sábado, 19 de mayo de 2018

De regreso al chaca chaca público





La última vez que estuve en una lavandería de autoservicio fue cuando yo tenía 8 años y vivía en Chihuahua, o sea hace chingomil años. Allá, en el bonito invierno congelante, la ropa nomás no se secaba si uno la tendía a la intemperie así que lo que se acostumbraba era llevarla a una lavandería, lavandería que estaba junto a una tienda de autoservicio llamada Futurama, justo en la glorieta de Pancho Villa. Bueno pues desde entonces no volví a pisar una lavandería hasta ahora que se enfermó la eficiente Sra. Whirlpool. Me di a la tarea de investigar si aun existían esas lavanderías y cuál sería mi sorpresa que sí. Vi una por donde vive mi hija y allí me dirigí con harto miedo y pena como buen primerizo que soy en el arte de lavar en público.

Llegué al lugar con mis dos bolsotas de calzones, calcetines, playeras y pants, solo con eso para probar. Mi primera impresión fue de asombro al ver cómo se ha modernizado la cosa. El contacto inicial fue con la encargada quien me preguntó si era mi primera vez, yo creo que se me notaba a leguas en mi cara de what. Esta encantadora encargada, harto guapetona por cierto, me dio la bienvenida y en seguida un curso intensivo para primerizos. Primero me dijo que tenía que comprar una tarjeta con “chip”… ¡ay wey!, qué modernos, me dije. Me preguntó algunas cosas dizque para su base de datos, tipo mi nombre, dirección, teléfono y hasta e-mail. Luego me pidió un varo para abonarle a mi tarjeta. Listo.

Van a decir que soy un indio bajado del cerro a tamborazos pero la verdad para mí las máquinas se veían harto complicadas de manejar, muy para milenials o doñitas con un posgrados en desmanchado de cuellos y puños. Yo recordé lo sencillas que eran antes las lavadoras, como la chaca chaca de rodillos en forma de tina que tenía mi abuela y en la cual por cierto me agarré una mano cuando era chiquito por andar de tentón queriendo exprimir un suéter, pero esa es otra historia.





La empleada casi me tomó de la mano y me llevo hasta una lavadora para explicarme paso a paso cómo cargarla, cómo ponerle el detergente, el suavizante, el cloro, en resumen me dijo cómo carajos se echaba a andar. Luego, una vez que comenzó a trabajar, me dijo que había café y Wi-Fi gratis por si ocupaba. Las señoras que estaban sentadas esperando a que se terminara de lavar su ropa me veían con curiosidad, como con ganas de aplicarme un buen bullying por naco e ignorante. La pantalla de la lavadora me dijo que tardaría 31 minutos así que me aplasté a ver a través de la ventanilla de la lavadora cómo mis calzones y calcetines se divertían dando vueltas como en un simpático ballet acuático.

El lugar estaba muy bien equipado, aparte del café gratis tenían un buen de golosinas y refrescos. Además vendían todo lo necesario para lavar: jabón, suavizante, cloro, desinfectante, etc. Una de las empleadas se fue a sentar conmigo y se puso a platicar, fue muy interesante porque me dijo que ella había nacido en Chicago y que allá eso de las lavanderías era muy común. Luego procedió a criticar la mala educación de los mexicanos en el local, cosa con la que no pude más que estar de acuerdo, ya ven que a mí me encanta hacer “observaciones” a donde quiera que voy.

Cumpliditos los 31 minutos un pitido me indicó que mi ropa ya estaba lista. Mi mentora en el arte del lavado procedió a llevarme hasta las secadoras e igual que hizo con la lavadora me explicó como carajos se echaba a andar. Presto metí mi ropa y luego mi tarjeta con chip para que comenzara a trabajar. Ahora la máquina me dijo que tenía 13 minutos para perder el tiempo en lo que ella hacía el trabajo del astro rey, o sea secar mi ropa. Regresé a mi lugar y me puse a jugar con mi celular sin perder de vista a la cajera a la cual me pienso ligar, digo a ver si me da un buen descuento para mis futuras visitas.

A los 13 minutos de nuevo un pitido me indicó que mi ropa ya estaba lista. Tomé uno de los simpáticos carritos y me dirigí a unas mesas en donde yo había visto que las señoras doblaban la ropa. Eso de doblar calzones en público puede “chiviar” hasta al más seguro, pero mi modo si lo sabe Dios que lo sepa el mundo. Así que tomé mis calzones Trueno modelo Alfredo Adame y procedí a doblarlos con precisión milimétrica. Luego pase lista a mis calcetines para ver si no dejaba uno olvidado ya que tiro por viaje los pierdo aun en mi casa. Por último doblé mis camisetas y mis pants, oséase mi ropa de hacer la meme.

Cuando terminé guardé todo en las bolsas y luego las fui a meter a la cajuela de mi fiel corcel. Por último pasé a despedirme de mis dos nuevas amigas a las que les prometí regresar pronto con una buena carga de ropa harto percudida y sucia. La verdad es que me gustó mucho la experiencia, hasta me están dando ganas de ya no componer mi lavadora y en lugar de eso volverme cliente VIP de AquaMatic. Lavar en el cuarto de servicio de mi Principado no es tan divertido como este lugar, además aquí me dan café gratis y atención “personalizada”. Incluso hasta se aprendieron mi nombre, solo faltó que nos despidiéramos de besito… bueno eso será para la próxima.


Otro día con más calmita… nos leemos.

jueves, 17 de mayo de 2018

La Homofobia según Said





El no ser homofóbico no quiere decir que nos tienen que caer bien todos los homosexuales, así como tampoco nos caen bien todos los heterosexuales. Los homosexuales y los heterosexuales, ambos, son seres humanos iguales solo que con una preferencia sexual distinta, luego entonces, como cualquier ser humano, ellos son susceptibles de ser unos reverendos canijos, pero el hecho de que algunos lo sean no quiere decir que todos lo son (igual que los heterosexuales).

La persona que no es homofóbica TIENE DERECHO a no congeniar con algunos gays, incluso a rechazarlos, tal y como lo hace con los heterosexuales, pero ese rechazo no debe tener que ver en absoluto con su preferencia sexual sino más bien con su manera de conducirse por la vida. Ahora bien, cuando el rechazo hacia un homosexual viene únicamente por el solo hecho de que esa persona tiene preferencia sexual por su mismo género entonces sí debemos de entender que estamos mal y que debemos de trabajar en nuestra manera de pensar para ser más tolerantes.

Por otro lado, el respeto y la tolerancia se tiene que dar en los dos sentidos, tanto de la gente heterosexual hacia la comunidad homosexual como de la comunidad homosexual hacia la heterosexual. Me ha tocado ver “espectáculos” en lugares públicos que nadie aprobaría en una pareja heterosexual (verdaderos fajes cuasi coitales) pero que por tratarse de una pareja homosexual y por temor a ser tachados de homofóbicos, nadie hace ni les dice nada. Me dirán muchos que las expresiones de amor por más intensas que sean son algo natural, cosa con la que estoy de acuerdo, pero también es natural el “hacer del cuerpo” y sin embargo nadie lo hace en medio de la calle y frente a todos, y es que para eso existe un lugar más apropiado con la privacidad necesaria, y lo mismo debería de ser para esas intensas expresiones de amor. Yo no tengo problema en que se tomen de la mano, se abracen, incluso en que se besen, como no lo tengo en caso de las parejas heterosexuales, pero creo que hay un límite, tanto para parejas homosexuales como heterosexuales, el limite (aunque subjetivo) lo marca el sentido común, el bueno gusto y, lo queramos o no, las normas sociales, porque después de todo vivimos y somos parte de una sociedad.

Seamos tolerantes pues y respetemos las decisiones personales en la vida de los demás, olvidémonos de las preferencias sexuales y fijémonos más en la calidad humana de los demás, y sobre todo en la nuestra, que es lo que realmente importa. Repito, sí tenemos derecho a rechazar y a no estar de acuerdo con alguna persona homosexual, pero no por su preferencia sino por su calidad como ser humano, igual que lo hacemos con el resto de las personas.

El amor es la expresión más cercana a lo divino y no debe de conocer de géneros ni de preferencias. DIGAN NO A LA HOMOFOBIA.


Otro día con más calmita… nos leemos.

(Esto es solo un punto de vista, el mío, pero siempre el más importante será el de ustedes mis queridos amigos)

lunes, 23 de abril de 2018

La cita con mi mentor





Tendría yo unos 11 años cuando descubrí al maestro. Yo, como todo niño de aquel entonces, pasaba la mayor parte del tiempo viendo televisión. Yo me crié, me eduqué y me forjé como lo que soy (un chango payaso) con el inigualable sentido del humor de dos grandes de la televisión, don Francisco Fuentes “Madaleno” y Danielito Pérez Arcaráz. Sin embargo, déjenme decirles que ya desde entonces no todo era chacota y vacile en mi prepuberta vida, porque aparte de ver todos los días “El Club del Hogar” y mis caricaturas del Canal 5 presentadas por Tío Gamboín y Rogelio Moreno también ya comenzaban a llamarme la atención programas más serios, más para adultos pues. Por aquellos años veía con gran interés los “Cincomentarios” de Agustín Barrios Gómez, el noticiero “24 Horas” con el maestro Jacobo Zabludovsky y los programas intelectuales de Jorge Saldaña, en especial “Sopa de Letras” y “Anatomías”. Y así, brincando entre programas más para adultos, un buen día me topé con él. Un señor muy particular, con una melena alborotada, una capa negra que a mí me remitía al Drácula de Germán Robles y un bastón muy elegante que solo usaba como ornamento, como accesorio. Así, con ese particular look, paseaba por las calles de ciudades como Guanajuato hablando de Gustavo Adolfo Bécquer o recitando de memoria a Lorca, López Velarde o algún otro poeta ruso desconocido. Su personalidad casi demencial pero con un aire de genialidad me cautivaron de inmediato. A los 11 años mi admiración por él comenzó a crecer día a día, mientras más lo escuchaba más me seducía.

En aquel entonces, y confieso que aun hoy, yo no era un gran lector, sin embargo sí puedo presumir que ya era un gran “escuchador”, cosa que orgullosamente sigo siendo hasta la fecha. Disfrutaba mucho su programa del cual tristemente he olvidado su nombre. Disfrutaba las entrevistas que le hacían en las que frecuentemente naufragaba en un mar de ideas, anécdotas y recuerdos. Pero sobre todo disfrutaba los programas especiales en donde charlaba con otros colegas escritores y poetas. Y fue ahí, luego de verlo en una mesa interactuando con otros grandes personajes de la cultura, que descubrí gracias a él a mi autor favorito, el GRAN maestro Jorge Luis Borges. Uno me llevó al otro, y luego Borges me llevó a otros y así fue como logré con ese efecto dominó conocer la buena literatura y sus autores.

Seguí creciendo y seguí conociéndolo. Descubrí con el tiempo que teníamos dos pasiones comunes: el ajedrez (su mayor pasión) y el tenis, que junto con el ping pong le chiflaban. Apareció un nuevo programa, ahora de radio, en el que interactuaba con una mujer harto irreverente pero también harto encantadora, Tere Vale. Ella estaba encargada, supongo, de sacar al maestro de sus casillas, de hacerlo rabiar, de confrontarlo hasta la desesperación, y esa fórmula resultaba divertidísima y al mismo tiempo cumplía con una función didáctica y alfabetizadora de las mentes cutres y exiguas como la mía.

En fin, ya les hablé mucho de él y todavía no he dicho su nombre aunque creo que no es necesario, seguramente ya se dieron cuenta que mi mentor del cual les hablaba, mi mentor no presencial, es nada más y nada menos que el maestro Juan José Arreola. Como les dije el otro día, a él le debo mi interés y mi avidez por conocer, por aprender y por estar permanentemente maravillado de ese espectáculo que es la inteligencia.

Les había dicho que tenía una cita con él el domingo, cita que cumplí puntualmente. Desgraciadamente el maestro dejó de ser visible hace ya 17 años pero eso a mí nunca me ha importado, yo trato con muchos seres invisibles todo el tiempo y me va bien. Este año es muy especial porque los que lo quisimos y lo admiramos estamos celebrando el centenario de su natalicio. Con este pretexto a lo largo del año se llevaran a cabo una serie de eventos y actividades con los que se busca honrar su memoria y toda su labor como escritor y también divulgador cultural, este fue el caso. El encuentro se dio en La Casa del Lago del Bosque de Chapultepec que actualmente  lleva su nombre. Arreola fue director de la Casa del Lago y fue él quien la rescató del olvido y el abandono en el que la tenía la UNAM. El llevó el ajedrez a ese espacio y hoy no se entiende la Casa del Lago sin toda esa atmosfera que crean los jugadores de ajedrez que se reúnen ahí para realizar partidas memorables.

Pues bien, para recordar al maestro Arreola la Casa del Lago realizó el domingo pasado una serie de actividades: la mesa redonda El Taller Literario de Arreola; la conferencia Arreola y el Ajedrez, con el gran poeta mexicano Homero Aridjis; la exposición Inventario, Breve Taxonomía Anecdótica de Juan José Arreola; y por último unas partidas simultaneas con la mejor ajedrecista de Latinoamérica, la maestra Lisandra Ordaz. Yo asistí a la que impartió el gran Homero Aridjis porque él es otro escritor que admiro y respeto además de ser un gran charlista. Por supuesto que aproveché para saludarlo e intercambiar unas cuantas palabras referentes al maestro Arreola. Ahí mismo conocí a Orso Arreola, el hijo del maestro con el cual también intercambié algunas palabras además de que aproveché para agradecerle por la manera en que influyó su padre en mí. Me sentí muy emocionado de hablar con Arreola, porque aunque no era el padre sino el hijo, para efecto era lo mismo, un conducto para expresarle mi gratitud al maestro Arreola.

Una cosa siempre lleva a la otra, como les dije, y esto lo platiqué en una ocasión con Tere Vale y Nicolás Alvarado (su hijo). Le decía yo a Tere Vale que mucho en parte gracias a ella fue que terminé de conocer al maestro Arreola y de acercarme al mundo de las letras y la cultura, y que gracias a su hijo, Nicolás Alvarado, mi hija Friducha también se acercó a las letras y la cultura. Muy curioso, cuando platicábamos mi hija y yo de que Tere Vale fue la que me guió indirectamente a la cultura así como con ella lo había hecho Nicolás Alvarado no sabíamos ni teníamos idea que Tere y Nicolás eran madre e hijo, fue hasta después que nos enteramos. Esto les dio mucho gusto a Tere y Nicolás cuando se los conté. Ya ven, una cosa siempre lleva a la otra.

Fue un gran día para mí porque pude honrar la memoria de Juan José Arreola, estrechar la mano del gran Homero Aridjis, conocer al hijo del maestro y ya de paso perder olímpicamente una buena partida de ajedrez. Sin más me retiré del lugar con una gran sonrisa en el rostro y un cariñito del maestro en el corazón. Decía el maestro que él no pensaba para hablar, que él hablaba para pensar… y yo por mi parte diré que no pienso para escribir, yo intento escribir para pensar, para pensar en todas esas cosas padres que tanto me chiflan… como el maestro Juan José Arreola.


Juan José Arreola con Jorge Luis Borges, gracias a estas entrevistas ahora
conozco y respeto a ambos.

El maestro Homero Aridjis impartiendo la conferencia "Arreola y
el Ajedrez".

Orso Arreola presente en las conferencias.

El maestro Aridjis descubre en una foto a Pita Amor y a él mismo. Él se
encuentra al centro de la foto con la mano sobre su boca.

Gastón Melo y el maestro Arreola en una de las lecturas de poesía que se
hacían en la Casa del Lago (1959-1961).

Homero Aridjis con su maestro y amigo Juan José Arreola.

El ajedrez presente siempre en la Casa del Lago.


Otro día con más calmita... nos leemos. 

sábado, 7 de abril de 2018

"Ready Players One" o por qué mi hija se va a arrepentir de no haber ido conmigo al cine





Esta, esta película en especial, es la película que mi hija debió haber visto conmigo. Y es que “Ready Players One” es una película aparentemente dirigida a los 'milenials' dado el tema y el evidente espectáculo visual, pero que realmente los que terminan disfrutándola más son los adultos contemporáneos en avanzado estado de putrefacción, como es mi caso. La razón de ello es que la película está llena de “guiños” nostálgicos, a veces sutiles y a veces descarados, así como de muchas referencias que ya forman parte de la cultura pop de nuestros días. Y digo que mi “vástaga” debió compartir conmigo esta maravilla de película porque, modestia aparte, yo soy el autor intelectual y material de mucha de esa cultura pop que ella posee. Me imagino que debe de ser sumamente frustrante descubrir en soledad todas esas referencias visuales y musicales porque lo maravilloso de todo esto es poder compartirlas con la compañía en cuestión con una rápida mirada o un simple apretón de manos.

La película habla, dicho esto en pocas palabras, de un mundo futurista en el cual ya todo valió queso, todo se fastidió, por ello la gente prefiere evadir su realidad viviendo en un mundo virtual en el que puede tener lo que quiera o, mejor aún, ser lo que quiera. Halliday, el inventor de ese mundo virtual llamado OASIS, al morir reta a todos los usuarios a buscar un “huevo de pascua”, es decir un retejugoso premio. Wade, el protagonista de la película, se pone las pilas y está decidido a ser él quien consiga las tres llaves que le harán ganar el premio final, el “Easter Egg”. En el camino se va a topar con una morrita de no malos bigotes que le moverá el tapete y le pondrá el toque romántico a la película.

Steven Spielberg aprovecha muy bien el hecho de que se trata de un mundo virtual en el cual todo puede pasar para hacer de esta cinta todo un espectáculo visual. Para ello se vale, obviamente, de toda la tecnología que el muy robusto presupuesto le pudo comprar. El impacto visual que esta película causó en mí de inmediato me remontó a una película de 1982 llamada “TRON” que, guardando las debidas distancias, en su momento también sorprendió al respetable con sus alucinantes efectos especiales referentes también a un mundo digital.

La música es una delicia, no porque alcance niveles magistrales por su composición o ejecución sino porque lleva al espectador, sobre todo al nostálgico, a dar una vuelta auditiva a la otrora maravillosa década de los ochentas. En la banda sonora de esta película lo mismo podemos escuchar a Van Halen que a Depeche Mode, Twister Sister, A-Ha, Prince, Blondie, Tears For Fears o incluso a los Bee Gees, los Temptations o la gran Joan Jett, solo por mencionar algunos. De nuevo, insisto, mi hija debió haber ido a disfrutar esto conmigo ya que si ella escucha y ama esta música en lugar del gustado reguetón se lo debe a este su charro negro, pero allá ella y que con su pan se lo coma (just kidding).

La pareja principal son dos actores jóvenes de nombre Tye Sheridan y Olivia Cooke, el primero apareció en “X-Men: Apocalypse” y la segunda en un bodrio llamado “Ouija”. La verdad es que el tema y la película en sí no requieren de grandes actores así que este par de pubertos creo que cumplieron pero del Oscar ni hablar, no obtendrán ni el TVyNovelas Award por este trabajo. Quizás el actor de mayor peso y nivel que aparece en la cinta es Mark Rylance quien ganó un Oscar en 2015 con otra película de Spielberg llamada “Bridge of Spies” (Puente de Espias).

La película no es una obra de arte, tampoco es la mejor de Spielberg, pero vale la pena verla y yo la recomiendo ampliamente, sobre todo si ustedes gentiles amigos son los felices poseedores de una vasta cultura pop y padecen además de esa incurable pero deliciosa enfermedad llamada nostalgia. No lo olviden, háganse acompañar de la persona indicada para que la disfruten doblemente.







Otro día con más calmita… nos leemos.

sábado, 31 de marzo de 2018

El Sábado de Gloria de acuerdo a Said





Es muy importante crear conciencia en los niños acerca del cuidado que debemos tener con el agua no desperdiciándola, sin embargo es todavía más importante que los niños vivan felices esa bonita etapa de su vida que jamás regresa. 

Así que el consejo de hoy de tío Said para los críos es que festejen el Sábado de Gloria mojándose y desperdiciando toda el agua que quieran sin importar lo que digan los adultos "responsables" que estén a su lado. Total, un día más un día menos de ahorro de agua no hará la diferencia en la bella comarca de Iztapalapa y demás zonas de estas tierras tenochcas que carecen del vital líquido. Diviértanse y cualquier cosa me echan la bronca a mí. 

Tip: Niños, si sienten cargo de conciencia por el agua desperdiciada compénsenlo no bañándose el domingo o de ser necesario toda la próxima semana... Y ya, santo remedio. 😉


Otro día con más calmita... nos leemos. 

lunes, 19 de marzo de 2018

Yo acá, bien original





Esos que en todo buscan la originalidad para distinguirse del común de las personas, para evitar ser etiquetados, para alejarse de cualquier estereotipo existente, no se dan cuenta que con esa actitud y estilo de vida de inmediato encajan en un grupo muy común de personas, los llamados “hechos a mano”. Esos eternos buscadores de la individualidad debían de saber que todos somos en esencia seres individuales, independientemente de cómo vistamos, de la música que escuchemos, o de la forma en la que transitemos por la vida. Confieso que ese tipo de gente a mí en lo particular me resultan harto chocantitos, simplemente por el hecho de creerse “especiales”.

Seamos pues lo que somos sin importarnos las etiquetas que otros “seres iluminados” nos pongan, seamos felices todos aceptándonos como lo que somos, piezas únicas irrepetibles de la humanidad… incluso esos mamilas dizque originales. Te lo digo Juana para que me entiendas Chana.


Otro día con más calmita… nos leemos.


sábado, 17 de marzo de 2018

ESTUDIOS CHURUBUSCO: "La Fabrica de Cine"





Me chifla el cine, todo el cine, bueno no todo, el buen cine, solo el buen cine, sin importar si es nacional o extranjero. Así que ahora que me enteré que había esta exposición presto corrí a visitarla.

La exposición está dentro de los legendarios Estudios Churubusco y se llama “La Fábrica de Cine”. Puedo decir perfectamente cuándo fue la última vez que estuve por allá. Recuerdo que nos colamos a los estudios porque Lupe "La Tepo", una adorada compañerita de la secundaria, andaba saliendo con el “poli” de la entrada. Este celoso guardián del orden para congraciarse con mi amigui nos hizo el paro y nos dejó entrar sin bronca a conocerlos.

Era el año de 1984, los estudios no se parecían en nada a lo que son ahora. Antes no existía el Centro Nacional de las Artes (CNA) y aun existía el icónico, al menos para mí, cine Pedro Armendáriz. Paseamos a lo largo y ancho de los estudios, por eso que llaman el back lot. Recuerdo que ahí había un pueblo vaquero donde seguramente se filmaron unos verdaderos churrotes, y lo digo no por despreciar a nuestro cine nacional sino porque a mí en lo particular ningún western me gusta.

En una área de los estudios estaban los animales de los hermanos Gurza. Este par de hombres se encargaban de abastecer de animales a producciones de cine y televisión. Recuerdo haber visto un tigre, un puma y un simpático chimpancé cuyo nombre artístico era “Chucho Chucho”. Cuando andábamos de metiches por el espacio en donde se encontraban los animales nos salieron dos fieras que casi nos comen, no, no eran ni tigres ni leones ni pumas, eran dos trinches perrotes con cara de sicarios que nos sacaron tremendo susto. No quiero ni imaginar qué hubiera pasado si en lugar de esos perros nos salen los tres tristes tigres tragando trigo en un trigal.

Al final del back lot, ya casi junto al cine Pedro Armendáriz, había una construcción como en ruinas que un día reconocí en una película del Santo en donde luchaba contra un monstruo de otro planeta. El monstruo no era más que una lona pintarrajeada con varias personas abajo que la hacía avanzar y moverse como si fuera una especie de agua mala de playa Caleta.

Ahora, con respecto a la fecha les diré que no es que yo tenga una mente privilegiada, niguas, lo que pasa es que en uno de los foros se estaba filmando en ese tiempo una película extranjera de nombre “Dune” (Dunas) en la que por cierto trabajaba mi ídolo Sting. Podía presumirles que comadrié por un buen rato con el vocalista de The Police pero nel, no tuve tanta suerte, no lo vi.


Los Estudios Churubusco ya tienen sus añitos, iren si no. 

Sin casi nada a su alrededor los Estudios Churubusco emergían a un costado
de la calzada de Tlalpan y el Rio Churubusco.

La Cineteca Nacional se encontraba a un costado de los estudios, claro
antes de tristemente achicharrarse.

El pueblito vaquero en el back-lot.


En fin, regresando a la exposición "La Fábrica de Cine" les diré que está muy padre. Es una tristeza que sea tan pequeña pero como dicen “de lo bueno poco”. Al comienzo, antes de entrar a la sala en donde se encuentra la exposición, encontramos dos vehículos harto famosos: uno es el Galaxie en donde se parte su mandarina en gajos Gael García en la película “Amores Perros” de González Iñárritu; y el otro es una de las motocicletas que aparecieron en la película “A.T.M.: ¡A toda máquina!” de Pedrito Infante. También se encuentran expuestos una serie de aparatos propios de la industria tipo proyectores, todos del año del caldo, de cuando todavía había “cácaros” en los cines.

Ya adentro encontramos un “cronograma” (no sé si se dice así pero suena muy mamalón) en donde se transita por las películas más importantes año tras año y hasta la fecha. Aparte de las imágenes de las películas que son mencionadas se encuentras objetos muy interesantes: sillas de directores, una en particular de Emilio “El Indio” Fernández, cámaras de cine, reflectores, micrófonos, moviolas, en fin todo lo necesario para hacer un bonito clásico nacional.

También encontramos expuestos algunos premios otorgados a actores o gente de la industria cinematográfica, destacando tres premios Ariel: dos para el gran Pedro Armendáriz por su trabajo en las películas “La Perla” y “El Rebozo de Soledad”, y uno más para su hijo Pedro Armendáriz Jr. por su trabajo en “La Ley de Herodes”.

Un objeto harto interesante es el artefacto tipo escarabajo dorado que aparece en la película “Cronos” (1993) del director de moda Guillermo del Toro. También están la Constitución y una pistola que aparecen en la cinta “La Ley de Herodes”, objetos icónicos que nos recuerdan el trabajo del actor chairo por excelencia, el pachequísimo pero buen actor Damián Alcázar.

También se expone vestuario bien interesante como: el uniforme que uso Pedrito Infante en la película “A.T.M.: ¡A toda máquina!”, un traje de charro del gran Pedro Armendáriz, el vestido rojo que uso María Rojo en una de mis películas favoritas “Danzón”, y hasta un tacuche con todo y máscara del Santo.


Galaxie usado en la película "Amores Perros" de González Iñárritu.

De ahí adentro sacan a Gael García casi hecho caca luego de chocar.

Un perro tullido del trancazo. Antes de que empiecen a chillar
los defensores de animales les digo que es de a mentis.

♫♪ Parece que va a llover, el cielo se está nublando, parece que va a llover,
¡ay mamá me estoy mojando! ♫♪ 

Diferentes cámaras de cine.

Tres Arieles y una Diosa de Plata.

Constitución y pistola usada en "La Ley de Herodes".

De la película "Cronos" (1993) de Guillermo del Toro.

Traje de motociclista usado por Pedro Infante en
la película "A toda máquina".

Allí adentro estuvo el cuerpecito de Maria Rojo
en la película "Danzon"

Traje y máscara original de El Santo.

Una moviola de 35mm que se usaba para
editar las películas.


En fin, les recomiendo mucho que vayan, es de cachucha (no cobran) y es muy fácil de llegar. Pueden dejar su coche en el estacionamiento de la CNA y caminar desde allí o bien caerle en metro bajándose en la estación General Anaya. Está abierta de martes a domingo de 10 a 18 hrs.

El cine nacional también tiene sus joyitas, no hay que ser malinchistas, además no todo lo que se hace en Hollywood vale la pena. No serán los Universal Studios pero nuestros Estudios Churubuscos son muy dignos y contribuyeron a crear la famosa época de oro del cine mexicano.


Otro día con más calmita… nos leemos.