarle al otro el inmenso amor que sentimos por él, en este caso, el inmenso amor que siento por los toros, por mis toros… aunque esto, pocos lo entiendan.


Otro día con más calmita… nos leemos.





domingo, 20 de febrero de 2011

La Libertad de Expresión está de pláceme

Finalmente el próximo lunes se cumple la profecía… ¡mi profecía! La “perseguida política” (entre comillas) número uno del abominable gobierno de Calderón, regresa triunfal a su noticiario como si no hubiera pasado nada, claro, con algunos puntos extras de rating y ligeramente victimizada.

En fin, como diría mi tocayo chiapaneco, el gran Jaime Sabines: “yo no lo sé de cierto… lo supongo”.





Otro día con más calmita… nos leemos.

Ojo.- La frecuencia de 2.5 Ghz. que está en disputa, representa un negocio de 4 mil millones de dolares, ahí ustedes dirán si esto no ameritaba todo el "showcito".

miércoles, 9 de febrero de 2011

Jacobo Morett, cultura con olor a canela.


Cuando yo salí de la prepa y entré a la universidad, el billete era bastante escaso en la casa. Mi Sacrosanta madre, como la madre de muchos, estaba decidida a sacar adelante al par de bolsones que tenía por hijos. Por sugerencia de una amiga, mi madre decidió emprender una “empresa” en el socorrido ramo de la repostería. Así, sin más ni más, un buen día al regresar de la escuela, la encontré toda llena de harina intentando hacer empanadas de piña. Ese día fue un caos, nomás no le salían, yo no tuve remedio y me uní a esa singular encomienda. El resultado final, fueron aproximadamente 60 empanadas deformes, medio quemadas y de aspecto nada apetecible.

Al siguiente día, mi madre salió a la calle a vender las empanadas. Luego de caminar toda la mañana, regresó cansada pero con unos pesos más en la bolsa. Mi Sacrosanta entonces sacó la casta y no se desanimó. Así comenzó nuestro trabajo como “panaderos”. Con el tiempo y la experiencia, las 60 empanadas se convirtieron en 450, y la habilidad de mi madre para venderlas, se perfeccionó. Por lo menos dos veces a la semana a mí me tocaba hacerlas. Yo procuraba que mi Sacrosanta se cansara lo menos posible al hacerlas para que estuviera "fresca" el día siguiente en que salía a venderlas. Así, a lo largo de casi cinco años, yo me pasé muchas tardes haciendo y horneando empanadas y, por otro lado, mi madre caminando por las calles de esta ciudad vendiéndolas.

Gracias a nuestras queridas empanadas, la situación económica mejoró en la casa, o por lo menos lo suficiente para que termináramos la escuela mi hermano y yo.

Yo sé que esta historia no tiene mayor mérito, la vida está llena de historias como esta en que las madres solteras se sacrifican y dan todo por sacar adelante a sus hijos. Sin embargo, la razón por la que quise contarles esto, es una en particular.

Durante esos cinco años, todas las tarde, mientras hacíamos las empanadas, la poca cultura que ahora tengo llegó a mi vida. Aprendí durante esas tardes de olor a canela, una de mis mejores lecciones de vida. Aprendí a escuchar a las personas mayores, a todos esos coleccionistas compulsivos e involuntarios de experiencias. Y es que alrededor de las cuatro de la tarde, más o menos a la hora en que comenzábamos a hacer las empanadas, encendíamos la radio, sintonizábamos la estación XEDF, y escuchábamos uno de los programas más entretenidos e interesantes que he escuchado en mi vida. El nombre del programa no lo recuerdo, pero los conductores de ese programa, realmente fueron mis maestros indirectos en lo que a cultura general se refiere.

Don Fernando Marcos y el queridísimo Jacobo Morett Estévez, eran los dos conductores de ese programa. Se hablaba de todo, la gente preguntaba y ellos respondían. A Don Fernando Marcos seguro muchos lo conocen y lo recuerdan, porque él durante muchos años narró los partidos de fútbol en la televisión, junto con Ángel Fernández. El fue desde árbitro y jugador, hasta Director Técnico de la Selección Mexicana de Fútbol. También fue gente importante en el cine mexicano. Por otro lado, el querido Jacobo Morett era un experto en música (melómano), amante de los deporte (su preferido el box) y contaba al igual que Don Fernando, con una memoria privilegiada. Era una delicia escucharlos, además todo el tiempo estaban peleando, lo que hacía muy divertido el programa. En varias ocasiones Jacobo se retiró del programa ante la necedad de Don Fernando, claro, como dos buenos amigos que eran, terminaban estrechándose la mano y haciendo las paces.

Don Fernando Marcos murió en el año 2000 y el programa terminó. Sin embargo, Jacobo Morett siguió trabajando en radio, hasta ayer por la noche en que dejó de existir. Mi querido y adorado maestro Jacobo Morett, fue y será, una de las personas que más he admirado en la vida y al cual le aprendí mucho. Gracias a él, ahora soy un fanático de las charlas con los viejos, soy una persona que disfruta enormemente la compañía de la gente mayor. Todavía hace unos días lo escuché a lado de Jorge Zúñiga en su programa “Lo que el viento no se llevó”, y recordé con harta nostalgia, aquellas tardes en que lo escuchaba mientras hacía, a lado de mi madre, empanadas de piña con azúcar y canela.

Descansa en paz querido Jacobo Morett, gracias por esas tardes de aprendizaje, gracias por toda la cultura que compartiste conmigo, gracias por hacerme un “oidor de viejos”.


Don Jacobo Morett
(1935-2011)

Otro día con más calmita... recordamos a mis maestros de vida.

martes, 8 de febrero de 2011

5 centavos de notas... No. 7



Según el gato Noroña, flamante Dipútalo del H. Congreso de la Unión, resulta que el Presidente Calderón es un alcohólico. Un alcohólico es aquel que tiene problemas con su forma de tomar, y yo que sepa, el Presidente Calderón no los tiene. No dudo que él, como la mayoría de nosotros, en algún convite, en alguna verbena, haya agarrado la jarra con singular alegría, pero de eso a que sea un alcohólico hay una gran diferencia. En el momento en que el Presidente Calderón comenzara a cancelar giras de trabajo o se presentara ligeramente “mareado” a un evento publico (como la esposa de Marcelo), entonces sí sería sospechosa su actitud y podríamos suponer que dichos rumores de salón de bellaza tienen algo de cierto. Mientras tanto, se me hace que exageran y son simples ganas de joder, cosa que por cierto, hace de maravilla el Dip. Fernández Noroña.

Aclaro que el Presidente Calderón no es santo de mi devoción, pero me pudre la gente a la que le encanta creerse todo lo que le dicen.

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Una de las cosas más fregonas del Super Bowl son los comerciales. Los invito a que los busquen en youtube. Las compañías gastan como chingomildolares en comprar escasos 30 segundo de tiempo, así que ya se imaginarán que sus comerciales tienen que ser espectaculares o, por lo menos, muy ingeniosos para desquitar tal inversión. En verdad no se los pierdan, les aseguro que no tienen nada que ver con los comerciales que pasa Televisa o TvAzteca en sus trasmisiones del Super Bowl.

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No entiendo a la gente que es poco congruente con sus convicciones, esto me hace dudar en la mayoría de los casos, si estas personas son realmente sinceras en su forma de conducirse por la vida.

Esteban Arce, más papista que el Papa, hombre persignadote, homofóbico y abiertamente en contra del aborto, es un apasionado de la fiesta brava, donde “se dice”, torturan a los pobres toros (animalitos de la creación). Emmanuel, cantante “chochentero”, hombre involucrado cien por ciento con la ecología y el medio ambiente, también es un taurino de cepa. O sea, por fin, decídanse… ¡o son o no son!

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De lo poco que le aplaudo y le reconozco al carnal Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, es el haber reubicado a todo el peladaje que tenía invadido el Centro Histórico. Logró lo que muchos no habían hecho, unos por miedo al costo político que esto implicaba, otros por los votos y billetes que representaban dichos comerciantes informales.

El Centro Histórico se transformó completamente al verse limpio de los ambulantes, se volvió un espacio simplemente hermoso e imponente al cual uno acude gustoso. Pasear por las calles libres de obstáculos y suciedad, resulta toda una experiencia placentera. Sin embargo, últimamente he visto que poco a poco los comerciantes están regresando de nuevo, cual invasión hormiga, a tomar las calles que ya se habían rescatado. Por ahora están en el Eje Central, son esos que les llaman “toreros” y que, en cuanto ven a la autoridad, se quitan un momento hasta que la autoridad pasa de largo para luego volverse a poner con toda tranquilidad. Por su puesto que la autoridad está coludida con ellos, hacen que cuidan y los otros hacen que se quitan, ya saben, el bonito acto de la simulación… no cabe duda que se vienen tiempos de campaña y hay que sacar dinero de donde se pueda.

Marcelo, el Centro Histórico es de lo poco bueno que has hecho, no dejes que se pierda lo ganado… ¡está mi voto en juego!

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El otro día estaba escuchando una entrevista con Emiliano Salinas Occelli, que es para quienes no lo saben, el hijo de expresidente Carlos Salinas de Gortari, y tengo que decirles que francamente me dio mucho miedo lo que vi. Y es que todo parece indicar, que este joven y apuesto muchacho, heredó la incuestionable inteligencia de su padre, cosa que francamente ¡me aterra!

En los últimos días parece ser que Televisa lo quisiera “posicionar” como una estrella más del Canal de las Estrellas. Y es que es muy sospechosa la manera como le han dado espacio por medio de entrevistas y reportajes en los diversos programas de Televisa. Si a esto le aunamos, que el joven Salinas se anda “tirando” (como se dice elegantemente) a la niña Ludwika Paleta, pues con más razón pronto se convertirá en una estrella más del Canal de las Estrellas. Por mientras, no hay que quitarle el ojo a Emiliano Salinas y su famosa “iniciativa ciudadana”; en verdad que al tipo “le gira la piedra”… ¡ay nanita!

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Yo sé que esto de la Fiesta de los Toros no se les da a los amigos y amigas que amablemente me leen, pero si es el caso, quiero hacerles un atento llamado. Por favor, en buen plan, como cuates, no sean PELADOS, no avienten cojines al ruedo de la plaza, piensen que ahí hay un hombre jugándose la vida.

Y es que últimamente se está poniendo de moda el aventar los cojines a la mitad de una faena, sobre todo a manera de aprobación por lo que el torero está haciendo en el ruedo, esto solo le dificulta al matador el seguir lidiando al toro e incluso lo vuelve muy peligroso. Muchos malos aficionados ven que las personas que están en las barreras arrojan al ruedo sombreros y chamarras como un modo de rendirle pleitesía al torero, por esto quizás, al resto del respetable se le hace muy fácil arrojar cojines desde lo alto. En verdad que no lo hagan, ni lo uno ni lo otro, eso es de pelados, en todo caso los invito a que atraviesen la calle y se metan al estadio de fútbol donde ahí si podrán arrojar hasta orines si gustan; pero acá, por favor, neta… no lo hagan, ¡eso es de pelados!

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Otro día con más calmita… nos leemos.

jueves, 3 de febrero de 2011

Ahora soy inmortal




Tanto tiempo buscando ser inmortal y hoy finalmente lo he conseguido. Bueno, la verdad es que ya lo era solo que no lo sabía.

Siempre he tenido muy claro que las personas mueren solo cuando dejamos de pensar en ellas. Pues bien, justo hoy, me he dado cuenta que a lo largo de mi vida, he logrado dejar una pequeña huella imborrable en algunas personas. Es una huella que hará que no me olviden, que me recuerden, que me vuelvan, aunque sea un poco… inmortal.

Cuando alguien ha visto a la muerte de cerca, uno sabe que la vida, con uno o sin uno, seguirá su curso. Es en ese momento en el que nos sabemos tan insignificantes, cuando nos preguntamos si habrá valido la pena vivir la vida como lo hicimos, si lo que dejamos habrá sido de utilidad para alguien. Lo mejor en estos casos, para bien morir, para retirarse de este mundo con un poco de decoro, es que ese saldo sea a favor.

A veces la vida es generosa y nos permite seguir sumando por un tiempo, sería tonto no aprovechar tan invaluable oferta, por eso, todos los días yo me esfuerzo por buscar egoístamente mi inmortalidad.

Ojalá todos pudiéramos asomarnos a los corazones de las personas que queremos, ver que tanto de nosotros hay en ellos, eso sin duda, nos daría un poco de tranquilidad. Saber que el cariño que hemos infectado en sus corazones hará irónicamente “metástasis” en todo su ser. Saberlos invadidos, hasta los huesos, de nosotros… eso sería sin duda, un mucho tranquilizante. Desgraciadamente no lo podemos hacer, o mejor dicho, afortunadamente no lo podemos hacer, lo que nos obliga entonces, a seguir esforzándonos todos los días, todas las horas, por dejar una onda huella en todas esas personas tan importantes para nosotros.

Hoy, justo hoy, me convencí de que mi inmortalidad ha quedado garantizada, podré volverme un ser invisible tranquilamente, con la plena confianza, de que no moriré, de que por lo menos una persona estará siempre pensando en mí, pensándome, haciéndome todos los días, inmortal.

Yo los invito a que ustedes también se vuelvan seres inmortales, no es tan difícil, ustedes saben como hacerlo, solo háganlo con el mayor número de personas posible, esto les garantizará la inmortalidad, y creanme, no hay nada más tranquilizante en “esos” momentos, que el sabernos ciertamente… INMORTALES.


Gracias por hacerme un ser inmortal… te quiero.

martes, 1 de febrero de 2011

Jarritos de Tlaquepaque




Declaro… la guerra… en contra… de… ¡Inglaterra! Naaa, no es pa’ tanto, ni jugando “stop” lo haría. Pero el resto de los mexicanos parece que si la van a declarar luego de los chistecillos que hicieron los conductores del programa “Top Gear” de la cadena BBC de Londres.

Resulta que el pasado 30 de enero, durante la emisión de ese programa, se hicieron una serie de chistes, bromas, chacotas o vaciladas, al hablar de un automóvil hecho en México. Se dijo, palabras más palabras menos, que ese coche seguramente era igual que los mexicanos, gordos, flojos, "pedorros", lentos, etc.. Se dijo que la comida mexicana era muy mala, que toda parecía vomito, pero frito. Y también se dijo que los mexicanos nos la pasamos dormidos, por lo que seguramente el embajador no iba a molestarse de lo que ahí se decía, ya que seguramente estaría dormido. Todo esto molesto a mis queridos paisanos que gozan de tener “una piel muy delgada”, incluyendo a nuestro flamante Embajador de México en Londres, el exprocurador Eduardo Medina Mora.

El Gobierno de México, a través del su Embajador, presentó una queja formal, aduciendo que en el programa se habían hecho comentarios “vergonzosos, inaceptables e incomprensibles hacia los mexicanos y su cultura”. Exigió también una disculpa pública de parte de los conductores del programa. A mí, a Said, osease yo, francamente me parece una exageración. ¡Qué acaso no tenemos sentido del humor! O como diría mi Inmortal abuela: “te gusta hacer, pero no que te hagan”.

Miren gentiles y queridos amigos lectores, pónganse a pensar si, cada vez que Polo Polo o cualquier otro cómico mexicano contara un chiste de argentinos o gallegos el gobierno de España o Argentina se indignara y exigiera una disculpa publica, pues la verdad no terminaríamos de disculparnos nunca.

Yo creo que tenemos que mostrar un poco más de sentido del humor, de ese sentido de la chacota y el vacile que tanto presumimos los mexicanos que tenemos. Debemos de entender que así es el humor ingles, y que ellos mismos son los primero en mofarse de su Reina, de sus políticos y de su gente, no es más que una broma y ya, no hay que tomarlo como algo personal.

Recuerdan cuando los gringos se pusieron todos locos porque vieron los timbres (sellos postales) con nuestro adorado Memín Pinguín impreso, algunos nos acusaron hasta de racistas, y nosotros que pensamos ¡chale, no se la jalen, es una caricatura y ya! Pues así es esto, es un chiste y ya, nomás, nada de xenofobia como dice el Embajador mexicano.

La verdad es que esta reacción que ha tenido nuestro gobierno y mucha parte del respetable que se sintió indignado por los comentarios que se hicieron en ese programa, me recuerda lo mismito que pasa cuando nos quejamos y ponemos el grito en el cielo, por el trato que le dan los gringos a los indocumentados mexicanos en Estados Unidos. ¡Ah! pero eso si, no vemos o no reaccionamos igual, cuando se trata de los cientos de indocumentados centroamericanos que reciben el peor de los tratos al pasar por nuestro país camino a Estados Unidos. A ellos los roban, los violan e incluso los matan, pero eso a nosotros no nos indigna tanto, de hecho permanecemos ajenos e indiferentes a ello. Les digo, mi Inmortal siempre tiene la razón: “nos gusta hacer, pero que no nos hagan”.

Así que yo les digo a mis queridos paisanos “jarritos de Tlaquepaque”, que no se corten las venas, que se alivianen, ¡Dalay! Total, pronto habrá chistes de ingleses y será nuestra revancha, y si no, acuérdense de los pobres gallegos a los que ya agarramos de encargo para los chistes, ellos si aguantan vara y no andan de “nenas” como nosotros.

Recuerden que una vez casi linchamos a un pobre cantante italiano que dijo que las mexicanas eran bigotonas… ¡la verdad no es para tanto! Defendamos el país de otra forma más productiva, tratando de ser mejores y más competitivos, y no indignándonos y exigiendo disculpas cada vez que nos sintamos ofendidos. Recuerden que: “el que se ríe, se lleva”.

“Ahí tienen que estaba un gringo, un ingles, un gallego y un argentino, entonces…”


Otro día con más calmita… nos leemos.