jueves, 30 de abril de 2009

Otra carta a Dios...


Diositooo, hola, soy yo de nuevo… ¿me recuerdas?, sí, el “hocicón”, ¡ese mero!. Recuerdas que hace poco te pedí perdón y te dije que ya no quería que nos mandaras más pestes y que nos quitaras la “influenza porcina”… ¿pos que crees?, ya cambié de opinión. Después de tratar con varias de tus “creaciones divinas” conocidas como seres humanos, he llegado a la conclusión, que definitivamente, ¡se los debe de cargar la chingada!, o sea, deberías de recogerlos en tu seno (para que no se oiga tan feo). Tu que eres omnipresente, omnisapiente y omnimetiche (dicho esto con todo respeto), seguramente estarás enterado de lo siguiente, pero si por algo te lo perdiste, por favor escucha las siguientes “platicas” y me darás toda la razón. Te aclaro Diosito, que todas las platicas son reales y no fruto de mi retorcida mente… ¡checa!.


Platica entre un “franelero” y Said.

- ¿qué pasa mi “Deivid”?… ¿cómo te va la vida? –
- muy bien señor, aquí dándole…-
- ¿y porqué no traes cubreboca?
- ¡chale!, pos que no ve que todo es cosa del Calderón, el inventó todo esto de la “influencia”, pa’ luego decir que nos salvó a todos y así todos vayamos a votar por el PAN ora en las seletciones -
- ¿a poco?
- sí neta, además ya ve como es Televisa y todos los noticieros, tan al servicio del presidente “spurio” y nomás manipulan la noticia -
- no pos sí, haces bien en no prestarte al juego mi “Deivid”, bien por ti… bueno ahí te encargo la nave –
- sales, aquí andamos…. -


Platica entre el “poli” de seguridad y Said.

- Bueno días señor -
- buenos días “poli” –
- ¿como te va con lo de la epidemia? –
- ¿epidemia?, ¿cuál epidemia? –
- como cual, ¡pues la influenza porcina! –
- hasta cree mi “lic”,. Que no sabe que todo es un acuerdo entre Obama y Calderón -
- ¡a cabrón!, a ver, ¿cómo esta eso? –
- no ve que ora que vino Obama, compró ya el petróleo de México, tons para poder pagarle a Calderón, inventaron todo esto de la epidemia, para disfrazar el dinero que le debe del petróleo como si fuera ayuda para la “influencia” –
- ¡orale! No sabía eso, gracias por el tip, ahí nos vemos mi “poli”… -


Platica entre el C.P. Guillermo R. y Said

- ¿cómo estas, mi buen Memo? –
- pues estamos mi Jimmy… que ya es ganancia –
- ¿ya te vas a comer? –
- pues será a mi casa porque ya cerraron los restaurantes de por aquí, solo las garnachas quedaron –
- ni pedo mi Memo, es la emergencia –
- ¡emergencia mis huevos!, esto es una confabulación entre Calderon y Obama –
- ¡mmmm!, otro pinche loco –
- ¿que dices? –
- no nada, a ver Memito, cuéntame como esta eso –
- ¡claro!, es un acuerdo entre Obama y Calderón, al cual se les unieron los del “G-7” y los del “G-20” –
- ¿y eso cómo pa’ qué chingados? –
- ¿pues que no ves como está la economía?, con eso quieren distraer a todo el mundo mientras como siempre, los que ganan son los más pinches ricos –
- tienes razón mi Memo, bueno no te quito mas tu tiempo… -
- sale mi Jimmy, nos estamos viendo –
- provecho mi Memo… -


Platica entre una “amiga” y Said

- no te creas Jaime, yo estoy bien asustada –
- no es para tanto, con que tomes las debidas precauciones no te va a pasar nada –
- ¡cállate!, ¿que vas que me contó mi vecina?
- ¿que te contó?
- Me dijo que su esposo tiene un compadre que trabaja en un hospital del Seguro Social y que ya ha habido muchos muertos, que las autoridades no quieren decir realmente la verdad y que estan ocultando las cifras –
- ¿será? -
- pus claro, que no ves que al Gobierno no le conviene que se sepa que ya van muchísimos muertos, no ves que ahí vienen las "selecciones" –
- no pues si es cierto… -
- seguro que ya le dio dinero Marcelo, Calderón y Peña Nieto, a todos los periodistas para que no digan en realidad todos los muertos que ya han habido… -
- no lo dudo ni tantito… bueno, no te quito mas tu tiempo, luego nos hablamos –
- si manito, cuídate –
- igual… bye –


Dime la neta Diosito… ¿no te dan ganas de por lo menos patear a estos tus “renglones torcidos”?. La verdad es que yo sí quisiera que se los cargara la chingada por “pendejos”, y conste que no digo por “ignorantes”, porque no son ignorantes. Un ignorante es una persona, que muchas veces no tiene la culpa de carecer de la información oportuna y el conocimiento necesario para tener una perspectiva mas apegada a la realidad, como es el caso por ejemplo, de un hermano indígena que vive en la selva chiapaneca, donde por obvias razones, la información y la educación que les llega, es mínima. A esas personas no podría yo culparlas por tener ideas tan descabelladas, pero estos “pendejos” que piensan así, teniendo a su alcance toda la información necesaria y la educación mínima que ofrece una ciudad como esta, simplemente no tienen perdón de Dios… o sea, no los perdones por “pendejos”.

Esas personas amantes del “sospechosismo” (palabra célebre del famoso prócer de la Patria Santiago Creel), aquellas que suelen ver en todo la famosa “teoría del complot” (onda perredista dolido), no son más que tristes “engaña bobos”, que solo buscan llamar la atención y obtener sus famosos “15 minutos de fama” de los que hablaba Andy Warhol. Son los clásicos pelados que ante un evento de la naturaleza o un fenómeno físico, como podría ser un meteorito en el cielo, ellos buscan llamar siempre la atención explicando este fenómeno, como si se tratara de una nave nodriza extraterrestre que viene de la Pleyades, atravesando “hoyos negros” y viajando a velocidades superiores a la de la luz, para abducir personas con el objeto de hacerles abominables experimentos biológicos. Este tipo de personas que buscan negar todo, no con el entendible espíritu escéptico de los científicos, sino simplemente buscando atraer la atención de todos aquellos cortos de criterio, definitivamente querido Dios… ¡se los debe de cargar la chingada!.

Ese otro tipo de personas, que sueñan con que siempre tienen información “privilegiada”, por el simple hecho de que “el compadre del amigo de una vecina de su sobrina”, trabaja en el Gobierno, en la Policía, en Televisa, en el Hospital Angeles, en Almoloya, o en algún otro lado, lo que le permite tener información privilegiada y de primera mano, que ni el mismísimo CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional) o la CIA, tendrían. Gracias a este tipo de personas, hemos escuchado cosas tan “jaladas” como que: Adela Noriega tiene un hijo de Salinas de Gortari y vive con él, o que Luis Miguel fue amante de uno de los hijos de Miguel de la Madrid, o que Juan Gabriel tuvo sexo con Barney y Bob Esponja al mismo tiempo, o que Daniel Bisogno se casó ¡y con una mujer!, etc. etc. etc… Como verás Diosito, este tipo de personas solo contribuyen a propagar rumores, chismes y desinformación a nuestra ya de por si desinformada sociedad, por eso querido Dios… ¡se los debe de cargar la chingada!.

También existe esa raza de seres indeseables conocidos como “políticos”, que lo único que buscan siempre es su beneficio personal. Un ejemplo de ellos, es la oligofrénica Senadora perredista Yeikol Polevsky, que por cierto, perdió la Gobernatura del Estado de México aun con la ayuda incondicional del Presidente “Legitimo” de México, mejor conocido como el “Pejeidota”. Bueno, pues esta flamante dama, se la ha pasado atacando al Presidente Calderón, criticando el gasto innecesario que el Gobierno Federal ha hecho en cubrebocas, al regalarlos en grandes cantidades a la población. También afirmó, que le resultaba muy sospechosa la aparición tan oportuna del virus, justo en el momento en que Calderón necesitaba subir sus votos y su aceptación. ¡Ah!, pero por otro lado, los panistas no se quedan atrás cuando de actuar a lo pendejo se trata, sobretodo en una situación tan critica como es la que estamos viviendo en el país. Ejemplo de ello, es el estúpido Secretario del Trabajo Javier Lozano Alarcón, quien tampoco pierde la oportunidad de atacar a Marcelo Ebrard, incluso en estos momentos de emergencia nacional. Lo peor de todo, es que si su trabajo es el de golpear políticamente al probable candidato del PRD a la Presidencia de la Republica, pues simplemente lo hace muy mal. La única explicación que encuentro para que este infeliz siga en su puesto, es que su “jefe” (léase Calderón) lo protege y lo apoya en esta labor. Y mientras Yeikol le tira a Calderón y Lozano le tira a Marcelo, pues el resto de los mexicanos, como siempre, que se jodan. Por todo esto querido Dios… ¡se los debe de cargar la chingada!.

En fin Diosito, tu sabrás a quien te cargar y a quien no, solo te pido que descargues toda tu ira (como en película de Hollywood), en contra de todo este tipo de gente que lo único que hace en estos momentos, es confundir, desinformar y desunir a los mexicanos. Y como un extra, si me haces favor también de llamar a tu lado, a esos hijos de la chingada que están revendiendo los cubrebocas a precios muy elevados, te lo agradecería con toda mi alma.



Sin más por el momento, me pongo a tus órdenes, y por favor cuida mucho a la gente bonita (me refiero a la gente buena) y cúrala si es que esta malita, total, todos bien sabemos… “que una palabra tuya, bastara para sanarlas”. Amén.

Otro día con más calmita y menos herejía… nos leemos.

martes, 28 de abril de 2009

Fumar es un placer, genial, sensual...

Alguien dijo en alguna ocasión: “no hay que escribir de lo que uno sabe… hay que escribir de lo que uno no sabe”. Atendiendo a este ser tan inteligente del cual se me escapa en estos momentos su nombre, voy a escribir de algo que simplemente no sé. Me refiero al mundano pero casi celestial placer de fumar cigarros “puros”.

El cigarro puro, o simplemente el “Puro” como la mayoría lo conocemos, es un elemento que surge de la naturaleza y de las manos del hombre para convertirse en uno de los más grandes placeres para el ser humano. Me voy a permitir robarme una frase de George Samd porque hasta el momento no he encontrado algo mejor que describa lo que significa el placer de fumar un Puro, él dijo: “El Puro calla el dolor y puebla la soledad de mil imágenes graciosas”.

Bien, antes de empezar a escribir esto, me preguntaba, ¿qué sentido debo de darle a este post donde hablaré de algo tan especial como lo es el fumar cigarros “puros”?. Pensé, si le doy un sentido político, tendré que hablar de Fidel Castro o de Sir Winston Churchill; si le doy un sentido de “show business”, tendré que hablar de “La Doña”, de “Columbo” o de “Tony Soprano”; si le doy un sentido cómico, forzosamente tendré que hablar de Groucho Marx o del famoso “cachetón del puro”; si le doy un sentido deportivo, tendré que hablar del equipo de futbol América, porque ahí hay “puro” mamón y pelado (chiste malo como para programa de Jaitovich); y si le doy un sentido más erótico, pues entonces tendré que hablar de Bill Clinton y su famosa becaria Monica Lewinsky. Pero para variar, no tengo ni “p” idea (“p” de puta y no de “puro”), así que haré lo que siempre hago en estos casos… solo escribiré lo que se me venga a la cabeza (sin albur).

El primer contacto que tuve con los Puros fue gracias a otra de mis pasiones ya conocida por todos ustedes, la tauromaquia, o sea, “La Fiesta Brava”. Yo comencé a ir a los toros cundo tenía como 19 años, ahí mi nariz percibió por primera vez el perfume de un buen Puro. Es cierto, hay que decirlo, el peor lugar para aprender de Puros es la plaza de toros. Ahí se encuentran una bola de faroles que no tienen la más mínima idea de lo que es un Puro y mucho menos como se fuma, y ni hablar de saber apreciarlos. Las peores barbaridades que he visto cometerse en contra de los Puros las he presenciado frente a algo que para muchos ya en si es una “barbarie”, me refiero a una corrida de toros. En la plaza, indiscutiblemente se le tiene más respeto al toro (que lo merece), que al cigarro “puro” que muchos fuman solo por pose. Yo me declaro abiertamente un peladazo al respecto, porque así fue como comencé a probarlos, en la plaza de toros, sintiéndome el heredero único de la Madre Patria. Antes de entrar a la plaza, en los puestos o entre los aficionados, se pueden conseguir una variedad respetable de Puros, desde los más baratos y de mala calidad, hasta Puros bastante buenos y dignos de cualquier experto fumador. En ese tiempo yo no tenía dinero para comprar de los buenos ya que la mayor parte de mi presupuesto dominical se iba en mi boleto de “segundo tendido de sombra”, por lo que solo me quedaba lo justo para comprar mi “purito” de batalla.


Con el tiempo comencé a conocer un poco más de Puros y aprendí a respetarlos. Mi ya conocido “sentido crítico” (propio de un ¡pinche criticón!), aparecía cada vez que a mi lado en la plaza de toros algún pelado mordía con sus “dientotes” la cabeza del puro, así tal y como si se tratara de una “granada de fragmentación” de la Segunda Guerra Mundial. Yo me preguntaba en qué momento después de morder el Puro este vulgar aborto de G.I. Joe lo iba a lanzar hacia el tendido de sol en una clara actitud bélica,  por lo que habría que estar atento para tirarse al suelo por si explotaba. La verdad es que una de las partes más importantes del proceso previo para fumar un Puro es “el corte” ya que de este depende que el cigarro tenga un buen tiro, esto aunque no lo crean, puede afectar no solo la combustión del cigarro e incluso hasta su sabor. Por eso hay que poner especial atención a la hora de cortar la “perilla” de la cabeza del Puro, para lo cual existen utensilios especiales y no los vulgares dientes llenos de sarro de esos abortos de fumadores. El corte debe de ser perfecto o este puede arruinar el cigarro, por eso debe uno poner mucho cuidado de no lastimar la capa del Puro (la capa es la hoja que vemos y que cubre toda la tripa del cigarro junto con el capillo o capote). Una vez que ya se tiene un buen corte ya la llevamos de gane y casi estamos listos para comenzar a fumar el Puro. Para los que no entendieron la importancia del “corte” en un Puro, quizás un ejemplo más gráfico sería el pensar en que lo que le van a hacer al Puro es una especie de delicada “circuncisión”, por lo que hay que tener extremo cuidado para no lastimar a este “semita humeante”.

El siguiente paso es el “encendido”, para lo cual se debe de tener el mismo cuidado que en el proceso del corte. Se dice que: “encender un puro es un acto de celebración, es casi un brindis” (como en los toros), por lo que hay que poner especial cuidado al hacerlo si es que no se quiere afectar la combustión y, por ende, su sabor. De nuevo, en la plaza de toros presencié, y presencio hasta la fecha, una bola de imperdonables errores a la hora de encender un Puro. No falta el pelado que pretende encenderlo haciendo uso de otro Puro ya encendido como si se tratara de un cigarro “Farito” pasándole fuego a un “Carmelita”. Para encender correctamente un puro, sin dañarlo, se debe de usar únicamente cerrillos de madera (los hay especiales) o un encendedor de gas (nunca de gasolina). Jamás use una vela para encender un Puro a menos que usted se sienta “Monsieur d'Artagnan” o “Casanova”, porque los vapores de la cera caliente pueden romperle la madre a nuestro costoso Puro. El encendido debe de ser lento, en un ángulo de 45° de la llama y a una distancia prudente, girándolo constantemente para que el encendido del pie del puro sea uniforme. Luego, se lleva a la boca, se sopla ligeramente para quitarle el posible mal sabor del encendido, para luego proceder a dar pequeñas bocanadas con el pie del Puro sobre la llama (no dentro de la llama). Si se tiene éxito en el encendido, entonces usted ya podrá disfrutar de su cigarro. Como verá, hay que ser paciente, piense que a una mujer, no se le besa para inmediatamente agarrarle las “chichis”, ¡claro que no!… hay que tener paciencia para que esa experiencia resulte un éxito, de igual modo, si queremos que la experiencia con nuestro Puro sea un acto tan sublime como lo es hacer el amor con una mujer, debemos poner mucho cuidado en lo que hacemos y ser pacientes, seguro que el Puro sabrá correspondernos.

Una vez que nuestro Puro fue cortado y encendido de la manera correcta, entonces ya podemos gritar “ole” ante un buen “quite” o un magistral “pase”. Aquí es donde empieza el proceso de la “fumada” y en donde todos nuestros sentidos deben de estar enfocados al disfrute del mismo. La mejor manera de disfrutar de un buen Puro es compartiendo el momento con lo que a uno lo hace feliz, una mujer, la platica con un amigo, la sabia compañía de la soledad, la sobremesa después de disfrutar de una ricas viandas, o porque no, si es que a uno le gusta, presenciando una cátedra de arte taurino en la plaza de toros. Y es ahí justamente en la plaza de toros donde me ha tocado ver como estos “villamelones del puro”, después de darle una bocanada a su cigarro, inhalan el humo hasta ponerse más verdes que “la Rana Rene bajándose crudo de la Montaña Rusa”, ya que no saben, que a diferencia de los cigarrillos, el humo del Puro no se inhala, solo se sostiene un momento en la boca y lentamente se deja escapar. Esto es suficiente para que el humo inunde el paladar y lleguen hasta nuestra nariz, con todo ese mosaico de múltiples aromas, que nos harán evocar cientos de elementos y situaciones de nuestra vida. Para poder apreciar más un cigarro, lo mejor es haber probado varios, es igual que con el vino, el hacer esto nos podrá ayudar a comparar uno con otro y a encontrar el que más nos guste. A medida que uno fuma, uno aprende a disfrutar cada vez más de las cualidades de cada “puro”, lo que nos hará saber degustarlos como si se trataran de un buen vino. Durante el proceso de fumar, se comenten grandes errores, cosa que veo todo el tiempo en la plaza de toros, por ejemplo, al pelado le encanta tener el Puro todo el tiempo en la boca, para lo cual lo sujeta con los dientes mordiéndolo y babeándolo como si fuera una torpe quinceañera aprendiendo el bonito arte de la “felación” (felacion: modo elegante y sutil de llamarle al gustado acto de bajar por los chescos). Esto no está bien porque se maltrata la capa del Puro y la saliva que se acumula puede llegar a alterar el sabor del mismo. Otro error muy común es el de estar dándole bocanada tras bocanada al Puro, esto hace que se sobrecaliente y tenga un sabor amargo, así que con hacerlo en intervalos de un minuto es suficiente para que no se sobrecaliente el humo, o bien, por otro lado, para que no se llegue a apagar el Puro. Ahora bien, si usted quiere vivir en una nube de humo cual "tendero gachupín”, entonces lo que debe de hacer es dar bocanada tras bocanada aunque le sepa a madre su “puro”… total, muy su Puro ¿no?. Con respecto a la ceniza, por favor, no se obsesione por estarla tirando del cigarro, déjela ahí, no afecta en nada el sabor del Puro, esta caerá finalmente cuando tenga que caer (como los senos de mis amigas). Además, una ceniza firme, habla de un buen proceso en la elaboración de la “tripa” del cigarro. Ahora, si la ceniza ya es demasiada (digamos más de dos pulgadas), bastará con darle un golpecito firme para tirarla.


Lo último, cuando fumamos un trinche cigarrillo “Marlboro” o “Salem” (en mi caso), una vez que terminamos con él, lo aplastamos contra el cenicero o lo tiramos al suelo para pisarlo con todas nuestras fuerzas, como si él fuera el culpable del daño que nos está haciendo y del inminente cáncer que nos provocará… ¡pero el cigarrillo no tiene la culpa!. Con más razón, el Puro merece un mejor trato una vez que este se encuentra llegando a su fin… y el lugar final de reposo de un Puro debe de ser el cenicero, donde él se apagará lenta y dignamente.



Gentiles amigos y amigas, los invito a que prueben el placer que es el fumar un buen cigarro “puro”, no necesitan ser expertos para comenzar esta aventura. Una vez una amiga mía me dijo mientras miraba una pintura de “Pollock”, que le gustaba mucho, pero que no le entendía nada. Yo le explicaba que eso era lo de menos, a veces el razonamiento le estorba a la sensibilidad. Le puse como ejemplo, que a la mayoría de las mujeres les gustan las flores, y sin embargo, pocas son las que las entienden, ya que no saben ni sus nombres científicos, ni su composición, ni su anatomía, ni sus métodos de fecundación y reproducción, etc, y sin embargo, les encantan las flores. Así que para disfrutar de lo que la vida nos da, no es necesario ser expertos, eso lo trae el tiempo, y por cierto, una vez que llaga, solo nos estorba y nos distrae de lo que finalmente buscamos… por ejemplo, el placer de fumar un Puro. Así que si quiere empezar a fumar Puros, le voy a aconsejar que busque una tienda de cigarros (o vaya al Sanborn’s más cercano) y compre unos cuatro cigarros de diferente marca para que empiece a probar y a buscar el que más le guste. Pida una calibre mediano, quizás la “vitola” mas común es la “corona” y la “petit corona” (la vitola se refiere al tamaño del cigarro). Le recuerdo que con el tiempo usted encontrará la vitola que más le guste. Aprenderá a distinguir las características de un cigarro con una capa oscura o una clara, con un calibre grueso, uno mediano o uno fino, con una forma “pareja” o “figurada”, etc. La verdad es que a medida que usted comience a fumarlos y a probarlos, ira encontrando sus propios gustos. Quizás los puros más famosos y costosos sean los cubanos, más conocidos como “Habanos”, y entre ellos se encuentran marcas muy famosas como los: “Partagás”, “Romeo y Julieta”, “Montecristo” y los famosísimos y también carísimos “Cohiba”. Pero no solo los Puros cubanos tienen una calidad excepcional, también los puros hechos en las Islas Canarias y la República Dominicana son excelentes. Por su puesto que México no se queda atrás, en la región de los Tuxclas, en el Estado de Veracruz, se elaboran Puros de gran calidad. Así que el dinero no es pretexto, se pueden encontrar cigarros de muy buena calidad por 60 pesos o menos, el problema será, cuando quieras fumar de lo mejor… seguro que siempre tendrás al “Cohiba” de tu preferencia danzándote en la mente en busca de seducirte. ¡Ah!, y recuerda, que si quieres divertirte con tu “becaria”, hay otros objetos que puedes utilizar para tales fines, sin tener que faltarle al respeto a esta gran creación de Dios y del Hombre, que son... los Puros.

Ya lo dijo el famoso tango: “Fumar es un placer, genial, sensual…”, y ya lo dijo mejor el famoso Jaime Said: “Fumar es un placer, placer… placer”.

(Servido Toñito).

Otro día con más calmita y en otro plan sibarita… nos leemos.

lunes, 27 de abril de 2009

5 centavos de notas... No. 1

Antes que nada, quiero ofrecer una disculpa pública a Diosito. Todos saben que odio las multitudes, las aglomeraciones, la muchedumbre, las turbas, la chusma, el gentío, el “peladaje” pa’ acabar pronto. Por lo que en los últimos años, me la he pasado pidiéndole a Dios, que mande una “plaga” que termine con la mitad de la población, para que de esta forma, desaparezcan muchos de los problemas de este país, ocasionados porque ya “semos” muchos. Bueno querido Dios, parece que finalmente me escuchaste y nos mandaste la “Influenza Porcina”… ¡y por si fuera poco!, hoy en la mañana, nos obsequiaste con un buen “Temblor” de mas de 5 grados , que si no ocasionó graves daños, por lo menos a más de dos, nos va a dar “cacarro porcino” del susto. Así que quiero decirte, que me arrepiento profundamente de lo que te he estado pidiendo durante tanto tiempo… ya me conoces, ¡soy un hocicón de primera!, al cual no se le debe de escuchar (pero sí se le debe de leer). Querido Diosito, si ya tenías pensado mandarnos una “plaga de langostas” y una “lluvia de sapos” para completar el cuadro, ¡neta! que ya no los quiero, por favor ya no los mandes, y te prometo que no me vuelvo a quejar del trafico y de las enormes colas por todos lados. Y si ya viene el “Súper Meteorito” en camino a la Tierra, ahí te encargo que le soples pa’ que se vaya para otro lado. Gracias y de nuevo… ¡perdóname por ser tan hocicón!.

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A ver, todos repitan lentamente después de mí: “influenza”… ¡muy bien!, ahora díganlo tres veces seguidas: “influenza, influenza, influenza”. ¡Perfecto!, ven como no es tan difícil, así que a partir de ahora, el primer jumento que diga: “influencia”, será consignado a las autoridades o por lo menos… tachado de naco e ignorante.

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En mi post “No somos nada… para allá vamos”, yo hablaba de que me gustaría ser enterrado envuelto en un “Sarape de Saltillo”, pues bien, agradezco a mi querida amiga de Saltillo, que corrió a comprarlo y que ya le andaba por mandármelo para que lo estrenara, pero le recuerdo que por el momento, no pienso dejar este mundo… por lo menos hasta ver en que termina “Mañana es para siempre”. Gracias de todas maneras, ya sabes que yo también te quiero mucho.

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El famoso poeta, escritor y ensayista uruguayo Mario Benedetti, se encuentra de nuevo hospitalizado. Los que alguna vez soñamos con acariciar a Laura Avellaneda, uno de los personajes principales de su obra “La Tregua”, la cual por cierto muere de algo parecido a la “Influenza Porcina”, debemos de pedir por su pronto restablecimiento o que por lo menos, la vida le ofrezca una “Tregua”… tal como lo hizo con Martín Santomé. ¡Que viva el poeta!.

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El siguiente “post” que aparezca en este blog, ¡será el número 50!, por lo que se estaban haciendo los preparativos para realizar una cena de gala (con todo y “red carpet”), donde una serie de celebridades y luminarias, iban a develar una “Placa” para conmemorar este gran evento. Por motivos ya conocidos por ustedes, se suspende el evento hasta nuevo aviso. Espero que cuando llegue a mi “post” número 100, me sigan leyendo haciendo uso del internet… y no de la “ouija”.


Otro día con más calmita y en el post número ¡50!... nos leemos.

domingo, 26 de abril de 2009

Imagenadas 6



¡YA ES OFICIAL!

Como todos saben, por la emergencia que se vive en el País a causa de la “Influenza Porcina”, NO se recomienda saludar de mano o de beso a las personas, por lo que a partir de ahora, el saludo será de ¡NALGADITA!.

Hasta nuevo aviso, quedan suspendidas “Las Buenas Costumbres” y “El Manual de Carreño”.

viernes, 24 de abril de 2009

Aviso Sanitario: ¡Epidemia de Influenza en México!


Señores y Señoras, a partir de este momento… ¡Declaro Formalmente Inaugurado el Fin de Semana!. Dicho lo cual, procedo a lo que nos ocupa en esta ocasión.

Antes de leer este post, quiero pedirles de favor, que se cubran muy bien la boca y se laven perfectamente las manos, antes y después de leerlo… ¡gracias!. Me encuentro sumamente preocupado por mis amigas las “gordis”, porque acabo de enterarme, que hay una terrible epidemia de Influenza o Gripe "Porcina”. Por favor Mr. Porky Pig, por favor Miss Piggy, tengan mucho cuidado con esta epidemia, no quiero perderlos, los amo y los necesito.

A las mujeres en general, les digo que, tienen que acudir a su Centro de Salud más cercano, si es que presentan un cuadro infeccioso con las siguientes características:

- Si es que tienen un escurrimiento nasal con todo y moco de burbuja, siempre y cuando este escurrimiento nasal no sea ocasionado por comer un “Pelón Pelo Rico” o una bolsa de “Cazares” con harto chile y extra “chamoy”, o si el moco se presenta acompañado de lagrimeo al presenciar una escena de “Mañana es para siempre” o de “Alma de Hierro”.

- Si es que presentan temperatura alta, siempre y cuando esta temperatura no sea ocasionada por leer este post y tener pensamientos “concupiscentes” para con mi persona. Si es este el caso, bastará un con baño de agua fría o un masaje relajante con el dedo índice o medio, alrededor del “nies”.

- Si es que tiene dolor de cabeza intenso y persistente, siempre y cuando no se haya chingado dos pomos de “Marranilla” junto con tres cajetillas de “Marlboro”, el día anterior.

- Si es que presenta ojos rojos e irritados, siempre y cuando a usted no le guste “quemarle las patas al diablo”, ir a “que martita” los divierta, llegarle a la “mostaza”, a la “regañona”, a la “caquita de chango”, en otras palabra, ejercer la sana actividad de la “pachequez”.

- Si es que presenta fuerte dolor articular y muscular, siempre y cuando no haya tenido la suerte de pasar toda una noche de intenso romance y revolcón, con este su humilde servidor.

¡Recuerde!, si presenta alguno de los síntomas anteriores, ¡corra, vuele y acelérese!, con rumbo al Centro de Salud más cercano o ya perdis, con el primer Dr. Simi que encuentre bailando en la calle, y busque que la atiendan y que le den su “patilla”, pa’ que se ponga buena y no pase a colgar los tenis, antes de lo planeado.

Nota. Si persisten las molestias, consulte a su médico. Coma frutas y verduras. Lávese los dientes tres veces al día. Acompáñelo con leche. Use siempre el condón. Lávese las manos antes de comer y después de ir al baño. Fumar puede ser causa de cáncer. Aléjate y cuéntaselo a quien más confianza le tengas…y tú ¿tienes el valor o te vale?.

Otro día con más calmita, nos leemos… ¡achuuu!, bueno creo…

jueves, 23 de abril de 2009

¿Cuándo fue la última vez que volaste?


¡Quiero volver a ser niño!... ¿se puede?. Después de unos minutos de profunda introspección y sin ayuda de ningún “opiáceo”, o sea, sin fumar ninguna madre, he llegado a la conclusión de que mi vida de niño era más emocionante que la que tengo ahora, por lo que estoy en la búsqueda incansable de “La Fuente de le Eterna Juventud”, o mejor aun, del automóvil “DeLorean DMC-12” que utilizo Michael J. Fox en la película “Back to the future” (Volver al Futuro), para de esta manera viajar en el tiempo y poder volver a ser niño. A esa tierna edad, cuando yo lucia harto “cute”, todo en mi vida era nuevo y emocionante, en cambio ahora, todo es bastante monótono y mi capacidad de asombro, parease que se fue al caño. Y para muestra basta un botón. Les voy a hacer un comparativo, de lo que era un viaje en avión cuando yo era niño, y lo que es un viaje en avión ahora que soy un “adulto contemporáneo”.


El Dia Previo.

Cuando yo era niño, viajar en avión era la experiencia más maravillosa y emocionante que podía haber. Desde que acompañaba a mi padre a comprar los boletos, la emoción comenzaba cuando me sentaban en el mostrador, para que luego de que la señorita me hiciera unos cariñitos en mis mejillas, me preguntara si quería ventana o pasillo. A huevo que pedía ventana, después de todo, no muy seguido uno puede experimentar la maravilla que es el volar, sin necesidad de que te explote un tanque de gas en las narices. La noche anterior, ya no podía dormir de la emoción, al saber que mañana temprano, deberíamos de estar puntuales en el aeropuerto para emprender la aventura de volar. En cambio ahora, volar es simplemente una verdadera monserga. Un día antes, uno no puede dormir, pero no de la emoción, sino de la angustia de perder el vuelo al día siguiente, por causa del tráfico, de que el taxi no llegó a tiempo, de haber olvidado el pase de abordar al haberse regresado a “checar” las llaves del gas, o simplemente porque uno se quedó jetón. Cuando eres un “baby”, eso a ti no te importa, confías en que tus padres se encargarán de todo, tu trabajo solamente es hacer “chis” antes de salir de la casa, para que no te den ganas en el camino.


El Día del Vuelo.

Antes, cuando yo era un crío, simplemente llegabas al aeropuerto, te dirigías al mostrador, entregabas tu equipaje y te marchabas a la sala de espera, donde estabas hasta el momento de abordar el avión. Ahora, llegas al aeropuerto, y si cometiste la torpeza de ir en tu coche o algún amigo te llevo en el suyo, pasas más de media hora buscando un pinche lugar donde estacionarte, recordando además, que posiblemente vas a tener que vender tu coche para pagar a la salida, el costo de ese carísimo estacionamiento. Luego de que finalmente consigues dejar tu coche entre dos enormes camionetotas, rezas para que estas sean conducidas por dos hábiles caballeros y no por dos torpes señoras, para que no le vayan a dar sendo chingadazo a tu carcacha cuando salgan. Corres con tus maletas hasta el mostrador de la línea aérea por la que vas a viajar y te encuentras con un montón de pelados ya formados. Te preguntas luego de ver como van vestidos y las cajotas amarradas con un mecate que llevan, si no te habrás equivocado, y en lugar de estar en el “Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México”, te encuentras en la “Central Camionera del Norte”. Cuando yo era peque, recuerdo que le gente no viajaba toda “pandrosa” como lo hacen ahora, con eso de que “hay que ir cómodos para el viaje”, parece que se hubieran salido bien “crudotes” a tirar la basura un sábado en la “Unidad” y estuvieran formadas esperando el camión recolector. ¡Ni pedo!, te tienes que formar y pacientemente esperar a que avancen todos estos hijos del pueblo con delirios de “Icaro”. ¡Ah!, que no vayan a salir con que el vuelo esta sobre vendido, porque entonces sí ya valió madres el asunto, seguro que se armara una revuelta onda “Revolución Francesa”, que ni Dios Padre podrá aplacarla. Si esto no ocurre y tienes la suerte de llegar finalmente al mostrador, buscarás conseguir a como de lugar, un asiento de pasillo porque es ligeramente más cómodo que el de ventana, además de que ya sabes, que no hay nada que ver “pa’ juera”, más que un chingo de nubes todas iguales, y esto si bien te va. Luego de haber pasado por la exhaustiva revisión donde no te dejan traer ni un mendigo cortaúñas a la mano, además de toda la monserga que es el documentar tu vuelo, correrás como vil pelado al famoso “Duty Free”. Por su puesto que no compras nada, porque haces cuentas y entras en razón, que apenas si te va a alcanzar para tus sagrados alimentos en el viaje, como para empezar a gastar en perfumitos, pomos o puros, a lo pendejo, con la tonta ilusión de que te conviene comprarlos a ese precio, ya que no tienen impuestos. Además, si cometes la pendejada de comprar una buena botella de vino o licor, te das cuenta que tendrás que cargarla por todo el viaje que apenas comienza, tratando de que no se te vaya a romper. Lo mejor en estos casos, es simplemente acudir a donde están los probadores de los perfumes, y aprovechar para fumigar tu cuerpecito con “Santos” de Cartier, con el objeto de disimular el hedor que despides, porque no te dio tiempo de bañarte en la mañana. Por fin estas en la sala de abordar. Cuando era un peque, te la pasabas con la nariz pegada al vidrio que da hacia los aviones, pensando que solo faltaban unos instantes para subirte a esa maravilla voladora. En cambio de adulto, ¡mientas madre!, porque ya no hay ni un pinche lugar donde sentarte a esperar a que den permiso para abordar el avión, así que prefieres ir al baño por diezmilésima vez, consecuencia de la diarrea que te dio por los nervios del vuelo (y por los 15 tacos de sudadero que te cenaste el día anterior, “quesque” pa’ no extrañarlos).


El Abordaje.

Cuando yo era niño, al dar la orden de abordar el avión, había que caminar por la pista hasta llegar a la escalerilla para subir al avión. Ahora, el empleado de la línea aérea, comienza a llamar a los de “primera clase”, para que sean los primeros en abordar el avión, cruzando el túnel (el gusano) que une la terminal con el avión. La gente pelada, corre a estorbar a los de “primera clase” que intentan abordar el avión… ¿qué acaso no se dan cuenta que los boletos están numerados, que nadie les va a ganar el lugar?, yo creo que esto es consecuencia del conocido fenómeno del “pelado de estadio”, ya que están acostumbrados a que cuando van al “fut”, nadie respeta los lugares en el estadio. Luego de que entran los “pirrurris” de “primera clase”, llaman a las demás personas de acuerdo al lugar que tienen, esto se vuelve una “cámara húngara”, donde nadie hace caso y todos quieren entrar a huevo y sin esperar más. De niño, entraba al avión y al ver al Capitán, me daba una emoción tremenda, vestido con su impecable uniforme y con su gorra que imponía respeto; ahora de adulto, cada vez que veo al capitán del avión, me digo: “¿y este pendejo es el que va a manejar esta chingadera, a ver sino sale como Albarito, el estúpido piloto que se estrello junto con Juan Camilo Mouriño?”. De niño, la azafata me llevaba hasta mi lugar y me regalaba antes que nada, una buena cantidad de chiclosos, que hasta la fecha al recordarlos se me hace agua la boca. Ahora, para llegar a tu lugar, primero pasas entre los pasajeros de “First Class”, a los cueles ves cómodamente sentados y ya con una bebida en la mano, leyendo el periódico, aguardando tranquilamente que despegue el avión. Sigue caminando por el pasillo, pasas una cortina y… ¡mocos!, te encuentras con los pasajeros de “Misery Class”, ¡tu triste realidad!. Una bola de señoras gordas, se pelean por subir sus equipajes de mano, a los compartimientos ya abarrotados de madre y media, que los pelados no quisieron documentar junto con el resto de su equipaje. Los señores pelean y discuten, porque parece que nadie encuentra el lugar que realmente les toca, críos lloran y despiden un olor a pañal usado, que sus santas madres ignoran. Tú rezas porque no te vaya a tocar una de esas personas que tienen la vejiga muy sensible, para que no te vayas a tener que estar parando cada cinco minutos, para dejarla pasar al baño. Cuando llegas a tu lugar, te das cuenta de que tu “vecinita”, ya se chingó la frazada y la almohada que ponen en los asientos, así que antes de que otra cosa pase, buscas y te chingas la que encuentras a tu alrededor. Cuando yo era un niñito, recuerdo muy bien que viajar en esos asientos, era para mí como viajar en “primera clase”, ahora, me pregunto si cada vez hacen más pequeños los asientos o cada vez se hace más grande mi trasero, porque verdaderamente ya no quepo en esos “minicubí-culos”… y si el pelado de adelante, todavía ni despega el avión, pero a él ya le anda por echar hacia atrás el asiento, pues ya valió, porque parecería que me voy a tener que tragar, los pocos pelos que aun le queden en la calva. Cuando niño, me encantaba revisar todo lo que había en mi lugar, la mesita de la comida que baja del asiento de enfrente, las revistas y bolsa para cantar “oaxaca” (por si te mareas) que colocan frente a ti, los botones que están en la parte de arriba y que entre otras cosas sirven para llamar a la “stewardess” (o sea, la “azagata”), en fin, que me gustaba tocar y husmear todo. Ahora en estos tiempos, las cosas, ahí sí no han cambiado mucho, el pelado hace exactamente lo mismo que yo hacia de niño.


El despegue.

Finalmente, luego de tenerte ¡una hora! ya trepado al avión y sin aire acondicionado esperando turno para despegar, el avión comienza a moverse y sientes un gran alivio y felicidad, la cual bien sabes, no durará mucho. De niño, se me aceleraba el corazón a punto de salirse de mí, por la emoción del despegue, de adulto, se me acelera el corazón a punto de salirse de mí, del pinche miedo que me da volar. Tengo que admitir, que me da pánico volar, porque estoy consiente, de que si Dios hubiera querido que yo surcara los cielos cual saeta, me habría dado un par de alas imponentes para hacerlo. Cada vez que la señorita azafata se para en el pasillo y enseña las puertas de emergencia, las mascarillas de oxigeno y te pide que te pongas el cinturón se seguridad, yo me pregunto: “¿y cómo pa’ qué chingados, si en los madrazos en avión, no quedas mas que convertido en una manchita roja en el suelo?”. Pero trato de no pensar en ello, me encomiendo al Santo Niño de Atocha y durante el despegue, aprieto los dientes fuertemente, así como otra parte muy especifica de mi ser. Comienza a tomar velocidad el avión y piensas “¡ya sube pendejo! o se te va a terminar la pista”, y el avión sigue y sigue y no despega, te imaginas que hasta ahí llegaste… de pronto, al fin, el avión comienza a elevarse, justo antes de que estabas a punto de gritar “¡Señooor, en tus manos encomiendo mi espíritu!”. Que chido, te ahorraste el osote que ibas a hacer (tu y otros 50 pelados que estaban pensando hacer lo mismo).


En Pleno Vuelo.

Una vez que la aeronave se estabiliza y el letrero de “Fasten Your Seat Belts” es desconectado, comienza el bonito y pelado “circo aéreo”. La perrada, corre cual hordas de “Hunos”, en busca de conquistar los servicios sanitarios (WC), como para marcar su territorio. Comienzan a escucharse campanitas de los amables dipsómanos compañeros de vuelo, que buscan conseguir cuanto antes, una bebida de moderación, ya sea una copita de vino o una cerveza. Los niños, despiertan mi espíritu de Herodes, cuando empiezan a correr sin zapatos por los pasillos del avión, mientras sus mamás brillan por su ausencia (meterles el pie para que caigan, por unos instantes pasa por mi cabeza). Cuando niño, yo recuerdo que los aviones normalmente iban al 50% de su capacidad, por lo que el viaje era más agradable, ahora no cabe un individuo más y la sensación de claustrofobia comienza a hacerse presente en mí. A los 9 años, ver las nubes desde arriba, te hacen sentir Superman, tu mente comienza a fantasear y el tiempo pasa rapidísimo. De pronto mientras observas maravillado por la ventanilla del avión, eres interrumpido por una linda y amigable “azafata”, que luego de preguntar “¿cómo se llama este niño tan bonito?” ,y tu de contestar penosamente “Jaimito”, la gentil señorita procede a preguntarte: “mi vida, ¿te gustaría conocer a los pilotos?”, a lo que tu hiperemocionado respondes que ¡sí!. Esta bella y juvenil señorita, te toma de la mano y te lleva justo hasta la cabina, la cual abre, para dejarte ver a tus dos “super heroes”… ¡los pilotos del avión!. Ellos voltean con sus dos gorras de piloto, que para ti representan “cascos con súper poderes”, te sonríen y te dan la mano, para luego darte un curso de vuelo que dura aproximadamente un minuto, pero que es suficiente para dejarte más feliz que veinte “tachas”. En cambio ahora, para poder llegar a la cabina de un avión y conocer a los pilotos, necesitas ser un “Talibán” y traer atado a tu cuerpo, una gran cantidad de explosivos, o de lo contrario, no vas a pasar ni siquiera a la sección de “First Class”. De pronto, anuncian que deben todos regresar a sus lugares, porque se van a servir los sagrados alimentos. A los 9 años, para mí era súper emocionante que te llevaran tus alimentos a tu lugar. Tenías que bajar esa mesita que tanto te llamaba la atención y de pronto aparecía frente a ti, la misma gentil señorita que te había llevado a conocer la cabina del avión, ahora con una charolita llena de cosas muy interesantes por su tamaño tan pequeño. Parecía que al fin, encontrabas alimentos a tu medida y no la sopota de fideos que te servia tu mamá todos los días. Ahora, tomar tus alimentos en el avión, es un martirio. Para empezar, si tu eres “panzón” o “chichona”, tendrás serios problemas para bajar la triste mesita donde pondrás tus alimentos. Cuando llegan estos, sientes que te estorba el resto de tu cuerpo que no sea la boca. Tienes que sumir la panza, tienes que meter los codos para no descontar al vecino y empiezas a batallar tratando de desempacar toda esa mugre que dan en los aviones. Yo que tomo tantos líquidos cuando como, sufro cuando veo el vasito que te dan, y que tal pareciera que es para una “muestra de semen” y no para tu coca cola. De pronto te ofrecen vino y aceptas, te ofrecen cerveza y aceptas, te ofrecen agua y aceptas, te ofrecen café y aceptas, todo los líquidos que puedan llegar a ti son bien recibidos. ¡Ah!, pero que tu vecino de asiento, no salga con la peladez del: “no me da permisito de pasar, es tengo que ir al baño”, y exactamente justo cuando estas a la mitad de tus alimentos, porque te dan ganas de apretar el famoso “Botón de Expulsión de Emergencia” (el cual luego tristemente descubres que no existe). De pronto, comienzan a recoger las charolas y crees que ya terminó la parte más tediosa del vuelo, claro que esto es en el caso de que no vayan a servir una segunda tanda de alimentos, como sucede en los vuelos trasatlánticos. Cuando yo estaba chavito, después de comer y de tantas emociones, caía profundamente dormido a lo largo de ese cómodo asiento, hasta que mi mami me despertaba cuando ya íbamos a aterrizar. Pero antes de dormirme, y como todo niño responsable que no quiere mojar el lugar donde se va a dormir, mi mami me llevaba al baño a hacer del “uno”. Era padrísimo entrar a ese bañito lleno de cosas interesantes, muchos botones, cepillitos de dientes desechables, papeles para diferentes usos, etc., y un escusado que de pronto me daba un poco de miedo, porque por el ruido que hacía cuando uno “le jalaba”, yo pensaba que me iba a tragar y a expulsar por la panza del avión, cual vil caca aérea. Ahora, tener la necesidad de usar esos baños en los aviones, debe de ser el último recurso, es mejor tener una “peritonitis” antes que entrar a esas “cámaras de la muerte”. Es cierto que los baños generalmente están limpios, pero si pensamos como quedan después de ser visitados en varias ocasiones por los “Hunos” de los que les hablaba, y luego de diez horas de viaje y de dos tandas de alimentos, junto con las miles de porquerías que comen entre comidas, pues no se los recomiendo a nadie… hay que ser muy valientes para usar esos baños, que para entonces están peores que los de las centrales camioneras o las “gasolinerias” en las carreteras, en plena semana santa. Por otro lado, el tiempo mientras tienes 9 años y te encuentras en un profundo sueño acurrucado en mami, pasa rapidísimo. Pero el tiempo, mientras estas sentado incomodo, con el asiento de el de enfrente prácticamente en tu nariz, pasa lento, lento, lento. Ahora, les ha dado por poner en las pantallas frente a tu asiento o en las que cuelgan del techo del avión, una especie de mapa donde puedes ver exactamente donde se encuentra volando tu avión y el tiempo que resta para llegar a tu destino. Esta maravilla satelital, lo único que hace es volverte loco, ya que al voltear luego de una hora a ver el maldito mapa, descubres que solo se ha movido unos cuantos milímetros el avioncito en la trinche pantalla. Así que no te queda otra, más que pensar en tu destino, en lo que vas a conocer, en como te vas a divertir, y como dicen los clásicos… “¡a echarle ganas!, no hay diotra”.


El Descenso y el Aterrizaje.

De pronto, de niño, mi mami y mi papi me despertaban y me decían: “bebe, muñeco, rorrito… despierta, ya vamos a aterrizar”, estas palabras hacían que me despertara instantáneamente, cosa que jamás ocurría para ir a la escuela. La emoción del aterrizaje y de la llegada a nuestro destino, eran como una inyección de adrenalina que me espantaba el sueño inmediatamente. Abría bien la ventana y veía como el avión pasaba entre las nubes, para luego de bajar más el avión, permitirme ver las carreteritas con los cochecitos en ella, o si era ya de noche, una bola de lucecitas que eran todo un espectáculo. Mami me pedía que me abrochara el cinturón, cosa que yo obedientemente hacía (era un niño muy bonito y obediente, no cabe duda). La señorita “azafata”, pasaba junto a mí, y discretamente me regalaba algo de recuerdo, creo que todavía tengo un avioncito que me dieron en algún vuelo. Ahora, ya de grande, de nuevo mi corazón empieza a latir más aprisa, cuando veo que el avión comienza a descender y a maniobrar para el aterrizaje. Las azafatas, que por cierto, cuando yo era niño, eran tan bonitas, que hasta parecía que les hacían un “casting” antes de aceptarlas, pues ahora ¡nada que ver!, pareciera que el “casting” lo hacen en las calles de “San Pablo” o de “Sullivan”. De hecho, una vez en un vuelo de “Iberia”, me tocaron puras azafatas que parecía que habían salido del “Asilo Mundet” o de la película “Cocoon”, porque todas eran unas chicuelas de fácil ¡sesenta años! mínimo. Ya se imaginarán el servicio que dieron, luego de servir la comida, desaparecieron y se fueron todas a dormir a la sección de “primera clase” y no las volvimos a ver, hasta la hora del aterrizaje. Bueno, pero les decía, una vez que las azafatas ordenan que regresen todos a su lugar, se pongan el cinturón, que recojan la mesita de servicio y enderecen el respaldo de los asientos, mi corazón late mas aprisa y mis gónadas cambian de ubicación en mi cuerpo, para colocarse a la altura de la garganta. A través de la ventana de mi vecinito, puedo ver como el avión cada vez se acerca más y más al “fatal” suelo. De nuevo comienzo a invocar a cuanto santo conozco y prometo portarme bien si Diosito me libra de sendo madrazo. El avión baja y baja, la cara del piloto que vi al subirme al avión, pasa por mi mente una y otra vez, haciéndome pensar, que ese estúpido no serviría ni para manejar la micro que sale del Metro Portales. Comienzo a preguntarme si mi destino es el mismo que el de Pedrito Infante, ¿será que viviere en los corazones de los mexicanos por muchos años?. De pronto, me doy cuenta que, o aparece la pista de una vez por todas, o ya estuvo que nos rompimos la maceta… pero casi al tocar tierra, veo que ya estamos volando sobre la pista y siento un alivio que dura solo unos segundos, porque al tocar tierra, el trinche avión comienza a vibrar como loco y se escucha como los motores intentan frenarlo. ¿Será que el pendejo piloto checó bien las “balatas” antes de subirse al avión?, ¿le habrá echado su liquido de frenos a este abominable invento de los hermanos Wright?, ¿le habrán cambiado las llantas lizas, por unas aunque sea de medio cachetito?... es cosa de segundos el averiguar las respuestas. El avión sigue hecho la ¡duro! a lo largo de toda la pista, y a lo lejos se ve como pasamos de largo por los hangares, por la terminal, por los bomberos del aeropuerto, por unos aviones abandonados, etc… y el avión, ¡sigue sin terminar de frenar!. Te preguntas ya resignado al chingadazo, si al final de la pista, se les habrá ocurrido la idea de construir un granero, con harta paja para amortiguar el inminente guamazo. Pero milagrosamente, notas que el avión ya no va tan rápido, incluso hasta da vuelta para encaminarse a la termina. Por los micrófonos, escuchas a la azafata que les pide (casi les ruega de rodillas) al “naquerío”, que no se levanten hasta que el avión se detenga por completo, para lo cual no falta el pelado que le vale y se levanta a sacar sus mugres del compartimiento para equipaje de mano. La señorita te dice cual es la temperatura y la hora local, cosa que a ti te viene valiendo madres, porque para ti es simplemente… hora de salir de ese martirio. Cuando niño, de nuevo veía como se acercaba un camioncito con la escalerilla por la cual íbamos a bajar del avión. Mi mamá me ponía mi “suéter” (sin importar si acabábamos de llegar a Acapulco o al Desierto del Sahara) y nos disponíamos a bajar sin ninguna prisa del avión. En cambio ahora, todos corren y se amontonan en la salida, como si estuviera temblando o se estuviera quemando el avión. Luego de que el “gusano” es conectado al avión y se abren las puertas (para lo cual ya pasaron otros 20 minutos mínimo), finalmente la gente comienza a bajar del avión y tu empiezas a avanzar por el pasillo. No puedes explicarte como fue que quedo en esas condiciones el avión. Parece que hubiera habido una fiesta “rave”, con “hooligans” y “panchitos” de invitados. Pasas por la puerta, y las señoritas con cara de estar ya hasta la madre, se despiden de ti y te invitan a volver a volar por esa mugrosa y piojito línea. Al salir del avión y pisar el aeropuerto, piensas que ya todo terminó… pero ¡nooo!. Si tu vuelo es a los Estados Unidos, ni todos tus pinches santitos a los que les rezaste durante el despegue y durante el aterrizaje, te podrán librar de toda la bola de trámites humillantes y engorrosos que te esperan al pasar por “migración”. Si tienes suerte y no te hicieron desnudar o te metieron a una oficinita, para ser interrogado por un negrote que pareciera el “eslabón perdido” de Darwin, podrás retirarte airoso de migración y dirigirte a recoger tu equipaje. De niño a ti te vale madres el equipaje, yo me entretenía viendo como aparecían maletas mágicamente a través de una cortinita, hasta que mi papá encontraba las de nosotros y un amable señor las ponía en un “diablito”, para llevarlas hasta un taxi. Ahora, hay que estar súper listo para que no se vayan a chingar tu maleta, ya sea por equivocación o a propósito. Esperas de nuevo, fácil otra media hora, hasta que en la banda comienzan a salir las primeras maletas. Todas se ven iguales, si tu eres un poco listo, seguro que le amarraste un tremendo listón color “chíngame la pupila” a la maleta, para poder identificarla desde lejos (esto se ve sumamente pelado pero es muy eficaz). Ves que salen y salen cientos de maletas, y las tuyas nomás no aparecen. Te empiezas a poner nervioso cuando te das cuenta, que la mayoría de las personas se comienzan a retirar, ya todos felices con sus maletas, y las tuyas siguen sin aparecer. Te pones ¡todavía más nervioso!, cuando sobre la banda, ves una maleta que no aguantó el rigor del viaje, despanzurrándose de forma espectacular, dejando ver una bonita colección de calzones y demás prendas intimas, de alguna infortunada compañera de vuelo. Finalmente descansas, cuando ves ya casi al último, aparecer tu maleta con su listonzote, que pareciera que a lo lejos te saludara y pidiera que la rescataras. Tomas la maleta, todavía antes de salir, te hacen abrirla para revisarla, hasta que finalmente sales del aeropuerto y comienzas a buscar como chingados llegar a tu hotel. Si estas en otro país donde no se habla tu idioma, más te vale que en la escuela, hayas pasado del “mother and father”, o de lo contrario, lo que te espera, será peor que el mismísimo vuelo del cual te acabas de bajar.

Como verán, cuando yo era niño, todo era más fácil, más bonito… en resumen, ¡todo era felicidad!. Por eso, no descansaré hasta encontrar la maquina del tiempo, que me permita volver a ser niño, pero sobre todo, un niño en el México de antes, donde todo era más padre y menos complicado.

Nota: Si terminaste de leer este post de un solo madrazo, te felicito por tener tanta paciencia, pero te recomiendo que busque algo más productivo que hacer, que estar leyendo estos mamotretos kilométricos… de cualquier modo, allá tú y tu enajenada mente.

Otro día con más calmita y desde algún lugar en el tiempo… nos leemos.

miércoles, 22 de abril de 2009

Ni orgulloso, ni feliz...


El otro día, estaba escuchando a una mujer, de esas “feministas” nefastas, hablar en una entrevista, de los resultados obtenidos a la fecha, en materia del “aborto”. Decía que, desde que fue aprobada en el Distrito Federal la ley que permite la “interrupción voluntaria del embarazo” (forma elegante de llamarle al ¡aborto!), habían acudido a solicitar el “servicio”, ¡más de 22,000 mujeres!, cosa que según a ella, la hacía sentirse sumamente feliz y orgullosa, ya que esto representaba un gran “éxito”. A mí, en lo particular, me hace sentir sumamente avergonzado, el escuchar esta cifra tan elevada de “abortos” en el Distrito Federal. Si una vez de que esto fue legalizado, hubieran acudido a solicitar el ¡aborto!, tan solo 15 personas, quizás sí me sentiría orgulloso y hasta feliz, porque esto significaría que vivo en una ciudad y en un país, donde las mujeres (y los hombres), son responsables al momento de tener una vida sexual activa. Pero al ver que en tan solo unos cuantos meses, ya son más de 22,000 mujeres las que han abortado, a mí, a diferencia de esta otra “tarada”, no me hace sentir ni orgulloso, ni feliz.

Con tanta información, con tantos métodos anticonceptivos, con la “píldora del día siguiente”… todavía no me explico, porque una mujer tiene que llegar al aborto. Aclaro que yo estoy a favor de que se haya despenalizado el aborto (por favor, no se confundan), pero el hecho de que las mujeres sigan acudiendo a abortar en este número, no me hace sentir en lo absoluto, ni feliz, ni orgulloso. Espero que llegue el día, en que aunque sea legal el “abortar”, no haya la necesidad de llegar a este extremo, porque las personas estén bien informadas y sobre todo, porque sean responsables de su vida sexual… esto sí sería, un gran ¡éxito!.

Sé que esto parece regaño de tía gorda, ¡pero no!, simplemente les suplico a todos los lectores cachondos y lectoras con furor uterino, y que gustan de aparearse con cuanta vieja o guey se les atraviesa, que tomen las debidas precauciones, para no tener que acudir a solicitar un “servicio” de este tipo. Digo… ¡no manchen!, con más de 22 mil “pendejas” en esta ciudad, ¡basta!.

Por cierto, tenía unas fotos muy cabronas para ilustrar este post, donde se veían fetos destrozados después de abortar, todos cubiertos de sangre y con sus miembros hechos pedazos. Como verán, preferí usar una foto menos "cruda", pero que creo muestra mejor, lo que es la “interrupción voluntaria del embarazo”.

Otro día con más calmita y desde “Provida”… nos leemos.

lunes, 20 de abril de 2009

Lo siento, pero usted no puede pasar...

Hace algunos días, fui al Museo Nacional de Antropología e Historia, para visitar la exposición “Zares”, que el "Museo del Ermitage" prestó a México. Estuve platicando con un miembro del “capacitado” personal de seguridad del Museo (el “Poli” de la entrada) y me confesó (en corto), que habían asistido muchas celebridades a visitar la exposición, pero que les habían prohibido la entrada a algunas de ellas. La neta yo no entendía porque no los habían dejado entrar, hasta que descubrí un letrero que estaba en la explanada del museo… entonces ya me quedó claro (espero que una vez que veas el letrero, también a ti te quede claro). Por cierto, las celebridades que no pudieron entrar fuero: Ronald McDonald, el Comandante Fidel Castro, Mafafa Musguito, Enrique “El Perro” Bermudez, mi “Amigo”, Adal Ramones, Rene Franco y el Presidente Barack Obama.

Observa el letrero cuidadosamente (dale un clic a la foto para agrandarla).


Otro día con más calmita... nos leemos.

sábado, 18 de abril de 2009

El día que casi conocí a "La Bestia"


“Adiós Superman, bye bye bye bye, adiós Superman, bye bye bye bye…”, y no me refiero al bonito tema interpretado por Xavier López “Chabuelo”, me refiero a que hoy viernes por la mañana, partió de nuestro país, el hombre más poderoso del mundo… ¡Super Barack Hussein Obama II!. Después de una corta estancia, como quien dice, después de echarse un “rapidín” con nuestro querido “Felipillo”, pasó a retirarse, dejando en todos los mexicanos un agradable sabor de boca (a “chocolate”, of course).

Todos aquellos que hicieron la “peladez” de esperarlo bajos los rayos del sol por horas, ya sea en la banqueta, en los pasos a desnivel que están frente al aeropuerto o en las azoteas de los edificios, con la única esperanza de verlo pasar, se quedaron con un “palmo de narices”, dicho esto en español… ¡se la pelaron!. Desde que nos visitó Juan Pablo II, yo no había visto en esta ciudad, tanta expectativa por ver pasar a una “celebridad”. Pero como les digo, tristemente para ellos, se la “peleichion”. Tengo que confesarles gentiles amigos lectores, que yo, que soy un “observador de la vida social” (como Montesquieu), alguna vez cometí esa “peladez”, pero juré no volverlo a hacer en mi vida… y les cuento:

Fue en el año 2004, en el mes de junio, cuando visitaba la ciudad de Paris junto con mi primo Armando, alias “El Bolly”, mejor conocido como “El Bolly” y para los cuates... “El Bolly”. Después de haber caminado por horas en las bonitas calles de Paris, como si fuéramos integrantes de una vulgar marcha de maestros del “CENTE” o de una peregrinación a “Chalma”, al llegar a la esquina que hacen la “Avenue de Marigny” y la “Avenue des Champs-Elysees”, nos “percatamos” (palabra usada por patrulleros o reporteros de la nota roja), que se encontraban una gran cantidad de personas gritando consignas y con varios letreros, a los cuales por cierto, esta comitiva mexicana encabezada por mi primo y yo, no les entendimos ni madres (o sea, nada). Bien me lo decía mi mami: “muñeco, rorro, nene, hazme caso, estudia francés, uno nunca sabe cuando lo va a necesitar”, y yo que fui y soy un hijo desobediente, no le hice caso y pagué las consecuencias, al pasar por un “pelado ignorante” en el país galo. De cualquier modo, mi primo y yo, nos “avocamos” (otra palabra policíaca) a ubicarnos en una posición estratégica, que nos pudiera permitir ver que era lo que pasaba en ese lugar. Este modo de actuar es muy de pelados, me refiero, a que la mayoría de los mexicanos, corremos a formarnos cuando vemos una fila considerablemente larga, y hacemos esto, aunque no tengamos ni idea para que es, el chiste es formarse y ya luego “veriguas”. Después de unos momentos, la sagacidad de mi mente y unos peladotes del “Servicio Secreto” que estaban bloqueando la avenida, fueron elementos claves y relevantes, para deducir que se trataba del Presidente Bush. En la mañana, antes de salir del hotel, habíamos visto en las noticias, que estaba de visita en Francia, el Presidente de los Estados Unidos, así que era obvio, que de eso se trataba todo ese borlote. No había duda, era la ruta por la que tenía que pasar el convoy del Presidente Bush, ya que según un mapa que tenía en mi poder, a unas calles de ahí, se encuentra la residencia oficial del Presidente de Francia, en ese tiempo si mal no recuerdo, Jacques Chirac.

De pronto ya estábamos integrados a una bola de gritones franceses, que esperaban que pasara Bush, prácticamente “pa’ cantarle el precio”. Mi primo y yo, como buenos nacotes, ya nos andaba por unirnos al guateque, pero no entendíamos ni “j” de lo que estaban gritando. Fue en ese momento, que le dije a mi primo: “¿qué tal si gritamos…?, ¡es un honor, luchar con Obrador!… ¡es un honor, luchar con Obrador!, o esa otra bonita frase de la APO… ¡ya cayó, ya cayó, Ulises ya cayó!, o esta otra más ¡el pueblo, se cansa, de tanta pinche tranza!, ¡el pueblo, se cansa, de tanta pinche tranza!”, a lo que mi primo, que siempre se ha caracterizado por ser más prudente que yo, me dijo de manera muy ecuánime: “tas pendejo”. Así que nos quedamos muy calladitos, esperando a que pasara el convoy con el mero “preciso” de “gabacholandia”. Pasó una hora…pasó otra, y nos empezamos a preguntar mi primo y yo, “¿qué chingados hacemos aquí, mejor ya vámonos a seguir recorriendo Paris?. Estábamos en eso y a punto de retirarnos hacia el “metro”, cuando a lo lejos, viniendo de la “Place de la Concorde” sobre Champs-Elysees, vimos una bola de motociclistas, patrullas y camionetas negras, con miles de luces en las torretas y las sirenas abiertas, o sea, haciendo harto pancho. Preparé mi camarita, como buen pelado ¡me emocione!, ¡peeeeeeero! (como decía el juez jotito de “Bailando por un Sueño”), justo a una calle de la esquina donde nos encontrábamos, ¡mocos!, que dan “guelta” y ya no pude ver a lo lejos a “La Bestia”. Por cierto, cuando me refiero a “La Bestia”, no estoy hablando de la famosa súper limusina a prueba de cualquier ataque (incluso armas atómicas y caca de pájaro), en la que se desplaza Mr. President, ¡no!… cuando digo “La Bestia”, obvio que me refiero, al estúpido Presidente Bush Shit. Pero bien merecido me lo tenía, porque si hacer esto estando en nuestra ciudad, es de pelados, hacerlo en una ciudad tan bonita donde hay tantas cosas más importantes que ver y conocer, simplemente es… ¡de súper pelados!.

Nos retiramos de ahí con rumbo al “Arco del Triunfo”, verdaderamente molestos por haber perdido más de dos horas de nuestro valioso tiempo, que si en la Ciudad de México perder dos horas a lo guey es una tontería, pues en Paris, perder dos horas al tipo de cambio del “euro”, no es una tontería… ¡es una reverenda pendejada!. Pero viéndolo bien, ya con calma, sacamos como conclusión mi querido primo y yo, que bien valió la pena, estar rodeado por estas “globalifóbicas” excitadas y llenas de euforia, porque nunca perdimos la esperanza, que alguna de esta “bebotas” (tipo Sophie Marceau), para protestar, se quitara la ropa y nos diera un bonito espectáculo tipo el “Lido” o el “Crasy Horse”. En fin, esto no pasó, y nos tuvimos que conformar con la bonita anécdota, de cuando casi vimos y conocimos, a “La Bestia”.

Adiós mi querido Obama, y recuerda que “mi casa, es tu casa” (frase pendeja con la que nos traen de bajada los gringos). Regresa pronto, porque nos encanta el poder degustar, del rico atole de chocolate, que acostumbras darnos… ¡con el dedo!.

Antes de despedirme, quiero decirle a la Embajada de los Estados Unidos, que no crean lo que dije, ya ven como soy de hocicón, solo es broma, I'm just kidding… ¡porfis!, ahí les encargo, que no me la vayan a hacer de jamón con mi “visa”, quiero seguir visitando a mi querido Donald Dock cada vez que pueda… I really love America and ¡God Bless America!.

Otro día con más calmita y desde Disneyland… nos leemos.

jueves, 16 de abril de 2009

Be Welcome Mr. President


Hoy estamos de manteles largos como decían las abuelitas, porque nos visita el insigne y bronceado Presidente de los Estados Unidos, me refiero a Barack Obama. Gran operativo de seguridad en el aeropuerto, en la zona de hoteles de Reforma y en los alrededores de Chapultepec, para evitar que en un semáforo, le vayan a dar bajín con el reloj y el BlackBerry a nuestro distinguido invitado. A toda la zona, se le dio su “manita de gato”, para que luciera más bonita, más limpia y menos “gata”. Frente al Museo Nacional de Antropología e Historia, donde habrá una cena en la noche en honor al Presidente de color (color llanta) Obama, se retiraron a todos los comerciantes ambulantes, para no apeladar el paisaje. Así, quitaron al buen “compa”, que en su carrito vende, los ricos y deliciosos “jochos” y las grasientas hamburguesas al carbón. El señor de las tortas de jamón y de milanesa (con fleco), junto con el puesto de tacos de canasta (¡5 x $10!), también fueron retirados. Igual, casi por arte de magia, desaparecieron “el globero”, el que vende burbujas de jabón, “el chicharronero”, la “ñora” de las tlayudas de frijol con nopalitos, el que toma la foto a los niños con la botarga de algo parecido a Barney (me imagino que es el hijo bastardo y no reconocido del famoso dinosaurio), así como la señora que vende los “chescos” y la bebida “oficial” de Chapultepec, me refiero a la famosa “Naranjada Bonafina”. Todos estos pintorescos compatriotas, pasaron amablemente ¡a chingar a su madre! y fueron invitados a retirarse voluntariamente de la zona, hasta nuevo aviso. Seguramente que este grupo de mexicanos, después de enterarse cual fue la razón por la cual los quitaron de su fuente de trabajo, habrán dicho y con toda razón… ¡pinches negros, por eso nadie los quiere!. Pero que le vamos a hacer, así es la viada, incluso nosotros, simples mortales, cuando vamos a tener invitados importantes en nuestra casa, procuramos que se vea lo más mona posible. Para ello, subimos a los perros a la azotea para que no vayan a morder a alguien, quitamos los tenderos del patio y la ropa que se esté asoleando, acomodamos las macetas dejando las más bonitas al frente y ponemos atrás las plantas que están en botes de Leche Nido, barremos bien la banqueta y la entrada y le rociamos bastante agua pa’ que no levante la tierra, apartamos con unos botes de “comex” los lugares mas privilegiados para que se estacionen los invitados, le ponemos focos de 150 watts al patio y quitamos los de 60 watts que dan una luz muy pedorra, etc., el chiste es, que nuestros invitados, se sientan bien recibidos y queden con ganas de regresar, o mejor aun, que ahora ellos nos inviten a nosotros de gorrones. Así que no nos extrañe, que el gobierno de nuestro Presidente “espurio” (como diría el Peje-ndejo de Obrador), haya dado la orden de poner bonita la ciudad, para que mi querido "Memín", se lleve una bonita impresión de esta conflictiva y caótica ciudad “pedorrista”.

Pero no solo los americanos que viven en nuestro país están muy felices por recibir a su Presidente, me he enterado a través de mis fuentes, que en las casas de Zamorita, Johnny Laboriel, Kalimba y Toñita (la de la Academia), también hay un ambiente festivo, ya que se sienten identificados con Obama por alguna extraña razón. Y no quiero que esto suene como un comentario “racista”, porque la verdad es que si antes lo fui, ahora ya no lo soy. Prueba de ello, es que hace un tiempo, cuando comía mis delicioso “Panditas” de Ricolino, antes de introducirlos en mi boca, eran sometidos a un estricto proceso, en el cual los separaba por colores, discriminando a los más “oscuritos” y dándole prioridad a los más “claritos”. Luego de comprobar, una vez que la digestión hacía su trabajo, de que irremediablemente tanto los panditas “oscuritos”, como los panditas “claritos”, terminarían convertidos en (ya saben que), pues decidí que todos podían entrar a mi panza, tomados de la mano y cantando “Imagine” de Lennon, sin importar su color, al fin y al cabo, que el destino de todos esos panditas sería… ¡el drenaje común!. Ahora en mi vida, ya no hay lugar para el racismo, para la discriminación, para el “apartheid”. Cambié mi hermosa capucha del “KKK” (Ku Klux Klan) por la mascara del “Místico” (el Místico es un ¡pinche negro de mierda! que pertenece al Consejo Mundial de Lucha Libre), y esa frase tan ofensiva que yo solía usar: “¡pinches negros, por eso nadie los quiere!”, ahora la cambie por otra menos ofensiva: “¡pinches afroamericanos, por eso nadie los quiere!”.

Bueno queridos lectores, por ahora me retiro, porque tengo un compromiso establecido con anterioridad (a huevo, ni modo que con posterioridad). Me espera en un rato más, mi Estilista y Diseñador de Imagen personal, el famosísimo “Charly Boy”, porque quiere probar en mí, un peinado que según él me va muy bien, creo que el estilo se conoce como “Skinhead”, y que por cierto, también va muy bien con el calor que ha hecho estos días. Además mi querido “Charly”, quiere ver como quedó la “Cruz Gamada” (suástica), que me tatué en mi enorme y peludo glúteo derecho, justamente la semana pasada. Así que, queridos y gentiles lectores, por favor, no se me asolen mucho, pónganse en la sombrita, si es que quieren seguir siendo mis amigos, que aunque el color no me importa, el tono de piel sí (que no es lo mismo… pero es igual). ¡White Power!... yea.

Otro día con más calmita y asando bombones en una cruz en llamas… nos leemos.

miércoles, 15 de abril de 2009

No somos nada... para allá vamos


Mientras miraba un “entierro prehispánico” (mexica) en el Museo del Templo Mayor, aquí en la hermosa y contaminada Ciudad de México, comencé a preguntarme… ¿cómo me gustaría que fuera mi entierro?. Decía el escritor Juan José Arreola, que al morir, él quería que lo enterraran al pie de un árbol de mandarinas, allá en su adorado Zapotlán el Grande, Jalisco. A mí me parece que no es mala idea el servir como abono, para así ayudar a la vida misma, a florecer y dar frutos. Yo a lo largo de mi vida, he comulgado con esa idea y me he ido preparando para ello, por eso es que la mayoría de las personas que me conocen, ya me consideran como un gran bulto de ¡estiércol!… así que creo, que ya estoy listo para pasar a hacer “mutis” de este mundo y terminar siendo un gran banano... para el goce de todos ustedes gentiles lectores.

Mi entierro tiene que ser completamente acorde a lo que soy, o para ese entonces, a lo que fui. Si yo pidiera para mi entierro un ataúd de los más caros, de esos de madera de caoba o nogal, pues como que no me sentiría cómodo… o sea, como que no iría con mi “humilde” y “sencillito” transitar por este mundo. Uno debe de ser congruente para este tipo de cosas, por ejemplo, un reloj “Patek Phillipe”, no viene en un estuche hecho con papel de china, por otro lado, una pulserita de “pelados”, de esas que venden en Coyoacán, no la vamos a meter a un estuche de “Tiffany”. Así que yo cuando mucho, pediré un ataúd todo “sencillito”, de aglomerado o “melamina ponderosa” (como los muebles que vendían en las tiendas K2), sin ningún detalle ostentoso que pueda apeladar la que será, mi “piyamota de madera”. Lo que si les voy a pedir, es que no vayan a querer abrir esa puertita que tienen los ataúdes para ver al difuntito a través de un vidrio… como que eso es muy morboso (y pa’ morbosos, nomás yo). Pero allá ustedes si quieren mirarme a través de un vidrio, como si fuera una pinche paleta Holanda en una farmacia, porque les advierto que voy a dejar claramente instrucciones, para que mi dedo medio de la mano derecha, sea embalsamado en una posición “caprichosa”, que algunos de ustedes podrían considerar ofensiva. Esa sería la última imagen con la cual se quedarían de mi persona, cosa que me haría muy feliz. Por cierto, siempre me he preguntado, ¿cómo mueren las personas, que luego de haber consumido su pastillita azul del amor (Viagra), sufren un infarto durante el acto?… espero que ese no vaya a ser mi caso, o tendrán que hacerle un “bujero” al ataúd en la parte de arriba, para que parezca una especie de submarino soviético con todo y periscopio (atte. “El Presumido” y unos cuates). Pero pensándolo mejor, creo que no voy a pedir ningún estuche de madera para mi hediondo cuerpecito, ¡nada de ataúdes!, a mí que me gusta tanto mi país y sus tradiciones, creo que lo mejor será que me entierren en un tradicional “petate”. Bien envuelto en el petate, como si me fueran a convertir en una rica barbacoa de Texcoco, podrán depositarme en el camposanto de su preferencia, para mi eterno descanso. Aunque la verdad, para mi que soy un tipo “dicharachero” y “vacilador”, me iría mejor, en lugar de un aburrido petate como mortaja, un Sarape de Saltillo o un Tapete de Temoaya, que son mas coloridos y alegres (espero que Cristinucha se moche con el sarape). O mejor aun, para todas aquellas que se quedaron con “ganas” de mí, que mejor que verme envuelto en papel aluminio, como si fuera una papa al horno de “Hellen’s”… así, seguro que por fin se les antojaría mi “puerquecito” caraqueño hasta babear, una vez que me vean tendido y “tieso” (como en mis mejores años).

Por último, quiero pedirles, suplicarles, implorarles, rogarles, etc., que se opongan rotundamente, a que me entierren luciendo un bonito traje “Príncipe de Gales” de tres piezas, con su corbata de doble nudo bien ajustada y un par de botas de “media cañita” de charol, como las que usaba Fox. ¿Qué acaso la gente no entiende, que uno va a estar en un sitio de por sí apretado, con poca ventilación y nada confortable, como para que todavía lo vistan de la forma más incomoda posible?. Ya nada más faltaría, que en los botas (una talla mas pequeña de la que calzamos) nos pusieran una piedrita, también una faja o corsé para “hacernos cintura” y una astilla clavada de forma estratégica en la nalga derecha… ¡no manchen!. A mí que me entierren cuando mucho en calzones, con los más cómodos que tengo, esos que tienen el resorte ya todo vencido y que parecen “pañal de tres meadas” de tan aguados. Arriba, bien podría lucir una de mis camisetas preferidas del “Pato Donald”, que de tantas lavadas que lleva, pareciera que el famoso pato de Disney, tuviera estrías en su “bajo-vientre” (hagan de cuenta, como de tercer embarazo). Y como soy muy friolento, para mis patotas, unas calcetas de lana serían lo indicado. Tal y como en los entierros prehispánicos, no estaría mal que me enterraran con mis pertenencias más preciadas, a saber: mis revistas “él” y “Caballero” de colección (con una caja de Kleenex por favor), mi botella de Tequila “Reserva de la Familia” de José Cuervo en su caja taurina de colección, mi colección en DVD’s de las 9 temporadas de “Seinfeld” (obvio con un DVD portátil), el libro “Il nome della rosa” (El nombre de la Rosa) de Umberto Eco (por su puesto que no para leerlo, es por si me encuentro una arañita, ponerle en su madre), una foto de mi hija y otra de mi madre (todas bien conocen que sufro de hijitis y mamitis), mis lentes para el sol marca “Carrera” que me han acompañado desde la secundaria y que han vuelto a ponerse de moda (con los cuales luzco exquisito), mi almohada de pluma de ganso que uso en la entrepierna mientras duermo, y por último, mis inseparables compañeros de la noche… mis Melox Plus.

¡Se me olvidaba!, hay que poner un “epitafio” en mi tumba, aun no he decidido cual, pero estoy entre alguno de estos: “Gracias por venirme a ver… disculpa que no me levante”, “Solo le pido a Dios todo poderoso, que tenga piedad del alma de este humilde ateo”, “Llegar aquí, me costo prácticamente toda la vida”, “Sabía que el hacer dieta me iba a dejar en los huesos”, “Si viajan a Londres, por favor, no olviden voltear al lado contrario de la calle”, “Ven como finalmente si pude dejar de fumar”, “Que alguien me diga que quiere decir *Danger high voltage* en español”, “¡RIP!, ¡RIP!, ¡hurray!… Jaime, Jaime, ra ra ra”, “Ahora ya solo soy polvo… ¡puta madre y yo con mi alergia!”, “Si se van a acostar con una mujer casada, bájenle el volumen a la música”, “Aquí yace Jaime Said y yace… jodió”, "Game over"... entre muchas otras. Y como no pienso morir en los próximos 120 años, pues todavía tengo tiempo para encontrar el mejor epitafio para mi santo sepulcro.

Sé que perderme, para ustedes será más doloroso que una depilación con cera caliente en el área del bikini, pero tendrán que ser fuertes y resignarse a que este “pescadazo”, se encuentre ya disfrutando del buen clima y el excelente ambiente… del mismísimo infierno. Así que, queridas y adoradas “fans” y “groupies”, no me lloren cuando ya no este con ustedes, que pa’ llorar, ahí están las telenovelas, la selección mexicana de fútbol o las nalgas de Adal Ramones, en lugar de eso, recuérdenme y mientras lo hacen, esbocen una gran sonrisa o ya de perdida… ¡miéntenme la madre!.

Otro día con más calmita y desde Gayoso Sullivan… nos leemos.

lunes, 13 de abril de 2009

Veracruz y su gente bonita

Insisto!... lo mejor de Veracruz, ¡su gente!. Para muestra basta un botón… o un "clic" en este caso. Conozcan al "Ferras"... enjoy it!






Nota: Gracias a Marco Antonio por aportar a este blog, esta verdadera "joya" del video.

Otro día con más calmita... nos leemos.

domingo, 12 de abril de 2009

Veracruz, algún día hasta tus playas lejanas tendré que volver


Siempre me he preguntado… ¿qué diablos tiene el Estado de Veracruz que me chifla tanto?. Francamente no sé la respuesta, pero de que tenemos un tórrido romance este bello lugar y yo, eso es un hecho. No estoy seguro si es la comida, no estoy seguro si son sus olores, no estoy seguro si es su cultura, no estoy seguro si son sus tradiciones, no estoy seguro si es todo en conjunto, que hace de Veracruz, un lugar mágico, que siempre me esta seduciendo como “prostituta de puerto” (dicho en el mejor de los sentidos), para que lo visite y disfrute de sus encantos. Desgraciadamente no lo conozco como quisiera. “La Villa Rica de la Vera Cruz”, mejor conocida como “jarochilandia”, o sea, el Puerto de Veracruz, es de lo poco que he tenido la suerte de conocer personalmente de este Estado. No estoy seguro como empezó mi pasión por Veracruz, pero quizás fueron las cientos de historias y anécdotas que me contaban mi abuela y sus hermanas, que eran asiduas visitantes de esta ciudad ¡cuatro veces heroica!. En esos tiempos, no se dirigía uno a la Central Camionera “TAPO”, para abordar un autobús “ADO” y llegar cómodamente en unas cuantas horas al Puerto, tal y como lo hacemos ahora. Por aquellos años, había que tomar un tren, que en si, era toda una experiencia maravillosa. Decía mi abuela, que al pasar por las Cumbres de Maltrata en el tren, le daba a uno la oportunidad de admirar unos paisajes excepcionales. La Estación de Trenes en Veracruz, tenía un encanto muy particular, basta rentar la película “Danzón” de Maria Novaro, para conocerla y admirarla. La Estación de Trenes era el primer encuentro que tenía uno, con esa maravillosa ciudad, y también, era la última imagen con la que se quedaba uno, para comenzar a extrañarla luego de dejarla.

El encanto de este lugar, es que tal y como me platicaron que era, ahora muchos años después, sigue siéndolo. No quiero decir que no se haya desarrollado, que no haya progresado, me refiero, a que lo que no tiene porque cambiar, no ha cambiado.

Así lo encontré cuando finalmente lo conocí. Llegué al Puerto y ahí me estaba esperando el “Arroz a la Tumbada”, para los ignorantes como yo, una variante de la famosa “Paella” española, pero para los amantes de Veracruz (también como yo), un platillo que tiene su propia “génesis” en esta hermosa región del planeta. El Arroz a la Tumbada, que antes era un platillo económico de los pescadores, ahora se ha vuelto un platillo “gourmet”, digno de los paladares más finos y las panzas más redondas… como la mía. Por cierto, me explicaba la cocinera de un restaurante de Boca del Río, que el nombre le viene, porque hay que comerlo recién “tumbado” del fogón, o sea, bien caliente y caldoso (breviario cultura y gastronómico cortesía de este su humilde y tragón servidor). El Arroz a la Tumbada, debe de cocinarse en cazuela de barro y con leña, para que le de el sabor característico. Según recuerdo, el Arroz a la Tumbada, aparte de llevar la base, que es el arroz, se le agregan una gran variedad de mariscos frescos, tales como: camarón, almeja, jaiba, calamar, ostión, pulpo y caracol, además de pescado en rodajas y hueva (por primera vez digo esta palabra no como sinónimo de flojera), y los aderezos: tomate, cebolla, ajo, chiles verde y chipotle, aceite, sal y hierbas de olor. Como verán, el resultado solo puede ser un platillo de alto nivel y que vive en una situación de orfandad, o sea, huérfano, o sea… ¡que no tiene madre!. Podría hablarles con el mismo entusiasmo propio de un sibarita como yo, amante de los placeres mundanos como lo es el “jambar”, de varios platillos más de esta región que son una delicia, como por ejemplo, el “Filete de Pescado Relleno de Mariscos”, pero eso haría de este post, algo injusto para todos aquellos lectores que en este momento se encuentran babeando el teclado de sus computadoras y que solo tienen a su alcance, cuando mucho, un triste “changüis” de jamón para alimentar la “solitaria” (solitaria: Taenia solium, es un platelminto parásito de la clase Cestoda, que vive en el intestino delgado de los seres humanos, o sea, un pinche culebrón que vive en la panza de muchos tragones, como en el caso de Pedrito Infante en su película “A toda maquina”).

Los olores comienzan cuando uno pasa por pueblos cafetaleros o tabacaleros. Fumar un buen puro de San Andrés Tuxtla en los Portales, mientras uno puede ver como se detiene el tiempo en una especie de limbo terrenal, producido seguramente por unas cervezas frías, por el calor que no para o por el panorama casi hipnótico, que es el ver un atardecer a través de la torre de Catedral, simplemente es una experiencia religiosa, como diría el buen Quique Iglesias. El olor a “yodo” que viene del mar, y que decía mi abuela se podía respirar mientras caminaba uno por el malecón y que según ella era muy bueno para la salud, queda fijo en esa parte de nuestro cerebro, donde se guardan los olores que en algún momento nos servirán para evocar, alguna situación, lugar o persona. Pero lo mejor de todo… el olor de las mujeres del Puerto, es tan especial, que solo mi íntimo amigo y colega olfativo Jean-Baptiste Grenouille, podría entenderlo y apreciarlo tanto como yo. Por cierto, los que no conocen a mi amigo Jean-Baptiste Grenouille, pueden dejarse oler por él, en la novela del escritor alemán Patrick Süskind conocida como “Das Parfum” (El Perfume), ahora bien, si usted es igual de huevón que yo y no le gusta leer, pues rente la película y ya… ¡che huevón!... lo que si le digo, es que termine de leer este blog, porque de este post no se va a hacer la película… ok?. Existen miles de olores por todo Veracruz que uno podría coleccionar, para usarlos en casos necesarios de “nostalgia”, el olor a una “ostionería” en el centro, al oxido de los barcos pesqueros, a la tormenta que se acerca, al vendedor de nieves en el malecón, a la arena mojada por el mar en Mocambo, a la leche hervida del Café de la Parroquia, a las paredes húmedas y llenas de terror de San Juan de Ulúa, al sudor de carnaval proveniente de una persona de cualquiera de los tres sexos (hombre, mujer o “etc.”), en fin, miles y miles de olores están siempre presentes y nunca deben de pasarse por alto, cuando uno visita el bello Puerto de Veracruz.

No es necesario haber nacido en una noche de luna, y menos con la luna de plata… no es necesario tener el alma de pirata (como el capitán Jack Sparrow)… no es necesario haber nacido rumbero y jarocho de veras (al más puro estilo de Yuri)… no es necesario encontrar el rinconcito donde hacen su nido las olas y el mar (ni el rincón donde las arañas tejen su nido, ¡gooool!)… no es necesario saber sufrir y cantar (¿me estas oyendo Paquita inútil?)… no es necesario ver esas noches diluvio de estrellas, palmera y mujer (chale, dile no a las drogas)… no es necesario que vibre en mi ser (cual articulo de Sexshop)… porque como diría “El Flaco de Oro” Agustín Lara: “algún día hasta tus playas lejanas tendré que volver”… ¡esas son canciones y no pedazos!. Y había una vez, hace muchos años, una MUJER (así, escrita con mayúsculas), que nació en Veracruz, y se llamaba María Antonia del Carmen Peregrino Álvarez, la cual tenía el “don”, de hacer a través de su música un “cateterismo cardiaco”, o sea, podía llegar directamente a tu corazón a través de un pequeño orificio (en este caso el oído), para lograr con sus canciones, echar a andar y hacer latir de nuevo, un corazón lastimado y enfermo por el amor… o mejor aun, por el desamor. Sé que esto se oye bastante jotito, pero solo así se puede describir lo que esta mujer hacía con su música y sus canciones, por cierto, a ella se le conoció como “Toña la Negra”. Yo sé que hay gente joven que lee este blog, pero quiero decirles que antes del “pop-fresa” de RBD y el “re gaton” de Daddy Yankee, también hubo talento, así que no sean prejuiciosos y dense la oportunidad de escuchar música de todos los tiempos, no importa lo que opinen los demás de ustedes… fácil, háganle como yo ¡que les valga madre!. Ahora bien, es cierto que yo ya estoy bastante mayor (tirando a ruco), pero tampoco tanto, como para haber tenido el privilegio de escucharla personalmente, o como diría Cantinflas “de cuerpo presente”, pero eso no quita, para que en algún momento de mi vida, me haya dado la oportunidad de conocer más de música, de aquella que se escuchaba y estaba de moda en ese momento. Así que a la chingada los prejuicios y tómense un tiempo para conocer de todo, ya ustedes luego decidirán si les gusta o no (esto aplica en todos los aspectos de la vida, no solo en la música). Y ya que estamos hablando de música, nada mejor que escuchar un buen danzón, interpretado por la Banda Municipal de Música en la Plaza de Armas, o también en el Parque Zamora o el barrio de “La Guaca”. Y si usted se siente Senadora de la Republica, o sea, como Maria Rojo, pues a buscar su “cebollín” de guayabera, sombrero y zapato blanco, y a darle con singular alegría a la chancha, hasta sacarle brillo al suelo al ritmo de “Nereidas” (¡ey familia, danzón dedicado a Jaime Said y amigas del blog que le acompañan!). Pero no solo se escuchan danzones en Veracruz, también existen grupos que interpretan los famosísimos “Sones Jarochos”, y hay que ver el famoso “zapateado” interpretado por verdaderos artistas de la danza… que ya los quisiera Michael Flatley para su espectáculo “Lord of the Dance” o “River Dance”. Ya sea música de Son o de la Huasteca Veracruzana, ya sea una arpa o una jarana, ya sea “La Bamba” o el “Tilingo lingo”… la música siempre esta presente en el Puerto y en todo el Estado, porque el jarocho lleva la música y la fiesta por dentro… ¡eso que ni que!. Pero para mí, o como dirían los clásicos: “lo mío, lo mío, lo mío, es”… ¡la música de la Marimba!. Que quede bien claro, que no hay mejor instrumento en el mundo, que la Marimba… ¡que “Stradivarius” ni que la chingada!. La Marimba para mí no tiene comparación, ya sea tocada por artistas veracruzanos o chiapanecos, es el sonido que viene directo de la tierra y la naturaleza, hasta nuestros oídos. Así que si un día me quieren encontrar por Veracruz, seguramente estaré sentado en los Portales, fumando un puro, tomando una cerveza, acompañado de una morena de fuego con olor a flores de jazmín o naranjo y escuchando la música de marimba, mientras todo esto, le da verdadero sentido a mi vida.

Decía al principio de este post, que no sabía a ciencia cierta, que era lo que más me gustaba de Veracruz, pero la verdad es que sí lo sé, y la respuesta es… ¡la gente!. No sabría como describirla, porque es verdad que nadie es igual, que todos somos diferentes, aun los jarochos y los veracruzanos entre si. Así que sería inútil quemarme el “coco”, tratando de describir como es la gente de Veracruz, quizás lo más fácil sería presentarles a cada uno de ustedes, a mi gran amigo Marco Antonio, un ser “iluminado”… y no me refiero a las miles de veces que lo “iluminaron” con sus faros, las patrullas que los descubrieron haciendo alguna travesurilla o empañando algún vehículo con una dama, me refiero, a que es un ser “iluminado”, porque aparte de ser un gran artista en lo que el hace (“artes visuales”), tiene la característica poco común en estos tiempos, de saber ser, un gran y entrañable amigo. Marco Antonio es una persona que sabe escuchar, pero con la cual, a veces es mejor callarse y aprenderle todo lo que sabe de la vida. El vive en Xalapa y le he prometido mil veces, que lo voy a visitar un día de estos, sé que me va a encantar esa ciudad de Veracruz tan llena de cultura. Toñito (como le digo de cariño), es un hombre profundamente ligado con la naturaleza, al cual le encanta perderse en la montaña, para poder descubrir lugares mágicos y también descubrirse a si mismo. He estado muy tentado a acompañarlo en una de sus aventuras, pero mi estatus de “pinche comodino”, constantemente entra en conflicto con su tentadora invitación a vivir experiencias únicas en la montaña. Por otro lado, luego de haber visto la película de “Brokeback Mountain”, no sea que nos vayamos a perder el asco en la soledad de la montaña, y terminemos dándonos besitos atrás de la oreja… (jajaja, no te creas querido amigo, no eres mi tipo). Por ahora me tengo que conformar, con disfrutar del maravilloso material que trae en video y en fotografía, cada vez que entra en comunión con la naturaleza. También debería de presentarles, a mi amigo “El Jarocho”, una persona bien “tibiri tabara” que cada seis meses le cambia el aceite a mi carro. Es una delicia platicar con este morenazo de pelo a la afro, ya que cada vez que lo escucho, me inyecta un optimismo renovador, que evita que se me “desbiele” el corazón y el espíritu. Luego de dos horas de plática con él, mi carro sale con aceite nuevo y yo con mi ánimo listo para soportar el uso rudo, al que esta sometido todos los días. Otra persona súper especial, pero a la cual tristemente ya no podrán conocer, es a Don Juanito, que la verdad no recuerdo si se llamaba así, porque para variar, todos lo conocíamos como “El Jarocho”. Este buen hombre, en verdad buen hombre, me vio nacer hace varios años… y hace algunos pocos, yo lo vi morir (cosas de la vida… o de la muerte). Durante mucho tiempo fue mi vecino, amigo de mi padre y luego amigo de todos. Cuando yo era un niño, el tenía una peletería y siempre me regalaba paletas de tamarindo, a mí y a los demás niños de la cuadra… obvio, quebró la peletería al poco rato, seguramente perdió dinero, pero también seguramente se ganó el cariño de todos. Siempre vestido con una impecable guayabera y calzando guarache, platicaba con mucha nostalgia de su tierra a la que solo regreso para su descanso final. Todavía escucho claramente como me saludaba con su acento característico, y lo recuerdo con mucho cariño, por cierto, gracias a él fue que conocí la música de “Toña la Negra”. Así que la mejor manera de conocer como es la gente de Veracruz, es esa, conociendo gente de Veracruz, seguro que aprenderán a quererlas y a respetarlas, como lo hago yo.

Querido Veracruz, algún día hasta tus playas lejanas tendré que volver… espero que ustedes queridos lectores, se den un tiempo para conocer este bonito Estado y seguro van a entender, porque es que estoy enamorado de él. Yo por lo pronto, prometo que pronto iré a visitar a mi amigo a Xalapa, iré a concer “El Tajín” y Papantla, iré a San Andrés Tuxtla a comprar unos buenos puros, iré a Coatzacoalcos a buscar a una novia que conocí en un viaje a Los Angeles cuando tenía once años, iré a la Laguna de Catemaco a exorcizar mis demonios, iré a Alvarado a mentar madres a diestra y siniestra (¡hijo de put…!), iré a Coatepec por una buena dotación del mejor café del mundo, en fin, seguro que poco a poco, el amor que siento por este Estado, seguirá creciendo con el tiempo y con mis futuras visitas.

Aclaro que este post, “NO” esta patrocinado por el Gobierno del Estado de Veracruz, ni por el infame Gobernador priistas que tiene por nombre “hijo de la chin…”, que diga, Fidel Herrera Beltrán, del cual no tengo buenos recuerdos gracias a su prepotencia. Este post, esta inspirado y patrocinado únicamente, por el cariño y amor que tengo por Veracruz y su gente… y ¡que viva Veracruz!.

Otro día con más calmita y con el alma de pirata… nos leemos.