viernes, 29 de enero de 2010

Cazando moscas...

No hay nada mas productivo cuando no tenemos nada que hacer, que andar "cazando moscas"... bueno, hasta hace poco eso era lo que yo pensaba. Pero, ¡eh aquí! un ejemplo de creatividad producto del ocio. Tan fácil como cazar unas cuantas moscas de esas que chingan y joden a toda hora; ponerlas a secar al sol aproximadamente una hora; y conseguir papel y lápiz, para dar rienda suelta a nuestra bonita imanación. Aquí unos ejemplos:











Otro día con más calmita y menos moscas... nos leemos.

miércoles, 27 de enero de 2010

Somos gays... ¿podemos adoptar?



Se han fijado que difícil es en ocasiones exponer nuestra forma de pensar para un tema en particular, sobretodo cuando este tema es tan delicado que nos puede ganar el odio o el rechazo del resto de las personas que no piensan como nosotros. Pero como yo siempre le apuesto a la “tolerancia” y al respeto por el modo de pensar de los demás, voy a intentar dar mi opinión acerca de el derecho que tienen o no los homosexuales de adoptar niños.

Si yo fuera nuestro flamante Presidente Legitimo Don Andrés Manuel López Obrador, seguramente ante la pregunta expresa, lo único que atinaría a decir es: “lo que diga mi dedito…”. Esta es la manera más cómoda (y también la más cobarde), de eludir una pregunta incomoda o comprometedora. Sin embargo, yo siempre he pensado que la gente que me lee es lo suficientemente inteligente y sabe y está conciente, que vivimos en un mundo donde cada quien tiene derecho a opinar siempre y cuando esto sea en un marco de respeto y madurez.

Pues bien, el otro día en una charla de café, alguien me hizo esa pregunta y esto fue lo que contesté:


Primero y antes que nada, estoy cien por ciento de acuerdo con el derecho que tienen dos personas de unirse en matrimonio, sea cual sea su preferencia sexual. No veo ningún problema en que ellos puedan tener el mismo derecho que el resto de los ciudadanos de este país. El problema está en la disyuntiva del derecho que tienen las parejas homosexuales de adoptar o no a un niño.

Si a mí me preguntaran diría que por su puesto tienen el derecho a adoptar, sin embargo, yo en lo personal, no estaría de acuerdo que lo hicieran. No tengo la menor duda que serían lo suficientemente capaces para educar un niño y hacer de él un hombre de bien. Tampoco tengo duda, que este niño podría crecer en un ambiente de amor y respeto en un hogar formado por una pareja gay. Sin embargo y tristemente, no creo que la sociedad en la que vivimos esté lo suficientemente preparada para asimilar esto.

Nunca he estado de acuerdo con las mujeres que toman la decisión de ser madres solteras, y no me refiero a aquellas que por distintas circunstancias tienen que hacerse cargo solas de la manutención y educación de sus hijos. Lo que no me gusta, en lo que no estoy de acuerdo, es que a un niño se le niegue la posibilidad y el derecho de nacer dentro de un hogar, dentro de una familia, formada por un padre y una madre. Es cierto que existen mujeres lo suficientemente fuertes, para satisfacer todas las necesidades que tiene un niño, sin embargo, jamás podrán satisfacer la necesidad que tienen los niños de una imagen paterna. Repito, hay mujeres que le dieron esa oportunidad a sus hijos, pero por alguna razón quedaron solas y tuvieron que sacar adelanta a su hijo, estas mujeres merecen todo mi respeto… entre estas mujeres incluyo a mi madre.

Basado en lo anterior, creo que igual un niño tiene que tener la oportunidad de nacer dentro de una familia “normal” (ojo que use comillas), formada por un padre y una madre, en donde esté presente la figura masculina y la femenina. Y repito, que quede claro, no afirmo esto porque crea que una pareja de hombres o mujeres no puedan darle todo el amor que ese niño necesita, sino porque lo queramos aceptar o no, la sociedad no está preparada para entender que el amor de los padres, no se mide en relación a la preferencia sexual que ellos tengan.

Un niño "nacido" dentro de un matrimonio gay, seguramente sería objeto de muy crueles burlas, basta ver lo que pasa con un niño diferente a los demás, ya sea físicamente o por cualquier otra razón. Y no hablo de la crueldad inocente de los niños para con los niños, me refiero a la crueldad de los adultos, que por su ignorancia no miden las palabras y el daño que pueden hacerle a las personas, mucho más a los niños que están más indefensos ante ese tipo de comentarios.

Por más que la pareja gay platicara y tratara de preparar al niño para asimilar todos esos comentarios o burlas de las que sería victima, es indiscutible que un niño difícilmente puede manejar sus sentimientos, por lo que sería irremediablemente lastimado por las personas intolerantes e ignorantes que ven mal la unión de dos personas del mismo sexo.

Tristemente una familia formada por un padre y una madre, no garantizan un hogar en donde lo que reine sea el amor y el respeto para con los niños. Es cierto que muchos niños nacidos en estas familias “normales”, sufren de abusos y maltratos, sin embargo, esto no quiere decir que esto sea la generalidad.

Así que el problema no está, en si las parejas de homosexuales están preparadas o no para educar a un niño. El problema está, en si la sociedad está o no preparada para aceptar que una pareja gay pueda educar perfectamente a un niño en un entorno lleno de amor y respeto.

Luego entonces, tengo que decir tristemente que por ahora, y al menos hasta que nosotros como sociedad alcancemos la madurez necesaria, las parejas homosexuales no deberían de adoptar niños. Por ahora, lo único que nos queda a las personas que comulgamos con la idea de que algún día las parejas gays puedan adoptar un niño, es tratar de informar y educar a aquellas personas intolerantes que ven en esto, algo abominable y retorcido. Es curioso hablar del amor como algo abominable y retorcido… pero así pasa.

Bueno amigos lectores, esta es mi forma de pensar, espero no se molesten si no están de acuerdo, recuerden que vivimos en un mundo lleno de diversidad, y la única forma de sobrevivir en él en perfecta armonía, es siendo tolerantes ante las personas diferentes a nosotros.


Otro día con más calmita… nos leemos.

Pues data.- Saludos a Esteban Arce.

lunes, 25 de enero de 2010

"Condominio de Quejas"... 01


Aprovechando que mi estado anímico en este momento es más “amargo” que un Té de Cuachalalate de eso que receta Shaya Michan o el Dr. Abel Cruz, he pensado en abrir una nueva sección en este oligofrénico blog. En esta sección, yo y solo yo, buscaré exorcizar mis corajitos en pro de un hígado sano, el cual por cierto, pienso donar a las futuras generaciones, si es que la cirrosis causada por los tequilahuers que me receto, no hacen mella en él antes de que el Señor me recoja (hablo de morir no de salir del closet).

Desgraciadamente, al hacer uso constantemente de esta sección, ustedes podrán descubrir (si es que no lo han hecho aun), que soy un trinche neurótico al cual todo le molesta, que soy un intolerante ante la estupidez humana, que no soporto a los nacos (no gente humilde o ignorante, sino personas con una mala actitud), que me causa “basca” la discriminación, y que me exacerban las personas que no aceptan las criticas constructivas. Luego entonces, seguramente por culpa de esta sección, muchos de los lectores que se sientan aludidos o agredidos, ejercerán su legítimo derecho de mandarme con todo y mamotreto "a Chihuahua a un baile” (a Chihuahua a un baile: es una licencia poética para mandarme derechito ¡a chingar a mi madre!). Ups!, olvidé decir, que esta sección posiblemente contenga algunas palabras que podrían resultar ofensivas para el común de mis finísimos amigos lectores, así que si usted amigo lector no maneja el bonito lenguaje de pulcata, le sugiero que no continúe.

Una vez, y luego de esta pequeña introducción, procedo a DECLARAR FORMALMENTE INAUGURADA LA SECCION “DEPARTAMENTO O CONDOMINIO DE QUEJAS”, EN ESTE BLOG…


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Todas esas personas amantes de acudir puntuales a las famosas cafeterías “Starsucks”, deberían de recibir un curso intensivo de cómo tomar correctamente un buen café. Independientemente que estas personas piensen que en esos sitios se vende buen café, o de que simplemente acudan para sentirse por lo menos unos minutos del día gente “nice” (ojo, entre comillas), deberían por lo menos aprender como tomar su “esnobísimo” café. No hay nada más naco o pelado, que ver a un caballero o una “damita”, usando el agitador (pequeño tubito de plástico) ¡como si fuera un popote!. Se imaginan un buen café espresso sorbido "elegantemente" con uno de estos adminículos… neta, ¡no manchen!. En verdad los exhorto, a que si quiere tomar algo con popote, cómprense su Icee de Cereza o una Malteada de Fresa, o ya de perdis, un Titán de Grosella en alguna prestigiada lonchería, y entonces sí, ¡a chuparle a la pajilla!.


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¿Qué tiene una trinche obra de Frida Kahlo, que no tenga una de Raphael, Goya, Rubens, Van Gogh o incluso Da Vinci?. ¿Qué tiene una obra de Gormley que no tenga una de Rodin, Miguel Angel, Canova, Coustou o Claudel?. Seguramente no tienen nada en especial Frida o Gromley, nada más que el trinche museo mexicano en donde se exponen. No puedo negar, nadie puede negar, la calidad artística de ambos, mi bronca no es esa, lo que me irrita, lo que me enerva, es el hecho de que en la mayoría de los museos mexicanos, esté estrictamente prohibido tomar fotos. Antes de continuar, debo de admitir, que no hay cosa más pelada que tomarle una foto a una pintura en un museo, pero eso es decisión de quien lo quiere hacer, eso es muy independiente, digo yo. Pero el hecho es, que en la mayoría de los museos mexicanos está requeteprohibido tomar fotos, mientras que yo tranquilamente me puedo parar frente a “La Gioconda” en el Museo de Louvre, a “Las Meninas” en el Museo del Prado, o “La Escuela de Atenas” en los Museos del Vaticano, y tomar miles de fotos con mi camarota de Mafafa Musguito, sin que un “tlameme” uniformado me llame la atención, como si estuviera “grafiteando” con mi cámara las obras ahí expuestas. Por su puesto que sé, que existen tipos de pinturas que necesitan ciertas condiciones de luz y temperatura para su preservación, como es el caso por ejemplo, de las acuarelas de Toulouse-Lautrec que están en el Museo de Orsay… eso lo sé, lo entiendo, y eso lo respeto. Les cuento que en el año 2000 o 2002 (no recuerdo bien), tuve chanse de viajar a Venezia donde gratamente y para mi asombro, descubrí una exposición de Frida. Pero mi mayor asombro fue descubrir que ahí sí estaba permitido tomar fotos, mientras que en el Museo Dolores Olmedo de México… ¡no!. Repito, es de pelados tomar fotos a pinturas, pero si yo que soy un trinche pelado y naco quiero hacerlo, por qué carajos no lo puedo. Por cierto, esto pasa no solo con pinturas, también con instalaciones, esculturas, y en general en los diferentes tipos de museos en nuestro país. Odio esto y todo lo que impide que se difunda la cultura!!!.


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Primero estábamos chingue y jode, que el Gobierno Mexicano debería haber pedido más vacunas para la Influenza AH1N1, porque estas iban a ser insuficientes para cubrir a toda la poblacion. Ahora, resulta que nadie se quiere vacunar, porque se ha desatado una ola de rumores infundados y harto jalados de los pelos, que han desmotivado a la perrada para que acudan puntuales al llamado que ha hecho la Secretaría de Salud. El otro día platicando con un taxista acerca de diferentes “tópicos de interés común” (de esos taxistas con delirios de Lideres de Opinión), me decía, afirmaba enérgicamente, que esto de la vacuna no era más que un truco del Gobierno para esterilizar a la población con el objeto de que esta ya no se reproduciera… ¡se los juro!, eso me dijo el López Dóriga del volante. Pero si ustedes amigos lectores, piensan que esto es lo más descabellado que hayan escuchado en relación a la vacuna de la Influenza, déjenme les cuento lo que escuché de una persona muy cercana a mí (digamos un familiar), que debo decirles, tiene estudios profesionales y un nivel cultural bastante aceptable. Él afirma (secundado por otros miembros de mi clan), que la verdadera razón por la cual se está vacunando a la población, es para introducirnos un microchip (onda nanotecnología), y así, de esta manera, estar permanentemente controlados y vigilados por el “Imperio” (como le llama el loquito Chávez a los E.U.)… ¡cómo la ven!. Sin embargo, mi caso es otro, yo no me he vacunado, no por miedo a quedar estéril (eso sería hacerle un bien a la humanidad), tampoco por miedo a ser espiado por Jack Bauer y el Imperio, no señores, lo mío no es eso, lo mío es un simple caso de… ¡jotísimo pánico a las agujas!.


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Dicen que “en el modo de agarrar el taco se conoce al que es tragón”, yo digo que “en el timbre o tono del celular se conoce al que es nacón”. No hay nada que me purgue más, que ir en un elevador o estar en un restaurante, y escuchar un tono de celular “dizque simpático”, onda el “hay tamales oaxaqueños, calientitos…” o la voz de un escuincle (generalmente el hijo del interfecto) gritando “papá papá contesta el teléfono, te están llamando…”, o incluso una cancioncita de moda como “I gotta feeling” de los Black Eyed Peas. Gentil amigo lector, lo exhorto a que revise el timbre o tono que trae en su celular, no sea usted naco, neta que no es gracioso escuchar un perro ladrando o peor aun, algún sonido escatológico salir de su celular. ¿Quiere usted ser original?, ¿quiere usted llamar la atención?, entonces mejor cuando vaya en un elevador, afloje lo más que pueda el intestino y sus alrededores, y deje escapar un sonoro y simpático “fart”… eso si es elegante y distinguido, y siempre quiera o no, llama a atención.


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Y para terminar, mi última queja en esta ocasión, es la siguiente: ¡aaaaay!. Gracias.


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Otro día con más calmita y con más quejas… nos leemos.

jueves, 21 de enero de 2010

¡Jueguemos como en Plaza Sésamo!

Los Adultos Contemporáneos en avanzado estado de descomposición ¡como yo!, nos “criamos” viendo Plaza Sésamo en la televisión. Si usted tiene mi edad, seguramente recordará una canción que decía más o menos así:

Aquí hay una cosa,
Que no es como las otras,
Es diferente a todas las demás…

Se traba de distinguir entre varias cosas, aquella que por alguna razón era diferente. Bueno pues, ¡vamos a jugar!. Vean la foto y díganme la respuesta (en mi facebook).







martes, 19 de enero de 2010

Los Libros y La Caja Idiota


Has cuenta que tengo dos vástagos, vástago 1 y vástago 2. Has cuenta que tengo dinero, que soy potentado, digamos un “multimillonario” de la clase media… luego entonces, tengo mi depa de interés social, pero con tres bonitas recamaras (o minicubículos). Bueno, pues has cuenta que cada uno de mis vástagos (vástago 1 y vástago 2) tiene su bonita recamara para evitar pleitos dada su puberta edad (has cuenta 16 y 18 años). Por último, has cuenta que todos los días que regreso de mi trabajo en el Archivo de una bonita Secretaría de Gobierno, me encuentro con la misma imagen…

Bajo de la pesera, camino dos cuadras, subo las escaleras al tercer piso, y llego finalmente a mi residencia en la Unidad Habitacional Margarita Maza de Juárez, en una de las zonas más exclusivas del DF. Abro la puerta de mi hermosa morada y me topo a mi Vieja viendo la novela de las siete. Voltea solo por unos segundos distrayendo su atención de dicho telegrama, para luego de un gran esfuerzo mental y de hacer alarde de sagacidad, hacerme la siguiente pregunta: - ¿ya llegastes? -. Yo, solo asiento con la cabeza, dejo mi saco en una silla y aflojo el nudo de la corbata. Inmediatamente me dirijo a la cocina a dejar la bolsa de pan que compre en La Ideal. Conciente de la epidemia de moda, rápido lavo mis manos con mi jabón preferido (Jardines de California). Finalmente, salgo de la cocina luego de rehidratarme con un trinche vaso de agua, para convencerme, de que sería inútil intentar distraer la atención de la señora que sufre una abducción televisiva.

Luego, mi eterno amor de padre, de ese que no se compra ni se vende, se hereda, me hace acudir al feliz encuentro de mis dos vástagos (vástago 1 y vástago 2). Primero paso por la recamara de vástago 1, el mayor. Lo saludo desde la puerta, y él solo responde con un efusivo y amoroso - ¡qué onda! -. Lo encuentro leyendo, lo miro orgulloso por casi un minuto, satisfecho de ver el regalo que me dio la vida, luego, decido no seguir importunándolo en su intelectual actividad, por lo que me retiro.

Enseguida, camino 50cm y encuentro cerrada la puerta del la recamara de vástago 2, mi vástago el menor. Toco la puerta, al no recibir una respuesta, la abro y me encuentro a vástago 2 tumbado en la cama, viendo la tele como siempre. Lo saludo, y el responde con otro efusivo y amoroso - ¡qué onda! -, en seguida, me dice eso si en un tono amable: - ¿ciérrale no?, es que estoy ocupado -. Más que molesto, desilusionado, cierro la puerta y me retiro a mi recamara. Ya ahí, me tumbo en la cama a descansar, y mi mente comienza a trabajar. Me preocupa el futuro de vástago 2, y me pregunto insistentemente ¿por qué él no sacó el habito de la lectura como su hermano el mayor?, ¿por qué él pierde tanto el tiempo pegado en la tele y en la computadora?, ¿qué va a ser de él cuando sea grande?.

De nuevo, has cuenta que han pasado quince años. Has cuenta que finalmente me jubilaron y ahora vivo de una manera “holgada” con la generosa pensión que me dio el gobierno, que para uno hombre solo como yo que se divorció hace catorce años, es suficiente. Has cuenta que es mi cumpleaños y que por fin logré juntar a mis dos vástagos en una reunión, donde voy a “partir un pastelito” y a servir café para la ocasión. Has cuanta que ahí están mis dos vástagos, sentados frente a mi, todos ellos hechos unos hombres de bien.

Te cuento. Uno de ellos es un reconocido profesor de la Facultad de Ciencias, que luego de terminar su Maestría, se encuentra a punto de iniciar un Doctorado. El otro de mis vástagos, está pagando su cochecito que convirtió en taxi, y que le ayuda a vivir y a sostenerse. Yo estoy sumamente orgulloso de mis dos vástagos, ambos son felices, y eso es lo que más le importa a un padre. Sin embargo, no dejo de preguntarme, ¿cómo es que no les puse más atención?, quizás si hubiera hecho algo al respecto, los dos serían profesionistas, y no solamente uno de ellos.

Definitivamente, estoy seguro, estoy más que convencido, que si hubiera hecho que mi vástago 1 (el mayor) leyera menos, y que “perdiera” más el tiempo pegado a la tele y a la computadora como hizo mi vástago 2 (el menor), seguro no hubiera terminado conduciendo un taxi.

¡Sí amigos lectores!... leyeron bien, mi vástago 1 (el mayor), aquel que se la pasaba pegado a los libros, terminó pegado al volante de su taxi. Y por otro lado, mi vástago 2 (el menor), el que se la pasaba en la computadora o viendo la tele, en unos meses más, viajará a Estados Unidos a cursar su Doctorado en la Universidad de Berkeley. Seguramente ustedes no creerán lo que les cuento, pensarán que algo está mal, que mi generosa pensión no me permite alimentarme lo suficientemente bien, y que esto ha traído como consecuencia, el que haya comenzado a confundir a mis dos vástagos, pero creanme que no, que lo que les digo, no es más que la verdad por extraño que parezca. Si no me creen, permítanme y les explico.

Has cuenta que empiezas a ver a los libros con otros ojos. Has cuenta que igual comienzas a ver a la televisión y la computadora con otros ojos. Has cuenta que no vuelves a hacer ningún prejuicio. Has cuenta que dejas de sobreestimar a los libros. Y has cuenta que dejas de subestimar a la computadora y a la televisión.

Si mi vástago 1 (el mayor), hubiera dejado de leer tantas estupideces, estupideces que él creía que solo por el hecho de que estaban escritas en letra de molde eran verdades absolutas, seguro que la historia hubiera sido diferente. Su lectura que iba desde las “sabias” letras de Carlos Trejo (el de “Cañitas”), hasta los autores mejor “informados” del Revisionismo Histórico y el Negacionismo, nomás no le trajeron nada bueno. Si tan solo hubiera sido un poco como mi vástago 2 (el menor), si al igual que a él le hubieran interesado los programas de Carl Sagan en la televisión, si igual que él hubiera aprendido a diferenciar información real de información basura en la internet, quizás esto hubiera despertado en él, el deseo de aprender, de investigar, de discriminar información, de disentir, de debatir, tal y como lo hizo y lo hace, mi vástago 2 (el menor).

Lo que quiero decirles con esto, es que ni los libros son la maravilla que todos creen, ni la televisión o el internet son las cajas idiotas que la mayoría piensa. La clave está, en saber escoger lo que se lee, en saber que programa de televisión ver, y en saber que buscar en la internet (por ejemplo: ¡este blog!).


Has cuenta que otro día con más calmita… nos leemos.

Nota: Has cuenta que pasaron otros cinco años, y mi exvieja sigue viendo la versión número 13 de “Corazón Salvaje”.

viernes, 15 de enero de 2010

Divagando en el Tráfico


Mientras me encontraba casi estacionado en el Periférico, mi mente comenzó a divagar. Y es que cuando uno se encuentra sumergido en el bonito tráfico de la tardenoche en el Periférico, no hay mejor actividad que comenzar a divagar con la mente, esto por lo menos, nos aleja de la tentación de comenzar a hurgar en nuestras narices en busca de materia blanda, cosa que nos hace irremediablemente perder el estilo. Hay un momento en la vida del individuo, del individuo del Periférico, en que ya no queremos escuchar más música, ya nos hartó el locutor que desde un helicóptero recomienda no circular por el Periférico y buscar vías alternas, ya nos terminamos el “suelto” que traíamos comprando gorditas de nata, cacahuates japoneses, una coca light de el del bote (del que acaba de salir del bote), cigarros sueltos, chicles con clorofila para que no nos ruja la pantera, y un curioso huevito que trae un pollito muy simpático que se asoma del mismo… es entonces, cuando no nos queda más que comenzar a divagar con nuestra mente (sino es con la mente con que más verdad jeje).

Primera Divagación.- No somos nada; para allá vamos; era tan bueno; Dios lo tenga en su Gloria; ya esta descansando… son algunas de las freses hechas que se usan cuando acudimos al velorio de alguien que nos es “inclusive” (o sea, que ni conocimos o que ni nos duele). Cuando realmente tenemos el corazón machucado por la perdida de un ser querido, nomás no salen las palabras, y la única manera en la que podemos expresar nuestro dolor, es a través del contacto físico que nos brinda un sincero abrazo. Todo este bonito “tanatochoro”, se originó por la presencia silente de una bonita carroza fúnebre, que dos carros adelante del mío, luchaba abriéndose paso en el tráfico. Por cierto, siempre me he preguntado ¿por qué visten a los cadáveres como si fueran a ir a una entrevista de trabajo?. No hay invento más estúpido que la corbata, así que la idea de irme a mi descanso eterno usando una corbata con doble nudo, me aterra más que mi posible visita al averno. Definitivamente yo voy a dejar muy claro y a manera de “última voluntad”, que ni de chiste se les ocurra vestirme con uno de mis mejores trajes “Macazaga” y mis zapatos bostonianos de suele volada para iniciar mi viaje al mas allá, por el contrario, mi deseo es que me entierren en “pants” de algodón (que son muy calientitos), sin zapatos y con doble calceta (porque soy de pies fríos), y con unos calzones limpios pero bastante usados, de esos que tienen los resortes ya a punto de ceder y que parecen pañal de tres meadas. Ah! y una almohadita extra no me vendría mal, es que tengo la costumbre de acomodarla en mi entre pierna. Digo, se trata de estar comodo en el eterno descanso, ¿no creen?.

Segunda Divagación.- Luego de ver chingomil espectaculares a lo largo del Periférico donde estilizadas damitas muestran lo último en lencería fina y no tan fina, como que la cabeza se me echó a andar (bueno digamos la mente, para evitar malos entendidos). Yo no sé a ustedes gentiles amigos, pero por lo menos a mí, un bonito intercambio de toqueteos y fluidos interpersonales (o sea un buen faje), como que me relaja a cualquier hora del dia. Por algo se inventó el “matutino”, o el “vespertino”, o el “nocturnino”, o el descuídate y te empino (lo siento, tenía que hacer que rimara jeje). Pero díganme si no, ¿no estaría padre que mientras caminan los coches un metro más, pudiéramos empañar los cristales tipo escena de “Titanic”?. ¡Se imaginan la bonita escena!, todos los coches con los cristales empañados, mientras que en cada uno de ellos se percibe un gracioso movimiento de vaivén emulando un sismo trepidatorio de nueve grados… sería muy estimulante y relajante a la vez. Así que quiero hacerle un llamado a mis amigas las “sucias” que prestan su servicio en la Calzada de Tlalpan, para que “ipso factas” (o sea a la voz de ¡ya!), abran una sucursal en esta vía rápida, que indiscutiblemente es un “nicho de mercado” que representa una oportunidad potencial para tan noble oficio. Por cierto, la venta de cigarros se vería indirectamente beneficiada luego del bonito trabajo de las suripantas capitalinas.

Tercera Divagación.- Mientras mi paciencia comenzaba a desaparecer luego de que un mocoso imberbe hacia alarde de su equipo de sonido a ritmo de “regatón”, comencé a pensar en la necesidad de cargar “cuernos de chivo” en lo coches. Me encantaría que al ir a sacar el coche de la agencia luego de comprarlo, nos mostrara el monito de la agencia, que el vehículo está bien equipado para cualquier contratiempo. Ahí en la cajuela, junto al gato hidráulico y el extinguidor, debería de estar bien colocada una flamante AK-47 “cuerno de chivo”, lista para ser usada en caso de ser necesario… ¡como para callar al puberto exhibicionista en cuestión!. Digo, ¿por qué carajos a estos niños (y no tan niños) les encanta subir tanto el volumen de su “música” y a la vez bajar todas las ventanillas del coche para compartir sus nacadas con el resto del populo?... neta, ¿creerán que están civilizando a la banda, que están cultivando el gusto musical de la perrada?, pues que equivocados están… son solo ganas de llamar la atención, de gritar a los cuatro vientos: “¡véanme!, soy un peladazo que evolucioné de una micro a un Chevy Monza'08 automático azul chiclamino”. ¿A poco no se merecen una narcoejecución, o en este caso, una “nacoejecución” en pleno Periferico?... peeerooo!!, resulta que no es bien visto por la sociedad, el rociar de plomo a estos sonoros y caguengues ciudadanos, así que tengo que descartar esa bonita fantasía de vivir en un mundo, o por lo menos en un Periférico, sin nacos reguetoneros. Recuerdo una película de Michael Douglas que se llama “Un día de Furia” (Falling Down), donde este vegete esposo de Catherine Zeta-Jones, interpretaba a un monito que un día en el trafico, se le aloca la mostaza y se pone todo Hulk a darle “calor” a los que se le atravesaban en su camino… ¡ah que bonita historia!. Pero como nuestras autoridades no aceptan que yo o usted amigo lector traiga su bonito “cuerno de chivo” listo para aligerar su enojo, pues quiero hacer una propuesta, para que no digan que nomás soy un trinche criticón que no aporta ideas. Yo propongo, que por lo menos, nos dejen portar de esos rifles o pistolas que se usan en el “Gotcha”. ¿Los han visto?, tienen una bola de bolitas en una bola (triple redundancia usada nomás porque se me antojo), llenas de pintura de colores, y a través de un mecanismo de aire comprimido, dichas bolitas con pintura son expulsadas hacia el objetivo. Bueno, pues en el tráfico, sería muy divertido sustituir una mentada de madre con el claxon, por un bonito enfrentamiento cara a cara con otro conductor o transeúnte. Se imaginan que genial sería llegar todas las noches a nuestras casitas cubiertos de pintura de colores cual Sam el Tucan de los Froot Loops. No lo sé, pero yo creo que sería una bonita manera de pintar el mundo de colores… un Periférico Benetton, ¿chido no?.

Pero bueno, basta de divagaciones, ahora la lombriz que cohabita conmigo pide ser alimentada, así que me voy en busca de mis sagrados alimentos. En la tardenoche, cuando este padeciendo las molestias del trafico de viernes, seguro que tendré nuevas divagaciones que prometo compartir con ustedes queridos amigos lectores.


Otro día con más calmita… nos leemos.

Pues data.- con la prisa no cheque la ortografía, cualquier problema, favor de leer el post anterior… gracias.

miércoles, 13 de enero de 2010

Bibamos en perfekta harmónia comó las letraz!!

Siempre me ha parecido de muy mal gusto la discriminación. Ese miedo que experimentamos los seres humanos y los no tan “humanos” con todo aquello que es diferente a nosotros, a lo que creemos que es lo normal, lo correcto. ¿Por qué no nos podemos abrir un poco más a los cambios, a la diversidad que existe en este mundo?. Pues hoy quiero ponerle un ¡basta! a tanta discriminación, hoy voy a invocar su tolerancia.


- Todos sabemos que la “H” es muda, pero alguna vez se han puesto a pensar que la “H” también puede ser sorda. Quizás esta es la razón por la cual no puede escuchar cuando la llaman para formar parte, para enlistarse en las filas de una palabra. Por eso en ocasiones encontramos la palabra “orario” sin “H”, todo porque la “H” era sordomuda y nunca se enteró que había que estar.

- ¿Sabían que la “S” en ocasiones no es un simple “S”, sino un “C” con labio leporino?. Entonces, ¿por qué tenemos que excluir la “S” de la palabra “atensión”, si no es más que una “C” con una malformación de nacimiento?. Una “C” cuchita también tiene derecho a convivir con otras letras, sin que estas la miren con ojos de “S”.

- Por otro lado, ¿qué es la “V” sino una “B” a la cual le falto algún cromosoma que le impidió crecer?. Es por eso que a veces nos topamos con la palabra “vurro” escrita con “V” chica, y no con “B” grande. ¿Qué culpa tuvo la “V” chica de no haber podido ser una “B” grande por un accidente meramente genético?. Por eso gentiles amigos, les pido y les suplico, que antes de juzgar a una “V” chica, redicen las pruebas de ADN correspondientes, para entender la razón por la cual esta letra no pudo crecer y por lo cual anda por el mundo de las letras, como una trinche “V” chica.

- La “Y” griega, no solo es una pobre letra extranjera que a veces no acude puntual a su llamado por problemas de idioma, por no entender bien el idioma castellano, sino que además de eso, todos sabemos que la letra “Y” griega, ¡es la más “jotita” de todas!. No por nada, ese bonito himno gay interpretado por Village People comienza con la “Y” griega, me refiero a la canción “YMCA”. Así que en este caso, estamos hablando de un acto de intolerancia que tiene su origen en dos vertientes: la prima, es la Xenofobia; y la segunda, la Homofobia. Sin embargo, la letra “i” que independientemente que tenga un serio problema de anorexia, tiene un gran corazón y a veces entra al quite cuando no se presenta la “Y” griega. Incluso las “LL”, estas dos letras gemelitas que nos recuerdan a “Ivette e Ivone”, se apiadan de la “Y” griega y también suelen toman su lugar cuando esta no aparece.

- Las Mayúsculas y las Minúsculas, solo hablan de “ego” de algunas letras. Algunas tiene delirios de grandeza, otras, complejos de inferioridad. A veces unas se curan y se vuelven mas humildes y quieren pasar desapercibidas, es cundo dejan de ser Mayúsculas y se convierten en Minúsculas. Las otras, de pronto, su autoestima crece junto con ellas, y dejan de ser Minúsculas para convertirse en Mayúsculas. Y así andan por la vida, unas creciendo y otras encogiéndose, pero siempre dándole el mismo sentido a la vida, o en este caso, a la palabra.

- Los Acentos no son más que ganas de sobresalir, son vocales que de pronto se vuelven escandalosas para hacerse notar de las demás. Antes de juzgarlas, les recuerdo que todos tenemos derecho a querer sobresalir, a hacernos escuchar más fuerte, entonces, por qué culparlas cuando lo hacen, o por qué culparlas cuando deciden andar por la vida sin llamar la atención.

- Los Signos de Puntuación, son pausas que deciden hacer un grupo de letras, son altos que a veces se toman para poder pensar en lo que sigue, o incluso dar un giro total a lo que se quiere decir. También aparecen para mostrar un poco de suspenso o para explicar la inmortalidad de algo. Las palabras, así como nosotros, de vez en cuando debemos de hacer una pausa, debemos cambiar el sentido de nuestras vidas, o debemos darle un final a algo. Pero por otro lado, también nosotros, en ocasiones, queremos seguir y seguir sin siquiera tomar un respiro, así que no hay que culparlas cuando ellas deciden hacer lo mismo.


Es increíble como las letras se han adaptado a la tolerancia entre ellas, a las diferencias, a la aceptación de lo poco común. Ojalá que nosotros los seres humanos, tuviéramos un poco la menta abierta, para poder convivir con estos accidentes lingüísticos, con estos fenómenos epistolares, seguro que de esta manera, podríamos comprender el verdadero significado de la palabra y no perdernos, en el buen aspecto y la trivial apariencia de las letras.

Gentiles amigos lectores, seamos más tolerantes con lo que es diferente, entendamos las razones y no nos perdamos en la discriminación, la marginación y la segregación de las palabras. En pocas palabras, FAVOR DE NO ESTAR CHINGANDO CON LA ORTOGRAFIA DE MIS MAMOTRETOS!!!... “e dycho”.

hotro Dya con maz kalmytá… noz leyémos.

sábado, 9 de enero de 2010

Cuando la lluvia nos moja más por dentro que por fuera...


Mi amigo El Viejo había estado dormido de unos días a la fecha. Sabía quizás, porque el sabe mucho, y mucho de mí, que no era el momento preciso para hacerse notar, para molestarme con su encanto. Sabía, que yo necesitaba la aplicación siempre dolorosa de una buena inyección de tiempo para sanar. También él por su parte, como todos los años por estas fechas, aprovecha la temporada para renacer, para hacerse más fuerte con su pudoroso cambio de piel. Quizás también por eso no se había mostrado, El Viejo es un poco renuente a llamar la atención cuando no se encuentra pleno, por eso pasa desapercibido en la medida de lo posible… pero esto solo ocurre con las personas que molestas lo esquivan cuando caminan por la calle, cuando lo ven como un estorbo en su andar.

Mi amigo El Viejo ayer venció su letargo, su pudor, sus ganas de no hacer nada, mi amigo El Viejo “predicó con el ejemplo”, como dicen los abuelos. Fue ayer por la noche, mientras el cielo con la lluvia fría mostraba un poco de solidaridad con el llanto de mi alma, con la tristeza de mi corazón, cuando El Viejo harto de mí, harto de la esa parte de mí que no le gusta, comenzó a llamar mi atención.

Cuando a uno se le gasta el alma, cuando lo que nos protege se ha adelgazado de tal manera que cualquier cosa nos podría causar un sobresalto, hay que irse a tientas, así lo hizo El Viejo. Comenzó por rozar apenas mi ventana, no quería causarme más daño, ya saben lo que dicen, eso de que importunar a una persona que camina dormida es malo, pues según él, es más malo todavía, importunar a una persona que sueña despierto. El roce en el empañado vidrio de sus largos dedos ya muy deformados por la edad, apenas si llamaron mi atención. Quizás fue la música de mi silencio o el escándalo de mi motor interno lo que no me dejaba escucharlo. El Viejo fue paciente y siguió así por un tiempo – siempre he admirado su incansable y eterna paciencia para conmigo -.

Luego de un rato de insistir, luego de que el viento comenzaba a importunarlo, El Viejo cambió su estrategia. Esos delicados roces apenas perceptibles, poco a poco se transformación en desagradable cacofonía producto de enérgicos arañazos en mi ventana. Y esa capa blanca que cubría mi ventana producto del vaho que exhalaban mis pensamientos alterados, comenzó a desdibujar algo, algo que apenas parecían solo burdos bocetos de un artista entrado en años, de un artista con mal pulso.

Para entonces, ¡claro! que mi amigo El Viejo ya había llamado mi atención, me había rescatado por un momento de las profundidades de ese océano de nostalgia en el cual nadaba. Y el lienzo blanco de mi enorme ventana, ahora era una obra abstracta que mi amigo El Viejo había creado para mí, seguro que ahí ya había plasmado toda su sabiduría, seguro que ahí estaban las instrucciones de la felicidad paso a paso. Recuerdo que en una ocasión, en una de esas pocas ocasiones en que nos pudimos comunicar en el mismo idioma, él me había hecho ver lo importante que era no perderse las “pequeñas alegrías” solo por estar en la eterna y a veces infructuosa búsqueda de la “gran felicidad”.

Desgraciadamente mi paciencia no es como la de mi amigo, así que luego de dedicarle unos minutos de razón a esos húmedos pictogramas, volví a perder mi mirada y mi atención, en todas esas ideas que saltaban en mi mente, que asaltaban mi ser. La nostalgia, que como todos sabemos es la memoria de nuestras tristezas, pero también de nuestras alegrías, distrajo de nuevo la poca atención que por un instante dedique a mi amigo El Viejo.

Finalmente, él cansado de esperar y ya molesto por mi indiferencia, comenzó a golpear enérgicamente esa barrera invisible y delgada que nos separaba. Sus brazos tiesos por el frío y la humedad de la lluvia, golpeaban con tanta fuerza mi ventaba, que en tan solo unos segundos, lograron acomodar y poner orden a mis ideas, a mis pensamientos, a mis sentidos, y a mis latidos.

De pronto, ¡en ese momento ya lo tenía claro!. En un abrazo se comparten las alegrías, pero también se reparten las tristezas… se aligera la carga. Por eso la insistencia de mi amigo, quería que le permitiera, que me permitiera a mi mismo, aligerar un poco mi carga.

Para las pérdidas, nada como los encuentros, o aun mejor, los reencuentros. Así que sin pensarlo más, sin importarme la deshora o el clima, salí a su encuentro, a su reencuentro. Yo no lo noté, pero sí lo sabía, lo sentía, en cuanto me vio salir, se enderezó lo más que pudo, estiró aun más sus largos y arrugados brazos, y me esperó así, como un amigo espera a su igual.

La poca gente que pudo presenciar aquella muestra de solidaridad, de cariño, absorta buscaba explicar ese hermoso gesto de amistad. A veces la razón nos estorba para entender cosas que involucran a los sentimientos, a veces incluso la cordura impide entender lo que no debemos entender, lo que debemos sentir. Así que para la mayoría de los testigos, lo único que pudieron ver en ese momento, lo único que su corazón les permitió ver en ese momento, fue a un loco bajo la lluvia abrazando a su amigo, a su amigo El Viejo… a un hombre abrazando a un árbol bajo la fría lluvia de la noche.

Abrazar a un árbol es algo que ya no hago tan seguido, quizás porque he cometido el mismo error que ustedes lo humanos cometen cuando dejan de decir “te quiero”, porque asumen que la otra persona ya lo sabe, porque asumen, que ya no es necesario decirlo. Afortunadamente para mí, el viejo sabio siempre está ahí para recordarme, para hablarme de los poderes curativos de un abrazo. Afortunadamente para él, yo perdí la razón y la cordura, y he vuelto a saborear la delicia de un gran abrazo, del abrazo de mi amigo El Viejo.

Hoy pude volver a escribir gracias a ese abrazo, gracias a que dormí y guarde mis sueños para cuando estuviera despierto. Hoy mi amigo me contempla desde el otro lado de mi ventana, sin moverse, de nuevo casi estático, pero con una sonrisa en su rostro, de esa que surge luego de saber el bien hecho, sonrisa que cobija a un par de pájaros que han llegado hasta él, seguramente a consultarle, a aprender de él, a aprender… de mi amigo El Viejo.


Otro día con más calmita… nos leemos.