miércoles, 30 de septiembre de 2009

Los Post-it


El otro día que fui a comprar unas cosas a Wal-Mart, me encontré este coche lleno de “post-it” y me llamó mucho la atención. Como no se alcanza a ver lo que dice cada “post it” del coche de esta Damita, aquí les pongo lo que dicen algunos de ellos:

- “No olvidar las llaves dentro del coche antes de cerrar la puerta (tampoco afuera del coche)”
- “Para que el coche camine necesita un liquido llamado gasolina”
- “Antes de gritar histérica que se robaron el volante del coche, checar que no este sentada en el asiento de atrás”
- “Este sí es mi coche, no la ‘Hummer’ de lado izquierdo”
- “Si me falta un ‘post-it’, checar si no quedo pegado en el casco del guey de las pizzas que me lleve dos calles atrás”
- “Leer el blog se Said” (jeje este es un autocomercial)
- “Antes de pegar este ‘post-it’, no confundir el “refri”, la pantalla de la “compu” o el coche”
- “Pasar a las 3 por mis dos hijos a la escuela… ¿o era a las 2 por mis tres hijos?”
- “Meter todo lo que traigo en el carrito del súper al coche… incluyendo al bebe”
- “Avisarle a mi esposo que ya le hice su cita con el proctólogo… ¡ah! y checarle el aceite al coche”
- “Recordar que yo no uso asteriscos en mis ‘post-it’, si encuentro uno, ¡cuidado! es una caca de pájaro”
- “Comprar papel higiénico… o más ‘post-it’ ¡urgente!”
- “Si dejo a “Fifí” dentro del carro, dejarle agua y una ventana medio abierta, porque mis hijos dicen que con tres perritos disecados en la casa ya es suficiente”
- “Recordar que este coche es automático, no es que no sepa contar o que le falte un pedal”
- “Antes de escupir el chicle, checar que la ventana esta abierta”
- “No estacionarme en la entrada de la casa de Said, porque le reemputa” (jeje segundo autocomercial)
- “Si hoy no me puse “brassiere”, apagar el aire acondicionado dos calles antes de bajarme”
- “Si al entrar a Wal-Mart me doy cuenta que es “Miércoles de Plaza”, tener en cuenta dos cosas: primero, que me volví a equivocar y no estoy en Wal-Mart sino en la Comer; segundo, que tengo que tomar un taxi de regreso a la casa porque los miercoles no circulo”
- “Sacar la Licencia de Manejo del fólder que tengo en la casa que dice ‘Documentos Importantes’”
- “Peguntar en la Agencia, ¿que significa esa extraña luz del tablero que dice ‘aceite’?”
- “Si voy circulando y me avientan las “altas”, y me tocan el claxon… no me están saludando, no soy una celebridad… ¡voy en sentido contrario!”
- “If you can’t read and understand this one, sorry… you’re a poor girl from a ‘escuela publica’”
- “Comprar otro plumón porque este se esta terminando”
- “Si voy circulando y veo un letrero que dice ‘Bienvenido a la ciudad de la Eterna Primavera’, tener en cuenta dos cosas: o es que vivo en Cuernavaca, o es que hace 90 kilómetros se me paso la salida hacia el Periférico cuando iba circulando por Tlalpan”
- “Comprar un pepino bien grandote… o dos pilas de las medianas ¡urgente!”
- “Dejar de pegarle ‘post-it’ a mi coche porque se maltrata la pintura”
- “Otro día con más calmita… pego más ‘post-it’”

El verdadero ¡Chivito en el Precipicio!…


Que no es lo mismo... pero es igual



Imagenadas 9

What about Obama?...


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Dicen que Pablo Montero y Carmen Campuzano se conocían desde chiquillos…


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Mta!... y yo gastando tanto en Zest y Palmolive


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Al otro día, este soldado lucía una hermosa "barba partida", ¡qué ni el Dr. Del Villar se la pudo haber hecho mejor!



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Recuerdan a la famosa “Patita” que iba al mercado de canasta y con rebozo de bolita, y que se iba meneando al caminar; y recuerdan a sus patitos que preguntaban ¿qué me trajiste mamá cuá cuá, quá me trajiste cuá ra cuac cuac?. Pues bueno, son tiempos difíciles…

sábado, 26 de septiembre de 2009

Mi música ochentera. No la buena, no la mala... ¡la que me gusta!


Atendiendo a un amable lector que… ¡ah cómo jode!, procederé a hacer uno de mis famosos ejercicios de memoria e intentare recordar algo de la música que escuché en mi puberta adolescencia. Déjenme decirles, que tengo un grupo de amigos que les encanta esto de la reminiscencia, la nostalgia, el recuerdo, en pocas palabras, la aventura de viajar en el tiempo, como lo hacían el Dr. Tony Newman y el Dr. Doug Phillips del “Túnel del Tiempo”… ¿se acuerdan?. También tengo una que otra amiguita, que ¡ah cómo jode también!, diciéndome que eso es vivir en el pasado, que mejor hay que vivir el presente. Eso lo entiendo muy bien, hay a quienes les disgusta recordar, porque esto a su vez, les recuerda lo viejos o viejas que están. Así que si usted es de esas personas que les incomoda cual “tanga de hilo dental” el recordar, o si usted tiene menos de 30 años, querido lector, lo mejor será que le llegue por esta vez y no pierda el tiempo leyendo este mamotreto lleno de nostalgia y recuerdos ochenteros. Una vez hecha esta advertencia, procedo a activar mi cerebral disco duro, para dar inicio a este “Magical Mystery Tour” (como dirían los Beatles).

Para empezar a recordar, no hay nada mejor que crear un ambiente apropiado y ponerse en “ropa de carácter” para la ocasión. Así que en estos momentos, procederé a ir a mi guardarropa para entallarme primeramente, mis fabulosos jeans marca “Sergio Velente” (“Stretch” por su puesto) con dibujo de rayitas, que aquí entre nos, hacen resaltar mis bien delineados y torneados glúteos. Luego, nada mejor para combinar con mis “Sergio Valente”, que una playera de rayas horizontales rojas y bancas marca “Aca Joe”, o quizás algo más alegre, como una playera “OP” (Ocean Pacific) con unas lindas palmeras estampadas. Ahora que si no encuentro mi “Aca Joe” o mi “OP”, igual una playera “Guess” o “Express” quedarían bien. Para arriba de esta playera, nada mejor que una sudadera “Brittania”, de esas que anunciaba en la tele una “ñora” igualita a la Reina Isabel de Inglaterra. Pero como creo que la ocasión amerita algo más formal, qué mejor que mi coqueta chamarrita “Members Only” color azul plumbago (color muy jotito), con la cual por cierto, luzco bien “casual” (favor de pronunciar “casual” en ingles pa’ que se oiga más chic el asunto). Luego, nada más “ad hoc” para mis pies, que mis padrísimos “Top Siders” (sin calcetines claro está), y claro que no hablo de la bola de imitaciones chafas que salieron, yo hablo de los originales marca “Sperry”. Pero saben, creo que acabo de cambiar de idea y mejor voy a lucir un calzado mas “pelado”, pero que también fue todo un éxito ochentero, me refiero a mis súper flamantes zapatos de tela marca “Cryons”, con todo y su suela transparente de color rojo… ¡ah verdad!, ¿a poco no son más padriuris para la ocasión?. Los “Crayons” por cierto, combinaban muy bien con los “Windys” de plástico de mi novia, que ella lucía a más no poder con sus celcetitas con encaje… ¡igual de nacotes!. Y para terminar de adoptar mi look ochentero, usaré como bonitos accesorios, una “Puca” de piedritas y conchitas de colores en el cuello y mi reloj “Swatch” de plastico. ¡Ah!, se me estaba olvidando, ponerme un poco de “mouse” en el pelo, para lucir un ochentero “wet look”, y por ultimo, un poco de loción “Paco Rabanne” (la de la botella verde con una R gigante) o “Pierre Cardin”. Ok, ahora sí ya estoy vestido para la ocasión, y ya puedo empezar a hablar de música, que es de lo que trata este “flash back”.

Bueno, antes que nada, tengo que confesar que en mi adolescencia, mi gusto por la música era eminentemente “peladísimo”. Como yo fui niño pobre (que no conocía el amor) e iba en escuela pública (bonito pretexto para justificar mi naquez), no tenia otra influencia que mis adorados compañeritos, así que lo mío lo mío… ¡eran los 10 Grandes de Siempre en Domingo!. A los 15 años y con la hormona alborotada, me comenzaba a enamorar a ritmo de “Vivir asi es morir de amor” del maestro Camilo Sexto. Cantaba a mis compañeritas de la “secun” “Amarrado” del Alvaro Davila o “La Ladrona” de Diego Verdaguer, con la esperanza de que mis finísimas amiguitas cayeran enamoradas de mí. Con la “prefecta” de la escuela, comentaba de los ultimo éxitos del Príncipe José José: “Preso”, “Lagrimas” y “El amor acaba”, así como de los éxitos de José Luis Rodrigue “El Puma”: “Culpable soy yo” y “Dueño de nada”. Llegué incluso a escuchar nada más y nada menos, que al “Gigante de la Canción” Nelson Ned, con temas como: “Si las flores pudieran hablar” o “Tus ojos castaños”. Pero donde sí chafeaba gacho (¿más?), era en las fiestas cuando coreaba los bonitos temas del Mr. Rigo Tovar: “La Sirenita”, “El Testamento”, “Mi Matamoros querido”, “Cuando tu cariño”, “Mi esposa, mi amiga y mi amante”, etc. Así, de esta forma pelada, transitaba mi vida musical, escuchando también a: Tatiana con sus “Chicas de hoy” (tururu tururu), Roció Banquels con su “Luna Mágica”, Maria Conchita Alonso con “Una noche de copas”, Dulce con “Tu Muñeca”, Napoleón con sus éxitos del Festival de la OTI “Vive”, “Pajarillo” y “Hombre”, Raphael y su “Toco madera”, los viejitos (ya desde entonces) de Mocedades con “Tómame o déjame”, Trigo Limpio y su único éxito en México “Arena”, Ricchi e Poveri con “Será porque te amo”, etc…y cosas tan extrañas y bizarras, como Locomía con su jotísima “Rumba, samba, mambo”. Por aquellos años, yo también cantaba todo el repertorio de Menudo, chavitos por los que las niñas berreaban en sus conciertos y que hicieron famosas, canciones como: “Quiero rock”, “Fuego”, “Claridad”, “Súbete a mi moto”, “Y yo no bailo”, “Dulces Besos”, “Cámbiale las Pilas”, y como chingomil éxitos más. Emmanuel, tenía un súper disco que no podía faltar en mis primeras noches bohemias, así que no había nada mejor para empañar mi “volchito” con una niña, que una caguama y el cassette de Emmanuel “Intimamente”, el cual traía canciones como: “Insoportablemente bella”, “Esta triste guitarra”, “Quiero dormir cansado”, “Todo se derrumbo dentro de mi”, “Este terco corazón”, “Tengo mucho que aprender de ti”, y mi preferida “Con olor a hierva”, entre otras.

Pero bueno, no crean que toda mi adolescencia escuché solo esta música, afortunadamente comenzaron a llegar a mí mejores influencias y mi gusto por la música, fue evolucionando poco a poco. Así fue como llegó a mí, un amigo que se convirtió en mi “gurú” musical. El se llama Marco y hasta la fecha, sigo aprendiendo y conociendo de música nueva gracias a él. De pronto un día Marco, aparecía con el disco bajo el brazo, de un grupo muy extraño de nombre “Madness”, y así fue que deje de bailar como Rigo Tovar en la fiestas y comencé a bailar con “punketo azteca”, su famoso tema “One step beyon”, seguido de “Baggy Trousers”. Otro día, Marco me presento al grupo Cheap Trick con un súper tema llamado “If you want my love”, que terminó siendo uno de mis preferidos. Con Marco descubrí también al viril Boy George del grupo Culture Club, cantando y bailando sobre un barco de vapor en el Mississippi, el tema “Karma Chameleon”. Cabe mencionar, que por ese tiempo, comenzaban los programas de videos musicales en nuestro país, así que uno podía ver a estos solistas o grupos, interpretar sus temas en la televisión. Al principio, en el Canal 5, entre programa y programa, intercalaban algún video de estos artistas como Madness, por lo que había que estar pendiente para toparse con ellos. Hasta que surgieron programas especializados en transmitir videos, como el programa “Video Exitos”, que conducía Gloria Calzada de Tlalpan (chiste local jeje), aunque este, al final, solo transmitía videos en español. Quizás el primer programa en México que transmitió video clips en ingles, fue el programa “Video Cosmos”, programa en el cual se manejaban varios temas, no solo musicales. Pero volviendo a mi querido amigo Marco (mi Gurú musical), les diré que gracias a él conocí por ejemplo a: Lene Lovich con “Lucky number”, o Men at Work con “Who can it be now”, o Adam & the Ants con su “Stand and deliver”, o el súper grupo The Cars y su “You might think”, o que decir del enorme grupo The Who y su “Pinball Wizard”, o The Police y su “Don’t stand so close to me”, o el “cantante que cayo a la Tierra” David Bowie… y un montón más de grupos y solistas que conocí gracias a Marco.

Yo por mi parte, comencé a hacerme “hiperfan” de Rod Stewart y The Rolling Stones. Así que me la pasaba escuchando temas de Rod, tales como: “Do ya think I’m sexy”, “Hot legs”, “Maggie May”, “You´re in my heart”, “Tonight’s the night”, “Sailing”, etc… y de los Rolling Stones, canciones como: “Start me up” o “Hang fire” de su álbum “Tattoo You”, y las clasicas: “Jumpin’ Jack Flash”, “Sympathy for the Devil”, “Honky Towk Women”, “Brown sugar” y por su puesto “Satisfaction”. También en ese tiempo, surgió mi “idolatría” (como hasta la fecha), por Freddie Mercury y su grupo Queen. Recuerdo que cuando vinieron a tocar a México (en Puebla), yo estaba aun muy mocoso, y pues nomás mi sacrosanta madre me dijo que “nel”, así que no me quedo más que ver ir a mis primos mayores a ese súper concierto, el cual por cierto, termino muy mal (le salió lo pelado al respetable y se armo el bonito desmadre en el estadio). Después de ese concierto desastroso, durante muchos años no vino nadie de ese tamaño a México, hasta que mi querido Rod Stewart decidió tocar en el estadio Corregidora de Querétaro, a donde ya puede asistir sin permiso de mi progenitora madre. Ese concierto fue apoteótico, hubo quien se fue a quedar a dormir un día antes, dizque para agarrar un buen lugar, lo cual nomás no resulto, porque el “populo” (o sea la perrada), decidió dar un bonito “portazo”. Aun así, fue un súper concierto que no voy a olvidar y el cual por cierto, abrió las puertas para que vinieran después, muchos monstruos del rock como Rod. Bueno, también les diré, que así como escuchaba a The Rolling Stones, también escuchaba a The Beatles por aquellos días. Por ese tiempo, se volvió a escuchar mucho la música de The Beatles, por el asesinato de John Lennon a manos de Mark Chapman (mejor conocido como asesino hijo de su ching…).

También tuve amiguitos “fresillas”, un de ellos me creó el gusto por la música del hoy difunto Michael Jackson, que por ese tiempo había sacado su disco “Off the wall”. Con este amigo, conocí al grupo Foreigner con “Urgent”, a Wham con su éxito discotequero “Wake me up befote you go-go”, a los cursis de Air Supply y su romántico tema “Lost in love”, a Lionel Richie y el pegajoso tema “All night long”, a Rick Springfield con “Don’t talk to strangers”, etc. También se podía escuchar por aquellos años, a la güerita Blondie con “The Tide is High”, a la jovencita Cindy Loper con “Girls just wanna have fun”, a David Lee Roth y su “Just a Gigoló”, a Juice Newton con el éxito “Queen of Hearts”, a Kim Carnes con la canción “Bette Davis eyes”, a Olivia Newton John que cantaba “Physical”, a el grupo Opus con “Live is life”, a Shalamar con “A night to remember”, etc etc etc.

De las películas de moda, salían temas que sonaban mucho en el radio, así encontrábamos a: Peter Cetera cantando el tema de la película “Karate Kid” “Glory of love”, a Christopher Cross cantar “Arthurs theme” de la película “Arturo el millonario seductor”, a Limahl con el tema de la película “The Neverending story”, a Van Halen con “Pretty Woman” de la película de Julia Roberts del mismo nombre, a Chicago con “Hard to say I’m sorry” de la película “Almohada para Tres”, a Cindy Lauper con “The goonies R good enough” de la película de aventuras “The Goonies”, a Kenny Loggins con “Footloose” de la película del mismo nombre, etc. ¡Ah!, pero una película que merece un capitulo muy aparte, fue una película que además de tener exitosos temas musicales, impuso toda una moda en el vestir y en el bailar, me refiero a una de mis películas preferidas “Flashdance”, con el superbizcocho Jennifer Beals. ¡Cómo no agradecer a esa película!, el que yo haya descubierto, que es posible quitarle el brassier a una mujer sin tener que quitarle primero la blusa. Mi novia de ese entonces, también descubrió lo divertido que puede ser una cena en un lugar público, cuando se hace un buen uso de los pies. Gracias a esa película, se comenzaron a usar los “calentadores” sobre los pantalones o con minifaldas. Gracias a esa película, se hicieron concursos de baile en diferentes programas de televisión. Gracias a esa película… simplemente, ¡gracias a esa película!. Bueno, pues “Flashdance” nos dio éxitos musicales, tales como: “What a felling” con Irene Cara y “Maniac” con Michael Sembello.

Otro suceso musical, fue un video que fue histórico, me refiero al que hicieron una bola de “artistotas”, liderados por el gran Quincy Jones y que tenía como fin, recaudar dinero para aliviar el hambre en África. El video se llamó “We are the world”, y juntos todos estos artistas se hicieron llamar “USA for Africa”. Ahí aparecieron entre otros: Michael Jackson, Kenny Rogers, Cindy Louper, Bruce Springsteen, Steve Perry, Tina Turner, Kim Carnes, Al Jerreau, Stevie Wonder, Willie Nelson, Ray Charles, Kenny Loggins, Diana Ross, Billy Joel, Dionne Warwick… y un montón de artistas más. Quizás de este video, salio la idea posteriormente, de hacer conciertos en beneficio de alguna causa, con varios artistas importantes en escena.

Otro capítulo aparte, merecen mis “rockeros” favoritos (nótense las comillas), me refiero a la súper banda Kiss. Dirán lo que quieran, pero para mí, la voz de Paul Stanley (nada que ver con Paco), es de las mejores para cantar ese tipo de música, y la guitarra de Ace Frehley… nomás no tiene madre. ¡Ah! y lo que sea de cada quien, no he visto otro concierto más “espectacular” por su pirotecnia, luz y faramalla, que el de Kiss. Pues sí, a mí no me da pena admitirlo, fui súper fan de Kiss, y más de dos veces, me llegue a pintar la geta como Gene Simon para echar relajo en mi puberta adolescencia.

En fin, dicen los que saben, los conocedores y expertos en música, los verdaderos melómanos, que en el mundo solo hay dos tipos de música: “La Buena y La Mala”. Pero yo que soy un trinche “Don Nadie”, una escoria de la sociedad, una rata inmunda animal rastrero escoria de la vida adefesio mal hecho infrahumano espectro del infierno maldita sabandija (parafraseando a Paquita), y un ignorante del pentagrama, yo que soy todo eso, para mí, y digo ¡para mí!, solo hay dos tipos de música: “La que me gusta y la que no”. Así que no pienso entablar verdaderas discusiones bizantinas que no llevan a nada, tratando de decidir, cual es buena y cual es mala de toda la música que les he mencionado, solo les diré, que esta es la música que escuché en mi adolescencia y con la cual generé una enorme cantidad de buenos recuerdos, y por lo tanto, la música que me gusta. No importa donde la haya escuchado, a lo mejor fue en el “Magic Circuís”, en el “Andy Bridges” de Andres Puentes (finísima persona), en el “Danzoo”, en el “News”, o quizás fue en una borrachera en el coche, o en una fiesta de “luz y sonido”, o en el radio, o en un programa de videos, o por algún disco de un amigo, en fin, la música llegaba a mí por todos lados, y así fue que se fue quedando en mi gusto. Ahora, cada vez que escucho algo de esta música, irremediablemente vienen a mí, todos esos momentos que viví en mi entrañable adolescencia, y me imagino que lo mismo les pasa a ustedes, con la evocadora música que les toco vivir… por eso, ¡que viva la nostalgia!.

Otro día con más calmita… nos leemos.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

La terrible "Celulitis"


Solo hay algo en el mundo que me desagrade más que Fernández Noroña… ¡los celulares!. Todavía recuerdo lo feliz que era el mundo, antes que este invento del demonio apareciera en nuestras vidas. Ahora, nuestras vidas dependen del celular, como si fuera un mecanismo para respirar bajo el agua o una curul en la Cámara de Diputados. Ya no podemos concebir, como podíamos tener una vida social o profesional sin este invento que nos permite estar comunicados las 24 hrs del día, estemos donde estemos. Cuando por alguna razón nos quedamos sin batería o sin señal, el mundo simplemente se nos viene encima. Pues déjeme decirle gentil lector amante de mis mamotretos, que para mí, la vida era mil veces mejor sin el celular.

Hasta hace poco, uno se podía sentar a la mesa y entablar una bonita charla, sin que una bola de ridículos y desquiciantes timbre o tonos, interrumpieran tiro por viaje, el arte de tomar nuestros sagrados alimentos, mientras el emisor y el receptor establecían lo que se conoce como “comunicación” (o sea chisme). Ahora, cada cinco minutos, uno se tiene que estar disculpando con su comensal, cada vez que suena el celular, ya sea el propio o el de nuestro acompañante, lo cual resulta más molesto que un ¡barro en el glúteo derecho!. Yo estoy convencido, que el 99 % de las llamadas que recibimos en nuestros celulares, bien podrían esperar a que termináramos de comer… o de descomer (descomer: acción de “echar a nadar la nutria”, “tirar el miedo”, “liberar a Willy”, “hacer del cuerpo”, “hundir el Titanic”, etc.). Yo recuerdo que hasta hace poco tiempo, bastaba con que uno se reportara a la oficina o a la casa, una vez al día para ver que pendientes habían. En cambio ahora, cada cinco minutos lo están molestando a uno, para pura babosada. Hasta la fecha, nunca he recibo una llamada, en la cual Shakira me pida un poco de sexo casual, o se me informe que fui el ganador del último Melate, o me den la triste noticia de que mi suegra ha fallecido, en cambio, sí recibo llamadas todo el tiempo para decirme: “gordo, de regreso no se te olvide pasar al pan y a la tintorería”, o “licenciado, lo anda buscando el jefe”, o “papá, me pidieron dinero en la escuela para el cumpleaños de la directora”, o “amor ¿donde andas? ¿ya saliste de la junta?”, o “le llamamos del Bufete Jurídico para recordarle que si no paga procederemos con el embargo”, o “gordo, ya tengo los resultados y sí estoy embarazada, ¿se lo vas a decir a tu esposa?, etc. Así francamente, yo cada vez más seguido olvido cargar la batería del teléfono apropósito, o mejor aun, dejo en mi casa el teléfono y me olvido de la monserga que es el tener uno de estos “aparatejos” sonando todo el tiempo.

Sin embargo, aunque yo no traiga conmigo mi teléfono, esto no impide que siga odiándolo, porque todo mundo a mi alrededor, nomás no deja de usarlo en todo momento. No hay nada que me purgue más, que los tonos “simpáticos y vaciladores” que muchos le instalan a sus celulares, como por ejemplo: sonidos de animales, sonidos escatológicos (sonido escatológico: todo aquel que produce alguno de los múltiples orificios con los que cuenta el cuerpo humano de la cintura para abajo), cancioncitas de moda normalmente de “pelados”, o los peores de todos, frases “quizque” simpáticas (¡hay tamales Oaxaqueños calientitos…!). Ah! pero el más odioso que he escuchado de todos, es el que trae mi hermano en su teléfono, es la voz de su “consentida” hija, gritando con su chillona voz: “¡papá, papá, contesta el teléfono, pronto, rápido, ándale, es importante…!), ¡no mam…!, cada vez que lo escucho, me dan ganas de rebautizar a mi hermano con el nombre de Abel y yo ponerme Caín y proceder a buscar una quijada de asno.

Otro problema que tengo con los celulares, es que cada vez los hacen más pequeños y más complicados. Seguramente más pequeños, para que nosotros los divagantes de pensamiento (o sea los pendejos distraídos como yo), tiro por viaje los extraviemos y nos veamos en la nefasta necesidad de comprar otro teléfono. También, el hecho de que los hagan más pequeños, nos complica a los que tenemos dedos de “salchicha coctelera”, el poder marcar correctamente las diminutas teclas, trayendo como consecuencia, que siempre nos equivocamos de número, por lo que tenemos que volver a hacer la llamada y gastar más dinerito por ende. En lo que respecta a que cada vez los celulares son mas complicados, es porque ya no solo sirven para hacer una llamada telefónica, ahora con ellos puedes: usarlos para escuchar música, tomar fotos y videos (normalmente a tu novia en paños menores para que luego de terminar con la relación lo subas a internet por despecho), navegar en internet, geolocalizarte (esto es ridículo, porque si no sabes donde estas, seguramente eres tan pendejo que menos sabrás usar el GPS), ver videos de youtube o televisión en sus minipantallas (aprovecha esta característica de tu celular porque seguro vas a perder la vista y ya no podrás ni ver tu mano), etc., y aunado a tanta monería, también traen: despertador, calculadora, agenda, grabadora de voz, cronómetro y una bola de jueguitos para perder el tiempo. Lo más chistoso de todo, es que los y las “pubertas”, normalmente traen el celular más completo del mercado, el último, el más reciente, el más caro, ¡ah! pero eso sí, jamás traen crédito para poder hacer una trinche llamada. Y cuando le damos 200 pesos a nuestros hijos para que traigan crédito en sus celulares para una emergencia, a los mocosos les dura menos que una relación sexual a los 15 años, y se lo gastan en puro mensajito tarado con sus amiguitos y amiguitas del “cole”. Por cierto, los mensajitos esos, nomás no fueron hechos para mí, ya que normalmente, o los mando a la persona equivocada, o ya que estoy por terminarlos después de el tremendo trabajo que me cuesta escribir con esas miniteclas, oprimo una tecla equivocada, que borra todo el mensaje que ya casi había terminado de escribir. En estos casos, sí admiro la facilidad que tienen los escuincles pubertos para escribir mensajes con el puro dedo gordo de la mano… yo me imagino, que es parte del proceso de evolución del que hablaba Darwin. Lo que si nos tiene que quedar claro a los “adultos contemporáneos” como yo (por no decir vejetes), es que mientras más características y monerías hagan los celulares, más complicado será, realizar por lo menos una trinche llamada, por lo que será necesario hacernos asesorar por algún ingeniero de la NASA experto en telecomunicaciones, o en su defecto, por cualquier niño puberto “nalgas meadas” de secundaria.

En fin, por todo ello, maldigo el momento en que se inventaron los celulares, que vinieron a contribuir en hacer cada día más tedioso, el mundo que me tocó vivir. Sin embargo, les recuerdo que ya viene mi cumple, y pues me gustaría que tuvieran el bonito detallito, de obsequiarme un “BlackBerry” para poder seguir perdiendo el tiempo en internet, como hasta la fecha. Y como diría la clásica tía gorda regañona: “mas pronto cae un hablador, que un cojo”… así que yo “cojo” mis cositas, y paso a retirarme… ¡ay nos hablamos!.


Otro día con más calmita… nos leemos (en un mensaje de texto).

domingo, 20 de septiembre de 2009

Frase Cele bral 2


He llegado a una edad en la cual, andar con una mujer de 30 años, me convierte en ¡pedófilo!. Prometo dejar de una vez por todas... de consumir años.
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- said -

viernes, 18 de septiembre de 2009

Taxi vs. Coche Particular


Ahora que estuve enfermo y no podía manejar, tuve que usar mucho el servicio que prestan los taxistas para desplazarme de un lado a otro, y francamente me encantó viajar en taxi, por lo que ahora pienso hacerlo más seguido. Normalmente las veces que yo me trepaba a un taxi, era porque un buen mesonero (cantinero), me sacaba arrastrando de una enoteca (cantina de mala muerte con harto vino), y a falta de conductor designado (el cual también terminaba ebrio junto conmigo), me subía a un taxi para que en calidad de bulto me depositase en mi Principado. Como normalmente mi avanzado estado de toxicidad (tirando a putrefacción) ocasionado por el “efecto tequila” no me dejaba recordar nada al día siguiente, no podía darme cuenta de lo agradable e ilustrativas que son las platicas con los taxistas.

Pero bueno, como diría Jack “El Destripador”: ¡vamos por partes!. Para comprar un trinche coche nuevo, hay que trabajar un chingo y dos montones, porque en nuestro país, es un robo lo que cuesta tener coche propio… piensen si no.

Primero, cada vez que cobramos nuestras famélicas quincenas, nos cobran una madre llamaba ISR, que dicen los que saben, es un impuesto a la productividad, o sea, si eres un mexicano productivo, pos te chingas y pagas. Así, vas metiendo tu dinero al banco para ahorrarlo y ver si este famélico capital te genera algo de intereses. Las tasas están por los suelos cuando nosotros queremos cobrarle al banco por prestarle nuestro dinero, pero si es a la inversa, los trinches usureros de cuello blanco, nos dejan caer tremendas tasas de interés a nuestras deudas, nomás hay que ver lo que pagamos en las tarjetas de crédito. Si logramos que nos den unos centavitos de intereses (o de réditos como decía mi abuela), nos damos cuenta que también pagamos ISR, o sea, ahora nos chingan por ser mexicanos ahorradores. Para cuando finalmente juntamos para comprarnos nuestro anhelado coche, acudimos a la Agencia, y ahí al vendérnoslo, nos vuelven a atorar con otros impuestos, como el IVA (impuesto al consumo) y el IEPS (impuesto especial sobre productos y servicios). Todavía antes de salir de ahí, nos alcanza el vendedor a paso de marchista mexicano, para decirnos que no se nos olvide pagar otro impuesto conocido como ¡La Tenencia! (uno de los más queridos por nosotros los tributarios cautivos). Ya todos sabemos que este era un bonito impuesto temporal para financiar los Juegos Olímpicos de 1968, pero como todo lo que es temporal en este país… ¡llegó para quedarse!. También hay que ponerle placas al trinche “mueble” (palabra dedicada para la gente del norte que lea esto), porque sin las placas, nomás no podemos circular o nos remiten al corralón.

Una vez que ya tenemos nuestro flamante cochecito en el garaje, con su permiso provisional para circula pegado en lugar visible, y una vez de que ya lo presumimos a nuestros metiches vecinos, estamos ya dispuestos a sacarlo, para llevarlo a bendecir a la iglesia más cercana, como todo buen católico debe hacerlo. En ese momento nos acordamos que ni Licencia de Manejo tenemos, así que corremos a tramitarla a la Oficina de Control Vehicular más cercana a nuestro chantón (chantón: palabra pelada que vino a mi mente y que significa casa, la cual no había escuchado hace un buen de tiempo). Al llegar a la Oficina de Control Vehicular para sacar nuestra Licencia de Manejo, nos damos cuenta, que nos va a costar otra buena lana el trámite, más la irremediable “propina” para agilizar el mismo.

Ya con licencia en mano, salimos con nuestro nuevo bebe de 4 cilindros, con rumbo a la iglesia, para que el padre le de su bendición y nos libre de todo mal (de todo mal madrazo). Luego de que el padrecito dice unas bonitas palabras dirigidas al “cuatro ruedas”, y una vez que roció la bonita pintura horneada con agua bendita, ahora resulta que hay que mocharse con el padre con una “voluntaria” donación para su templo. Para evitar una flamígera e inquisidora mirada de este hijo de Dios, no nos queda más que soltar otra cantidad generosa para tan encomiable destino (el estomago del rollizo sacerdote).

Ahora sí, ya podemos disfrutar de nuestro auto… ¡madres que!, en esta trinche ciudad, traer un auto sin seguro con cobertura total, es jugártela todos los días. Así que, después de ver todo el “varo” que has ido pagando en impuestos para poder comprarte tu carro, llegas a la conclusión, que el Gobierno es un desgraciado que no te puede dar la seguridad por la que estas pagando con tanto impuesto que te imponen… pero como diría el insigne filosofo chino: “copelas o cuello”. Así que ni hablar, acudes a asegurar tu coche, donde te la van a dejar Irene (Irene: agente de seguros encajosita).

Para estas alturas, seguramente ya debes de haber vendido el riñón de tu hijo el más feito, para poder costear todo el dineral que has desembolsado, con el único fin de poder tener un trinche coche nuevo en esta ciudad. Bueno, ¿adonde vamos?, te peguntas para poder estrenar tu coche. El vecino metiche que no falta, te dice: “hay que sacarlo a carretera para aflojarlo”, y tú obediente aceptas la idea confiando ciegamente en el metiche implacable. Pasas a la gasolinera para llenar el tanque y… ¡mocos!, nunca imaginaste que le cabía tanto dinero en gasolina a tu coche. ¿Pos no que es nuestro petróleo?... ¡pinche gasolina tan cara!, creo que te saldría más barato llenar el tanque con “Hennessy X.O.” o con pura “Cristal”, que con nuestra famosa “Magna”. Ya con el tanque lleno, agarras rumbo a la autopista para “aflojar la maquina”, pero nada que “aflojas la maquina”, primero tienes que “aflojar otra lana”, en una madre que dice “caseta de cobro”… de nuevo, ¡carajo!, ¿pues qué no todos los impuestos que ya pagaste son para que el Gobierno construya buenas carreteras?. Finalmente llegas hasta Tres Marías a donde planeabas desayunar, pero como ya se te fue todo tu presupuesto en la gasolina y la caseta, pura madre que desayunas, si acaso te comprar uno Gansito en la tiendita que encuentras junto a la carretera y te regresas enojado por la libre. Más tarde, luego de casi morir en un accidente automovilístico, por culpa de unas enorme piedras que encontraste en medio de la carretera libre, llegas a tu casa, lo estacionas, y te vas a dormir enojado, pero pensando que mañana que vayas con el compadre a comer, se lo vas a presumir y se lo vas a restregar en la nariz, por mamila que es.

Ya es otro día, sales a darle un “trapazo” a tu coche, o sea una lavadita, y… ¡mocos!, te encuentras que algún pinche, maldito, oligofrénico y envidioso vecino kulei, le ha metido un rayón a todo lo largo de tu cochecito en repetidas ocasiones, además de que uno de los espejos esta roto porque se lo quisieron robar. Sientes que el hígado te va a estallar, pero ¡quien te manda dejarlo afuera!, y ¡quien te manda vivir en un edificio antiguo de Narvarte sin estacionamiento!, ahora tendrás que pensar en un nuevo gasto, ¡una pinche pensión!. Ya con el coraje medio digerido, trepas a tu vieja y tus vástagos al coche que todavía luce los plásticos de los asientos, que por cierto no piensas quitar, mientras no cambies de familia o ellos se domestiquen y aprendan a cuidar la fina tapicería de tu unidad. Encaminas tu vehículo con rumbo a la casa del compadre, y no acabas de llegar a su depa, cuando ya te encuentras de nuevo recitando una nueva letanía de maldiciones y groserías, porque nomás no encuentras donde carajos estacionar tu coche. Tienes dos opciones, o le echas una lana al “parquímetro” (carajo, estacionarlo en la calle también te cuesta), o lo metes a un estacionamiento publico, donde lo más probable es que el pelado que estaciona los coches, o le chingue algo, o se eche un rapidito en tu coche con su “torta” (que es la cajera del lugar), o le de un madrazo en una salpicadera, para que luego de alegar con él media hora, te salga con el clásico: “nel, ese ya lo traía”.

Así que no te queda otra después de analizar la situación, que regresar tu cochecito nuevo a la pensión, y ahí dejarlo hasta que se oxide. Ah!, pero no se te olvide, que cada seis meses lo vas a tener que llevar a verificar, lo que representa… ¡adivinaste!, otra lana por el tramite y otra más por la corrupción en los Centros de Verificación. Para cuando vas de regreso a tu casa, te das cuenta del mendigo tráfico que hay en esta ciudad, al cual nunca le habías dado importancia, porque siempre viajabas en metro. Además, te pones entre neurótico y nervioso, por tanto maldito “microbusero” que maneja como animal en la selva de asfalto. Así que luego de pensarlo mucho, te das cuenta, que la decisión más estúpida que pudiste haber tomado en tu vida, fue la de comprar tu carcachita propia.

Volviendo al tema de este post, les diré que no hay nada mejor que viajar en taxi. Lo tomas donde andes, y te deja en la puerta de tu destino final. Puedes ir leyendo el periódico mientras el buen chofer se va peleando con el tráfico. Puedes entablar una plática con el chofer, ya que la mayoría de ellos, generalmente manejan una gran variedad de tópicos. Incluso, en este país donde nuestros gobernantes nos han hundido en la miseria, te puedes encontrar a verdaderos profesionistas desempleados conduciendo un taxi. Así, no te resultará difícil, toparte con un abogado, con un arquitecto, con un doctor, o con un deportista o músico famoso venido a menos. A este tipo de profesionistas que conducen taxis, les encanta hablar de lo que ellos saben, de lo que ellos estudiaron tantos años, así que, si tú te topas con uno, no dudes en consultarles lo que desees. Si ves que el taxista trae un “restirador con unos planos” en el tablero de su taxi, seguro que es un Arquitecto, así que aprovecha y pregúntale lo que necesites con relación a la casa que piensas construir. Si ves que el taxista trae su Código Fiscal y el “Diario Oficial” con la última miscelánea aprobada junto con una sumadora marca Olivetti, seguro que es un Contador, así que aprovecha y que te oriente para hacer tu declaración anual de impuestos. Pero si te subes a un taxi y ves que trae en el tablero un guante de látex con un lubricante, seguro que es un Proctólogo… ¡así que corre por tu vida!.

En fin, si tú no tienes coche propio, no sabes lo afortunado que eres. Disfruta de un buen viaje en taxi y verás que la vas a pasar bien, además, siempre habrá por ahí un chofer entrado en años, con el que podrás desahogarte insultando al Gobierno del DF, él seguramente, te dirá que en los tiempos de Uruchurtu, todo era mejor… y eso que ni que, “nos estamos haciendo viejos Don Susanito”.

Otro día con más calmita… nos leemos.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La Parada Militar... (sin albur)


Todos los años me propongo asistir a la bonita parada militar que se efectúa en la Ciudad de México por motivo de las fiestas patrias, pero el efecto “Gay Lussac” producto de la ingesta indiscriminada de tequila a diestra y siniestra el día anterior, impiden que realice, mi noble propósito de ir a apoyar a nuestras fuerzas armadas.

Eran aproximadamente las 9.30 de la mañana, el mundo y el techo de mi recamara aun daban vueltas sobre mi ser, cuando un sonido ensordecedor, hizo retumbar los vidrios de mi recamara junto con mi cabeza que se encontraba a punto de estallar. Sin más remedio, después de un esfuerzo sobrehumano, logré incorpórame (en dos patas) y en valiente acto de equilibrismo, llegue hasta la terraza de mi Principado. Luego de limpiarme las “chinguiñas” y aclarar la vista, identifique en el cielo, seis aviones F-6, que eran los causantes de tantos panchos a esas horas de la madrugada. Enseguida, luego de razonar y recordar que fecha era hoy, encendí la televisión para ver la bonita parada militar.

El “Preciso” (Calderón), aun se encontraba en el Monumento del Ángel de la Independencia… por cierto, ¿por qué le dirán Ángel, si tiene tremendas chichotas?, en todo caso, sería Ángela, o, ¿será que al morir y convertirnos en ángeles, a los hombres nos salen un par de generosas “boobies” si es que nos portamos bien en vida?. Creo, si mi basta cultura (en chichis) no se equivoca, que lo correcto sería llamarle “Victoria Alada” (como la de Samotracia), y no Ángel, o en su defecto, “La Chica Buena Onda de la Independencia”, pero bueno, eso es lo de menos. Les decía amables lectores, que se encontraba Calderón en una ceremonia previa al desfile, cuando justo en ese momento, empezaron a entonar nuestro querido Himno Nacional… de nuevo, por cierto, un himno hecho por un español, pero usado en una fecha en la que celebramos que nos independizamos de los españoles… ¿curioso no?. Retomando por tercera vez (disculpen pero a mi edad ya se me va el avión), les decía, que en ese momento se entonaba el Himno Nacional, cuando me percaté, que por lo menos nuestros políticos, sí pusieron atención a lo que aprendieron todos los lunes en las mañanas cuando iban en la primaria. Porque, ¿se han fijado que todo el peladaje que asiste a los partidos de la “Seletcion”, cuando cantan el himno, ponen su mano a la altura del corazón, como si estuviera saludando a la bandera?… ¿qué los seis años que pasaron en la primaria, nos les sirvieron para saber que una cosa es saludar a la bandera y otra cantar el himno?... ¿no recordarán que para cantar el himno, las “mayestras” nos ponían en posición de firmes?... pues por lo menos nuestros insignes y próceres políticos, sí recuerdan sus ceremonias de lunes por la mañana en la primaria, o en el peor de los casos, por lo menos fueron instruidos por los militares que se encontraban en la ceremonia para no cajetearla tan feo. Así que amigo lector, lo convido a que no se me atarugue la próxima vez que tenga que cantar el himno, si usted no es militar, póngase en posición de firmes y no haga como que saluda a la bandera, y si cree que estoy equivocado, la próxima vez que lleve a sus escuincles al “cole”, entre con ellos y vea como es la “ceremonia a la bandera” de los lunes. Por su atención gracias y prosigo con mi relato patrio.

En lo que el Presidente se trasladaba del Monumento a la Independencia al Zócalo, me dirigí a la cocina en busca de una bebida energizante, ¡un Gatorade!... nada que ver, mejor una michelada, artísticamente preparada por su servidor. En cuanto mi estomago recibió las bondades de una buena cerveza fría, se puso de pie y me ovacionó… bueno, me imagino que hizo eso.

Cuando regrese a la tele, me encontré que el Zócalo había sido tomado por paracaidistas, cosa nada extraña, si los paracaidistas fueran de esos invasores de tierra del “Frente Francisco Villa” o de esos grupos onda Bejaranistas, ¡pero no!, se trataba de paracaidistas reales, de esos que se avientan de un avión y caen en un “parachute” como los que hay en las playas de Acapulco.

Así comenzaba el desfile militar, y mientras lo miraba acompañado de mi fiel compañera Doña Michelada, llegaron a mí bellos recuerdos, de cuando yo era un “beibi”, y mis abnegados padres, hacían el sacrificio de llevarme a presenciar tan bonito evento. En ese tiempo, yo solo acostumbraba tomar el 15 por la noche, un buen vaso “jaibolero” de Chocomilk, así que no tenía problemas con la resaca el día del desfile. En ese tiempo, mi familia vivía en la pobreza (en cambio ahora, ¡vivimos en la miseria extrema!), así que, como no teníamos coche, había que trasladarse en transporte colectivo, junto con un buen de desvelados padres que igual llevaban a sus jodones hijos al desfile. Recuerdo que mi querido papi (mejor conocido en estos tiempos como “El Carbón ese que nos Abandonó jeje), nos compraba unos “Periscopios región 4” para poder ver el desfile, hechos ingeniosamente por hábiles manos mexicanas, las cuales utilizaban los cartones de Leche Alpura o Naranjada Bonafina y unos espejos, para elaborarlos. Hasta la fecha, si uno asiste a ver el desfile, me han contado que aun los venden, y que no ha cambiado en lo más mínimo su diseño. Afortunadamente en ese tiempo, no había tanto “Nacus erectus” en nuestra ciudad, por lo que a los niños bonitos como yo, nos permitían pasar hasta adelante sin mayor bronca, como muestra de camaradería defequeña. En justa retribución, y como muestra de educación y urbanidad, mis padres convidaban a nuestros vecinos de ese momento, una “peladísima” torta de queso de puerco, o en su defecto, de frijoles con queso fresco y chipotle, así como una “Chaparrita” de piña o un “Pato Pascual” de limón, para poder pasarse la torta y refrescar el gañote. Así, en ese bonito ambiente, disfrutábamos como enanos (de hecho éramos enanos, pues teníamos como 9 años), de un desfile militar, que quedaba gravado en nuestra memoria por el resto del año.

Recuerdo que lo que más me impresionaba, eran los tanque que hacían retumbar el suelo a su paso. Pero otra cosa que también me “chiflaba”, era ver pasar a nuestros “traga humos”, o sea, nuestro Escuadrón de Vulcanos, o sea, nuestro Heroico Cuerpo de Bomberos, que indiscutiblemente, eran los que se llevaban el mayor número de aplausos durante el desfile. Luego pasaba el Escuadrón Acrobático de Motociclistas, hagan de cuenta Pedro Infante y Luis Aguilar en “A toda maquina”, quienes realizaban una serie de acrobacias al tiempo que iban desfilando. No faltaban una bola de pelones que hacían acrobacias casi circenses, que se hacían llamar “El Pentatlón” y que también eran harto entretenidos para los chavitos. Ya para cuando veíamos pasar caballos, primero con militares y luego con Charros, sabíamos que ya iba a terminar el desfile, que por cierto, en ese tiempo duraba mucho más que ahora. De ahí salíamos bien contentos y emocionados, comentando lo que nos había gustado más.

Ahora, en este “bonito” ambiente político y social en el que vivimos, donde todos estamos peleados con todos… a pesar de eso, aun los niños se ve que se la pasan bomba durante el desfile. Sino, nomás había que ver la cara de los hijos de Calderón… que por cierto, la otra vez fueron criticados (a lo pendejo), por todos aquellos quienes a todo le buscan un “pero”, incluso, hasta a los niños. Y todo fue, porque resulta que se les ocurrió, como a cualquier niño, ir vestidos de militares al desfile, cosa que para algunos, fue una súper ofensa, cuando ofensa, hubiera sido disfrazarlos de Diputados, Senadores, Jueces o Presidentes (ya sea legítimos o espurios)… los niños son niños y punto. También me fijé, que ahora que regresó el desfile aéreo, como que luce más el evento que cuando ya no volaban los aviones después de aquel accidente, donde chocaron tres aviones T-33 con un F-5… ¡y todo por no sacar la mano para dar la vuelta!. Ahora con los aviones y los helicópteros, como que de nuevo se le dio un toque más de “primer mundo” a nuestro desfile, aunque hay que sugerir, que ya compren nuevos aviones, porque los que desfilan, ya se ven medio carcachas. De hecho, me pareció ver a un avión de hélice, que en lugar de traer motor, traía ¡una liga retorcida!, para hacer girar la hélice… digo, vámonos modernizando, ¿no creen?.

Total, que sí me gustó la parada militar de este año, y como todos los años, me propongo que para el próximo, no me voy a desvelar ni a tomar, para estar bien fresco y poder asistir junto con mi hija, al desfile… pero a ver si pal otro año, no resulta que la que se empeda es mi puberta hija y de nuevo me pierdo el desfile, jeje. Aclaro que es broma, mi hija esta muy bien educada en el arte de la ficha y la bebida de moderación.

Otro día con más calmita… nos leemos. ¡y que viva México!

lunes, 14 de septiembre de 2009

El tiempo, el implacable, el... ¡qué te pasó!


Aferrarse a las cosas detenidases
es ausentarse un poco de la vida.
La vida que es tan corta al parecer
cuando se han hecho cosas sin querer.

En este breve ciclo en que pasamos
cada paso se da porque se siente.
Al hacer un recuento ya nos vamos
y la vida pasó sin darnos cuenta.

Cada paso anterior deja una huella
que lejos de borrarse se incorpora
a tu saco tan lleno de recuerdos
que cuando menos se imagina afloran.

Porque el tiempo, el implacable, el que pasó,
siempre una huella triste nos dejó.


Decía el cartero de Neruda que “la poesía no es de quien la escribe, sino de quien la necesita”, y yo apoyado en esta “jurisprudencia” (como dirían los abogados), me he apropiado de estos versillos de Pablito, para dar inicio a este pequeño post.

Así es, de pronto estás parado frente al espejo una mañana y descubres que donde tenías pelo ahora ya no lo hay, y donde no tenías ¡ahora ya lo hay! (ejemplo: en los oídos y la nariz)… esto queridos amigos lectores, es una señal inequívoca, de que el tiempo pasa. También de pronto, te comienzas a dar cuenta que las platicas con tus amigos que antes giraban en torno a las impresionantes “lolas” de alguna actriz de moda o de la francachela (peda) del día anterior, ahora han cambiado y solo se habla en esas tertulias con los cuates, de remedios para el estreñimiento o las hemorroides (del primo de un amigo). En la calle, comienzas a escuchar cada vez más seguido, que todas esas personas que se referían a ti como “joven”, ahora ya te dicen “señor”, y para cuando escuchas el primer “don”, pues entonces sí ya estas jodido. En la tienda departamental donde antes eras feliz visitando el departamento de electrónica, de pronto te das cuenta que ya no entiendes nada de lo que te explica el vendedor y optas por mandar al carajo la tecnología, así que mejor comienzas a visitar el departamento “gourmet”, donde disfrutas más escogiendo un “Château Petrus”, un poco de Jamón “Pata Negra” o “Jabugo” y un buen queso de cabra madurado, y todo esto sin la mayor bronca. Tus amigos que antes te gorroneaban un trinche cigarro Marlboro, ahora conocen de tu gusto por los cigarros puros, y se discuten de vez en vez, con un “Montecristo” o incluso un “Cohiba”. Antes, deseabas tener un buen amigo abogado que te sacara de la Delegación o del “bote” cuando caías por causas etílicas o por simple desmadrozo, ahora sigues deseando tener un buen amigo abogado, pero para que te divorcie sin que pierdas en el intento hasta los calzones. En tus años mozos te avergonzabas por una “erección no deseada”, ahora con el pasar del tiempo, te avergüenzas por una “no erección deseada”. Antes tenias una excelente memoria, y ahora… ahora… ¡ups!, ya se me olvido lo que les iba a decir.

Lo más penoso de todo, es que al vernos ya “tocados” por los años, muchas veces comenzamos a hacer cosas sumamente ridículas, las cuales para nosotros normalmente pasan desapercibidas. Cuando jóvenes, deseábamos una motocicleta pero no teníamos el dinero para comprarla, ya de viejos, compramos una moto solo para comprobar, que siempre sí preferimos la comodidad de nuestro auto, además de que nos vemos bastante mal arriba de ella con una chamarrita de cuero Harley-Davidson que apenas nos cierra y un casco tipo nazi con una calavera pintada. Otra ridiculez que normalmente hacen los hombres que sienten que se están haciendo viejos, es pintarse las canas, pero normalmente escogen un tinte color “negro axila de cuervo” que se ve sumamente falso, y ni que decir de esos que ya tienen poco pelo y se comienzan a peinar como “quesillo de Oaxaca”, o ya en el extremo, se ponen su “chuchuluco” (bisoñé) que parece que traen una rata muerta en la cabeza. Otra cosa que no falla con los años, es como nos comenzamos a sentir más galanes y conquistadores que el mismísimo Mauricio Garcés, y cuando vemos que unas muchachas nos están viendo, pensamos que es porque ya ligamos, y no nos damos cuenta que se burlan de nuestra panzota que se asoma bajo nuestro “look” de chico RBD.

En fin, nadie escapa del tiempo, tarde que temprano los años harán estrago en nuestro “ser”, para convertirnos un día de estos… en un “ya no ser”. Así que lo mejor es aprender a envejecer con dignidad y aceptar la edad que tenemos, para evitar que un día alguien nos diga: “de joven cirquero y de viejo ¡payaso!”.

Y como nadie escapa de los años, a continuación vamos a ver unas “celebridades” que han sufrido el paso del tiempo… seguro que los conocen, son: El Hombre Araña, Batman y Robin, Hulk, Thor, Superman, Piolin y Barbie. Chequen.










































Otro día con más calmita y con el pasar del tiempo... nos leemos.
Nota: Le agradezco a mi amigo Jorge de Barcelona por las fotos que me hizo llegar y que sirvieron para este post.

viernes, 11 de septiembre de 2009

¡A pagar las Mandas!...


¿Qué onda con las “Mandas”?. Resulta que ahora que estuve enfermo, mi sacrosanta madrecita mejor conocida como “La Ciruelita”, se puso a pedirle que le hiciera el milagro de sanarme, a cuanto Santito se le cruzo por la memoria. Ahora que afortunadamente ya estoy mejor, resulta que hay que pagar todas esas “Mandas”. Mi madre que no conoce nada de “logística” y que para ella la teoría que habla de “Tiempo y Espacio” valen madres (discúlpala San Einstein), ahora quiere que yo me encargue de llevarla a la “casa sede” de cada uno de los Santitos a los cuales encomendó mi ya de por si venida a menos salud. Ahora resulta, que mis celestiales acreedores son: La Virgen de Guadalupe (en primerísimo lugar), El Señor de las Misericordias, San Juditas Tadeo, San Chárbel, El Sagrado Corazón y El Santo Niño de Atocha, entre otros más.

Yo que siempre he odiado la burocracia y me choca cada vez que tengo que gestionar un trámite, no soporto que me estén haciendo dar y dar vueltas mandándome de un lado a otro, por lo que prefiero siempre tratar directamente con el mero mero, el más “chipotles” del lugar, el que realmente tiene el poder para solucionar mi problema. Por eso, nunca he acudido a los Santitos cuando tengo algún problema espiritual o una bronca tamaño “embarazo no deseado”, o como en este caso, una enfermedad de esas que si dan “retiarto” miedo. Yo por el contrario, siempre trato directamente con mi Dios, en el que yo creo, y al que siempre acudo con la esperanza de que él directamente solucione mis broncas (o sea, que me haga el milagrito). Para mí, todos los Santitos que conocemos en la Iglesia Católica, son como los “Secretarios de Estado” del mero efectivo que esta en los cielos, eso sí, cada uno de ellos especializado en algún tipo de milagro (en la salud, en las causas perdidas, en el clima, en el amor, en los niños, en los presos, etc.). Pero en mi afán descentralizador celestial, yo prefiero siempre que me atienda Diosito directamente, con el cual por cierto, tengo una excelente relación y nunca he recibido de él más que “bendiciones”. Aclaro esto, porque no quiero que al rato que salga a la calle, me vaya a caer un rayo o se abra la tierra y me trague, digo, no vaya a ser que Diosito se haya levantado de malas (con las broncas que hay en el mundo, lo entendería).

Pero regresado a la bonita monserga en la que se ha convertido mi cabecita de algodón, o sea mi madre, ahora no me va a quedar otra, más que emprender mi tour espiritual por todas las iglesias en donde se encuentran dichos Santitos, para ir saldando cada una de esas “Mandas”. No tengo broncas con llevarla a la Basílica de Guadalupe por ejemplo, o a cualquier otra iglesia que se encuentre cerca de mi Principado, pero tener que llevarla hasta Zacatecas (Plateros), implica subirla a un avión (porque yo todavía no puedo manejar hasta allá), reservar un hotel, ver como carajos llego al pueblito donde esta el Santo Niño de Atocha, etc. Todo esto se traduce hablando en términos prácticos, en tiempo y por su puesto… ¡dinero! (el cual irremediablemente escasea después de una enfermedad como esta). Pero ni hablar, yo soy muy cumplidor y lo tendré que hacer, aunque para ello tenga que prostituirme primero, junto con las “chicas buena onda” amiguitas de Fabiruchis, montado en mis bonitos zapatos rojos con tacón de aguja y luciendo provocativamente mi bien torneado “derriere”.

Lo que si le voy a suplicar a mi querida y devota mami “La Ciruelita”, es que para la próxima, si ya vamos a entrar en gastos de tiempo y dinero, mejor encomiende mis salud o la suya, a Nuestra Señora de Paris, que como acertadamente ya lo dijo alguien: “Paris, bien merece una misa”. Yo haré lo propio, comprometiéndome directamente con la Virgen de la Macarena, la Virgen de Fátima o directamente con el mismísimo San Pedro, para así desquitar las doce horas de vuelo a Europa en “misery class”. Además, siempre resultara más reconfortante pagar una “manda”, mientras te paseas por Champ-Elysees, por el Río Guadalquivir, por la Av. Papa Joao XXIII o por la Via della Conciliazione… ¿a poco no?

De cualquier modo y de todo corazón, agradezco a mi madre y a todos sus Santitos, a mi Dios y a los matasanos Galenos que de una u otra forma tuvieron que ver para que yo aun me encuentre aquí escribiendo tanta herejía y necedad… ¡gracias a todos!. Y como diría mi querido y admirado tocayo, el poeta chiapaneco Jaime Sabines: “A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios”… y como diría yo: “pues adiós”.


Otro día con más calmita y en plena peregrinación… nos leemos.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Las palabras no hieren... la actitud sí


Se han fijado que sensibles nos hemos vuelto para llamarle a las cosas por sus nombres. Decía el insigne e ilustre escritor Ricardo Garibay autor de “Las Glorias del Puas”, entre otras joyas literarias, que (cito textual): “si pasa un perro frente a nosotros decimos ¡mira ahí va un perro!; si pasa un gato frente a nosotros decimos ¡mira ahí va un gato!; si pasa un niño frente a nosotros decimos ¡mira ahí va un niño!; entonces ¿por qué si pasa un pendejo frente a nosotros no podemos decir ¡mira ahí va un pendejo!?” Le tenemos tanto miedo a las palabras, que no son más que eso… simples letras que al unirse forman una palabra, cuando en realidad lo que realmente nos debería de preocupar son las intenciones con las que usamos dichas palabras.

Cuando yo era chico (albureros absténganse) en el mundo habían “viejitos”, “ciegos” y “minusválidos”, hoy en día es un sacrilegio, un insulto, casi casi la peor de las bajezas, el atreverse a usar estas simples palabras para referirnos a ellos. Así fue que con el tiempo, la palabra “minusválido” vino a evolucionar en “discapacitado”, y esta a su vez, con el uso, terminó convirtiéndose en otro insulto dando como resultado el término “personas con capacidades diferentes”. Lo mismo ocurrió con los adorados “cebollines” y “ciruelitas”, o sea, nuestros queridos viejitos, así que ahora, pasaron de ser “viejitos” a “personas de la tercera edad”, y luego a “adultos mayores”, y por si esto todavía fuera poco, ahora se les llaman "adultos en plenitud". Los “ciegos” sufrieron también esta metamorfosis lingüística, pasando de “ciegos” a “invidentes” o “débiles visuales”. Bueno, pues yo no sé si alguna vez han platicado con este tipo de personas, porque yo sí, y para la sorpresa de todos ustedes, a ellos francamente les vale madres como les digan, lo que realmente les importa, es ¡como los traten!

El otro día estaba en una exposición de pintura muy interesante de un autor colombiano, la cual fue pensada para apreciarse sin usar el sentido de la vista. Para ello, al entrar a la sala, se le ofrecían a las personas antifaces que les impiden ver y se les dan instrucciones para que con el pie fueran siguiendo una línea en relieve que había en el suelo para que los guiara a través de toda la sala donde estaban las pinturas. Dichas pinturas eran completamente blancas y por su puesto que estaban hechas en relieve, así que uno las debía tocar con las manos y así, sin ver, experimentar sensaciones nuevas que normalmente no apreciamos cuando usamos la vista para observar una obra de arte. En un principio, yo pensé que esta exposición estaba dirigida a las personas que no ven, pero ahí, platicando con un “ciego”, él me dijo que fue pensada para todas las personas en general. Y dije “ciego”, porque al platicar con él, tuve mucho cuidado de no usar esa palabra, así que cada vez que le preguntaba algo, en lugar de decir “ciego” yo decía “personas que no ven”, pero él, en varias ocasiones, se refirió a sí mismo como “ciego”. Esto simplemente ratifica mi tesis: “no importa que palabra uses para dirigirte a ellos siempre y cuando lo hagas con respeto, así, con el mismo respeto que cualquier persona exige para sí mismo”.

Por todo ello, le voy a suplicar amigo lector, que antes de que usted se preocupe por qué palabra usa cuando se refiera a los “ciegos”, “viejitos” o “minusválidos”, mejor preocúpese por no parar su trinche camionetota en los lugares destinados para las personas que usan sillas de ruedas, mejor preocúpese por cederle el asiento en el metro o la micro a los abuelitos y abuelitas que traen cargando como “chingomil” años sobre sus hombros, y mejor preocúpese por ver más allá de lo que su vanidad le permite, justo como lo hacen los “ciegos”. Recuerde que: “solo con el corazón se puede ver bien, lo esencial… es invisible para los ojos”.

Gentiles amigos, si ustedes conocieran a mi amigo “el poca luz”, mi amiga "la robocop” y mi mamita “la ciruelita”, verían que no se ofenden en lo más mínimo cuando me refiero a ellos así, ya que siempre es para hacerles “cariñitos en el corazón”. Por cierto, el otro día me reclamó una amiga, me dijo que por favor ya no la llamara “gorda”, que de ahora en adelante sería "una flaca con capacidades diferentes”… ¡si no la quisiera tanto!

En fin, se seguirán inventando palabras para tratar de hacernos sentir menos culpables por el trato que le damos a estas personas diferentes a nosotros, pero lo que realmente contará siempre, es la forma en que los hagamos sentir con nuestra actitud para con ellos. Y eso de las palabras "peyorativas", recuerden que son solo palabras ¿ok?, así que nada de “bipolar”, son simplemente pinches personas volubles que nadie aguanta; y nada de niños “hiperactivos” o "hiperquinéticos", son simplemente escuincles cabrones a los cuales les faltaron unas buenas nalgas de chiquitos; y nada de “diversidad sexual”,son una bola de “soplanucas” degenerados y “tortillas” machorras amantes de la promiscuidad. Ojo, si hay psicólogos, expertos en la conducta humana o simplemente personas muy sensibles leyendo esto, les advierto que, ESTOY BROMEANDO, NO SE CLAVEN… ¿ok?).


Otro día con más calmita… nos leemos.

Nota: Este post está dedicado a mi amigo Aulio, quien a pesar de tener parálisis cerebral y estar condenado a una silla de ruedas, terminó junto conmigo la Universidad… un abrazo donde quiera que estés querido amigo.


domingo, 6 de septiembre de 2009

Que onda con el agua en el DF... ¡que alguien me explique!



Como diría Derbez: “¡que alguien me explique… qué chingados con el agua en la Ciudad de México!”. Resulta que ayer saliendo de un conocido restaurante del sur de la Ciudad de México, cuyo nombre prefiero no decir, pero para mayor referencia diré que comienza con la letra A de “Arroyo”, me encontraba esperando a que me trajeran mi corcel negro para retirarme una vez que ya había degustado de la mejor barbacoa de la comarca, cuando vino a mi mente una de mis famosas reflexiones:

A ver carnal Marcelo (Ebrard), explícame cómo carajos es que “se está cayendo el cielo” (esto es una licencia poética para decir que caía un puto aguacero tipo diluvio) y tú me estás diciendo que la ciudad se esta quedando sin agua. Todas las tardes desde hace varios días, han caído unos tormentones que han generado tremendos encharcamientos, y digo encharcamientos, porque para Marcelo Ebrard nunca son inundaciones, aunque se meta el agua a las casas de los más jodidos de Iztapalapa y les joda todos sus tiliches, y aun con estos “encharcamientos”, ¡nos dicen que no hay agua!. Esperando mi corcel negro, veía ir y venir, personas más mojadas que los calzones de una adolescente en un concierto de los “Jonas Brothers”, y aun así ¡nos dicen que no hay agua!. La señora que vende los dulces típicos en las escaleras de dicho restaurante, lucía estoica junto a su puesto, decidida a naufragar junto con el, como si fuera el Capitán del Titanic, y aun así ¡nos dicen que no hay agua!. Los muchachos del Valet Parking, debieron haber optado por el “neopreno” en lugar de la chaquetilla como uniforme, ya que escurrían más que ¡un pañal de tres meadas!, y aun así ¡nos que no hay agua!. Así que ante este panorama, nomás no termino de entender, ¡cómo carajos puede caer tanta agua del cielo y aun así, nos dicen que nos vamos a quedar sin agua!.

Todos aquellos listos, científicos, iluminados y maestros de la ingeniería hidráulica, que crean que soy muy guey y no entiendo que el agua potable la traen desde muy lejos, y que hay que hacerla subir al nivel de la ciudad, déjenme decirles que ¡soy pendejo pero voy a misa!, o sea, que eso sí lo entiendo. Pero me parece una ironía lo que pasa todas las tardes en mi ciudad, cuando veo tremendas inundaciones por todos lados y miles de litros de agua de lluvia que se van a las coladeras y al drenaje, sin que nadie los aprovechen.

¿Recuerdan al gran Ing. Heberto Castillo, uno de los fundadores del PRD y candidato a la Presidencia por ese partido?. Bueno, pues él era un gran inventor por si no lo sabían, y cuando teníamos el problema de los altos índices de contaminación, se aventó la súper idea de hacer una especie de “ventiladores gigantes” (como extractores), que atravesaran el Ajusco para sacar tanta mugre del aire de la ciudad. Les apuesto que si el Ing. Heberto Castillo aun viviera, seguro que ya habría hecho un proyecto para construir tremendos embudos que recogieran tanta agua de lluvia y la depositaran en algún sitio para utilizarla después de purificarla. Uno de estos grandes embudos, podría estar en la plancha del Zócalo, además tendría una doble función dicho embudo, la de recolectar el agua en tiempo de lluvia y la de arrastra a tanto hijo de la ching… que va a manifestarse y hacer panchos a ese sitio (incluyendo alguno que otro que se sienta Presidente Legítimo).

En fin, algo se tiene que hacer, porque como les digo, nomás no entiendo como nos vamos a quedar sin agua en la ciudad con tanta lluvia, y aquí le dejo, porque hoy tendí “retiarta” ropa y tengo que irla a bajar de la azotea, porque ya viene el agua… ¡órale!.


Otro día con más calmita… nos leemos.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Los "Artistas Moco"...


El otro día cuando me encontraba sumido en el bonito trafico citadino y mientras me hallaba escuchando la radio, venía haciendo una reflexión acerca de los “Artistas Moco”. Cuando me refiero a los “artistas moco”, hablo de todos aquellos cantantes que tienen menos gracia que ¡un mimo cuadraplégico!. Son cantantes que independientemente que tengan buena voz o un trinche chisguetito de voz, nomás no terminan de convencer al respetable (o por lo menos a mí), porque les falta el carisma, la personalidad o el ángel necesario para gustar.

Un ejemplo de “artistas moco” serian entre otros: Alexander Acha, José Manuel Figueroa, Ernesto D´Alessio, José Joel o Shaila Dúrcal, todos ellos vástagos de grandes artistas, pero que no fueron bendecidos con el ángel, carisma o personalidad de los padres. Y como les digo, podrán tener o no talento pa’ berrear, pero mientras no tengan eso que a muchos otros artistas sin nada de talento les sobra, pues nomás no podrán terminar de cuajar. Por otro lado, no dejo de admirar a artistas como: Paulina Rubio, Gloria Trevi o Thalia, que con ¡cero talento!, han logrado gustarle al peladaje y convertirse en nuestras máximas estrellas de la cantada. Sé perfectamente que tienen un buen de fans, todo ellos conocedores y conocedoras del “Bel Canto”, y también sé que en estos momentos, me estarán mentando la madre mientras leen este mamotreto, pero déjenme decirles que yo las respeto porque “en gustos se rompen géneros” (y en ocasiones hocicos), por eso les digo que no se lo tomen a pecho, es solo mi trinche opinión.

Pero regresando a los “artistas moco”, imagínense a Lupita Pineda con cinco centavos más de ángel y sin esos ojos de hueva que tiene, lo que hubiera hecho en su carrera, ya que es indiscutible que tiene una excelente voz. Imaginen a Benny Ibarra sin esa cara de tristeza que invita a la depresión y al suicidio colectivo, seguro que ahora sería uno de los artistas con más éxitos en la radio, ya que el chavo tiene “retiarto” talento y es un músico sumamente completo.

Ojalá siempre se diera la combinación perfecta de talento y personalidad, eso traería como resultado artistas verdaderamente completos y exitosos, como: Yuri, Luis Miguel, Juan Gabriel, Alejandro Fernandez (que a mi me choca pero le reconozco), Emmanuel, Lupita D’Alessio, etc. Sin embargo, ya vimos que muchos que carecen de talento e incluso de la personalidad y el ángel necesarios para triunfar, consiguen ser un éxito en nuestro país, y esto simplemente se debe a… ¡sepa que chingados!, la verdad es que si yo esto lo pudiera entender o explicar, ya sería el nuevo Tommy Mottola de alguna disquera.

Pero como les dije, toda esta reflexión sucedió mientras me encontraba en medio del trafico con rumbo a mi Principado… y era o sacarme un moco en el carro, o pensar en los “artistas moco”, así que opte por lo segundo por cuestiones estéticas. Les advierto que esta reflexión no tiene nada de científica y si un buen de ocio, así que no le den mucha importancia… abour.

Otro día con más calmita… nos leemos.