miércoles, 29 de septiembre de 2010

De la Generación X a la Generación W



En mi conocida calidad de aborto de Líder de Opinión, quiero hacer un atengo llamado a todas las mamitas que me leen. El motivo es el siguiente:

Resulta que mi oficio de “Observador de la Vida Social”, me ha permitido percatarme de ciertas circunstancias que me inquietan de sobremanera. Y es que en mis frecuentes visitas al Penthouse de mi Principado (la azotea), he observado con tristeza, que las “mamás de hoy”, están creando una generación de damitas ¡harto wuevonas!

Llegué a esta conclusión, luego de que en el “área de lavado” de mi Principado, he visto, o mejor dicho, no he visto jamás, a ninguna de las señoritas que cohabitan en mi Principado. Simplemente estas jóvenes pubertas brillan por su ausencia, por aquellos lugares donde el tan gustado olor a Downy y Vel Rosita siempre está presente.

Como ustedes bien saben, yo personalmente me encargo de lavar mis percudidos calzones y demás prendas de vestir, por lo que frecuentemente tengo que ir al “área de lavado” de mi Principado, y nunca, en todos los años que tengo viviendo aquí, he visto a por lo menos alguna de las inútiles pubertas lavando siquiera un calcetín. En su lugar, siempre me topo a las sumisas y cansadas mamás de estas criaturitas, dándole duro en los lavaderos, o si bien les va, tendiendo la ropa que sale de la lavadora. He llegado a ver con estos mismos ojos que se comerán los gusanos, como las mamás les lavan incluso, hasta los tenis hediondos a sus “fresoides” hijas.

Las mamás de mi generación se encargaron de hacer machos mexicanos, al no dejar que sus hijos bolsones (no me incluyo) recogieran siquiera un plato de la mesa luego de comer. En su lugar, ponían a las hermanas a hacer el “quehacer”, pero nunca a los varones de la casa. Así que esas mujeres que se quejan de los machos mexicanos, en mucho tuvieron la culpa al educar así a sus hijos varones.

Bueno, pues parece que no aprendieron. Ahora las mamás no solo crean machos mexicanos. Ahora están creando, una Generación de niñas “W", de niñas "wuevonas”, que seguramente en unos años, se convertirán irremediablemente en las futuras mujeres “wuevonas”.

Y si creen que lo que pasa en mi Principado es un caso extraño y aislado, están muy equivocados. Déjenme les cuento a manera de chisme cachetón, que tengo una amiga (excompañerita del Kinder), que aunque ya está casada y con una hija, todavía le lleva su ropa a su mamá para que se la lave... ¡y a mano! Y lo peor de todo, es que su mamá lo hace encantada, dice que es una manera de demostrarle a su hija cuanto la quiere. Sí, ya sé, tenemos que organizarnos para darle unas patadas en el “nies” a esta señora por mensa. Digo, es que… ¡NO PUEDE SER!


Otro día con más calmita… nos leemos.
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viernes, 24 de septiembre de 2010

¡Expulsemos la Mediocridad!



La UNAM es todo lo bueno, pero también todo lo malo. Ahora que la euforia de la fiesta está pasando, sería bueno que nos pusiéramos a analizar fríamente que Universidad tenemos, y cual queremos.

Aquel universitario que no sea capaz de hacer una honesta autocrítica, no puede llamarse a si mismo… un buen universitario. ¡Expulsemos a la mediocridad de la UNAM!



Y esto lo dice un universitario que ama profundamente a su alma máter.

jueves, 23 de septiembre de 2010

A hacer brazo mis niños ¡como Dios manda!



¡Ah pero qué bonito es lo bonito!... Resulta que luego del súper éxito taquillero de la película “Avatar” de James Cameron, al fin se nos hará justicia a todos esos libinopútridos como yo, que nos quedamos prendados de la belleza del bizcochito color “pitufo” que sale en la película. Y es que, ¡cómo olvidar esa bonita escena en la que estos extraños seres de la raza na’vi deciden echar pata en medio del bosque de Pandora! La verdad yo si me quedé con las ganas de ver el siempre reconfortante “desnudo justificado” (y algo más).

Bueno, pues para delicia de pubertos y vejetes cachubis como este su servidor, el sello Hustler ha decidido complacer a sus clientes amantes de la chichi y el derriere, lanzando este otoño la bonita parodia pornográfica de la película “Avatar”. Esta joyita de la cinematografía XXX, llevará por nombre “This Ain’t Avatar XXX”.  

Pero lo mejor de todo, como anunciara esta compañía dedicada a la “trata de nalgas”, es que para ir acorde con la película original de Cameron, su versión pornográfica “This Ain’t Avatar XXX”, usará toda la tecnología disponible en la actualidad para ofrecernos el tan gustado efecto 3D. ¡Se imaginan! Al fin podré ver (de bulto), si Jake y Neytiri manejan en Pandora el socorrido “chivito en el precipicio” o “la doble y efectiva maroma tártara al derecho y al revés con el dedo en el gatillo”, o igual y presentan alguna variante de la “jirafa de dos cabezas” que pueda enriquecer mi agonizante vida sexual. ¡Ánimas que cuando llegue a mí la película, ya tenga mi tele en 3D!











Por cierto, parece ser que este será el bonito comienzo de la industria pornográfica en 3D. Y es que el otro día leí una encuesta que se hizo entre los hombres de Estados Unidos, para averiguar qué les gustaría ver en 3D en el futuro inmediato en el que ya todos tengan sus teles de este tipo en casas. La respuesta a esta encuesta fue la misma que yo me esperaba. La mayoría contestó en primer lugar que deportes, pero enseguida, dijeron que lo que más les gustaría ver en 3D ¡era pornografía! Bueno, pues ahora ya solo es cuestión de tiempo, para que la mayoría de los seres humanos tengamos una televisión en 3D que nos permita ver un poco de sana pornografía domestica con riesgo de salpicaduras y toda la cosa. Así que chiquitines adolescentes, saquen la cajita de Kleenex y prepárense para hacer brazo gracias a la bendita tecnología 3D.


Otro día con más calmita… nos leemos.




miércoles, 22 de septiembre de 2010

Hubiera querido...

Quería escribirte algo bien bonito, algo que saliera desde el fondo de mi corazón, pero no se va a poder. Resulta que mi corazón está de fiesta y cerró temprano para festejar. ¡Y cómo no iba a estar de fiesta! si hoy cumple un año de su resurrección. Y es que de pronto un día, alguien llegó de no sé donde, y le ordenó - corazón de Said, anda, levántate y late -… ¡y latió!

Así se hizo el milagro. El corazón que hacía mucho había dejado de latir por culpa de la desesperanza, un día como hoy, pero hace un año, encontró un nuevo motivo para despertar de ese letargo y comenzar con su tarea de hacer sentir, de hacerme sentir.

El milagro tiene un nombre, nombre que por cierto no me gusta. El nombre tiene una dueña, dueña que por cierto… ¡sí me gusta! Y me gusta porque me hace feliz de la manera más sencilla que puede haber, me hace feliz solo haciéndome saber que existe. No necesito más de ella, solo saberla ahí, solo saberla que comparte y coincide en mi vida.

En los aniversarios se acostumbra regalar algo, pero ¡cómo puedo regalarle algo, si todo lo que existe en este mundo ya lo comparto con ella! Y es que no podría regalarle el cielo, ni siquiera una estrella, porque mi cielo y mis estrellas son de ella desde aquella vez en que tocó mi corazón con la puntita de su lengua.

Ella no espera nada a cambio, sabe, me sabe, y se sabe… así, ella y yo, somos felices.

Quizás el regalo en esta ocasión debería de ser para la vida, para la vida que nos reencontró luego del tiempo necesario para hacernos dependientes el uno del otro, dependientes para ser felices. Así que hoy, el regalo que propongo para la vida, son un par de flamantes corazones que laten todo el tiempo al mismo ritmo y en perfecta armonía, llamándose el uno al otro a la distancia, pero sabiéndose más cerca, que ninguno otro.

En fin, ojalá hoy hubiera podido escribirte algo bonito, algo que saliera desde el fondo de mi corazón, pero ya vez, el cabrón de mi corazón está de fiesta, y yo aquí, sin poder decirte de alguna otra forma… ¡QUE TE QUIERO!.


said

martes, 21 de septiembre de 2010

Feliz Cumpleaños amor mío...




Tratar de expresar con palabras lo que significa para mí la UNAM y lo que siento por ella, sería tan difícil como explicarle a un ciego lo que son los colores. Para poder entenderlo, hay que haber pasado por ahí. Los que son universitarios lo saben y no necesito decirles el orgullo que sentimos todos por nuestra alma máter; y los que no lo son, difícilmente lo entenderían. Creanme, el ser universitario, es algo más que ir al estadio a gritar un “goya”.

Por todo ello, hoy, a 100 años de haberse fundado nuestra Máxima Casa de Estudios, solo diré: “Querida UNAM, gracias, feliz cumpleaños, te quiero… ¡y cómo no te voy a querer!”.


* POR MI RAZA HABLARA EL ESPIRITU *


México es mas grande que todos sus problemas



¡Qué pena me dan todos aquellos que decían que no había nada porque festejar en este Bicentenario! Como si México solo fuera un grupo de políticos y gobiernos corruptos, o un grupo de delincuentes asesinos, o un puñado de malos mexicanos en los que residen los poderes fácticos de este país.

¡Pues no eh!... para mí, México es más que eso, mucho más. Simplemente mi hija también es México, y mi hija al igual que los hijos de muchos de ustedes, representa la esperanza de este país. Y por eso había que festejar, por la esperanza de este país que somos muchos, que somos la mayoría.

Sí, México tiene muchos problemas, pero recuerden que México… ¡es más que eso!.


Otro día con más calmita... nos leemos.



viernes, 17 de septiembre de 2010

Todos los hombres son unos... ¡patanes!



Cuando terminamos una relación en la cual estaban seriamente involucrados los sentimientos, generalmente quedamos dolidos, lastimados, y con una profunda sensación de traición.

A veces nos culpamos injustamente por no haber sabido escoger a la persona indicada, entonces, cargamos con una culpa ajena, y nos sentimos los únicos causantes de esta situación, situación que nos orilla en la mayoría de los casos, a caer en una profunda depresión.

Luego de que esto pasa en repetidas ocasiones, no es extraño que uno pierda la fe en el amor y abandone definitivamente la búsqueda de una persona que pudiera corresponder a nuestros sentimientos. Esto, si me permiten decirlo, sería a mi juicio, un tremendo error. Y es que el motor que nos haga caminar por la vida debe de ser necesariamente ese, el incansable deseo de encontrar finalmente el complemento indispensable para existir, el complemento que nos haga vivir plenos en el amor.

El otro día, una querida amiga ya cansada de sufrir y padecer varias decepciones amorosas, llegó a la conclusión de que “todos los hombres son unos patanes”. Y sí, es cierto, efectivamente todos los hombres somos unos patanes, con la salvedad, que algunos nos sabemos patanes y día con día nos esforzamos por redimirnos, y luchamos por exorcizar de una vez por todas, esa horrible actitud que nos hace comportarnos así con las mujeres.

Quizás el problema para mi amiga y para las demás mujeres que se encuentren en la misma situación, sea únicamente el tratar de identificar el tipo de patán del que se trata. Desgraciadamente para eso, no creo que haya algo que le haga saber a la mujer el tipo de patán que tiene enfrente. Yo creo, que lo único que hay que hacer en este caso, es confiar en que el corazón sea el que asuma todo el riesgo y la responsabilidad, escogiendo esta vez, alguien que se sepa patán y se esfuerce constantemente por ser una mejor persona.

Lo que le podría decir a mi amiga, es que nunca pierda la fe, que siempre esté abierta y dispuesta a darle una oportunidad, no al “patán” en cuestión, sino a su corazón y a si misma, de encontrar a alguien que realmente la valore y le corresponda. La mayoría de las veces no es necesario buscar a esa persona, esta, invariablemente llega, nunca antes, nunca después, siempre… en el justo momento. Hay que tener paciencia, es difícil, lo sé, pero una vez que uno tiene a esa persona a lado tomada de la mano, creanme que habrá valido la pena la espera y ese largo camino recorrido en busca de la felicidad.

La Felicidad es como una feliz mariposa, mientras más la persigues, más se aleja de ti; pero si la esperas pacientemente, puede llegar a posarse en ti. Amiga… verás que llegará.


Otro día con más calmita… nos leemos.

Con todo mi cariño para ti. Ya ves, todos somos patanes, pero unos no tanto como otros…


martes, 14 de septiembre de 2010

Otro día maravilloso en la vida de Said



Ya saben que los días maravillosos para mí, necesariamente están ligados a la música, y no a cualquier música, solo a la buena música. En esta ocasión no voy a aburrirlos con intentos fallidos de una critica de arte, después de todo, ¡quién soy yo para hacerla! Lo que si voy a hacer, porque me muero de ganas de compartirlo con ustedes, es platicarles brevemente lo que vi este día maravilloso en la Sala Nezahualcóyotl.

Fue la noche del 10 de septiembre. La Orquesta Sinfónica de Minería (sobra decir que es una de la mejores de México), ofreció un concierto maravilloso con pura música mexicana. La noche era perfecta, una noche fresca que respetó a los asistentes al evento aguantando lo más que pudo, el inminente aguacero que estaba por caer.

Los boletos agotados desde varios días antes. La expectativa que causo el “Concierto Mexicano 2010”, se debió en gran parte al atractivo programa que se iba a presentar esa noche. La gente comenzó a llegar puntual a la cita a pesar de que se trataba de un viernes lluvioso en la Ciudad de México, cosa que siempre entorpece el tráfico a más no poder.

La sala poco a poco se fue llenando. El sonido local anunció la primera llamada, así que me dispuse a terminar con mi bebida (adivinen que era) y salí en busca de mi lugar dentro de la sala. Antes de entrar, hice una llamada “muy importante”, para luego proceder a apagar mi celular… ¡cual debe de!

¡Listo!, ya en mi lugar escuché la segunda llamada, y luego finalmente, la tercera llamada. La orquesta recibió al primer violín (concertino) quien dio las instrucciones al oboe para que procediera con su nota “la” para afinar la orquesta. Cuando todo estuvo listo, la orquesta se puso de pie para recibir al director, el maestro José Areán. Justo aquí empezó ese emotivo viaje musical por mi querido México.

Me extrañó que la orquesta no se sentó luego de que director entró y ocupó su puesto frente a la orquesta, presentí que algo especial estaba por ocurrir… ¡y así fue! Solo bastaron unas cuantas notas para que la sala entera se pusiera de pie como impulsados por un resorte. La Orquesta Sinfónica de Minería comenzó el concierto tocando uno de los himnos más hermosos que hay en el mundo… el nuestro, el Himno Nacional Mexicano. ¡Qué Coque Muñiz ni que la chingada!… esto era un himno y no pedazos.

Luego de que la orquesta terminara de tocar el himno, los corazones de más de dos que estábamos en la sala regresaron a su lugar de origen y recobraron su ritmo acostumbrado, luego de tan emocionante momento. Poco le duró el gusto, por lo menos a mi corazón, ya que inmediatamente que comenzaba una y otra obra del programa, este saltaba de emoción y se quería salir de mi mexicanismo cuerpo.

La primera obra fue la “Obertura Mexicana” de Merle J. Isaac. Fue algo así como un bufete de golosinas musicales para el alma. El maestro Merle fusionó en esta obra, piezas tan conocidas como: “Pajarillo”, “Las Gaviotas”, “Cielito Lindo”, “La Cucaracha”, “Carmela”, “El Jarabe Tapatío” y “La marcha de Zacatecas”. ¡Se imaginan cómo sonaba todo esto tocado por una orquesta sinfónica!

La siguiente obra inmediatamente me transportó a los tiempos de Don Porfirio. Fue el exquisito “Vals Sobre las Olas” del guanajuatense Juventino Rosas. Clarito me pareció ver a la señora Carmen Romero Rubio solicitar desde un lugar privilegiado en la sala, que la orquesta tocara el vals que Juventino le dedicó cuando era la esposa de Don Porfirio. Se dice que Don Porfirio le obsequio un hermoso piano a Rosas en gratitud por el gesto que tuvo para con su flamante esposa.

Inmediatamente después, la orquesta siguió con otro vals, fue el vals “Alejandra” de Enrique Mora. Desgraciadamente para mí, no puedo dejar de vincular este hermoso vals con el pesadito de Alejandro Fernández, mismo que me cae en la mera puntitita de la “batuta”. Claro que luego de unos acordes, la orquesta hizo que me olvidara del “cejas de azotador” y disfrutara de la bonita interpretación del maestro Areán.

El turno fue del maestro Silvestre Revueltas con la obra “Janitzio”. Esta obra que se estrenó en el Teatro Hidalgo en 1933, hizo las veces de un alucinógeno en este su servidor, quien de pronto vio como se abría el techo de la Sala Nezahualcoyotl para dejar entrar como invitado de lujo, a las nubes y los cielos de Gabriel Figueroa.

Llegó el turno de la “Sinfonía India” del gran Carlos Chávez. Aquí no tengo mucho que comentar, y todo por culpa de un trinche tuberculoso que estaba en la sala y que no nos dejó apreciar la música por culpa de su estruendosa tos. De pronto pensé incluso, que iba a expulsar un pulmón justo hasta donde estaban los trombones en la orquesta. Pues bien, este aborto de Margarita Gautier en cuanto terminó la obra, afortunadamente aprovechó el intermedio para salir a morir en santa paz en el lobby de la sala.

Luego del intermedio y para volver a entrar en el espíritu patriótico, la orquesta tocó con especial “enjundia”, el “Guadalajara” del maestro Pepe Guizar. Déjenme decirles que eso se escuchó soberbiamente con la orquesta sinfónica. Recordé que cuando era aun un puberto, tuve la suerte de conocer y abrazar al maestro Guizar mientras comíamos en algún restaurante junto al Lago de Chapala. A los pocos meses de aquel afortunado encuentro, el maestro murió (en 1980).

Lo que siguió fue increíble, simplemente no me lo van a creer. La orquesta comenzó a tocar la maravillosa “Suite México 1910” de Manuel Esperón. Y no me lo van a creer, porque en la primera fila, vi sentados nada más y nada menos, que a Jorge Negrete y a Pedro Infante. Ahí estaban, rindiendo homenaje al maestro Esperón en justa retribución por toda la música que él les dio durante sus carreras (“Amorcito corazón”, “No volveré”, “Ay Jalisco no te rajes”, entre otras). Incluso me pareció ver, como Jorge tomaba tiernamente la mano de Gloria Marín y Pedro la de Blanca Estela Pavón, mientras la orquesta tocaba la música de Esperón. Dentro de la “Suite México 1910”, el maestro Esperón incorporó varios temas populares de aquellos años. Lo mejor vino después de que se escucharon los acordes de “La Rielera” y el “Viva México”, y fue lo mejor, porque escuche emocionado como la orquesta tocaba “Mi querido Capitán”. Inmediatamente de mis ojos salieron un par de lagrimas que nomás no pude detener (incluso ahora que lo cuento me vuelvo a emocionar). Y ¡cómo no se me iban a salir las lagrimas!, si me di cuenta, que en el lugar vacío que siempre acostumbro dejar a mi lado, estaba sentada mi abuela, mi Inmortal abuela tomando mi mano mientras emocionada escuchaba esa canción que tantas veces me cantó. Para mí, indiscutiblemente fue lo mejor de la noche.

La siguiente obra comenzó con los acordes de “La Negra”. Fue la obra “Sones de Mariachi” de Blas Galindo. Todavía no terminaba de recuperarme, cuando la música del maestro Galindo consiguió que me volviera a emocionar. Esta obra está basada en tres sones de su tierra: “El Zopilote”, “Los Cuatro Reales” y por su puesto “La Negra”. Les recuerdo que si esta música es increíble, tienen que imaginar como se escuchaba con una orquesta sinfónica de la talla de la de Minería.

Siguió el turno del compositor Arturo Márquez con su “Danzón No. 2”. Si creen que con esta obra me acordé de la nefasta de Carmen Salinas, están muy equivocados. Mas bien me trasportó a alguna novela de Ángeles Mastretta o a los portales del bello puerto de La Villa Rica de la Veracruz.

El final tenía que ser irremediablemente la obra más famosa escrita por un compositor mexicano, me refiero al famoso “Huapango” del maestro José Pablo Moncayo. Esta obra la he escuchado alrededor de “chingomil” veces y aun así no dejo de emocionarme. La orquesta estuvo impecable, sobretodo el “tiro” que se echan el trombón y la trompeta. Para esta esplendida, brillante y siempre luminosa obra orquestal, Moncayo elaboro y transformo los temas de tres huapangos alvaradeños: “El Siquisirí”, “El Balajú” y “El Gavilancito”.

El concierto fue más rápido que una “eyaculación precoz”… o al menos a mí me pareció eso, de tanto que lo disfrute. Afortunadamente la orquesta nos tenía reservado un “plus”.

Luego de que el director y la orquesta recibieran los aplausos, generosamente nos regalaron una pieza musical que a mí en lo particular no me gusta, me refiero a la exageradamente melosa “Estrellita”. Pero el gran final estaba por llegar. No falta el “apuradito” que inmediatamente que termina el programa oficial se sale de la sala y se pierde lo mejor. Yo lo aprendí en los toros, no hay que dejar la plaza hasta que caiga el último toro. Y así soy en los conciertos, yo no me muevo hasta que se vaya el último músico del escenario.

Bueno, pues para cerrar con broche de oro esa noche mexicana, la orquesta tocó la maravillosa “Marcha de Zacatecas”. De nuevo, ¡qué mejor manera de despedir a mi Inmortal abuela!, que con la marcha de su natal Zacatecas. Al terminar el concierto, mi abuela me dio un beso, y junto con Pedro, Jorge, Gloria, Blanca, Porfirio y Carmen, se retiraron de la sala, dispuestos a un futuro y pronto reencuentro, con aquellos que tenemos la suerte de poder ver a los invisibles.

Seguramente si llegaron hasta el final de este post, entenderán porque lo llamé así… “Otro día maravilloso en la vida de Said”. Gracias por permitirme compartir esto con ustedes, no saben que feliz me hacen.






Otro día con más calmita… nos leemos.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Pues con la pena... yo sí voy a gritar ¡Viva México!



Señoras y señores, a mí ¡qué chingados me importa si conmemoran o festejan los 200 años de Independencia, o los 157, o los 69, o los 3.1416, o los que sean! A mí simplemente me gustan las banderitas, el confeti, los fuegos artificiales, los chiles en nogada, el pozole, el tequila, las canciones de Jorge Negrete, y el trinche chacoteo en general. Pienso, creo, que eso no me hace ni mejor ni peor mexicano. Así que amigos “patrioteros” o “apartidas”, por favor… ¡no se claven!









A todo ese cúmulo de amargados que piensan que el país está muy pinchurriento como para festejar su bicentenario, déjenme decirles que yo tengo una prima bien pinche fea, y sin embargo, eso no importó para que le festejáramos sus XV Años y todos la pasáramos bien piocha. Así que los invito a que se dejen de posturas protagonistas e izquierdosas de postín, y en su lugar, pasen a lo barrido, déjenlas caer en la silla que mas les plazca, sírvanse un platote de pozole engordador, chinguense más de tres tequilas, escuchen a Jorge Negrete cantar “Yo soy mexicano”, y disfruten el trinche momento sin querer componer el mundo. Si hoy sale el arcoiris, yo lo disfruto y no pienso si mañana va a estar nublado. Total, la vida sigue su curso…




Otro día con más calmita… nos leemos. ¡Y que viva México cabrones!

jueves, 9 de septiembre de 2010

Frase Cele bral 9


Si la montaña no viene a ti, tú ve a la montaña. Pero si la montaña viene a ti… ¡córrele que es una avalancha!

- said –

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Las Lady Gaga's de Tlachichilco (o del metro)

Hacer un safari por alguna línea del metro es de lo más emocionante que pueda haber en este mundo. Un refrescante baño de pueblo a nadie le cae mal. Por eso de vez en vez, pago el precio y me voy en busca de emociones fuertes a alguna línea del metro. Es maravilloso ver todo lo que uno encuentra mientras viaja en ese bonito transporte colectivo. Ahí convergen todo tipo de personajes, como es el caso de estas señoritas que seguro muchos de ustedes ya conocen. Se trata de la versión tlachichilca de Lady Gaga, ya son conocidas como las Lady Gaga’s del Metro. Y para los que aun no las conocen, los invito a que las vean, son simpáticas y tiene talento, es puramente arte urbano…





Estas “damitas” ya han aparecido en algunos programas de televisión y radio, así que están viviendo sus “15 minutos de fama” (o chanse y más) de los que hablaba Andy Warhol. A mí me da gusto por ellas…


Otro día con más calmita… nos leemos.

lunes, 6 de septiembre de 2010

México, a veces haces que me gane la risa...




Antes me enojaba… ya no. Cuando uno vive en este país, llega un momento en el que ya es un gasto innecesario el enojarse y hacer muina. Lo que si me urge en carácter de enchinga, es ayuda psicológica o por lo menos la asistencia de algún monje tibetano que me de un poco de luz y me ayude a entender a nuestros laberínticos e indescifrables políticos mexicanos.

Y es que es de risa loca este país. No sé si ya escucharon que hay muchos personajes con relativa fama publica, alguna bien gana otra no tanto, que están buscando legalizar la droga con el fin de terminar con los “manazos” que se dan todos los días el gobierno y el narco. Bueno, pues con su permiso (y sin el), procedo a dar mi humilde opinión al respecto.

Por mí, cualquier adulto en este país que quiera meterse cuanta madre quiera, ya sea vía tomada, fumada, inalada, inyectada o tipo supositorio, pues que lo haga, esa es su bronca. Ahora que, de eso a que esa sea la solución al problema que enfrentamos de inseguridad, déjenme decirles con la pena que… ¡para nada!.

De entrada, se tendría que legalizar toda la droga y no solo la marihuana como proponen en un inicio estos seres iluminados de nuestro país. No tendría sentido legalizar solo la mota porque inmediatamente se mudarían a otro tipo de drogas también harto redituables. Pero como dicen los abogados “suponiendo sin conceder” que el buen gobierno legalizara todas las drogas y no solo el zacatito vacilador, yo le pregunto a usted amable lector ¿realmente cree que esas finísimas personas que son los narcotraficantes se iba simplemente a resignar a perder su bonita fuente de ingresos? ¡Claro que nel!

Al gobierno y a nuestros populistas políticos, a veces les gusta navegar con bandera de pendejos y fingir demencia, porque ellos bien saben que una vez que se terminara el negocio de la drogas para los narcotraficantes, estos no iban a poner una papelería, un café Internet, una fondita, o cualquiera otro negocio honesto para ganarse la vida y enmendar su camino por el mal. Lo más probable, es que estos ojis de su retamapudre drema se iba a dedicar a otros negocios que bien sabemos siempre han ido de la mano del narco, me refiero a la extorsión, el tráfico de armas, el tráfico de personas, y por su puesto, al secuestro. El pensar lo contrario me resulta sumamente ingenuo, o lo que es peor, me resulta perverso.


Joaquín "El Chapo" Guzmán, futuro
propietario de una papeleria.

Ismael "El Mayo" Zambada, futuro
propietario de un café internet.

Pero bueno, al principio les decía que este país ya me da risa, y es que mientras unos quieren legalizar la droga, otros prohíben en las escuelas los tan “chabochos” Gansitos Marinela, los Tuinkys, los Casares, los cacahuates japoneses, la Coca Cola y demás “chuchulucos” que son la delicia en los recreos de los adiposos y rollizos críos. ¿Se imaginan a los drug dealers vendiendo afuera de las escuelas en lugar de carrujos de mota paquetes ilegales de Tuinky Wonder? ¡Es como de risa loca!... Solo en México, me cae.


Otro día con más calmita… nos leemos.


viernes, 3 de septiembre de 2010

Cuando yo sea grande quiero ser como Germán Dehesa.

Germán Dehesa
(1944-2010)

Estoy sumamente triste y consternado. Hace apenas tres días llegó a mi correo una invitación de parte de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, para que asistiera al Homenaje que le iban a hacer hoy en la noche a mi admiradísimo Germán Dehesa en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón. Hoy me despierto con la noticia de que ayer por la tarde dejó de existir mi querido Germán… ¡no se vale!.

Como toda la cultura que ha llegado mí, el primer contacto que tuve con este destacado escritor, periodista y dramaturgo, fue a través de mi permanente “fuente de cultura”… ¡la caja idiota!. Efectivamente, yo conocí a Germán Dehesa en un programa de televisión nocturno que se llamaba “La Almohada”. Inmediatamente me cautivo su sentido del humor, sentido del humor inteligente que siempre admiré y seguiré admirando. Por culpa de ese programa conocí a excelentes escritores y músicos. Recuerdo haber conocido y escuchado en varias ocasiones en ese programa a Carlos Díaz “Caito”, compositor, interprete y trovador, también ya fallecido. En “La Almohada”, Germán regalaba a sus televidentes sus famosos “quitapesares” (nada mejor para dormir que uno de ellos bajo la almohada).

También recuerdo todos los espectáculos que presentó en “La Planta de Luz”, lugar que junto con “El Hijo del Cuervo” de Alejandro Aura era uno de mis preferidos. Probablemente ahí conoció a Adriana Landeros, cantante con la cual se casó y procreó a su famoso hijo “El Capitán Bucles”. Desgraciadamente luego de un tiempo se separó de Adriana, cosa que sin duda le afectó mucho en su estado anímico.

La famosa columna “La Gaceta del Ángel” que escribía en el Reforma, era simplemente una delicia. Repito, si yo admiraba a algún escritor, sin duda alguna era a él. Es cierto, hay y ha habido grandes escritores en el mundo, pero ninguno al cual yo disfrutara más que Germán Dehesa gracias a su exquisito sentido del humor.

Uno de los libros que tengo siempre en la cabecera de mi cama es “Las Nuevas Aventuras del Principito”. En este libro Germán habla de lo difícil que es comunicarse con su hijo de seis años y de lo importante que es tener una respuesta para cada pregunta que le hace su pequeño hijo. Para ello, Germán invoca la mediación del Principito de Saint-Exupéry para que actúe como sonriente mediador poético. Yo que soy padre y que también fui bombardeado por miles de preguntas para las cuales a veces no tenía una respuesta medianamente inteligente, vi en este libro la solución a muchos de mis problemas de comunicación con mi hija.

En fin, ayer como a las seis de la tarde victima de cáncer en el hígado, Germán Dehesa dejó de existir… corrijo, se volvió invisible al igual que muchos de mis seres queridos. Yo y muchos de los que lo admiramos, ya nos encargaremos de estarlo recordando para mantenerlo todo el tiempo aquí con nosotros, para que nunca deje de existir. Por ahora, y justamente hoy que es viernes, lo voy a recordar con su famosa frase con la que terminaba su columna todos los viernes... “Hoy toca”.


Descanse en paz Germán Dehesa... ¡un Puma de corazón!.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Tunas en "la bola"

Cuando un toro de lidia se siente herido o lastimado, inmediatamente su naturaleza le hace buscar esa sensación de protección que le brinda “la querencia de las tablas”. De igual forma, cuando Said se siente herido o lastimado, su naturaleza y su instinto de supervivencia inmediatamente lo hacen buscar el alivio y el confort que le da, en este caso… “la querencia de la sangre”.

Mi sangre es mi familia, y mi familia, es sin duda, mi Inmortal abuela. ¡Y qué mejor manera de refugiarme en ella que a través de sus recuerdos! Por lo que gentiles amigos, si ustedes me permiten, en esta ocasión quiero hablarles de ese ser maravilloso que fue, y es, mi Inmortal.

Voy a compartir con ustedes una de las historias favoritas de mi Inmortal. Cada vez que me contaba esta historia, se le llenaban sus ojos como a todos los viejos que recuerdan sus vidas, de una luz que le inyectaba vida renovada y las fuerzas necesarias para seguir caminando por la vida de la única manera permitida… siendo feliz y sintiéndose profundamente amada.

Comenzaré diciéndoles que mi Inmortal nació en el Estado de Zacatecas en un pueblo llamado Sombrerete, en el año de 1905. Fue la cuarta de una familia de seis hermanos, todos ellos mujeres excepto el más pequeño quien fue el único varón. A los pocos años de nacida, su padre de profesión maestro, se mudó a la Capital del Estado, donde al poco tiempo ocupó el puesto de Director de lo que fuera el Hospicio de Niños Huérfanos de Guadalupe, Zacatecas. Este hospicio fue fundado en el año 1878 y funcionó como tal hasta la primera década del siglo XX. Posteriormente funcionó como escuela primaria, hasta convertirse finalmente en lo que es ahora, el Museo de Guadalupe Zacatecas.



En esta foto mis bisabuelos y las dos hermanas más grandes
de mi Inmortal.

.La vida de mi Inmortal en la ciudad de Zacatecas fue muy feliz como la de cualquier niña de esa edad que permanece ajena a lo que pasa más allá de su entorno inmediato. Sin embargo y como todos sabemos, luego de que Madero proclamara en 1910 el Plan de San Luis donde llamó a los mexicanos oprimidos a tomar las armas en contra del dictador Porfirio Díaz, dio inicio la Revolución Mexicana y con ello el comienzo de una aventura inolvidable para mi Inmortal.

Al poco tiempo, la leyenda de un bandido, ahora caudillo, comenzaba a correr por todo el norte del país. Luego de tomar Ciudad Juárez, lo que hizo que Díaz tuviera que huir finalmente al exilio, Villa cobró una fama que pronto lo convertiría en leyenda.

Para junio de 1914, cuando mi Inmortal había recién cumplido 9 años, las tropas de Pancho Villa se encontraban muy cerca ya de Zacatecas. Los rumores de las atrocidades que cometían los famosos “Dorados de Villa” habían llegado a oídos de su padre, por lo que comenzaron a tomar previsiones en la familia. En la medida de lo posible, mi bisabuelo logró juntar algunos víveres por lo que pudiera pasar en los siguientes días.


Asi lucía la ciudad de Zacatecas antes de que se diera la famosa batalla
conocida como "La Toma de Zacatecas".
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La histórica batalla conocida como “La Toma de Zacatecas” se libró el 23 de junio de 1914. En tan solo un día, Villa logró vencer a las tropas de Victoriano Huerta con su famosa División del Norte, entre los que se encontraban Pánfilo Nateras y su admirado amigo Felipe Ángeles (Ángeles era la conciencia buena de Villa, contraparte de su conciencia mala, el temible Rodolfo Fierro).
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Felipe Angeles y Rodolfo Fierro, las "conciencias" de Pancho Villa,
la buena y la mala.
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Mi bisabuelo al escuchar las detonaciones que marcaron el inicio de esa batalla, dio la orden a todas sus hijas de refugiarse en el sótano de la casa. Las dos hermanas mayores de mi Inmortal (una de 18 y la otra de 16 años), fueron escondidas bajo una escalera atrás de un muro falso, ante el temor de que “los de la bola” se las robaran.

Junto a la casa de mi bisabuelo existía un “comercio”, por lo que fue uno de los primero lugares que buscaron los “muchachitos” de Villa para hacerse de alimentos una vez terminada la batalla. Así fueron recorriendo una y otra casa en busca de “botines de guerra”, comida, dinero y mujeres jóvenes, eso era bueno para ellos. Sin embargo, al llegar a casa de mi bisabuelo, algo los detuvo que impidió que abusaran de su familia. Para Villa, que en ese entonces ya había cobrado una conciencia diferente a la que tuvo en sus inicios cuando se dedico a robar y asesinar, lo más importante para el futuro del país, eran los niños y su educación. Así que él tenía en alta estima a los maestros, para él era sumamente importante que los niños tuvieran escuela. Esto quizás lo había aprendido en un principio de Madero a quien siempre admiró, y después de Felipe Ángeles a quien respetaba por su cultura general y amor por los libros.

Decía mi Inmortal que recordaba perfectamente bien, como al saber que su padre era el Director de la Escuela de Guadalupe (municipio conurbado con Zacatecas), se dio la orden de que por nada lo molestaran y respetaran completamente su casa. Esto tranquilizó a mi bisabuelo e hizo que diera la orden para que sus hijas salieran de sus escondites y regresaran a sus habitaciones.
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Esta es la casa donde vivieron mis bisabuelos y mi Inmortal en la ciudad
de Zacatecas. (Foto tomada en el año 2000)
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Mi Inmortal y sus otras tres hermanas, habían visto desde su escondite en el sótano a través de una pequeña ventana, como literalmente corría la sangre a lo largo de la calle frente a su casa. Los cadáveres de aquella batalla, había sido colocados en una pequeña plaza a unos cuantos metros de la casa, y la inclinación que tenía la calle, hacía que la sangre corriera calle abajo como un pequeño río buscando su cause. Para una niña de solo 9 años, eso quedó grabado permanentemente en su memoria, y cada vez que me lo contaba, yo veía como se le ponían cristalinos sus ojos. Sin embargo, lo peor fue para su hermana Evangelina de 16 años, quien descubrió que entre esos muertos se encontraba su joven pretendiente, un soldado que había caído muerto ante las tropas de Pancho Villa. Mi tía abuela Evangelina jamás se recuperó de ese golpe y quizas por eso nunca se casó.

Cuando hubo una relativa calma en la ciudad, mi bisabuelo, el Director de la Escuela, se dirigió junto con dos de sus hijas, las más pequeñas, mi Inmortal y su hermana Carmen de seis años, hacia la estación de trenes para hacer alguna “diligencia”. Mientras él entraba en una oficina (probablemente de correos), dejó a sus hijas encargadas con una persona de su confianza (la nana de las niñas), sentadas afuera de la estación.
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Contaba mi abuela, que ella y su hermana estaban impresionadas viendo todo el movimiento aquel de las tropas de Villa, cuando de pronto un hombre con unas enormes botas negras se acerco a ellas para “chulearlas”. Inmediatamente a ese par de niñas les llamó la atención la personalidad de aquel hombre. Luego de preguntarles sus nombres, aquel hombre tomó unas tunas que comía con sus manos llenos de tierra y les dio un par a cada una de ellas, luego, alguien le informó que se trataba de las hijas de Director de la Escuela. Aquel hombre les preguntó por su padre quien en ese momento salía de la oficina. Se acerco a él, intercambiaron algunas palabras, y se alejó no sin antes hacerles un cariño en la cabeza a cada una de las niñas.
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El Gral. Francisco Villa con su amigo el Gral. Ornelas.
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Efectivamente, aquel hombre de botas impresionantes (al menos para ese par de niñas de 9 y 6 años), había sido nada y más y nada menos, que el mismísimo General Francisco Villa. Mi bisabuelo contaba, que en esa pequeña platica que había tenido con Pancho Villa, le había contado del parentesco que él tenía con Benito Canales, aquel michoacano también amigo de la revolución que había muerto dos años antes. Villa conocía la historia de Benito Canales y de su simpatía con los hermanos Flores Magón, así que eso le creó mayor respeto por mi bisabuelo, el cual jamás fue molestado por las tropas de Villa.
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En esta foto aparece mi Inmortal abuela (extremo izquierdo) y su
hermana Carmen la menor (extremo derecho). A ellas fue a quien
Villa les regaló las tunas en las afueras de la estación de
trenes. Esta foto fue tomada algunos años después.
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Pues bien queridos amigos lectores, esta es una de mis historias favoritas de las muchas que me contaba mi Inmortal abuela, de cómo conoció al General Villa, de cómo Pancho Villa le convido tunas en su añorada Zacatecas. Mi abuela disfrutaba contándome esta historia y yo escuchándola una y otra vez, y una y otra vez, yo me emocionaba cada vez que me la contaba.

Con el tiempo mi bisabuelo y toda su familia ante la pobreza generada por el movimiento revolucionario tuvo que emigrar a la Ciudad de México. El viaje a la Capital fue también toda una aventura, ya saben, un viaje en tren lleno de emociones que ya en otra ocasión les contaré. Por ahora, me congratulo de tener siempre a mi lado a mi Inmortal, ya saben, ahora de manera “invisible”, pero mientras yo siga recordándola, sé que ella estará siempre aquí conmigo, aquí a mi lado.


Otro día con más calmita… nos leemos.

Este post va dedicado con todo mi cariño y mi amor, para una de las mujeres claves en mi vida, para mi amada abuela Rebeca, para “La Agüela”… para mi Inmortal.
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