lunes, 30 de marzo de 2009

Maria Luisa ha muerto!!!


Gentiles amigos y amigas, hoy tengo la pena de comunicarles, que después de una larga batalla en contra de una enfermedad terminal, finalmente el día de ayer domingo, mi querida Maria Luisa ha dejado de existir. El dolor ha llegado a esta casa y nos ha afectado en gran medida.

Todos aquellos que conocieron a Maria Luisa y que la vieron crecer junto conmigo, sabrán que su corta existencia en este mundo fue ejemplar y dejó una profunda huella en todos nosotros. Siempre se destacó entre sus hermanas, siendo la más fuerte, la más recta, y la que alcanzó mayores alturas. En todo momento estuvo dispuesta a ayudar a los necesitados, permitiendo que todos tomáramos algo de ella, cuando la angustia y la desesperación nos invadía. Con mi madre, enferma de Artritis Reumatoide, siempre estuvo a su lado y encontró en ella el consuelo a sus dolores. La vamos a extrañar mucho, porque aunque Maria Luisa era muy discreta, nos encantaba verla tomar el sol junto a la ventana, o afuera en la terraza, era feliz cuando algunas gotas de lluvia caían sobre ella. Cuando nos dimos cuenta que estaba enferma, fue muy doloroso para todos nosotros. Verla como poco a poco era invadida por esta horrible enfermedad, nos partía el corazón. Me pase horas y horas buscando por todos los medios, alguna cura para salvarla, pero ni el consejo de los que saben, ni el internet, ni ninguna literatura, me mostraron la manera o el camino para librarla de esta plaga que termino por consumirla lentamente. Lo intenté todo, incluso medidas extremas, que yo sabia le harían más daño de lo que en realidad podrían ayudarla, pero mi desesperación era tanta, que quise intentar hasta lo imposible. Sus últimos días los pasó en un rincón de la casa, como siempre callada, expectante de lo que ocurría alrededor, y muy tranquila, como esperando lo irremediable. Maria Luisa fue una súper fan de Rod Stewart, y cuando ella lo escuchaba, yo notaba como esa mezcla de paz y felicidad la invadía y la tranquilizaba, por lo que constantemente le ponía su tema favorito “Maggie May”, cosa que siempre me agradecía.

Es cierto que me duele, y me duele mucho, pero por lo menos tengo el consuelo de que siempre estuve a su lado, que no pude haber hecho más por ella, y que nunca voy a dejar de pensar en ella. Porque Maria Luisa fue para muchos de nosotros algo muy importante en nuestras vidas, estoy seguro que siempre vivirá en nuestros corazones, que correrá por nuestra sangre, que vivirá eternamente en cada uno de nuestros poros, de nuestros órganos, de nuestro cerebro. Nunca la vamos a olvidar y siempre la vamos a echar de menos.

Para los que no tuvieron la suerte de conocerla, de recibir algo de ella, de abrir su mente tan solo con olerla, quiero explicarles algo para que puedan comprender con más claridad todo esto. Como todos sabemos, los hombres tenemos la curiosa costumbre de ponerle nombre a todo lo que amamos, o que tiene un valor especial para nosotros. Así vemos como, los hombres le ponemos nombre a nuestro auto o incluso a partes de nuestro cuerpo como los genitales. Todos hemos escuchado la elegante expresión “esta noche cena Pancho”… para unos es “Pancho”, para otros es “Daniel el Travieso” o “Juanito cabeza de haba”, sea como se llame, lo cierto es que la mayoría le ponemos un nombre a nuestro pene, y de igual forma a nuestro auto, a nuestra casa, etc. Bueno, pues siguiendo esta costumbre, yo le he puesto nombre a muchas cosas más y que son muy importantes en mi vida diaria, por ejemplo mi fax, que es el único fax que estuvo muy cerca de ser un Premio Nobel de Literatura, ya que su nombre es “Octavio”… ¡Octavio Fax!. Otro ejemplo práctico de esto, es el control de mi televisión, el cual se llama Alex Lora en honor al lider de la banda "El Tri", esto se explica facilmente ya que mi control, es un control “re-moto”. De esta manera, yo creo que ahora sí ya les queda claro, que aunque para muchos Maria Luisa no era mas que, una “planta de cannabis”, para mí es y siempre será, mi querida y adorada Maria Luisa… mi Magüicha que en paz descanse.

Por último les comunico a todos mis amigos y amigas, que el último deseo de Maria Luisa fue que la incineraran, por lo que todos aquellos que quieran asistir a las exequias, están cordialmente invitados. Los que quieran traer “papitas” o “brownies” serán bien recibidos. Favor de no mandar coronas… mejor traigan “Sol” o “Victoria” y bien frías de ser posible. Gracias a todos... y que ¡viva Maria Luisa por siembre! en nuestros pulmones. Recuerden que el verde es vida… y la verde, también.




Otro día con más calmita y menos abrumados por los humos y la pena… nos leemos.

viernes, 27 de marzo de 2009

Consejos y Tips para un funeral económico


La famosa luz al final del túnel… pues nomás yo no la vi. ¿Será que para mí no hay luz y más bien me espera el Reino de las Tinieblas (con todo y Alushe)? o ¿será que soy un exagerado y simplemente no estuve a punto de morir por una infección en mis vías respiratorias la cual me tuvo en cama tres días?, la respuesta es todo un enigma, que a mí, francamente me tiene sin cuidado. Lo cierto es que mi organismo fue invadido por unas fuerzas malignas, microscópicas y con ganas de chingar, conocidas como “viruses” (viruses: plural del plural de virus). Estos microorganismos confirman mi teoría de que, los chaparros son malos, los enanos malditos y por lo tanto, los seres microscópicos unos reverendos hijos de la ching… Todos estos microgandallas, se pusieron de acuerdo y a la voz “ataquen”, envistieron en banda y a la mala, en contra de mi “puerquesito”, al cual yo consideraba un “templo sagrado”, y que ahora termino por ser reducido, a una simple ruina arqueológica. ¿De que carajos sirvió haber tragado tantos Froot Loops?, si las ¡11 vitaminas y hierro! que se supone trae este delicioso manjar, no fueron capaces de detener una simple infección viral. Después de haber sido victima de esta infección, ¿cómo volveré a confiar en mi súper héroe “Sam el Tucán”?, o lo que es peor aun, ¿cómo volveré a confiar en Sico, M-Force y Durex?. La verdad es que estoy sumamente desilusionado de mis defensas, que parecen sacadas de la Selección Mexicana de Futbol. De ahora en adelante, parece que mi futuro es llevar una vida completamente aséptica, lejos de cualquier fuente inminente de contagio. Diré adiós a todo aquello que represente el más mínimo riesgo de infección, ya sea un taco de suadero, un besito pagado en las calles de San Pablo o cualquier pelado que emita un sonido onomatopéyico tal como “cof cof” o “achú”. Gentiles amigos y amigas, dicho en pocas palabras, mi futuro es como el de Howard Hughes, claro que sin el billete verde que tenia este caballero… ¿triste no?.

Habiendo explicando cual fue el motivo de mi pequeña ausencia de este blog y pidiendo su comprensión para los próximos post, que seguramente carecerán de ingenio hasta mi total restablecimiento, procedo a comentarles algunas reflexiones que me mantuvieron ocupado mientras me doblaba de dolor en las noches.

“No somos nada”… “para allá vamos todos”, frases hechas, que nos invitan a reflexionar en lo insignificante del ser (y en lo cursi también). “La vida no la tenemos comprada”, diría una señora en el velorio de alguna vecina… y sí, efectivamente tiene razón. Y si como dice la señora: “la vida no la tenemos comprada”, pues mucho menos, ¡la muerte!. Y es que nadie se preocupa por dejar resuelto ese problema económico, que representa el velar y enterrar al muertito de una forma digna. Normalmente la gente dice “esa ya no va a ser mi bronca, a ver que hacen conmigo”. Pues déjenme decirles que, “que poca, me cae”, porque todavía que uno se friega cuidando al enfermito, si es que este no tuvo la suerte de morir de sopetón, aparte tiene uno que gastar o hacer la “coperacha” para buscar el eterno descanso del amado familiar irresponsable. Así que para evitar pasar por estos menesteres tan penosos, en mi lecho de casi muerte y al ver que yo era uno de esos irresponsables que no prevén la muerte, me puse a pensar en soluciones para aquellos que no dejen una lana a sus familiares o amigos, para cubrir los gastos resultantes de un velorio y entierro dignos.

A continuación presento algunas soluciones y “tips” que seguramente le serán de utilidad a los familiares o amigos de muertitos, que hayan sido embarcados a la gacha por la visita inesperada o no, de la huesuda… espero le sean de utilidad.

- Si el individuo, ahora “oisiso” (léase imitando la voz de Cantinflas), quería una inhumación tradicional, o sea, la clásica cajita de muerto, el hoyito y la tierrita encima, lo más económico es optar por la narco zanja, ya sea en el Ajusco o en La Marquesa. Para los que no conocen estos lugares, digamos que son los lugares preferidos para el eterno reposo de los narquitos, con o sin cabeza, ejecutados en el Valle de México. Otra opción que es de temporal (depende de la temporada de lluvias), es el realizar el velorio en alguna casucha de esos asentamientos irregulares en las faldas de los cerros, donde lo más probable es que venga un “deslizamiento de tierra”, que termine por dar cristiana sepultura al muerto y amigos que le acompañen.

- Ahora bien, si lo que el precadaver deseaba era ser incinerado, la cosa es más fácil. Basta con ir a Pollos Rió y preguntar con cuantas vueltas queda bien cocido el muertito, y cuanto están cobrando por kilo. Si por el tamaño del individuo, no es conveniente el clavarlo cual brocheta a lado de los demás pollos, habría que considerar la opción de una panadería, donde generalmente tienen experiencia con piernas, lomos y pavos, en la temporada navideña. Para esto, solo habrá que cubrir perfectamente el fiambre con papel aluminio, para acelerar la cocción y evitar que se le pegue algún bisquet en salva sea la parte. Seguro que el alma del difunto, llegara a lado del Señor de los Cielo, oliendo a telera o cocol, por lo que será bien recibido en el paraíso, pues ya lo dice el dicho: “era tan bueno como el pan”.

- Si el difunto era un romántico empedernido, y su deseo era que sus restos fueran esparcidos en el mar, también para ello tengo la solución. Habrá que dar primero con algunos sicarios del narco, para que estos a su vez, nos pongan en contacto con el “pozolero”. Para los que no lo saben, se les llama “pozolero” a las personas que se encargan de disolver los restos humanos en un tambo lleno de sosa cáustica. Así que una vez que nuestro difunto este bien disuelto y sazonado, y en calidad de sopita Maruchan, procederemos a trasladar ese liquido de color agradable y de olor exquisito, hasta el escusado, retrete, letrina o caquero más cercano, para luego de decir algunas sentidas palabras, dejarlo ir, luego de jalar la consabida cadena. El resto es simple, el drenaje y el gran canal, harán lo necesario para que termine, sino en un mar caribeño, sí en un mar de mier… digo, ¡no podría pedir más!.

- Puede darse el caso, de que, el que pasó a mejor vida, era una persona que le gustaba estar al tanto de los adelantos científicos y había escuchado de la “Criogenia en Humanos”, esto es, el poder congelar personas para que en el futuro, cuando exista la tecnología necesaria, puedan ser descongelados, prolongando así su vida indefinidamente. Esto que suena más a un experimento del Dr. Josef Mengele en algún campo de exterminio nazi, no es más que ciencia ficción hasta el día de hoy, por lo que yo no aconsejo gastar una suma millonaria en el Cryonics Institute de Michigan, cuando la solución que tengo es más fácil y económica. Se trata de ir al OXXO más cercano a su domicilio, hablar con el gerente de la tienda, y ver si tiene por ahí un huequito en el congelador de los “Hielos Fiesta” para guardar a nuestro difunto hasta nuevo aviso. Seguro que será más económico y con la ventaja, de que todos los viernes y sábados que nos alistamos para agarrar la jarra, podremos darle nuestros respetos al muertito, al sacar los hielos del congelador pal respectivo guateque de la noche.

- Por último, si ninguna de mis sugerencias te sirven, pues confía en tu instinto, en tu creatividad y echa a volar la imaginación. Ya sea emparedado como Virgen Vestal en la Roma Imperial, seccionado y depositado en varios frasquitos en la Facultad de Medicina de la UNAM, incinerado en una chinampa en Xochimilco cual entierro vikingo, o simplemente momificado en la sala de tu casa, como la adorable madre de Norman Bates de la película “Psycho” (Psicosis), cualquiera que sea lo que escojas, seguro que será mejor que gastar una fortuna en Gayoso o Mausoleos del Angel, además de que le añadirás el toque personal que seguro esperaba tu amigo o familiar, de ti.

Gentiles lectores, espero que estas sugerencias en su debido momento los saquen de un apuro, yo por mi parte, trataré de juntar una lana pa’ mi Gayoso y mi Mausoleo del Angel, que lo demás… ¡es de pelados!.

De nuevo les ruego su comprensión, si es que este post les resulto tan sin chiste y carente de ingenio (como todos los antes escritos). Ahora tengo la excusa, de que estoy convaleciente de mi enfermedad y aun me encuentro bajo los efectos de los medicamentos que tomé. Conforme mi organismo termine de eliminar toda esa droga del Dr. Simil y mis neuronas se pongan a chambear, seguro que encontraré algo más interesante de que platicar. ¡Ah!, y gracias a las personas que se preocuparon por mí, les repito que ya estoy mejor, ya pueden guardar sus vestidos negros, incluso las que habían iniciado con el Novenario, pidan que les regresen la parte proporcional de lo que pagaron, y los que me deben dinero, quiero que sepan, que se la pelaron, porque me van a tener que pagar… “de a willbur”.

Otro día con más calmita y con su respectivo cubrebocas… nos leemos.

lunes, 23 de marzo de 2009

Imagenadas 4

NO ES LO MISMO...



FE DE ERRATAS



QUE...
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FE DE RATAS

La Duda

Los Tuberculos


El otro día, escuché una plática entre dos muchachos que hablaban de su pasión por los Tubérculos. Me quedé con la duda, ¿hablaban de los Camotes o de los Table Dance?. Después uno de ellos dijo entusiasmado, que “bien calientes y cubiertos de leche se disfrutaban más”. Entonces… seguí sin saber si hablaba de Camotes o de los Table Dance.

domingo, 22 de marzo de 2009

¡y llegó la Primavera!


Señores y señoras, damas y caballeros, pubertines y pubertos, bugas y gays, es un honor para mí, anunciar que por fin… ¡llegó la Primavera!. Las flores como un mosaico de múltiples colores, empezarán a cubrir los parques y los vestidos de las señoras gordas. Las jacarandas, cubrirán de su hermoso color lila, las calles grises y monocromáticas de la ciudad. Los capullos en los árboles, eclosionarán y nos mostraran la maravilla de la metamorfosis, trayendo como resultado, hermosas mariposas con alas de colores y formas diversas. Los árboles que perdieron su follaje en invierno y que hasta ahora lucían melancólicos, se volverán a vestir con hojas nuevas de un verde intenso. Los niños saldrán a jugar a los parques, sin portar el forzoso suéter, impuesto por las friolentas madres. Las féminas, lucirán minifaldas y camisetas escotadas, que serán el deleite de los caballeros y de los trabajadores de la construcción (albañiles). Dejaremos de hacer visitas constantes a “Starbucks” y empezaremos a frecuentar “La Michoacana”. Empezaremos a distinguir en el metro, olores característicos de la temporada, una mezcla de “Eternity for men” pirata con feromona masculina (sobaco). Pero sobre todo, queridos amigos y amigas, ha llegado junto con la Primavera, la hora de… ¡aparearnos los unos con los otros!.



¡Que padre es la Primavera!… ¡pues ni tanto!. Tiene sus aspectos medio pelados, que para variar odio, aborrezco y detesto. Primero que nada, con este clima calido, empiezo a sudar como gorda borracha comiendo pozole. El calor me mata, yo nací completamente polar, así que para mí, en cuanto el termómetro rebasa los 28° centígrados, estoy simplemente jodido. Es entonces que comienzo a pensar en mudarme a vivir a mi carro, que es el único lugar que tengo con aire acondicionado. Abro todas las ventanas de mi cantón, para descubrir, que no hay la más mínima brisa que refresque mi habitad, y sí en cambio, doy entrada a una horda de infames mosquitos que se dan gusto tragándose toda mi sangre, con todo y el colesterol que corre por mis venas en cantidades devastadoras.

El primer coraje que hago con la llegada de la Primavera, es cuando miro en las noticias a 40 mil pelados, trepados en nuestras pirámides de Teotihuacan, y otros tantos en las demás zonas arqueológicas del país, todo esto, buscando según ellos, cargarse de “energía” cósmica. Esas son puras marihuanadas que no tienen ningún fundamento científico, ni histórico o cultural. No tiene nada que ver con nuestra cultura y tradición prehispánica, es una triste moda que viene de unos cuantos años a la fecha. Es el pretexto de miles de señoras gordas con toda la pinta de burócratas, para enfundarse en unos apretados “pants” blancos, con alguna camiseta del mismo color, que seguramente les regalaron la última vez que marcharon con López Obrador o en algún otro mitin político, cosa que se “evidencía” por las leyendas que portan dichas camiseta, tales como: “La ciudad de la esperanza”, “Voto por voto”, “Una ciudad con ángel”, “Primero los pobres”, “Maratón de la Ciudad de México”, etc. Si esta bola de energúmenos que se aprestan a treparse a la pirámide para realizar ritos tan diversos, que son una mezcla de brujería, metafísica, rito prehispánico, etc., tuvieran la precaución de informase realmente de la fecha y hora en la que entra la Primavera, se darían cuanta que no siempre es el día 21 de marzo, por lo que tanta jalada cósmica no tiene ningún sentido. Es un insulto a la inteligencia, ver a esta especie de “chamanes”, realizando algo parecido a una limpia en ese patrimonio de la humanidad que es Teotihuacan, usando un crucifijo (religión católica) acompañado de hierbas, cuarzos y billetes (objetos paganos) en una pirámide (sitio religioso ¡prehispánico!) y levantando los brazos hacia el cosmos para recibir la “energía” (metafísica y fenómenos paranormal)… ¿pues que mezcla es esa?. La respuesta es sencilla, es una mezcla entre ignorancia e ignorancia, con un poco más de ignorancia. Y por si esto fuera poco, yo no entiendo como las autoridades del INAH, que son las encargadas del resguardo y conservación de estos sitios arqueológicos, permiten que miles (40 mil en esta ocasión) de pelados, suban y maltraten con basura y cera de veladoras estos basamentos tan importantes, y por otro lado, no autoricen eventos culturales, como conciertos que se han pretendido dar, a un lado de la pirámide y no sobre ella, usándola solo como un fondo majestuoso para el evento. En verdad que solo en nuestro querido México se puede ver esto.

Pero esto es solo el comienzo de varios fenómenos que se dan en esta hermosa temporada que es la Primavera. Ya habrá tiempo para comentar esos otros fenómenos que se dan, por ejemplo en los Balnearios en Semana Santa o en las ya famosas “Playas de Marcelo Ebrard”, de donde seguro saldrá material para este blog, más adelante.

Por ahora me quedo con lo mejor de la temporada, que es el esperado momento en que nos aparearemos sin parar, hasta sufrir quemaduras de tercer grado por fricción, en nuestras adoradas partes pudendas. Así que gentiles amigos y amigas, no seáis tan amargados como yo, y recibid de una vez por todas, y como Dios manda, esta temporada del año, gimiendo y bramando a más no poder.

Mi deseo es que sus corazones florezcan en esta temporada y su espíritu se cargue de suficiente energía, para ser felices y hacer felices a los demás, cual mariposillas al sol (sorry, tenia que terminar de un modo bien jotito este post para estar ad hoc con la temporada).

Otro día con más calmita y si es que no están apareándose… nos leemos.

viernes, 20 de marzo de 2009

¿por qué empecé a escribir en este blog?



“¡Que chido que ya tienes tu blog tío!, seguro que tienes muchas cosas que decir”, eso me dijo el otro día un sobrino que vive en San Francisco y que a la distancia se enteró del gran suceso. Se ve que no ha tenido tiempo de leer mi blog, se habría dado cuenta en friega, que no tengo nada que decir… ¡que no digo nada!. Aquí francamente no he dicho algo interesante, algo que muestre siquiera, una postura firme ante algún aspecto relevante en la vida política, social o cultura de nuestro país. No he desarrollado ningún tema que requiera el más mínimo esfuerzo intelectual de mi parte. No me he comprometido, tocando temas controvertidos o controversiales, tales como: el aborto, la diversidad sexual, la religión, la legalización de las drogas, la globalización, el calentamiento del planeta o la madriza que le acomodaron al Fabiruchis. Honestamente he evadido todo aquel tema que requiera de una muestra de valor de mi parte, por ello no he hablado de el narcotráfico, de la delincuencia organizada, de la manipulación de los medios, de la presión que ejercen grupos “caciquiles” en el gobierno, de las hordas enfrentadas en los partidos políticos y de la podredumbre en los sindicatos, en pocas palabras… le he sacado al parche en esos temas escabrosos.

Este comentario de mi sobrino me llevó a preguntarme, ¿para qué carajos escribo en este blog?, ¿realmente tiene alguna utilidad este mamotreto?, ¿estará cumpliendo con alguna función social este blog?, ¿será necesario tener algún grado de retraso mental o desorden emocional para poder disfrutar de la “bulimia epistolar” que aparece en el blog?... la verdad, no lo sé, pero llegué a las siguientes conclusiones luego de darle varias vueltas al asunto.



- Primero, es obvio que el que tiene un desorden emocional, soy yo… ¡uy que novedad! (frase acuñada por este su servilleta y la cual disfruto mucho usarla, como ya habrán visto). Pues sí, luego de asumir y aceptar mi condición emocional que raya casi en la locura y la esquizofrenia… era esto o el psicoanálisis. Y qué mejor manera de ahorrarse terapias costosas y tediosas, que escribir en un blog todas las marihuanadas que llegan a mi prominente cabeza yucateca. Es una manera de exorcizar nuestra psique sin tener que pagar el consabido precio. Así que ustedes gentiles amigos y amigas que me hacen el favor de leer este blog, son una especie de “pepsicologos” para mí, claro que sin derecho a honorarios, pero eso sí, con la ventaja que da el estar lo suficientemente lejos del loquito de mí (no vaya a ser…). Pero no se asusten, ya saben lo exagerado que suelo ser en ocasiones, no crean que estoy tan loco o tan enfermo, como para realmente necesitar los servicios de un “pepsicologo”. Total, el hecho de que yo sea el centro del universo, de que esté enamorado de mi madre, de que todo lo que me rodea tenga una connotación fálica, de que no pueda hacer callar de una vez por todas esas voces dentro de mi cabeza y de que exista un “complo” (pronúnciese con acento tabasqueño) internacional para terminar con mi vida, todo eso no quiere decir que esté loco o que necesite ayuda profesional… ¡eso es de lo más normal!, y no lo digo yo, me lo dijeron mis amigos extraterrestres en mi última abducción.

- La segunda conclusión a la que llegué, fue que empecé a escribir este blog para alejarme de una vez por todas, de la pornografía y el “Solitario”, mi irremediable destino final cada vez que me sentaba frente a una computadora. Ahora, gracias a mi blog, he dejado de ver pornografía en la computadora (ahora la veo en los dvd’s que compro en la salida del metro) y por lo que respecta al “Solitario”, paso de ser un juego con cartas a una actividad física que realizo mientras veo dicha pornografía.


- La tercera conclusión a la que llegué, fue que después de la crítica constante y desmedida de todas mis amigas en lo que respecta a mi mala ortografía, y gracias a la sugerencia de ellas mismas, tomé la decisión de escribir este blog, para mejorar mi redacción y mi ortografía. Ahora que gracias a este blog ya manejo una ortografía excelsa y exquisita, me siento en la libertad y con la confianza propia de un erudito en la materia, de poder escribir y dirigirme a ellas sin ninguna falta de ortografía, y de esta manera hacerles saber, que francamente… ¡me vale madres la ortografía y lo que piensen de ella!.


- La cuarta conclusión a la que llegué, fue que ya me estaba cansando de mandarle un mail diferente a todo mundo, para platicarle lo mismo, la misma historia, el mismo chisme, lo que me había pasado, lo que se me había ocurrido, lo que me tiene harto o lo que me hace feliz, etc. De esta manera, todo se simplificó, porque con contar una sola vez las cosas basta, ya que todo mundo lo puede leer sin esperar a que yo les mande un mail personalizado. El único inconveniente, es que ya no puedo hablar mal de las personas (cosa que me encantaba), porque si digo el nombre de la persona, o lo que pienso de ella, o lo que me paso con ella, pues corro el riesgo de ser tachado, como un ser nefasto, hipócrita y mal amigo, cosa que claro que soy… ¡uy que novedad! (ven como uso mucho esta frase), pero como quiera, hay que ser un poco más político (hipócrita), si es que quiero seguir contando con su invaluable amista y sus indispensables caricias al corazón. Así que procuraré ser tan discreto como la mismísima Chapoy, para que de este modo, no tengamos ninguna desavenencia, dicho de otro modo… pa’ que no me manden a la chingada pues.



La quinta y última conclusión a la que llegué, fue que si quería que toda mi sabiduría y experiencia llegaran al mayor numero de personas, debería de dejar de escribirlas en las puertas de los baños públicos, y en su lugar, hacer uso de la tecnología a mi alcance. Y qué mejor que el internet, que es un medio que puede ser visto por más personas que las que llegan a entran a un baño público, incluso en un epidemia de salmonelosis o cólera (léase chorrillo colectivo).

Posiblemente estas conclusiones puedan o no, explicar cual fue la razón por la que decidí empezar a escribir este blog. Pero lo que sí tengo claro, es que la razón por la que en este mismo momento dejo de escribir mi blog, es porque me espera mi “Solitario”, que es algo que disfruto más que escribir, además de que me ayuda a hacer un poco de brazo y sacar toda la tensión del día.

Así que otro día con mas calmita, ya sea aquí o en la puerta de un baño público… nos leemos.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Consejos para la depresión


Hace aproximadamente dos semanas me dijo una persona muy querida por mí, que tenía una depresión a todo lo que daba y que se sentía muy mal. Yo le prometí que iba a escribir algo para ayudarla, pero seguramente me tendré que comunicar con ella a través de mi médium de cabecera. Para estas alturas ella se debe de encontrar ahorcada en el baño de su casa, con una sobredosis de barbitúricos o con las muñecas cortadas desangrada en el suelo. Bueno, esto si es que tuvo la prudencia de no perturbar a los que nos vale queso su estado anímico deprimente, porque otros inconscientes prefieren tirarse a las vías del Metro ocasionando que muchos de los que usamos este cómodo y seguro transporte nos veamos afectados para llegar a tiempo a nuestro destino u optan por tirarse de un paso a desnivel sobre el periférico “salpicando” desagradablemente a los conductores que acostumbramos manejar por esta vía rápida.

Las personas que piensan terminar con su vida, deberían de hacerlo de una manera elegante, con buen gusto, respetando a los demás. Eso de volarse la tapa de los sesos (o de los esos en el caso de los hombres) no es bien visto por la sociedad, en especial por la persona del aseo que tendrá que limpiar el batidero que deje el “oisiso”. El dejar salir el gas de la estufa y el horno para morir intoxicado es francamente de pelados, ¿qué no piensan en la vecina del cuatro que en una de esas puede volar con el resto del edificio por causa de una chispita?. El tomar algún veneno también puede ser muy corriente y vulgar, sobre todo si este veneno provoca vomito y diarrea, lo que hará que la persona termine muerta en un charco de mundicia, una imagen escatológica con la que seguro no querrá que la recuerden.

Por todo ello, querida amiga o amigo sin ganas de vivir, si piensas terminar con tu existencia, te suplico que sea con orden, con estilo, siguiendo las normas de urbanidad pertinentes para la ocasión y así serás recordado como un suicida ¡a toda madre!. También te recomiendo que dejes una notita donde expliques cuales fueron los motivos por los que decidiste terminar con tu nefasta existencia. No mandes a terapia a todos tus familiares y amigos, solo porque te dio hueva hacer un recadito donde expliques cual fue la razón que te orillo a tomar esta “sabia” decisión de dejar de respirar el oxigeno de alguien mas positivo que tú. Ten la cortesía de dejar una cantidad ($) para los gastos funerarios, si es que no quieres terminar en un frasquito en la Facultad de Medicina de la UNAM, ahora que si esto lo ves por el lado positivo, finalmente podrías asistir a la universidad aunque sea en calidad de fiambre. Por último, si tienes un perro de mascota, no salgas con la jalada que lo vas a matar para que no sufra cuando tú no estés, porque ni se trata de un “entierro mexica” donde enterraban al muertito con su perro para que lo acompañara en su viaje al Mictlan, ni a tu perro le importas tanto como para que no pueda seguir con su vida sin ti, después de todo el solo pide un árbol donde mear, una pierna humana donde “desfogarse” y un triste hueso que morder… lo de más lo tiene sin cuidado.

Ahora bien, si prefieres continuar con tu vida, “echándole ganas” (como dirían los clásicos), pues entonces tengo algunos consejos para ti. No te voy a salir con las mariconadas esas de llevarte a ver un amanecer, de sentarte en un parque a ver jugar a los niños, a ver ancianos alimentando palomas, de escuchar la palabra de Dios, o mejor aun la de Mariano Osorio, de unirte al “Club de los Optimistas”, etc… eso estaría bien si te lo dijeran Alfredo Palacios o el Dr. Lamoglia, que no es el caso. El consejo que yo puedo darte querida amiga si es que aun estas entre nosotros lo vivos, es que “dejes de tener sexo con cuanto cabrón se te atraviesa”… o mejor aun “empieza a tener sexo con cuanto cabrón se te atraviese”, recuerda que para eso estamos los amigos y que mientras para ti existe el Prozac, para mí existe el Viagra. Pero si el sexo no tiene nada que ver en tu depresión, de cualquier forma deberías de considerarme… que diga, de considerarlo.

Algo que siempre funciona en estos casos de gran depresión y que recomiendo ampliamente, es el pasar más tiempo con gente positiva, buena onda, inteligente, alegre y a la que realmente le importes… sino la encuentras, confórmate con gente como yo, ¿ya que no?. Yo podría invitarte a pasar un día conmigo realizando la actividad más reconfortante y estimulante que jamás hayas conocido. Algo que te hará sentir viva, con muchas ganas de vivir. Algo que seguramente le volverá a dar sentido a tu vida y te hará ver el mundo de un modo distinto. Algo más adictivo que la misma cocaína o la heroína y con resultados mas placenteros que la mismísima “Tacha” (el éxtasis). Se trata nada más y nada menos, que de uno de mis famosos “Torneos Interdisciplinarios de Escupida de Altura y Movimiento”. Dichos torneos los organizo en esta Ciudad de México y tienen su sede en alguno de los Puentes Peatonales ubicados sobre el Viaducto. Básicamente consisten en la disputa de dos concursantes buscando obtener el mayor puntaje en un lapso de tiempo preestablecido. Los dos concursantes se colocan en sitios estratégicos sobre dicho puente y a dos metros de distancia uno del otro. El torneo comienza a una señal donde se pone en marcha el cronometro y es en ese momento cuando los concursantes comienzan a hacer tiros de precisión con saliva mezclada con algún “aglutinante” que puede ser por ejemplo un “Orange Crush”, esto con el fin de darme más cuerpo al “misil ensalivado”. Los puntos que se obtienen dependen del automóvil al cual se haya acertado y dependen básicamente de la marca y el tamaño (a menor tamaño y mayor precio, mas puntos). Al finalizar el tiempo acordado (o la capacidad de salivar), se sumarán los puntos para luego de saber quien es el campeón, descubrir que realmente no importa quien gane o pierda, la diversión es enorme por lo que los dos ganan. Te garantizo que la “depre” quedará en el olvido y no verás el momento para regresar a buscar la revancha o defender el titulo, lo que dará un sentido a tu vida, unas ganas de superación y un deseo por ser mejor día a día en el arte de “salivazo”.



Si mis consejos no te sirven, ya sea porque llegaron tarde y ya eres historia o porque nomás no te importa ni el “sexo” ni mi “Torneo”, entonces procede a tu encuentro con la huesuda y no me esperes de pie en le mas allá, porque mis planes son vivir mucho tiempo, al menos hasta que mi capacidad para tener sexo o saliva no se vean disminuidas, después de eso… ya veremos.

Otro día con mas calmita, ya sea aquí o en el mas allá… nos leemos.

lunes, 16 de marzo de 2009

20 "disyuntivas" o "dilemas" en mi vida diaria

Mis problemas para tomar decisiones comenzaron pocas horas después de haber llegado a este mundo… ¿la izquierda o la derecha?, decisión que hacía una verdadera monserga la hora de comer. Los días pasaron, los meses y los años, cada momento a lo largo de mi vida, me enfrento a diferentes situaciones donde tengo que tomar una decisión que en ocasiones se torna en algo tan fastidioso como una operación de hemorroides. Normalmente tomar una simple decisión, para mí, se vuelve una gran contradicción con todo el desgaste que esto representa. Por otro lado, alguna vez, uno de esos personajes sabios con los que me he topado en la vida, me dijo al respecto: “hay personas que no toman decisiones por el miedo a equivocarse, pero no se dan cuenta que al actuar así ya tomaron una decisión, y esta es la peor… la de no tomar decisiones”. Como yo respeto mucho a esta sabia persona, a la cual por cierto la miro todas las mañanas mientras me rasuro (mi otro yo), pues no me queda otra más que hacerle caso y enfrentar todos los días esas disyuntivas irremediables.

Como sería muy largo el explicar cuales son esas disyuntivas que enfrento todos los días y lo que cada una de ellas implica, he preferido hacer uso de las imágenes, atendiendo a esa máxima que dice que: “una imagen dice más que mil palabras” (y da menos hueva que leer un choro tremendo). Así que a continuación les muestro solo algunas de las miles de disyuntivas que representan para mí eternos dilemas a la hora de tomar una decisión. Espero que las entiendan o me veré en la “disyuntiva” de perder mi tiempo explicándoselas o pendejeándolos ¡por lentos! Aquí están las imágenes…


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Nota:
Si entendiste menos de 10 de las 20 fotografías.- Eres un triste oligofrénico que necesita ayuda urgentemente.
Si entendiste de 11 a 15 de las 20 fotografías.- Eres una persona con una buena agilidad mental y capacidad analítica.
Si entendiste de 16 a 19 de las 20 fotografías.- Tienes una agilidad mental sorprendente, una capacidad analítica increíble y un sentido del humor digno de encomio.
Si entendiste la 20 fotografías.- ¡Eres como yo!, un vulgar, pelado, gañan, ordinario, ocioso, repulsivo, nefasto… en resumen, un pinche naco.



Otro día con mas calmita… nos leemos.

jueves, 12 de marzo de 2009

El Extraño Caso de Jaimelin Putton

“Puedo escribir los versos más tristes esta noche…” , sí claro que puedo, pero ¡uy que hueva que me da!. Así que no voy a escribir ningún verso, eso se lo dejo a Pablito Neruda, además si lo intentara el resultado sería desastroso, ¡ah! porque cuando yo hago una rima, generalmente termina en un albur o una vulgaridad pocas veces festejada por personas tan finas y educadas como lo son ustedes. Por todo ello, mejor voy a escribir usando esa prosa magistral llena de faltas de ortografía que es la que yo manejo… con sus respectivas e indispensables vulgaridades (of course).






No sé que me pasa que constantemente estoy obsesionado por sentirme más viejo de lo que soy. A todo momento encuentro un motivo para reafirma mi tesis de que ya estoy hecho un anciano. De pronto descubro que el doctor que atiende a mi madre, es ¡dos años más joven que yo!… ¿como diablos le puede uno confiar la salud a un escuincle mas joven que yo?. Mi amigo contador y mi amigo mecánico mas jóvenes que yo… ¿será que saben mas que uno?. Me doy cuenta que la actriz Brooke Shields con la que seguramente descubrí lo que era un “sueño húmedo”, ahora es una señora bastante arrugada que ya no me inspira más que el ayudarla a cruzar la calle. También descubro como ha ido cambiando la forma en la que las personas se refieren hacia mí, mientras que antes me llamaban “escuincle”, ahora he ido pasando de “joven” a “señor” e incluso no falta un lambiscón que me dice “Don”… ¿dónde quedo el cariñoso “oye guey” o “oye cabrón”?. Cuando me topo con mis amigos de la infancia, es un trauma descubrirlos con panzas enormes (que antes no tenían) y pelo canoso en el mejor de los casos, o incluso ya sin pelo y mas flacos que un perro de Tres Marías acusando el evidente “maltrato de la vida”. Descubrir que alguna novia ya es abuela, es como para salir corriendo a comprar Viagra en cantidades devastadoras. Antes veía como se casaban mis amigos, ahora veo tristemente como se divorcian. Me empieza a costar trabajo lidiar con la tecnología: cajeros automáticos en los estacionamientos, mandar mensajes con los celulares (siempre los mando a la persona equivocada), instalar un programa nuevo en la computadora, abrir una chingada puerta en los hoteles que no dan llave y usan tarjeta, comprar algún boleto de avión o de algún espectáculo por Internet, etc. Todos estos pequeños detalles, a cada minuto me recuerdan que yo ya voy “en la escalera de bajada” como decía Alberto Cortez en una de sus canciones.

Lo cierto es que ¡yo ya nací siendo un anciano!, algo así como el personaje de Brad Pitt en “The Curious Case of Benjamin Button” (El extraño caso de Benjamin Button), claro que con la triste diferencia de que a medida que ha pasado el tiempo, nomás no termino por verme como Brad Pitt. Pero más que verme físicamente viejo cuando yo era un crío hermoso hace muchos años, lo que me hacia parecer viejo era: mi carácter, mis gustos, mis mañas, mis pasatiempos, etc. A continuación daré algunos ejemplos que ilustran perfectamente mi vejez prematura. Siempre prefería ir con una amiga a escuchar música, en lugar de ir en banda a fiestas o antros (discos en ese tiempo) donde no se podía platicar por el ruido de la música. Creo que solamente dos veces me fui de “pinta” en la secundaria y eso muy a huevo. La verdad yo prefería quedarme en mi casa haciendo lo que me gustaba, en lugar de molestarme en ir hasta la escuela para luego no entrar y andar vagando a lo pendejo. Siempre disfruté más las platicas de los adultos por menos cultura que tuvieran, que las de los chavos de mi edad por más maduros que fueran. Mientras mis amigos querían ir al futbol, yo los convencía para que fuéramos al teatro o a un concierto. Todos soñaban con ir a Estados Unidos, conocer Disneylandia, yo soñaba con ir a Italia y conocer la Scala. La mayoría quería tener una moto, yo quería tener un carro para viajar más cómodo, seguro y además poder realizar actividades “recreativas” con mis amiguitas. Cuando viajaba en avión, a diferencia de todos los niños que piden ventanilla, yo pedía pasillo para evitar el molesto “me da permiso de pasar” (para ir al baño) y para ser de los primero en bajar del odioso avión. Mientras todos en la escuela se la pasaban viéndole las nalgas a las compañeras, yo en cambio… ¡también se las veía! (es que el ser morboso también es propio de los viejitos). En fin, la verdad creo que con los años poco han cambiado mis gustos, mis pasatiempos y mis mañas, por eso a veces creo que solo estoy empeñado en sentirme más viejo de lo que estoy.

Por otro lado, ahora que tengo más años, creo que disfruto de cosas que tampoco son propias de mi edad. Me encanta jugar con los niños y hacer travesuras con ellos. Me la paso todo el tiempo comprando juguetes para mi. Me encantan los videojuegos aunque realmente apesto, porque todos los críos de mi familia me dan un baile en friega. Soy feliz en lugares como Disneylandia, incluso cuando fui a Paris me di un tiempo para conocer el parque de allá (si ya se que eso es de pelados pero ni modo). Me encanta tocar todo lo que diga “Favor de no tocar”. Disfruto mucho destapando todos los productos en las tiendas y en los supermercados sabiendo que nadie me va a regañar porque soy un adulto responsable (y getón). Tengo mi supercolección de artículos de Donald Dock (El Pato Donald) y disfruto mucho cada vez que alguien me regala algo para dicha colección. Me encanta ver canales como Nickelodeon y Cartoon Network, así como las películas de Pixar, Disney o Dreamworks. Cuando se trata de mi tren eléctrico o mis G.I. Joes (muñecos de acción), soy sumamente “díscolo”, envidioso y nomás no presto. En el carro, me gusta ir haciendo caras y gestos a los demás niños, a veces hasta les saco la lengua cuando me caen gordos (en casos extremos uso mi dedo medio de la mano izquierda). Me encanta ir al circo (a ver payasos y trapecistas), al zoológico (a ver osos, rinocerontes, tigres y jirafas) y a las ferias gachas (a ver a la mujer tortuga o la mujer tarántula). Hago muchas creaciones gastronómicas (cochinadas con mis alimentos) usando catsup y crema. Y sí, que le vamos a hacer… me sigue gustando verle las nalgas a las bebotas.

Como podrán ver, al final de cuentas tengo una gran similitud con “El extraño caso de Benjamin Button”, aunque tristemente para mí y para ustedes queridas amigas necesitadas de amor, nomás no termino por parecerme en nada a Brad Pitt. Antes me vendía en el mercado del amor, como un joven con un viejo por dentro. Ahora en cambio, soy un “adulto contemporáneo” (por no decir viejo) con niño por dentro. Creo que cualquiera de las dos opciones es poco atractiva para las mujeres, así que lo único que me queda por ofrecerles (por si alguna se interesa), es mi encanto arrollador y mi físico mal cuidado pero aun apto para el consumo humano.





Nota: Las personas interesadas favor de comunicarse con mi agente o mandar un mail a jimmy_said@hotmail.com. Y ya saben, otro día con mas calmita... nos leemos.

lunes, 9 de marzo de 2009

feliz, feliz nocumpleaños, a tu, a ti...



Nunca he entendido porque debemos de festejar los cumpleaños. El único mérito que tiene una persona que cumple años, es no haber muerto a lo largo de ese año. Siempre me ha parecido mas apropiado festejar los “Nocumpleaños”, idea que robé por cierto, a el sacerdote “pachequín” del siglo XVII Lewis Carroll, quien es el autor de la obra “Alicia en el País de las Maravillas” y que la mayoría conocimos primero por la película de Disney. Por su puesto que el festejar los “Nocumpleaños” tampoco representa mayor mérito para el festejado, pero siempre me permite justificar de cierta manera, el hecho de olvidarme de los cumpleaños de mis sobretodo “sensibles” amigos y amigas. Además, si uno se acoge a esta espontánea tradición de festejar los “Nocumpleaños”, pues seguro que siempre se encontrará el bonito pretexto para “apapachar” al necesitado. Sin embargo, como siempre, existen excepciones las cuales tengo que padecer irremediablemente. Hay personas para las que el festejar su cumpleaños es de suma importancia y contra las cuales no se puede hacer nada, más que hacer una concesión y proceder a festejarlas, justamente tal como lo haría cualquier cariñoso amigo hipócrita… como yo.

El sábado, luego de analizar las posibles opciones y después de haber aceptado que mi conciencia no puede cargar con la culpa de un inminente suicidio, no me queda otra, más que invitar a mi deprimida cumpleañera a salir a festejar su día. Como lo mío, lo mío, lo mío, no es ir a antros, y lo suyo, lo suyo, lo suyo, no es ir a conciertos, entonces tomo la decisión basándome en el famoso “justo medio”, en este caso, una cena.

Paso por ella a eso de las diez de la noche. Como es de pelados el tocar el claxon y decidí dejar el celular en mi casa (la verdad no lo decidí, más bien lo olvidé como siempre), no me queda otra más que bajar y tocar a su puerta. Después de esperar pacientemente un tiempo considerable (aproximadamente 30 segundos) empiezo a acariciar la idea de regresarme a mi casa a ver alguna de las películas que compré ("Flashdance" o "Sleepless in Seattle"). En el segundo 31, ella abre la puerta y hace su aparición. En ese momento no se me ocurre otra frase mas original que: “muchos días de estos, ¿como la esta pasando la del cumpleaños?”… la abrazo y ella por su parte, busca algún ramo de flores en mis manos o ya de “perdis” una cajita de chocolates de Sanborn’s… ¡oh desilusión! porque lo mas que obtiene de mí es un beso en la mejilla y el citado abrazo. Ya en el carro, después de un minuto de “elogios mutuos” (¡que guapa!, ¡que guapo!… y demás mentiras varias), procedo a hacerle la pregunta obligada: “¿que se te antoja?, ¿a donde quieres ir a cenar?”, a lo que ella responde “a donde tu quieras”. ¿Porqué carajos cuando uno hace este tipo de preguntas responden así?... ejemplo: “¿que película quieres ver?” a lo que responden “la que tú quieras” o “¿cuál quieres ver tú?, se supone que si uno quisiera ver algo en especial o cenar algo en especial, simplemente diría uno “te voy a llevar a ver esta película o a cenar a este lado” y punto. Así que por favor, cuando alguien les haga esta pregunta, simplemente contesten.

Después de seguir con el interrogatorio, finalmente me dice: “pues me recomendaron un lugar en Insurgentes donde tienen unas crepas muy ricas”. A mi la verdad si me gusta la comida francesa, pero las crepas siempre me han parecido las “primas presumidas y nice” de los tacos de suadero, ¿a poco no?. Finalmente no son más que algo parecido a una tortilla de harina rellena de algo dulce o salado… para eso mejor los “burritos de carne” que comía cuando era niño y viví en Chihuahua. Pero bueno, como se trata de darle gusto a la cumpleañera, me muestro complacido con la idea y nos encaminamos al restaurante.



Luego de un rato de tráfico (no podía dejar de mencionarlo), el cual aprovecho para fumar en mi carro ya que el estúpido gobierno del D.F. ya no me permite hacerlo en los restaurantes, finalmente llegamos a las puertas del restaurante en cuestión. Me orillo, apago el carro y segundos después se acerca el chico del Ballet Parking. Por cierto, ya se que se escribe “Valet” pero yo prefiero escribirlo como “Ballet” porque de esta manera me siento más cómodo y familiarizado con el servicio que prestan. La verdad, nunca me han inspirado confianza, me chocan, los odio, los detesto y la única manera con la que puedo lidiar con ellos, es imaginándolos luciendo un bello “tutu”, con maillot, mayas y zapatillas… y acomodando los carros a ritmo del “Lago de los Cisnes” del gran Piotr Ilich Tchaikovsky. Segundos después, me abre la puerta este aborto del “Principe Sigfrido”, me entrega un papelito que prefiero no leer, no vaya a ser que diga “gracias por cooperar con la delincuencia organizada”, por lo que lo meto a la bolsa y así, mi bella acompañante y yo procedemos a subir las escaleras que nos llevan hasta el restaurante. Antes de subir, vuelvo mi cabeza y me despido cariñosamente de mi coche ya que puede ser la última vez que lo vea, siento que estoy entregando a mi única hija en la iglesia el día de su boda. Terminamos de subir las escaleras y me topo de frente con La Crêperie. Mi ojo de “Observador de la Vida Social” como diría el Barón de Montesquieu, por cierto, nada mas apropiado que citar a este pensador y político francés en un restaurante también francés, recorre minuciosamente el lugar (mi ojo crítico), ahora ya no en mi calidad de “Observador de la Vida Social”, sino de simple “Pinche Criticón”… y por lo menos la entrada al restaurante, pasa la prueba con 10 de calificación. Afortunadamente hay una mesa disponible por lo que no tengo que esperar (cosa que me enerva), así que la “Mademoiselle” de muy buen ver (y tocar) nos acompaña hasta la mesa. Una vez ya sentados, de nuevo mi ojo crítico analiza todo el lugar y por supuesto a la concurrencia. He de decir, que el lugar es bastante agradable y la concurrencia lo suficientemente “nice” para no apeladar el lugar y lo suficientemente “informal” para no convertirlo en un lugar incomodo e insoportable (lleno de gente mamila). La decoración, con aire de sótano monástico, irremediablemente ¡me encanta! y hace que mi estado de ánimo empiece a mudar de getón a sonriente. La concurrencia esta compuesta básicamente de románticas parejas cenando a la tenue luz de las velas y pequeños grupos compartiendo una botella de vino. Todos vistiendo informalmente (no peladamente) por lo que mi estado de ánimo sigue mejorando a una velocidad impresionante, ¡vaya! que ni el “Prozac” puede igualar. Por cierto, yo nunca he visto donde esta lo romántico al cenar a la luz de las velas, a mí se me figura que vamos a “velar” a nuestros “difuntos” alimentos para luego comérnoslos. ¿Será que se considera a la luz de las velas como algo romántico, por la simple y sencilla razón de que junto con las copitas de vino que se toma uno, nos da como resultado el que empezamos a dejar de ver las imperfecciones en la persona que tenemos enfrente y comienza uno a encontrarlo o encontrarla atractiva?. La verdad es que no lo sé, pero lo que si sé, es que a las damitas les encanta este ambiente lleno de candela.

Se aproxima a nosotros el “Sommelier” y nos ofrece la carta de vinos. Acostumbrado a que mis acompañantes del sexo femenino normalmente no les gusta el vino tinto porque dicen que les duele la cabeza, yo pregunto si hay “copeo” a lo que me responde el “Sommelier” que sí. Increíblemente mi acompañante me dice que sí quiere vino, así que pediré una botella, claro, luego de que mis ojos recorren en friega la lista de precios de los vinos y descubren que están más que razonables. Le pido unos minutos para ordenar la cena primero y luego decidir que vino tomar. Básicamente como se trata de una “Crêperie” francesa, la especialidad son las crepas tanto saladas como dulces. La verdad me toma bastante tiempo decidirme, todas se me antojan. Como mi francés no es tan bueno, a decir verdad es nulo, identifico una que se llama “Azteca” y otra “Huitlacoche”, por lo que ahí no tendría bronca con la pronunciación, claro que a mí la que me guiña el ojo inmediatamente que la descubro en la carta, es una que se llama “Quatre Fromages”. Trato de recordar los tres años de francés que tome en la preparatoria y lo único que logro recordar, es que nunca entraba por estar jugando cartas en el patio. Lo que sí logro recordar es que soy un hombre al cual le valen madre las apariencias, por que tomo la decisión de ordenar la “Quatre Fromages” a como de lugar. Mi acompañante se decide por la “Azteca” (obvio). Llamo al “garçon” (por cierto muy amable) y ordeno la crepa “Azteca” y pa’ quitarme de broncas, le digo que para mí va a ser la de “Cuatro Quesos”… ¡listo!, pasamos la prueba del francés jejeje. Los platillos de ambos van muy bien con un “tintorro”, así que llamo al “Sommelier” y le digo que vamos a querer un tinto. Me pregunta cual, yo como la verdad no conozco alguno de los pocos vinos que tienen ahí, le digo que cual me sugiere, si un chileno que me pareció bueno o un francés del cual francamente nunca había escuchado. El me sugiere para lo que ordene el chileno, lo cual acepto sin mayor bronca. En lo que va por el vino, le digo a mi acompañante que pase a la espectacular barra de ensaladas que vimos a la entrada, lo cual gustosa acepta. Al ver que no me muevo de mi lugar, me pregunta si yo no voy a ir. Francamente le digo que no porque toda la semana me la paso comiendo muy sano, lechuguitas y demás cosas insípidas, así que ese día, lo que menos se me antojaba después de ver tantas cosas ricas en la carta, era un montón de “hierbitas” que parecían alimento para ganado vacuno y reces bravas. Instantes después, regresa con un plato espectacular de ensalada, la verdad se me antojó, pero como hombre-macho que soy, no podía dar marcha atrás, así que no me paré por uno para mí. Entre las mesas veo venir al “Sommelier” con el mesero que trae mi botella de vino. Llega hasta mí, hace el ritual de descorchar el vino y antes de que me sirva un poco para hacer la cata oficial (cosa que me parece de lo más sangrón), le pido que me haga el honor. Toma orgulloso en sus manos el ya pasado de moda “Tastevin” que cuelga en su pecho de una cadena de plata y muestra orgulloso sus conocimientos de vinos... lo aprueba con un gesto condescendiente y entonces procede a servirlo. Francamente como no se trataba de un “Chateau Margot” me pareció excesivo tanto “chou”, pero todo sea porque el caballero conserve su empleo apantallando a los neófitos en el arte de la uva.




Treinta minutos después de una buena platica con mi acompañante acerca de fotografía (una de mis pasiones), vemos venir nuestros dos sagrados alimentos aproximarse a su destino final… nuestras enormes panzas. La verdad es que la presentación luce bastante bien, yo sonrío al ver que la guarnición es ¡mas ensalada!. Luego de darle el primer llegue a mi crepa, digo dentro de mí “¡puta madre que rico esta esto!”, entonces procedo a comentarle a ella “¡puta madre que rico esta esto!”. Ella acostumbrada a mis vulgaridades y malas palabras no muestra ninguna reacción, tan solo una sonrisa de aceptación a mi gastronómico comentario. Mi crepa “Quatre Fromages” esta rellena de mis ¡cuatro quesos preferidos!: Brie, Camembert, Mozzarella y Roquefort… ¡ni mandada a hacer!. La crepa de ella de nombre “Azteca” estaba rellena de pollo, rajas, granos de elote y frescos hongos portobello. El vino quedó como anillo al dedo con los cuatro quesos y con la crepa de mi festejada amiga que parecía “Enchilada Suiza de Sanborn´s”. Para mi condición de “tragón” se me hizo pequeña la porción, o ¿sería que estaba tan exquisita que bien me podría haber reventado otra igual?. A estas alturas de la cena, yo estaba verdaderamente satisfecho con el lugar y la comida, así que empecé a sentir algo parecido a “gratitud” hacia mi amiga por haberme sugerido ese lugar. Terminamos de cenar y la plática fluyo de manera muy agradable. Ella interesada siempre en mi plática (o fingiendo estarlo), hizo que recorriéramos temas tan apasionantes para mí, como lo son: la astronomía, las culturas prehispánicas, la música de marimba y por su puesto, mi oficio permanente de “observador de la vida social”, cosa que nos llevo a observar (criticar) a todas las parejas del restaurante, lo cual nos mantuvo entretenidos y divertidos.

Llegando casi al final de esta agradable “velada” y a manera de corolario, decidí que deberíamos terminar con un buen postre la “tertulia” (palabra-homenaje a mi súper abuela), además después de todo, me terminé toda mi guarnición de “hierbitas”, por lo que me tenía bien ganado el postre. Así que llamé al mesero y le pedí su carta de postres que instantes después me trajo. ¡Joder!... todos se veían súper seductores. Cuando terminé de ver la carta, me di cuenta que sería difícil decidir, porque dos de mis tres postres preferidos, ahí se encontraban esperando por mí.



No podría decir cual de los dos me gusta más, pero de algo estoy cien por ciento seguro, ¡son mis preferidos!… se trata de las “Crep Suset” y de la “Crème brûlée” (el tercero son los “Profiteoles”). De pronto pensé, le pido uno a ella y el otro a mí, así los dos compartimos (compartir es algo que odio pero en este caso podía hacer una excepción). Desgraciadamente las “Crep Suset” se preparan solo para dos personas y pues después de haber cenado crepas, se me hizo como que ya era mucho ordenar de postre de nuevo crepas. Total, me decidí por la “Crème brûlée” y mi cumpleañera-compañera aceptó mi sugerencia y ordenó lo mismo. De esta manera me salvé de haber pedido un pastelito con velita para que los meseros salieran a cantar las mañanitas o lo que sea que canten en Francia… como que eso es de pelados. Llegó la “Crème brûlée” y déjenme decirles que es de las mejores que he probado en mucho tiempo. Por último, rematé con un café espresso bastante bueno y que pedía a gritos ser acompañado por un puro, pero tristemente como ya saben, el estúpido gobierno fascista del D.F. me lo impidió.

La sobremesa siguió hasta casi la una de la mañana, pagué la cuenta y salí de ahí con un muy buen sabor de boca y dispuesto a regresar a festejar, ahora sí, uno de mis famosos “Nocumpleaños”. Ya resignado a volver a casa en taxi como cada vez que pido mi coche a un “Ballet Parking” (ya explique porque escribo así Valet), le entregué el boleto al “Príncipe Sigfrido” y minuetos después, sorprendentemente apareció con mi carro intacto. Le di su propina, subimos al carro y emprendimos la retirada de ese bonito lugar. Dos calles más adelante… ¡mocos!, el operativo del “Alcoholímetro” nos detiene. Bajo el vidrio, se asoma un guey con bata blanca tipo doctor y antes de que termine de decir “buenas noches”, ya tenia en su mano un billete de 200… ahora si, termina de decir “buenas noches y siga con cuidado”. La verdad es que no me podía arriesgar a que tres copas de vino tinto me mandaran a “El Torito” con mis 36 horas de arresto inconmutable.

De esta manera, felizmente llegamos a casa de mi amiga como a la una y media de la mañana. Luego de rechazar su “atenta invitación a pasar”, me retiré a mi casa con la satisfacción que da el haber festejado el cumpleaños de una buena amiga, o más bien, con la satisfacción que da el traer una crepa “Quatre Fromages” y una “Crème brûlée” en la panza. Dormí muy emocionado porque sabía que el próximo sábado era el “Nocumpleaños” de mi amiga y en una de esas, hasta la podía festejar con una rica cena en este lugar, que aunque no es el restaurante “Le Fouquet's” de Champs-Élysées en Paris, sí es un lugar bastante agradable para compartirlo con alguien igual de agradable. Por cierto, no crean que olvidé o se me pasó decir cual es el nombre de esta Crêperie, simplemente no se me dio la gana decir el nombre. ¿Que soy muy egoísta?... ¡uy que novedad!. Mejor me avisan cuando es su “Nocumpleaños” y chanse y vamos… ¿va?.

Otro día con mas calmita… nos leemos.

viernes, 6 de marzo de 2009

¿pa' que hago corajes?


Mi problema de gastritis se soluciona muy fácil… solo tengo que hacer una dieta libre de irritantes como la grasa, el picante, los conservadores, los refrescos, el alcohol y el café entre otras cosas; solo tengo que tomar mis alimentos en horarios fijos, en completa calma y bien masticados; solo tengo que dejar de fumar cigarros, puros, crack o lo que sea que acostumbre quemar; solo tengo que tomar un par de medicamentos de nombre Losec y Melox por algunos días y de manera regular; y por último, solo tengo que dejar a un lado el estrés, los corajes y las “muinas” de todos los días. Estos sabios consejos fueron vertidos hacia mi persona por un galeno al cual suelo recurrir únicamente cuando mi cuerpo lo pide a gritos. Este anciano doctor que parece contemporáneo del mismísimo Hipócrates y al cual seguramente prestó juramento, parece no estar enterado de que yo podría renunciar y aceptar todos esos consejos… excepto el último. Si hay algo que no he podido cambiar en el transcurrir de mi vida, es mi condición recurrente de hombre amargado, enojón, criticón, neurasténico, gruñón y bipolar, entendiendo por bipolar “el trastorno anímico que va de la euforia al enojo”, aunque en mi caso, mi estado anímico va del enojo al encabronamiento… por lo regular. Bueno, la verdad es que estoy exagerando, aunque es cierto que religiosamente, todos los días, regreso del tráfico echando pestes y mentando madres. Pero creo que eso no me hace un ser único en este mundo, mas bien me convierte en un capitalino promedio, una victima del trafico común y corriente ocasionado por las genialidades del carnal Marcelo (Ebrard). Así que mi querido “Doc”, guárdese sus consejos y solo concrétese a darme algunas paletitas del frasco que esta detrás de su escritorio, que es para lo único que realmente sirve… ¡ah!, y de lo de la prueba de la próstata, mejor ni hablamos.

Ahora, hablando de corajes y muinas, les voy platicar lo que descubrí al estar en tres de mis lugares preferidos: un museo, el zoológico y la plaza de toros. ¿Se han fijado que la gente no sabe observar? y ¿se han fijado que la gente no se concentra en lo realmente importante?.



En el Museo.- Se trata del Palacio de Bellas Artes y la exposición que hubo hace aproximadamente dos años para conmemorar los cien años del natalicio de Frida Kahlo. Pongo este ejemplo, pero podría ser cualquier otra de esas exposiciones que se ponen de moda gracias a la difusión de los medios, en especial de la televisión. Bueno pues después de haber pasado por la monserga de estar formado un buen tiempo bajo el sol, finalmente logro entrar al Palacio de Bellas Artes y a la sala del primer piso donde se encuentran las pinturas de Frida. Mi primer coraje fue con el monito que tiene a cargo la seguridad y que te dice en tono amenazante y prepotente: “se prohíbe tomar fotos” (incluso sin flash). Siempre me he preguntado porque en el Louvre en Paris o en El Prado en Madrid o en los Museos del Vaticano por decir algunos, no hay ningún problema en tomar fotos... ¿será que Da Vinci, Goya y Paphael no son tan tímidos como Fridita?. En fin, yo no iba a tomar fotos por lo que hice caso omiso. Segundo motivo de irritación, el maldito pitidito que ponen para evitar que las personas se acerquen más de la cuenta a las pinturas. ¿Si hay una raya pintada en el suelo porque carajos no la respetan?... ¡pita! y ¡pita! la madrola esa y el vigilante les repite cada 15 segundos que no se acerquen. Desgraciadamente la gente no entiende, por lo que pienso que sería mas efectivo que pusieran de vigilantes a esos campesinos de Atenco con todo y machete, para que el que se pase de la línea pierda por lo menos una extremidad… seguro que así si quedaría claro y yo no tendría que estar escuchando esos molestos “pitiditos”. Finalmente, el tercer motivo de irritación y el desquiciante, fue cuando descubrí que la razón por la cual no avanzaba la fila, era porque todos se encontraban leyendo las fichas que se encuentran junto a cada obra. Era increíble ver a todos como leían cuidadosamente cada uno de esos letreros para luego, solo por dos segundos, levantar su mirada para ver la pintura antes de pasar al siguiente ¡letrero!. Increíble, habían pasado horas formados para entrar a leer letreritos y no para ver las obras de Frida Kahlo. ¿No conocen la existencia de los libros?, ¿no saben para que sirve el internet?... entonces ¿porque carajos no le prestaban mas atención a las pinturas en lugar de a cada letrerito?. Era irritable ver a todos con la mirada hacia abajo… ¡ah! porque a los pendejos curadores de la exposición, se les ocurrió poner los letreros casi a nivel del piso, así que todos se amontonaban para tratar de leerlos impidiendo que gente como yo, que iba a ver pinturas y no a leer letreros, pudiera observar sin cabezas de por medio cada una de las obras. Esto ratifica mi tesis de que “la gente no sabe observar y que no se concentra en lo realmente importante”.


En el Zoológico.- Al zoológico de Chapultepec dejé de asistir hace bastante. Cada vez que asistía para poder disfrutar de todas las especies salvajes y exóticas con las que cuenta, regresaba molesto porque la única especie salvaje y exótica que encontraba era la humana. No sé a que estúpido se le ocurrió el remodelar de esa forma el zoológico. Es cierto que ahora los animales tienen mas intimidad y se les molesta menos, pero para eso hay “reservas” donde los animales están en libertad y en lugares muy parecidos a su habitad. La función de los museos es educar, instruir, informar, y ¿como se puede lograr eso si las personas no pueden ver a los animales?. Así que desde hace mucho renuncié a este zoológico y encontré otros a los cuales asisto frecuentemente. Uno de mis preferidos es el de Zacango, a unos kilómetros de Metepec en el Estado de México. Ahí un día vi como una familia se encontraba frente a los gorilas y hacia toda clase de muecas y aspavientos para llamar la atención del gorila. Me llamó la atención con que interés el gorila los observaba y sentí el deseo de entrar con él a admirar ese deprimente espectáculo humano. Juré que de un momento a otro el gorila iba a comenzar a lanzarles comida. Pero lo más curioso ocurrió unos metros mas adelante, justo frente a donde se encuentran los leones y tigres. La gente se amontonaba eufórica, los papás llamaban a los niños y los apresuraban para observar algo que parecía muy emocionante. Yo pensé que se trataba de alguna de las crías de los tigres que en ocasiones están jugando junto a su madre, por lo que corrí intentando llegar al frente de ese grupo de gente emocionada. Cuando llego, cuál sería mi sorpresa al descubrir que lo que los tenia tan emocionados, eran un par de ¡lagartijas! tomando el sol en una pared. Justo frente a ellos tenían a unos hermosos Tigres de Bengala y ellos fascinados con dos pinches lagartijas. Esto ratifica una vez más mi tesis de que “la gente no sabe observar y que no se concentra en lo realmente importante”.




En la Plaza de Toros.- Por último hablaré de una corrida a la cual asistí para ver a quizás uno de los dos mejores toreros de España, me refiero a Enrique Ponce. Este tipo de carteles atraen a muchas personas que no son verdaderos aficionados a la fiesta, algunos les llaman a este tipo de personas “villamelones”, yo prefiero decirles de una manera mas elegante… ¡mamones!. Son una bola de “pirrurris” (como diría el Peje) que van mas que a ver, a que los vean. Afuera de la plaza, hay un desfile de niños con el pelo engomado, acompañados de sus novias que parecen recién salidas del CEA de Televisa. Los señores generalmente van disfrazados, unos de “ganaderos”, con sombrero, bota, mezclilla, y chamarra de piel. La segunda opción para disfrazarse es de “gachupines” (aborto de españoles), entonces llevan la indispensable boina gallega, el puro (que generalmente no tienen ni idea de cómo se fuma) y la bota pamplonesa (que tampoco tienen idea como se prepara). Las mujeres de igual manera se disfrazan para hacer juego con sus machos, las primeras se cuelgan hasta el molcajete, con pantalón de mezclilla ajustado a sus carnes, bota de tacón alto por fuera del pantalón, chamarrita o abrigo de cuero con finos detalles en piel de “muppet” (necesario que tenga algo de peluchito para verse nice) y tambien sombrerito texano (si es de color llamativo como rojo, dorado o plateado… mejor); y para el segundo caso, van disfrazadas de “manolas” con todo y sombrerito cordobés con sendo clavel rojo en el pelo y mantón de manila (casi nunca original). En fin, cuando uno se para afuera de la plaza, da la impresión de que es un evento privado de la revista “Hola” o “Quien”. Por otro lado estamos los que normalmente vamos a la plaza y que acostumbramos ir disfrazados de “nosotros mismos”. La gente come en los puestos de afuera, habla frenéticamente por celular buscando a sus amigos con los que se quedaron de ver afuera de la plaza, otros solo presumen que tiene boletos de barrera de primera fila, pero todos, eso sí, participando en un patético concurso por ver quien llama más la atención. Ya adentro la cosa se pone peor. Es una pasarela en donde el que logra llegar más abajo (cerca o en primera fila de barrera) es el más fregón. En la plaza de toros se da un fenómeno curioso, es uno de los pocos lugares donde el “jodido” puede ver para abajo a la “gente bien”. Bueno, en esa ocasión yo llegué, ocupe mi lugar, me “aprevine” (como dicen los vendedores de hules para la lluvia) y compre la primera cerveza de la tarde para lidiar con el calorcito. Sonaron “parches y metales” y comenzó la corrida con los matadores partiendo plaza y saludando al respetable. Mi primer coraje fue un “junior” que tenía atrás y que le llamaba por celular a todos sus amigos para que pusieran la tele a ver si lo veían (¡entre más de 40 mil aficionados!), mientras tanto el torero en turno Arturo Macias se jugaba la vida en el ruedo. A mi lado derecho, había una señora con sus binoculares que cada vez que pasaba un avión mostraba el conocido síndrome de “Tattoo” el de la “Isla de la Fantasía”, porque le decía a su esposo “mira el avión, el avión, es un 747 de Air France”, luego “mira el avión, ese es un Airbus 340 de Mexicana”, y así se la pasó toda la corrida viendo aviones con sus binoculares, mientras en el ruedo se daban grandes faenas. La pareja que tenía de lado izquierdo no cantaba mal las rancheras, ellos tenían ambos, tremendos binoculares los cuales usaron para estarse diciendo “mira gorda por la puerta de picadores esta la esposa de Calderón”, la gorda le replicaba diciéndole “mira gordo, arriba de donde dice Toallas la Josefina esta el Cuau y a lado Belinda”, “ira gorda, abajo esta el López Dóriga con Loret”, y así… recorrieron a toda la concurrencia en los tendidos buscando “celebridades” y mientras, el maestro Ponce haciendo la faena de rabo de toda su vida. Dos borrachitos frente a mí, tampoco prestaban atención a la lidia del toro, solo buscaban sedientos con la mirada al vendedor de cervezas, el cual por cierto, tiene prohibido vender y ponerse de pie mientras este un toro en el ruedo. En fin, esto una vez más como en los dos casos anteriores, ratifica mi tesis de que “la gente no sabe observar y que no se concentra en lo realmente importante”.

Los dos primeros casos, el del museo y el del zoológico, así como lo que estaba viviendo en ese momento en la plaza de toros, se los comenté a mi sabia y taurina acompañante Mariana, la cual sorprendentemente me dio la lección de mi vida. Luego de comentarle mi tesis de que “la gente no sabe observar y que no se concentra en lo realmente importante”, me contesto con esa sabiduría propia de una adolescente medio harta de las platicas de su padre “tienes razón pa, la gente no sabe observar y no se concentra en lo que realmente vale la pena, prueba de ello es que tú en lugar de estar viendo y criticando a tus vecinos, deberías de estar observando la corrida que es a lo que venimos, ¿no crees?”. ¡Maldita escuincla!, tiene toda la razón, pero ¿quien es ella para darme lecciones de vida?… sí ya sé, ¡mi sabia y taurina hija puberta!.

Como en los toros, si el tiempo y las autoridades lo permiten… ahí nos leemos otro dia.

martes, 3 de marzo de 2009

lunes, 2 de marzo de 2009

Un sabado con mi "puberta" hija... (parte 2)




Continúo con mi relato que comencé en el post anterior. Recordarán que de regreso a casa, ya con mi hija y su rolliza amiga abordo, el estomago de ellas y el riñón mío, literalmente secuestraron nuestra voluntad y nos desviaron hacia el McDonalds más cercano, al cual arribamos todos con necesidades fisiológicas diferentes que satisfacer. Continúo desde este punto…

Bajo con premura de mi unidad al mismo tiempo que les grito a mis acompañantes: “cierren bien y vayan viendo que van a querer”. Microsegundos después, abro la puerta de cristal, esquivo a una señora gorda que salía con una bebe en un brazo y un tremendo heladote en el otro, ubico inmediatamente los baños con mi vista de lince (creo que los linces tiene buena vista aunque claro que ellos orinan a campo abierto y sin mayor bronca) y sigo mi marcha hacia los baños, emulando a Ernesto Canto cuando ganó medalla de oro en caminata. Cuando creí que lo había logrado, me topo con un estúpido mocoso que abanica el piso con una señal de plástico que dice: “peligro, suelo mojado” (o algo así). Inmediatamente pienso… bueno no, primero dije dentro de mi una serie de maldiciones irrepetibles, después, entonces sí, pienso: “si este pendejo no me deja entrar, entonces el suelo no va a estar mojado, va a estar inundado”. Apuro al crío para que termine y me deje entrar. El ve mi desesperación y se apiada diciendo: “nomás cuidado porque el…” no termino de escuchar lo que dice porque para cuando termina la frase yo ya estoy descargando liquido en cantidades devastadoras, ni siquiera superadas por un caballo “mión” de esos que hay en La Marquesa. Mientras termino, recuerdo con tristeza que yo solía asistir a los toros y me tomaba por lo menos una cerveza por toro (seis por corrida) y no tenia necesidad de pararme al baño hasta que terminaba la corrida, incluso a veces, por la cantidad enorme de gente en los baños, sin mayor bronca me aguantaba a llegar hasta mi casa. Pero, “el tiempo pasa y nos vamos volviendo viejos” diría Pablito Milanes… y que le vamos a hacer, pronto necesitare pañal de adulto si es que no mido bien mis tiempos y mis líquidos.

Bueno, salgo de ahí y me topo al larguirucho chaval que me dio chanse de entrar y siento el generoso deseo de darle 200 pesos por el paro que me hizo, no me imagino el “oso” si mi vejiga hubiera explotado. Paso junto de él y obvio que no le doy ni un peso, es más, ni las gracias le doy… sip, soy medio ojete, ¡uy que novedad!.

Mis niñas, más hambrientas que ¡una pulga en peluca!, me esperan ya formadas y listas para ordenar. Yo miro y miro el menú que tienen colgado y no se me antoja nada. ¿Cuándo fue que perdí mi gusto por las hamburguesas?... recuerdo que me encantaban. ¿Será que el doctor me las prohibió?... chanse, pero eso no tiene que ver porque jamás le hago caso al doctor cuando me prohíbe algo. Pues sepa… pero tengo que ordenar algo y creo que será una de pollito (después de ver la muerte de seis toros como que no se me antojo la carne). Mientras llego con la nena que me va a tomar la orden, alcanzo a ver al fondo a un chavito que esta friendo las hamburguesas. Me pregunto si no es peligroso, si nunca le habrá saltado la grasa caliente a la cara, de pronto me doy cuenta que es más fácil que salte la grasa de su cara a la hamburguesa. Parece que es un requisito para trabajar ahí, el tener un caso clinico serio de ¡acne!. Creo que empiezo a recordar porque ya no me gustan tanto las hamburguesas de McDonalds. Finalmente llego con la señorita que me dice: “¿le tomo su orden?”… yo pido lo mío y mis niñas piden lo suyo, la más grande, la “Big Shit” o “Big Mac” o no me acuerdo como se llamaba, pero estaba grande, bien grande. Luego, la misma señorita me dice: “por seis pesos más le crezco su cintura”… ¡perdón!, me parece haber escuchado mal… y sí, efectivamente escuche mal. Ella me aclara, y mis niñas antes de que yo conteste dicen que sí, la mía la pido normalita, obvio.








Ya con nuestros sacrosantos alimentos nos sentamos a comer. Desde donde estoy, sigo teniendo en frente las cajas y las colas interminables de señoras nalgonas enfundadas en “pants” (de marca), cada una de ellas con sus niños mal educados que me recuerdan la película de los “Gremlins” y la posibilidad de que en otra vida yo haya sido el famoso Rey Herodes. Veo con gracia que en el menú se incluyen ensaladas frescas bajas en calorías, me parece tan ridículo que las vendan ahí, es como si en una cantina vendieran malteadas o jugos naturistas. Segundos después de esta interesante reflexión, volteo a ver a mi hija para preguntarle a que se habían subido en “La Feria”, pero la imagen que veo, inmediatamente me remonta a un reportaje que vi en Discovery Channel, en donde se veía como una anaconda devoraba entero y sin masticar a ¡un tapir!. Pues así mastica mi hija… o más bien, no mastica, al igual que la anaconda. Volteo a ver a su “amigui" del "cole” para ver si come igual… ¡pues sepa!, ella ya ha terminado con la hamburguesa y le entra a las papas. Estoy a punto de tomar un sobrecito de catsup de la charola de mi hija, pero prefiero pedírselo por miedo a que me muerda y pueda perder uno de mis deditos… debo de confiar en mi instinto de supervivencia.

Apenas comienzo a platicar con mi hija acerca de su experiencia en la Montaña Rusa, cuando me interrumpe para iniciar una negociación de carácter urgente y de suma importancia con su amiga. Le dice con voz sugestiva y seductora a su amiga: “¿como ves si pedimos otra hamburguesa y la compartimos, así nos queda hueco pal helado?”… la respuesta es más que obvia: “va”. Mi nena estira su mano sin decir una palabra y solo muestra un gesto que parece decir: “oraleee… caite”. Mientras se forman, me pongo a observar y me llama la atención con que gusto los niños piden su “cajita feliz”, veo que llegan a las mesas e inmediatamente sacan su juguete, claro que la hamburguesa y las papas les valen queso. Entonces pienso que quizás necesitaría yo una “cajita feliz” para volver a sentir la emoción de ir a McDonalds como antes. ¿Que tal que hubiera “cajita feliz” para adultos?... estaría padre sacar de pronto de esa cajita, una “pieza” de caucho flexible y de forma caprichosa acompañada de un lubricante hecho a base de agua, o quizás una serie de bolitas fluorescentes atadas por un cordón con un aniño en el otro extremo, o mejor un aparato para dar masaje en forma algo parecido a un pepino plateado y que además incluya las pilas, o una colección de profilácticos con texturas y sabores diferentes… yo creo que sería una buena idea. En cuanto ubique el buzón de las sugerencias, haré la mía.

Mientras pienso esto, mis niñas regresan con su hamburguesa (papas y refresco ¡grandes!) y cada una con un heladote al cual cariñosamente llaman “Sundae”, es helado suave de vainilla cubierto con hot fudge de chocolate y trozos de cacahuate. Intento probarlo, mi hija me pone una cara (en este caso geta) que me hace pensar seriamente en desheredarla. El helado, ¡muy bueno!… así que la mando a que me traiga uno y al ver mi cara de “nazi en campo de concentración”, no le queda más que acceder gustosa. Mientras degusto de mi “Sundae” (100% no light), recuerdo que cuando mi hija estaba pequeña, corría a los juegos de McDonalds a subirse y hacer nuevas amistades, ahora solo los ve con hueva mientras se entretiene con su celular. De pronto viene a mi mente, cuando en mi infancia o más bien “edad de la punzada” (como le decía mi abuela a la adolescencia), yo acudía a un sitio que estaba en el norte de la ciudad, más o menos por Lomas Verdes y que se llamaba “Eskatorama”. Era un lugar bien “piocha”, muy parecido a los juegos que hay ahora en cualquier restaurante que quiera competir con McDonalds, solo que ¡a lo bestia!. Había uno que tenia como redes de araña (ligas de caucho) de donde uno iba cayendo a diferentes niveles, otro se llamaba “Las Nubes” y otro “Las Olas”. Uno mas era un laberinto en total oscuridad, algo así como los “cuartos oscuros” que hay ahora (pero sin jotitos y sin sexo), aunque claro, era altamente recomendable asistir en compañía de tu novia, la cual seguramente en esos tiempos llevaba minifalda y calentadores en las piernas. Tardaría mucho en explicar cada juego, pero si hay vejetes como yo entre los que estén leyendo este mamotreto… seguramente sabrán de que hablo.

Ahora mi hija comienza a preguntarme la hora cada cinco minutos. No se si me confunde con Ireneo, aquel personaje de Borges en “Funes el Memorioso”, aquel que tenia la característica de saber siempre la hora, sin voltear siquiera al cielo y sin tener a la mano reloj alguno… pero no, yo conozco a mi hija y cuando empieza a preguntar la hora es porque quiere algo. Finalmente mis dos invitadas, ya comidas y con el letargo (hueva) que da la digestión, me suplican que ya nos vayamos a la casa. Accedo gustoso. A mi también me cuesta mucho llegar hasta el coche, pero finalmente lo logro y así, los tres, con las panzas distendidas nos marchamos de ese paraíso gourmet.

Estoy por llegar a casa de mi hija cuando voltea a verme con su cara de “te quiero mucho papito” y me dice: “pa, ¿podemos darle un aventón a Karen?”. A mi me dan ganas de darle el aventón pero hacia fuera y con el coche andando, pero no, la llevo gustoso a su casa porque no es tan lejos y me mentalizo pensando que el día esta por terminar y mis labores de padre también. Llegamos a su casa, se baja Karen y muy amable se despide de mi con su tonito de niña consentida que me choca, diciendo: “gracias por todo señor, estuvo todo bien chido”… yo pienso: “pues chido”. Mientras van hacia la casa de la niña, aprovecho para quitar el estúpido cd que me hicieron poner, un tal “Kudai” que jamás había escuchado. Busco uno de los míos y me topo con Steve Perry… esto si es “chido” como diría la gordita criatura. De pronto, ¡mocos! ahí vienen de regreso muertas de la risa… “pa, que crees, no hay nadie en casa de Karen y ella no trae llaves”. La invito a subir, conduzco rápido a casa de mi hija, las bajo, les doy un beso a las dos, me despido y le paso la bronca a la mamá de mi hija.

Ahora son las 8 de la noche. Ya estoy en mi casa tumbado en la cama, con esa satisfacción que da el ser un buen padre, pensando que mañana domingo tengo que lavar ropa, comprar alimentos, recuperar un libro, pagar el mantenimiento y tratar de componer yo solo la manguera de mi coche. Lo pienso y lo pienso, hasta que me convenzo que mañana, no me voy a rasurar, ni a bañar, ni a vestir siquiera, en pocas palabras ¡no voy a hacer nada!... por lo que todo puede esperar para otra mejor ocasión. Ni modo, es mi condición humana… ¿lo recuerdan?.


Otro día con mas calmita… nos leemos.