sábado, 18 de octubre de 2014

El Movimiento del IPN comienza a deslavarse



TODOS SOMOS POLITECNICO… no eh, yo no, yo ya no. Yo apoyé a los estudiantes que querían estudiar, que querían ser mejores profesionistas, que tenían una serie de demandas legítimas y harto plausibles, hoy ya no, hoy ya no apoyo a los estudiantes huevones, sorry.

Afortunadamente no todos los estudiantes del Politécnico son huevones, hay muchos que quieren estudiar, pero como siempre ocurre en estos casos, los radicales e intransigentes siempre ganan sobre aquellos cuyo único interés es estudiar y prepararse para el futuro.

A mí me toco vivir como estudiante la huelga de la UNAM de 1987. Recuerdo que mi facultad, la Facultad de Contaduría y Administración, no quería participar, al menos la mayoría de los que estudiábamos ahí no estábamos de acuerdo con la huelga. Lo mismo ocurría en muchas facultades, pero por miedo y amenazas tuvimos que parar actividades. La Facultad de Filosofía y Letras, la Facultad de Ciencias y la Facultad de Ciencias Políticas, eran las que estaban más a favor de la huelga y el movimiento. Los principales líderes del movimiento pertenecían a estas facultades: Imanol Ordorika (Facultad de Ciencias), Carlos Imaz (Facultad de Ciencias Políticas) y Antonio Santos (Facultad de Filosofía y Letras). Y como es lógico, con el tiempo, estos tipos consiguieron muy buenos “huesos” en el Gobierno, unos se unieron al Gobierno Federal y otros al PRD.

Nosotros, los que si queríamos estudiar, los que no estábamos de acuerdo con la huelga, hacíamos hasta lo imposible por tomar clases. Repito que no era fácil, había amenazas a los estudiantes y a los maestros que no se unieran a la huelga, sin embargo nos las ingeniábamos para tomar clases. Conseguimos que la escuela La Salle nos prestara un salón para tomar clases, incluso hubo una ocasión en que la clase la tomamos dentro de una iglesia de la colonia San José Insurgentes. Las tareas, los trabajos y las citas eran por medio de llamadas telefónicas, cosa que era complicado ya que muchos compañeros no tenían teléfono en su casa. Como quiera nos las arreglábamos y gracias a eso no nos retrasamos en nuestros estudios. La huelga un buen día terminó, nosotros regresamos a clases, los líderes de la huelga consiguieron su “hueso” y la imagen de los estudiantes de la UNAM quedó por los suelos. En los avisos de ocasión que aparecían en los periódicos se podía leer “UNAM absténganse” o simplemente “No UNAM”.

Hace unos días descubrí, cosa que me dio mucho gusto, que muchos estudiantes del Politécnico siguen tomando clases, claro, igual que lo hacíamos en mi facultad, a escondidas. Lo bueno, lo genial, es que en estos días gracias a la tecnología existente, es mucho más fácil hacerlo. Me decía un muchacho que sus maestros y sus compañeros siguen en contacto gracias a las redes sociales. Las tareas y los trabajos van y vienen por e-mail, incluso hay maestros que han pensado en dar la clase grabada usando video y audio (youtube o facebook). Este muchacho y sus compañeros  ya no están de acuerdo con el paro, ya quieren volver a clases, están muy apurados porque no se quieren retrasar, no quieren perder el semestre, quieren aprender, sobre todo eso, aprender. Yo veo que es cuestión de poco tiempo para que comience a salir a la luz la evidente división del estudiantado, los que ya quieren clases y los que hacen hasta la imposible por no regresar argumentando lo inargumentable (si me permiten la palabra).

Es una pena, los muchachos no se dan cuenta que el paro de labores solo les afecta a ellos. Es muy diferente cuando el paro o la huelga se llevan a cabo en una empresa, ahí se perjudica a los dueños, por lo que el paro y la huelga si funcionan como medios de presión. Por otro lado, el apoyo que la sociedad les mostró en un principio, poco a poco se va a ir deslavando con el pasar del tiempo y llegará el momento en que se queden solos en su movimiento, solo hay que revisar la historia para darse cuenta de esto. 

Tengo fe en que cada vez sean más los politécnicos que quieran regresar a clases para que así el paro ya sea insostenible. Ya ganaron, ya consiguieron lo que querían, creo que, como en todo en esta vida, hay que saber retirarse cuando uno va ganando para no perder todo... por nada.


Otro día con más calmita… nos leemos.


jueves, 16 de octubre de 2014

"La Dictadura Perfecta" (2014)



Luis Estrada se las da de ser un director que cuestiona al sistema, un director contestatario, un director crítico y con una amplia conciencia social, un director aguerrido y revolucionario… naaa, para mí es un director mediocre que ha tenido éxito solo gracias a que se ha rodeado de buenos y carismáticos actores, punto.

Para los que no lo ubiquen les diré que Luis Estrada dirigió en 1999 “La Ley de Herodes” y en 2010 “El Infierno”, películas que indiscutiblemente tuvieron éxito, si entendemos por éxito la entrada de dinero en taquilla. Pero yo me pregunto, ¿El éxito de estas películas fue producto de un gran trabajo de dirección o más bien de la participación del buen actor Damián Alcázar y del carismático Joaquín Cosío? Yo creo que es lo segundo.

Hoy se estrena su nueva película “LA DICTADURA PERFECTA”, película que de entrada me da harta wueva ver, seguro es más de lo mismo (Estrada es un director que se repite y se repite, y no sale de su zona de confort). Para variar Luis Estrada vuelve a convocar a Damián Alcázar que ya estuvo con él en “La Ley de Herodes”, “Un Mundo Maravilloso” y “El Infierno”; y también repite a Joaquín Cosío con quien trabajó en “El Infierno”. El tema, el mismo, pegarle al gobierno, cosa que no está mal siempre y cuando no se haga desde un punto de vista panfletario, barato y tramposo, de lo contrario, repito, a mí ya me da mucha flojera eso.

Luis Estrada en esta ocasión no ha podido encontrar un “villano” que intente bloquear su película, cosa que seguramente pedía a gritos ya que no hay mejor publicidad que esa. Ni el Gobierno ni Televisa (los villanos favoritos de este país), han intentado siquiera bloquear su proyecto, por el contrario, Estrada ha recibido diferentes apoyos de ellos.

Esta película, “La Dictadura Perfecta”, quitando a Damián y a Joaquín, lleva a puros actores chafas, la mayoría de ellos salidos de las telenovelas de Televisa, la televisora que por cierto él y su público tanto critican, ejemplo: Alfonso Herrera (egresado del “talentoso” grupo juvenil RBD y de la churronovela Clase 406), Osvaldo Benavides (el famoso “Nandito” de María la del Barrio), Sergio Mayer (primer actor de telenovelas y pilar de esa “gran” banda llamada Garibaldi), Saúl Lisazo (actor de novelas y el de “la prueba del añejo”), Arath de la Torre (el Pancho López de la peladísima novela Una Familia con Suerte), Itatí Cantoral (mala actriz de telenovela y con las sangre igual de pesada que su difunto padre)… o sea, el reparto está como para mearlo (si me permiten esta licencia poética). 

En fin, no puedo decirles si la película es buena o mala porque no la he visto, y como dijo Don Teofilito: “ni la veré”; ahí ustedes si quieren gastar su dinero en este tipo de películas engañabobos. Recuerden que a las películas mexicanas hay que verlas y apoyarlas por buenas, no por mexicanas.



El director Luis Estrada.

Damián Alcázar y Alfonso Herrera.

"La Dictadura Perfecta", más de lo mismo, ya chole.


Pronóstico: La gente va a acudir a borbotones a ver esta película, seguramente será un éxito en taquilla, de eso no tengo duda, es el tipo de cine que le gusta al mexicano promedio… ni modo.


Otro día con más calmita... nos leemos.

martes, 30 de septiembre de 2014

La monserga del Suicidio




El otro día estaba pensando en el suicidio, pero no, no se apuren, no es que su mirrey de cabecera quiera terminar con su existencia (Eusebio Gayosso, siento desilusionarte); estaba pensando en el suicidio, pero en lo difícil y molesto que es el terminar voluntariamente con una vida.

Siempre he pensado que los suicidas son harto desconsiderados y egoístas, pero quizás no es su culpa. Y cuando digo desconsiderados y egoístas lo digo porque cuando deciden quitarse la vida nunca piensan en los demás, en las incomodidades y en los desagradables traumas que les pueden causar a los que deciden quedarse a aguantar vara en este mundo. Piensen…

Cuando un suicida decide tirarse a las vías del Metro este nunca se detiene a pensar en el trinche trauma que le va a causar al operador del tren y a los cientos o miles de testigos que presenciarán el desagradable acto, sin contar, claro, con el retraso que les causará a muchos usuarios cuando se tenga que suspender el servicio para recolectar los restos del destripado individuo.

El tirarse de un edificio tampoco está padre. Una de las cosas que más me chocan en esta vida es que un pájaro cague mi coche recién lavado, el simple hecho que le caiga caca de pájaro a mi coche recién enceradito me pone de muy mal humor… ahora ¿se imaginan como me podría si en lugar de caca le cae un cristiano? Digo, no se vale, neta. Pero bueno, eso en el mejor de los casos, porque si en lugar de caer sobre un coche el clavadista de la quebrada cae sobre un transeúnte, entonces, eso ya cuenta como una desafortunada carambola y se convierte en doble tragedia.  

¿Ahorcado?... naaa, tampoco. Encontrar un lugar y una soga que soporte el peso del suicida requiere de un mínimo de intelecto, cosa con lo que no siempre se cuenta. El candidato a colgarse debe tener por lo menos nociones básicas de las leyes de la física, ya saben, masa, peso, velocidad, aceleración, etc. Y es que cuántos casos se han dado de suicidios fallidos por culpa del adiposo y rollizo cuerpo del suicida que al colgarse se trae consigo el tubo del baño o rompe el mecate del tendedero. Además, irse de este mundo sacando la lengua no es de gente educada, recuerden que esa será la imagen con la que el respetable los recordará por siempre.

Cortarse las venas con una Gillette (previamente desinfectada) tampoco es algo aceptado. Piensen en el desagradable charco de sangre que van a dejar; además con tantos problemas de hepatitis tipo C y de sida que hay en este mundo, pues no queremos que nadie vaya a salir contagiado ¿verdad? Por otro lado la moronga es un platillo mexicano exquisito, pero un buen taco de moronga nunca volverá a saber igual de sabroso luego de presenciar un suicidio de este tipo. Y qué me dicen de los problemas para sacar la mancha de sangre de la alfombra, esto no es nada fácil y va a representar un gasto extra para los deudos del azotado suicida. En resumen, descarten también esta opción.

Otra de las opciones más socorridas y de las primeras que atraviesan por la mente de un suicida es la de pegarse un tiro. Claro, como si eso fuera tan fácil. A ver, díganme, dónde carajos van a conseguir una pistola. Por supuesto que si usted amigo lector pertenece a los Templarios, a la Familia, a los Zetas o a algún otro cartel de narcotraficantes, no tendrá ningún problema, seguramente usted ya cuenta con su bonito cuerno de chivo o su lanza misiles, mismo que podrá usar apuntándolo a su sien; pero si no, pues entonces ya se le complicó el asunto. Si usted es un simple ciudadano, un hijo de vecino, y quiere conseguir una pistola, ni le piense, tendrá que comprársela a algún malandrín; tendrá que ir, por ejemplo, a Tepito, exponiéndose, claro está, a que algún gandul se le adelante y lo mate antes de poder suicidarse, y eso no se vale. Otra aspecto a considerar es el regadero de sesos y partes de cráneo que quedaran esparcidos a su alrededor luego de pegarse el tiro (¿recuerda CSI?), piense en la chacha y en lo desagradable que será para ella levantar su “tiradero”. Por último, siempre está la posibilidad que se le chispe el tiro y no le atine a la sien, y lo único que conseguirá es quedar todo “tullido” y discapacitado siendo ahora una carga para su familia. Eso debe de ser muy traumante, porque si usted decidió quitarse la vida seguramente fue porque usted es un fracasado, por lo que fracasar en su intento de suicidio lo va a convertir en dos veces fracasado, y así… ni cómo ayudarle.

Como verán no es nada fácil suicidarse. Al principio les decía que los suicidas son harto desconsiderados y egoístas, pero que yo no creía que fuera su culpa, y es que francamente la sociedad y el gobierno no cooperan para facilitarles las cosas. Creo que una excelente idea sería que en las farmacias vendieran la bonita pastilla pal suicidio, algo parecido a la que usaban los nazis en la Segunda Guerra Mundial y que era harto eficaz; bastaba morder esa minicapsula para que en cuestión de segundo y con poco dolor… ¡pelas!, pasaran a formar parte del fiambrerío nazi. Digo, ya está autorizada y comercializada la pastilla anticonceptiva y la pastilla del día siguiente, entonces no veo por qué no poner algo al mercado que ayude a sacar de esta vida al que voluntariamente se quiera ir. Vamos haciendo más espacio, ya somos muchos.

En fin, si usted amigo lector últimamente ha acariciado la idea de dejar este mundo yo lo invito a que lo piense dos veces, cierto, es una chinguita lidiar con la vida diaria, pero también es un chingita terminar con ella. Mejor vamos aguantando vara ya que no hay mal que dure cien años; vamos buscando ayuda, neta, siempre hay alguien dispuesto a escuchar o a tenderle la mano al desesperado. Yo, ya saben, aquí estoy pa’ lo que gusten y manden ($2,500 pesos la hora jeje). ¡Venga pues!


Otro día con más calmita… nos leemos. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

Triste adiós al circo




Ni le busquen, no le den vueltas, el Circo sin animales simplemente NO ES CIRCO. Un Circo sin animales, tipo el Cirque du Soleil, no es un circo, es un espectáculo en el que los niños se aburren y al cual solo un sector muy pequeño de la población tiene acceso dado el alto costo del boleto. Por cierto, y para los que no lo sepan, Normand Latourelle quien fue uno de los fundadores del Cirque es también el creador de “Voltige”, lo que ahora se conoce como… adivinaron, ¡Cavalia! Para los que no conocen “Cavalia” les diré que es un show CON ANIMALES, en este caso, caballos.

El Partido Verde Ecologista, un partido advenedizo, oportunista, corrupto y parasito, el mismo partido “ambientalista” que cuando fue necesario (para ellos) dijo que estaba totalmente de acuerdo con la pena de muerte, lo único que buscó promoviendo esta ley de Circos sin Animales fue el tener una bandera política que enarbolar en las próximas elecciones. Su interés en la vida, en los animales, no existe, fue una simple estrategia política para atraer votos, y para ello decidieron irse sobre el más débil, los circos. ¿Ustedes creen que algún día este partido hará algo en contra de los toros, las carreras de caballos o galgos, de la equitación, de los delfinarios, acuarios, zoológicos, rodeos, o de la charrería? Claro que no, Azcarraga, Alemán, Slim, Hank Rhon, Quintana Pali, etc. son personas harto poderosas e intocables, y el Partido Verde es todo, menos tonto.

Ahora bien, que quede claro que yo no estoy a favor del maltrato de los animales, todo lo contrario, por eso creo que lo más inteligente en este caso hubiera sido regular los circos, NO PROHIBIRLOS. No dudo que en algunos circos tengan viviendo a sus animales en malas condiciones higiénicas, o incluso que los maltraten, definitivamente a esos circos deberían de multarlos o cerrarlos, pero por qué tienen que pagar todos por unos cuantos. Esta ley promovida por el PVEM no tiene ningún sentido, es como si quisiéramos prohibirle a las personas que tengan hijos porque se han detectado casos en los que los padres maltratan a sus hijos. La solución es regular, no prohibir… por eso está prohibido maltratar a un hijo, no tenerlo.

Hace unos días el Circo Hermanos Vázquez anunció que cierra definitivamente, ayer lo hizo el Circo Atayde, y seguramente pronto lo hará el Circo Fuentes Gasca. Si esto le está pasando a los tres circos más importantes de México ya nos podremos imaginar lo que les va a pasar a los más pequeños y modestos. Por supuesto que no podrán emigrar a un espectáculo como el Cirque du Soleil, como estúpidamente proponen los del Verde; ni los del circo tienen los recursos, ni el público tampoco. Todas esas personas humildes que viven en las comunidades más alejadas y marginadas del país y que tenían a los circos como una de las pocas oportunidades de conocer animales salvajes, ahora no podrán volver a disfrutar de este accesible divertimento gracias a esta estúpida ley.

Ni hablar, seguramente los circos pronto serán algo del pasado, algo que muchos niños no conocerán y de lo que solo sabrán gracias a lo que les cuenten sus padres. Yo tengo entrañables recuerdos de mis visitas a los circos, en especial del Circo Atayde cuando se presentaba de modo espectacular en la Arena México. Ya más grande tuve la oportunidad de conocer el “espectáculo más grande del mundo”, el impresionante circo Ringling Bros Barnum and Bailey del cual quedé enamorado. Hoy, por prosaicos y vulgares intereses políticos, tendré que aprender a vivir sin payasos, trapecistas, malabaristas, domadores, y claro, risas, muchas risas de niños y grandes… y todo gracias a una bola de pendejos legisladores.


Uno de los muchos circos a los que fui de niño.
El circo, una tradición de muchísimos años atrás. 

Circo Atayde sobre la Av. Niño Perdido a la altura de Fray Servando por
ahí de 1946.

Impresionante la cantidad de público que convocaban los circos.

Imagen del Circo Atayde cuando se presentaba en la Arena México.

Felices mi hermano, yo y mi papá en el
Circo Atayde.



Otro día con más calmita… nos leemos. 

martes, 23 de septiembre de 2014

Treinta años después


Dos veces en la vida me ha pasado. Me enamoro de una mujer, y ella, aun correspondiendo ese amor, generosamente se hace a un lado para permitir que una amiga suya pueda tener una relación conmigo. Siendo esto un gran gesto de amistad me parece injusto, injusto para ella, injusto para mí, e incluso para su amiga. Dos veces en la vida he iniciado una relación con la persona equivocada, esperando, con el tiempo, corresponder a ese amor. Dos veces en la vida la mayor muestra de amor que puede haber, que es la de renunciar a la persona amada, ha sido en vano. Dos veces en la vida un gran amor que pudo ser, nunca existió, por un amor que no debió ser, y fracasó.

Hoy, treinta años después, finalmente aceptamos nuestro amor, a lo que ella se resistió y a lo que yo me resigné, con el tiempo ocurrió. Comenzó tomándonos de la mano como los amigos que siempre fingimos ser, luego vino el encuentro de nuestras miradas, la confesión y aceptación en silencio, para luego, enseguida, fundirnos en un largo, en un eterno beso. La larga espera valió la pena, con un beso, con ese beso, recuperamos todo el tiempo perdido, con ese beso, al fin, nos reconciliamos con el destino; y todo esto ocurrió, claro… en la clandestinidad de un sueño.


(Dedicado para ti, que sé que me lees).


martes, 2 de septiembre de 2014

Crecer tiene un precio




A lo largo de nuestra vida, sobre todo en la adolescencia, como dirían los clásicos: “estamos viendo y no vemos”.

Hoy, a muchos años de distancia, pienso, y me doy cuenta, cuántas veces deje ir al posible gran amor de mi vida por no entender que aquella vez en que ella me abrazó, me tomó de la mano o nos tumbamos en la hierba para ver pasar las nubes, era una sutil señal, una secreta confesión de amor que tuvo que pasar de largo sin que yo la viera por mi falta de experiencia. Hoy que vuelvo la vista al pasado entiendo que muchas de mis amigas, siempre preferí las amigas a los amigos, nunca me vieron como un gran amigo sino como algo más; y acepto que yo a ellas, a veces, igual. Hoy a la distancia de los años descubro tristemente todo lo que pudo haber sido y no fue, lo que esa miopía propia de la juventud y la inocencia no me dejó ver.

Hay personas que piensan que una gran amistad se puede terminar al mezclarla con el amor, yo no lo creo; yo creo, estoy convencido, que los grandes amores siempre comienzan con una gran amistad, porque, después de todo, lo que uno espera encontrar en el amor de su vida, es eso, a la mejor amiga.

Hoy pienso en cada una de ellas y en sus señales que nunca entendí; hoy sé que ese es el precio que uno tiene que pagar para crecer; hoy entiendo que les debo una disculpa por no haber entendido que ese cruce de miradas, que esas sonrisas, que esos roces, significaban un velado te quiero, un sutil me gustas, un discreto vamos a amarnos por el resto de nuestras vidas.

Hoy pienso en ellas, y ellas, hoy, seguro en mí… ¿Les ha pasado? 


Otro día con más calmita... nos leemos. 

miércoles, 27 de agosto de 2014

Las hermanas se prestan, los discos NO




Tocar un disco de vinil es un acto que requiere de una responsabilidad extrema, nada que ver con el vulgar y prosaico acto de ponerle play a un reproductor MP3 o un CD player.

Mantener un disco de vinil en buen estado era algo que solo estaba reservado para los melómanos ortodoxos radicales que no permitían que mano extraña tocara sus LPs. Esta rara especie de amantes de la música normalmente eran señalados por ser unos trinches envidiosos, egoístas y hasta ojetes, ya que nunca prestaban sus discos. Una de las cosas que caracterizaba a estas personas era que nada estaba por encima de sus discos, ni siquiera una amistad o un lazo consanguíneo, así que si alguien se ofendía cuando escuchaba un rotundo NO a la hora de pedir prestado un disco, pues allá él y su muina, porque ningún argumento o promesa podía hacer que aquel "NO" se transformase en un "SI".

Para un melómano cualquier disco merecía el mismo trato, no importaba si era uno de Chico Che o de los Cinco Latinos, o bien un disco de importación de Porgy and Bess o de Billie Holiday. Los cuidados para con los discos necesariamente tenían que ser exagerados. Había que saber desde cómo abrir un disco, en dónde y en qué posición guardarlo, cómo limpiarlo, cómo manipularlo, cómo tocarlo, etcétera.

Algún día leí en una publicación para expertos melómanos una serie de consejos que yo mismo  adopté. Lo primero que hacía luego de abrir, y OLER, un disco nuevo, era deshacerme de la funda de plástico en donde venía el disco. El siguiente paso era hacer lo mismo con la cubierta de plástico (celofán) que protegía la portada del disco. Conservar esto no ayudaba en nada a proteger los discos, la primera lo único que hacía era crear estática en el disco, la segunda con el calor se contraía y apretaba la portada llegando incluso a deformar el disco. Limpiar los LPs con aquel famoso spray que vendían en las tiendas de discos no era muy recomendable, la humedad podría general hongos en los discos alterando su fidelidad, por lo que solo había que hacerlo de ser sumamente necesario (si uno sabía manipular bien los discos no tenían por qué ensuciarse). Jamás había que poner en el tocadiscos o tornamesa varios discos al mismo tiempo para que fueran cayendo uno a uno, esto podía ocasionar que se rayaran. Nunca almacenarlos en posición horizontal, lo recomendable era siempre en posición vertical. Básicamente estos eran los cuidados mínimos que había que tener con los discos, si uno seguía estas simples reglas o sugerencias, la larga vida de un disco estaba asegurada.


Estos cepillos eran muy usados para quitarles el polvo y la tierra
 a los discos.

Los discos para un melómano son verdaderos tesoros. 

Este podría ser el sueño de cualquier amante de la música y
los discos de vinil. 
  

Recuerdo que no faltaban los amigos ilusos que te preguntaban – Oye, voy a hacer una fiesta, ¿no me puedes prestar algunos discos? -. Por supuesto que jamás había que prestar un disco, menos para una fiesta. Y es que los discos en las fiestas normalmente eran manoseados por todo mundo, y todo mundo por lo regular se encontraba en estado etílico, oséase hasta la madre. Así que confiar en el pulso de un borracho que insiste en escuchar la misma canción una y otra vez era peor que confiarle tu hija de 12 años a Sergio Andrade o a Succar Kuri. Los discos luego de una fiesta normalmente terminaban fuera de sus portadas o en portadas distintas, llenos de ceniza de cigarro, restos de cuba y más rayados que las estrías de una gorda.


Así terminaban los discos luego de una fiesta.


Los jóvenes de hoy afortunadamente no padecen el estrés de alguien que veía su disco de vinil andar de mano en mano en una fiesta, hoy, gracias a sus iPod y teléfonos inteligentes, basta con conectarse al equipo de sonido para escuchar lo que cada quien quiera y cuantas veces quiera. Sin embargo, todavía hay gente como yo que creemos, no sé si por verdaderas razones técnicas o simple nostalgia, que la música grabada en discos de vinil se escucha infinitamente mejor que la grabada en los modernos formatos digitales.  

Un día alguien me dijo una frase que tenía que ver con prestar libros, yo inmediatamente la adapté a los discos:

“La persona que presta un disco es un idiota, pero la persona que regresa ese disco… ¡es dos veces más idiota!”


Así que más vale, para evitarse problemas, no pidan ni presten discos, mejor, si les gusta la promiscuidad musical, adopten los nuevos formatos digitales y, entonces sí, denle vuelo a la hilacha compartiendo música con todo mundo. Solo así.



Otro día con más calmita… nos leemos.