jueves, 20 de noviembre de 2014

El "Birdman" de González Iñárritu.



Ver a un actor trabajando estupendamente en una película, habla bien de él; ver a todos los actores de la película trabajando estupendamente, habla bien del director… luego entonces ¡Bravo Negro!

Luego de ver “Birdman” no me queda otra más que reconocer, no el talento, la GENIALIDAD de Alejandro González Iñárritu. Yo no soy quién para intentar calificar su trabajo, ni siquiera para reseñar una de sus películas, pero en mi calidad de público palomero gustoso de las buenas películas tengo que decir que la suya simplemente me encantó. El manejo que hace de la cámara que asemeja una sola toma continua (desconozco el nombre de la técnica) es extraordinario, y claro, se lo debe al gran Emmanuel “Chivo” Lubezki. Las tomas son casi todo el tiempo primeros planos de los actores lo que nos acerca al máximo a la impecable actuación de cada uno de ellos. En todo momento pareciera que el espectador está parado a lado de los protagonistas. La banda sonora también es un acierto, es el “repetumbe” de una batería, eso y solo eso.

Por último creo, y casi podría apostarlo, que el actor principal de la película Michael Keaton, el cinematógrafo Emmanuel Lubezki y el director González Iñárritu, ya se pueden ir anotando, por lo menos, una nominación al Oscar.


La película en mi opinión es más que buena, extraordinaria diría yo, tanto que logra hacer a un lado mis “injustificadas” antipatías por Emma Stone y el mismo González Iñárritu. Vale la pena verla, perdérsela seria un desperdicio.





Otro día con más calmita... nos leemos. 

jueves, 13 de noviembre de 2014

Frases Jotitas 54

Cómo le hago para llegar a ti, cómo le hago para poder tocarte, cómo le hago para estar contigo, para ser contigo... cierto, solo pensándote, soñemos pues.

Y se fueron a dormir juntos...

- said -

Frases Jotitas 53

“Siempre asustada por los fantasmas del pasado, y hoy, ya ves, eres uno de ellos”.

- said -

Frases Jotitas 52

“No, no es que te olvides de mí, es solo que a veces me oculto entre tus recuerdos para evitar que vengas a mí, para evitar… que yo vuelva a ti”.

- said -

Frases Jotitas 51

“Cómo le hago para llegar a ti, cómo le hago para poder tocarte, cómo le hago para estar contigo, para ser contigo... cierto, solo pensándote”.

- said -

sábado, 25 de octubre de 2014

La corneta pambolera de mi vecino




Ya de que escucho la peladísima corneta de mi vecino es que seguramente hay partido de fútbol. Prendo la tele para ver quién fregados está jugando, quiero saber qué es lo que emociona tanto a mi rupestre y oligofrénico vecino, y me encuentro con un partido del fútbol de la liga española. Dicen los de la tele que es el famoso "clásico español", debe de ser, yo no tengo por qué dudarlo. Le echo un vistazo al partido, nomás por no dejar (diría mi abuela), y me encuentro con un jugador que de inmediato llama mi atención. Creo, al mirarlo, por fin haber encontrado al culpable de que toda la bola de pelados se depilen las cejas, es un tal Cristiano Ronaldo. Este jugador, como diría mi madre: “es de buen tipo”, así que se podría decir que “le queda” (entre comillas) su look “metrosexual”, pero digo, seamos honestos, al resto de nuestros huehuenches compatriotas como que no les va eso. Y es que cada vez que veo un franelero o un taquero con las cejas depiladas, más que parecer metrosexual, como el tal Ronaldo, parece un transexual sacado directamente de alguna comparsa gay del Carnaval de Veracruz. Neta, si están rollizos (tirando a marris) y con la tés morena clara (tirando a prietos color de llanta), por favor, NO lo hagan, asustan, dan desconfianza… me apanican pues.

En fin, mi interés en el partido luego de 5 minutos termina y regreso a mis quehaceres, no sin antes reflexionar en lo hipócritas que son mis paisanos pamboleros, esos mismos que todo el tiempo se la pasan odiando a los gachupines, acusándolos, todavía y luego de casi cinco siglos, de habernos conquistado salvaje y vilmente; ¡ah!, pero eso sí, el día que juega el Real Madrid, orgullosos exclaman con un maravilloso acento ibérico… ¡Hala Madrid!


Señores, por favor, NO LACTEN.


Otro día con más calmita... nos leemos.

jueves, 23 de octubre de 2014

Los calcetines escapistas




Odio con todas mis fuerzas a los calcetines. ¿Por qué fregados cada vez que lavo calcetines siempre falta uno?, ¿por qué se esconde?, ¿dónde se queda?, ¿yo qué le he hecho?, ¿lo hace a propósito? Yo entiendo que la vida de un calcetín no ha de ser fácil, entiendo que quieran huir de su vida por el camino más fácil, pero yo qué culpa tengo, como diría Cristina Pacheco “ahí les toco vivir”.

Una vez secos y luego de pasar por la agüita, el Bold y el Downy, viene la hora de hacerla de Celestina con los calcetines… y ahí es donde Miss Piggy torció el rabo. Comenzar a hacer parejas es harto difícil, sobre todo cuando mis calcetines son casi todos iguales. Además, como buen vejete mañoso que soy, yo sostengo la tesis de que los calcetines tienen memoria, es decir que un calcetín que alguna vez estuvo en el pie derecho debe forzosamente seguir en el pie derecho por el resto de sus días. ¿Por qué si hay un zapato diseñado ex profeso para el pie derecho y otro para el izquierdo no va a haber un calcetín para el pie derecho y otro para el pie izquierdo?, eso es lo más lógico. Entonces, buscarle la pareja a un calcetín negro con “memoria” de pie derecho no es tan fácil, eso lleva mucho tiempo y requiere de una gran habilidad y paciencia.

Al final, cuando casi todos los trinches calcetines ya están felizmente arrejuntados con su alma gemela, siempre aparecen uno o dos que no encuentran a su pareja, ahí es en donde yo me preguntó ¡¡¿¿Qué chingados pasó con los calcetines faltantes??!! Y entonces comienza la frenética búsqueda, se lanza la Alerta Amber por todos los medios posibles, se realiza la recreación en el lugar de los hechos, se analizan varias líneas de investigación, comienzan las pesquisas, y todo con el fin de dar con el paradero de los calcetines desaparecidos.

Algunos aparecen, unos bajo la cama, otros atrás del cesto de la ropa sucia, otros junto a la lavadora, otros más abandonados en el tendedero con una fuerte insolación, pero hay otros, los más afortunados, esos nunca aparecen, nunca se les vuelve a ver, seguramente esos alcanzaron su libertad y se encuentran ya en lugar mejor (quizás ahora son felices marionetas en un jardín de niños). Los cautivos, esos están condenados a su vida de calcetín por el resto de su existencia, y cuando digo el resto de su existencia lo digo en serio, porque para ellos no existe la jubilación ni el retiro voluntario. Y es que la mayoría de los hombres, por alguna extraña razón, no nos deshacemos de ellos sino hasta su desintegración espontanea; pueden tener sendos hoyotes en las puntas, o los resortes ya vencidos, o incluso los talones tan delgados y desgastados que ya hasta parecen alas de mosca, y sin embargo nos resistimos a dejarlos ir. Y ahí tenemos a las mamás o esposas zurciendo calcetines, incluso llegamos a hacerlo nosotros mismos con tal de no otorgarles su merecida libertad; y que conste que no es por falta de recursos (varo), porque un par de calcetines no son caros, de hecho hay quienes tenemos cajones llenos de calcetines nuevos y sin usar (gracias a los intercambios de navidad y al 2X1 de Julio Regalado) y aun así preferimos a nuestros vejetes amigos.

En fin, el chiste es que odio tanto cuando llega el día de lavar mis calcetines que estoy dispuesto a terminar con esa monserga volviendo a poner de moda el uso de zapatos sin calcetines, así tal y como lo hacía el buen Julio Iglesias en los 80s. Sí, ya sé, se veía peleadísimo el asunto, pero mientras los calcetines sigan con esa actitud “houdinesca” no tendré otra opción… ni modo, con la pena. 


Otro día con más calmita... nos leemos.