miércoles, 30 de julio de 2014

Adultos en Plenitud y el trabajo de la Secretaría de Desarrollo Social del DF




Por más que le insistí a mi Sacrosanta madre que en este caso hiciera usufructo de su abnegada nieta ella se negó, insistió que me quería a mí, a mí para que la acompañara a recoger su nueva y flamante tarjeta de la Pensión Alimenticia para Adultos Mayores que otorga el Gobierno de esta tenochca ciudad. Dado que una de las funciones de ser hijo prodigo es la de asistir y acompañar a la jefa en tramites como este, no tuve alternativa y me vi forzado a hacer a un lado mis múltiples ocupaciones para darle gusto a mi ciruelita adorada.

La cita fue por la mañana en el WTC (World Trade Center). Ya en otra ocasión la había acompañado a realizar el mismo trámite, así que más o menos sabía a lo que iba. La llegada al lugar de canje ocurrió sin novedad. Cientos de cebollines y ciruelitas iban y venían por las calles aledañas al antiguo Hotel de México. La organización fue muy buena, un grupo de personas se encargaron de señalizar perfectamente la ruta de acceso a la Sala en donde se llevaría a cabo el canje. Hubo que recorrer algunos metros, subir algunas escaleras, dar unas cuantas vueltas, de pronto hasta me sentí en una de esas filas interminables que hay en los juegos de Disneyland, pero finalmente llegamos a la entrada de la Sala.

Ya adentro del lugar se encontraban algunos viejecitos, los más puntuales, los más ágiles, los más ansiosos. En perfecto orden las encargadas del evento iban colocando a cada ciruelita y a cada cebollín en su lugar, y claro, también a sus asistentes personales (como yo). Mientras seguían llegando los rezagados, un buen mozo subió al escenario para entonar con buena voz los últimos y más recientes éxitos de: María Grever, Agustín Lara, Consuelito Velázquez, y demás revelaciones juveniles del momento. El respetable se veía harto feliz, incluso hubo una pareja que al ritmo de “Perfume de Gardenias” mostró algunos de sus mejores pasos.

El evento dio inicio apenas unos minutos después de lo pactado. La primera persona que tomó el micrófono para dirigirse a la concurrencia fue, si no me equivoco, la Lic. Rocío Bárcena Molina quien es la Directora General de Instituto para la Atención de los Adultos Mayores. La Lic. Bárcena durante su bonita perorata no perdió la oportunidad  para echarle su cebollazo a Andrés Manuel López Obrador, a Marcelo Ebrard, y por su puesto a nuestro ilustre Jefe de Gobierno el Doc. Mancera. Enseguida subió al estrado un caballero del cual no tengo su nombre, y no lo tengo porque no lo pude escuchar bien ya la acústica del lugar no era muy buena. Al parecer este caballero tenía algo que ver con la salud de los ahí presentes porque me pareció escuchar que dijo algo relacionado con la geriatría. Habló de un apoyo con medicamentos para las personas que tenían problemas con la presión arterial, apoyo que dado el costo de los medicamentos hoy en día, seguramente muchos agradecieron.  

Finalmente le tocó el turno a la Lic. Rosa Icela Rodríguez Velázquez, una persona a la cual yo tengo en alta estima puesto que creo que es una de esas funcionarias públicas que sí hace su trabajo. La Lic. Rosa Icela Rodríguez V. es la Secretaria de Desarrollo Social del Distrito Federal y en el pasado estuvo al frente del Instituto para la Atención de los Adultos Mayores por lo que podría afirmar sin temor a equivocarme que es una persona sumamente capaz y sobre todo sensible ante las  necesidades, en este caso, de los cabollines y las ciruelitas. La Lic. Rosa Icela estuvo como siempre muy cariñosa y amable con los adultos mayores mismos a los que atendió personalmente al final del evento.

He de decir, siendo justo, que en muchas ocasiones he criticado al Gobierno del Distrito Federal cuando en mi opinión no hace bien las cosas, pero en esta ocasión no tengo nada que reprocharle, por el contrario, creo que el trabajo que hace la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal es digno de encomio y plausible. Y es que si comparamos la ayuda que da la Ciudad de México a los adultos mayores con la ayuda que da el Gobierno Federal a este mismo sector de la población, esta es infinitamente superior en todos los sentidos, en la calidad, en la organización, en la transparencia, y, sobre todo, en el trato digno y respetuoso que le dan a nuestros queridos viejecitos. Ojalá el Gobierno Federal y la SEDESOL tomaran como ejemplo el trabajo que se hace en el Distrito Federal para así mejorar su desorganizado programa de “Pensión para Adultos Mayores” (60 y +); y es que a mí me ha tocado vivir en carne propia la monserga de andar buscando dónde pasar la dichosa “supervivencia” además de la impuntualidad a la hora de depositar la ayuda, ayuda por cierto mucho menor a la que da el Gobierno de la Ciudad de México.


La Lic. Rosa Icela Rodríguez V. dirigiéndose a los adultos
mayores que asistieron al evento.

El Programa de Pensión Alimentaria beneficia
aproximadamente a 480,000 adultos mayores.

Aparte de la Pensión Alimentaria se anunciaron nuevos programas
de ayuda a este sector de la población. 


Finalmente el evento llegó a su fin, la concurrencia comenzó a hacer mutis y mi Sacrosanta y yo nos retiramos del lugar satisfechos y felices, felices de ver a tanto viejecito contento con la ayuda que el Gobierno de esta ciudad les brinda para sobrellevar dignamente eso que se conoce como “vejez”. Ahora bien, el Gobierno ya hace su parte, el resto nos toca a nosotros como sociedad… cuidemos, honremos y respetemos a nuestros viejitos que finalmente a lo único que podemos aspirar realmente en esta vida, es a envejecer con dignidad.



Otro día con más calmita… nos leemos. 

domingo, 13 de julio de 2014

La Fiesta de Graduación




Ayer fui a la fiesta de graduación de mi sobrina, una flamante periodista en ciernes que pinta para convertirse rápidamente en la próxima Carmen Aristegui o ya de perdida en la nueva Paty Chapoy de Tlachichilco. El caso es que mi sobrina Lili desde chiquita habla más que un perdido cuando aparece, o sea que tiene bastante facilidad de palabra, además le encanta el chisme cachetón por lo que creo que ese orgullo de mi nepotismo escogió muy bien su carrera.

El convite fue en un prestigiado salón de fiestas del sur de la Ciudad de México. La concurrencia era de algo pedorraje. Las mujeres llegaron luciendo los últimos modelos de las casas de moda más exclusivas de La Lagunilla. Los caballeros, esos llegaban de cuasi rigurosa etiqueta, algunos luciendo un elegante Suburbia’s Look y otros con su smoking de Casa Marcelo “El duende que lo vestirá de fiesta”. Las entradas en años, las ciruelitas, abuelitas y tías, llegaban echando tiros con sus pieles de “conchinchilla” y “petigree”. Los cebollines, esos abuelitos que siempre fueron elegantes al vestir, lucían sobre sus brillosos trajes refinados abrigos cubiertos de pelos, pelos de sus fieles compañeros de vida, sus perros y gatos. Y las graduadas y graduados, esos impecables, como debe de ser, ellos estrenando traje y ellas con sus vestidos con harta chaquira, lentejuela y canutillo… discretitas pues.

El clásico grupo versátil animó la fiesta tocando los éxitos del momento, claro que para los vejetes como yo hubo el infaltable popurrí ochentero que prendió a la concurrencia de mi vuelo. Un DJ le hacía el quite al grupo en lo que sus elementos se refrescaban y rehidrataban con algunos alipuses cortesía de alguna mesa con espíritu altruista. Yo desde mi privilegiada mesa de pista, bueno ni tan privilegiada porque era un pinche pasadero de gente que ya me tenían mareado, con mirada escrutadora me divertía viendo lo último en pasos de baile. El calor en la pista se elevaba, las rollizas damitas sudaban cual gorda después del tercer plato de pozole mientras los caballeros comenzaban a hacer striptease despojándose del saco y la corbata al ritmo de Juana la Cubana.

Llego la hora de la entrega de Diplomas. El discurso de agradecimiento a los padres estuvo a cargo de mi sobrina Lili. La mesa de mi familia sacó a relucir el código postal al organizar dos que tres porras para mi sobrina. Poco faltó para que de mi mesa saliera el clásico y peladísimo: “eeeeh… putooo”, tan de moda en estos días.

Finalmente aparecieron los meseros haciendo el bonito ritual de pasear los sagrados alimentos a lo largo y ancho del salón. En mis tiempos esto no se acostumbraba, hoy lo ven como muy “nice” pero a mí me parece DE PELADOS.

El menú de la cena estaba escrito en un papel sobre la mesa, los nombres harto rimbombantes hacían suponer que lo que estaba por venir sería un bocatto di cardinale, una delicia… ¡pero cuál! La cena estuvo bastante pinchurrienta, y lo peor, las porciones eran como para top model anoréxica. La verdad yo estuve a punto de mandar traer una pizza o unos tacos de suadero del Metro para completar, porque francamente mi tripa quedó a disgusto con lo que recibió.

No me quedó más remedio luego de la desilusión de la cena que ponerme a ingerir bebidas espirituosas a discreción. Al llegar al salón ya me habían dado dizque un coctel de bienvenida, mismo que boté al instante al percatarme de su dudosa procedencia. Lo bueno fue que mi sobrina me había dicho que había derecho de descorche, o sea que se podían meter pomos sin ninguna bronca, así que presto mandé a mi sobrino al coche para que me trajera una botella de mi tequila favorito, misma que nunca falta en la cajuela de mi cantina, que diga en mi coche. Cuando regresó con el preciado liquido, hice a un lado la marranilla que el salón había puesto como cortesía en cada mesa y procedí a girar instrucciones al mesero para que me consiguiera todo el kit tequilero oficial. El buen mozo regresó en friega con copitas, limones y sal. Los de la mesa de lado me vieron como diciendo “ese pinche naco va a chupar tequila como si estuviera en una cantina”, ellos en cambio sacaron su elegante y sofisticado whisky marca William Lawson’s como de $120 varos, mismo que se tomaron con refresco de cola.

Una vez bien instalado a lado de mi tequilita 100% agave azul tequilero comencé a disfrutar de la bonita velada brindando por el éxito de mi sobrina y de sus felices compañeros y amigos. No faltó la dama que al verme inofensivo y solo en la mesa quiso sacarme a bailar, pero yo fingiendo una esclerosis multiple me libré de tener que pasar al centro de la pista a bailar pasito duranguense. Claro que tuve mis momentos en la pista bailando éxitos de Timbiriche, Cristian Castro, Flans y algo de rock en español, así como los todos los éxitos ochenteros que se dignó programar el DJ en turno.

El tener que salir del salón para fumar es una verdadera monserga, pero también es una buena oportunidad para conocer mozuelas adictas a la nicotina mismas que con el pretexto de “me regalas de tu lumbre” se acercan a ti para hacerte la plática. Yo que soy bastante jotito a la hora de ligar, sobre todo cuando sé que por ahí puede andar alcoholizado el novio o hermano de la femina, generalmente las bateo para evitarme problemas, sin embargo conocí a una niña bastante chula por la cual bien me podría haber aventado un tiro. Claro que eso lo pensé en ese momento porque yo también ya traía dos que tres copitas que me dieron valor, pero ahora que ya no circula por mi sangre el señor Gay-Lussac dudo mucho que la llame para salir.

El tiempo pasó, la fiesta feneció y llegó la hora de hacer mutis del lugar. El mesero apenas vio que me levanté de la mesa corrió para exigir su bonita y bien ganada propina, yo molesto de tal acoso le dije que me esperara, que no me iba a pelar, que iba a pasar al baño antes de irme. Cuando me di cuenta yo ya estaba pidiendo mi coche al del Valet Parking y no le había dado ni un quinto al molesto mesero; antes de abordar mi unidad me dio cargo de conciencia así que mandé a mi sobrino para que saldara esa cuenta pendiente, después de todo el chavo me había atendido muy bien. Finamente me retiré del lugar con rumbo a mi Principado no sin antes hacer una escala en los tacos del Cupacabras.

Hoy México se despertó con una nueva Licenciada en Periodismo, y claro también con un "observador de la vida social" ligeramente crudo e indispuesto; pero valió la pena, valió la pena porque anoche me sentí sumamente orgulloso de mi sobrina, porque anoche fui feliz, así, viendo gente feliz.



Otro día con más calmita… nos leemos.  

lunes, 30 de junio de 2014

El Nuevo Hoy No Circula de Mancera




“Los pobres primero” dice la izquierda mexicana, y sí, los pobres siempre son los primeros a los que se chingan. Recordemos que Andrés Manuel López Obrador hizo un Segundo Piso privilegiando solo a los ciudadanos con coche en lugar de invertir en un buen transporte público. Por su parte Marcelo Ebrard continuó con el Segundo Piso y lo hizo “de cuota”, solo para aquellos que pueden pagar el lujo de circular sobre el cotidiano e insufrible tráfico de la ciudad. Ahora, el insigne Jefe de Gobierno del Distrito Federal, el doctor Miguel Ángel Mancera (a.k.a. El Hijo de su Chingada Madre), decidió de pronto endurecer el Programa Hoy No Circula restringiendo aun más el derecho que tenemos todos los capitalinos de usar nuestros autos, autos que independientemente de su antigüedad pagan puntualmente tenencia, derechos vehiculares y verificaciones.

Alegando que los autos particulares viejos son los que más contaminan (cosa muy discutible), el Jefe de Gobierno del D.F. quiere prohibir que los autos con más de 15 años de antigüedad circulen todos los sábados además de un día a la semana; a él poco le importa si ese carro representa una “herramienta” de trabajo para una persona, un ingreso económico para una familia. En esta ciudad de dizque “libertades” el gobierno perredista (de izquierda) se da gusto prohibiendo en lugar de fomentando el cambio voluntario, la concientización pues. Y es que es más fácil prohibir que ofrecer opciones viables, opciones tales como un transporte público eficiente, cómodo, seguro y económico, un transporte que nos garantice por lo menos llegar enteros, sin sufrir un asalto o accidente, a nuestro destino. En lugar de hacer eso Mancera subió el costo del transporte público, incluyendo el Metro, sin ofrecer nada a cambio; bueno sí ofreció, el problema es que lo que ofreció hasta la fecha no lo ha cumplido. Y es que los que viajamos en Metro lo sufrimos y lo padecemos todos los días, vemos que este medio de transporte sigue siendo un transporte incomodo, lleno de vendedores ambulantes, y sobre todo, inseguro. Y ya ni qué decir de las mortales Micros o el saturadísimo Metrobús.

¿Quiénes estarán felices con esta medida? Pues los de siempre, aquellos que tienen el suficiente poder económico como para tener coches último modelo, personas, casualmente, como el doctor Mancera y todos los funcionarios de su gobierno los cuales circulan (ellos y sus escoltas) en grandes y cómodos coches pagados con nuestros impuestos. ¿Quiénes serán los afectados con esta medida? Pues los de siempre, los jodidos, aquellos que no tienen la posibilidad de tener un coche último modelo. Y hago un paréntesis ahora para recordar que en esta ciudad tan conflictiva e insegura el tener un coche no es un lujo, es una necesidad. Por otro lado, también resultarán perjudicados, aunque ellos no lo crean, los ciudadanos de a pie, aquellos que por no tener coche se creen ajenos a esta medida, y resultarán perjudicados porque si antes viajaban incómodos ahora lo harán más en la medida que aquellos que usaban su auto tengan que hacer uso del saturado, inseguro e ineficiente transporte público de la ciudad.


Las bondades de viajar en una costosa camioneta blindada
último modelo pagada con los impuestos de aquellos
que no podemos circular los sábados... eres chingón
Miguel Ángel Mancera.

El Metro del D.F. ¿Un transporte cómodo y eficiente?

El Metro del D.F., el transporte colectivo que no está preparado
para recibir más usuarios de los que ya tiene. 

El costo del Metro subió y las cosas siguen como antes,
comercio ambulante dentro de las estaciones.

La autoridades corruptas permiten que los ambulantes se
ubiquen en las salidas del Metro, cosa muy peligrosa.

Un Metro que se inunda, esa es la realidad de nuestro
transporte colectivo.

El Metrobús que tanto presume el gobierno de
Mancera es insuficiente, se ve que jamás se
dan una vuelta por ahí. 

Perder la vida en un accidente en una Micro es cosa de
todos los días, y las autoridades permiten que esto pase.

El que viaja en transporte público seguramente ha sido victima
de la delincuencia, cosa de todos los días. 


Mancera y el PRD parece que están empeñados en perder las próximas elecciones, creen que con su rosca de reyes gratis y su pista de hielo les va a alcanzar para reencontrarse con el pueblo, pueblo que se siente traicionado por la falta de apoyo de un gobierno de izquierda que debería de ver por él y no por los más ricos y poderosos. Ahora que el pueblo despierte de esa borrachera llamada Copa Mundial de Futbol y que vea lo que está haciendo aquel gobierno que prometió ver primero por los pobres, seguramente estallará en cólera. Cualquier pueblo, por más noble, ingenuo o ignorante que sea, tiene un límite, y un buen día este pueblo se va a cansar de tanto abuso, abuso por parte de un gobierno que se dice de izquierda, y entonces el gobierno perredista de Mancera se va a lamentar mucho… y si no, que le pregunten al PAN.  



Otro día con más calmita… nos leemos.

martes, 24 de junio de 2014

Los inventores de palabras



Somos una sociedad bastante hipócrita, nos preocupamos mucho en el cómo les llamamos y no en el cómo les tratamos. 

Resulta que a los minusválidos un buen día decidimos llamarles "discapacitados" pensando que esto los iba a hacer sentir mejor, luego esto no nos resultó suficiente y decidimos ahora llamarlos "personas con capacidades diferentes". Lo mismo pasó con los ciegos a los que decidimos llamarles "invidentes" o “débiles visuales”. Las personas con algún tipo de retraso mental ahora resulta que tienen una “discapacidad intelectual”. Los viejos, nuestros queridos cebollines y ciruelitas, dejaron de ser viejos para convertirse en "personas de la tercera edad", "adultos mayores" o "adultos en plenitud". 

Pero esto no solo ocurre con las personas, también ocurre con algunos oficios, por ejemplo los tradicionales boleros ahora son “lustradores de calzado”, los choferes ahora son “operadores de unidad”, las chocantitas aeromozas ahora son “sobrecargos”, las criadas ahora son “muchachas” o “chachas”, las prostitutas ahora son “sexoservidoras”, etc.

No nos cansamos de cambiarle el nombre a las cosas y a las personas pensando que con el solo hecho de usar otra palabra el trato ofensivo desaparecerá de inmediato. Las palabras no son malas, ninguna, es el sentido y la intención que le damos a estas las que las puede volver ofensivas e hirientes. Y es que en lugar de andar buscando e inventando nuevas palabras deberíamos de respetar los espacios destinados para los minusválidos, deberíamos de ofrecerles oportunidades de trabajo bien remunerado, deberíamos de facilitarles la vida con rampas y elevadores, en fin, deberíamos de ponernos en sus zapatos (o ruedas) para darnos cuenta lo que realmente importa en estos casos. Un criada, sirvienta, fámula, domestica, muchacha del servicio o chacha, lo que realmente quiere es que se reconozca y valore su trabajo y que se le dé un trato digno y respetuoso acompañado de un buen emolumento y no que le anden buscando adjetivos a su trabajo. Entonces pues, dejemos de cambiarle el nombre a las cosas y comencemos a cambiarle el modito a nuestra forma de ser, eso nos lo van a agradecer más que el simplón acto de inventarnos nuevas y rebuscadas palabras.




Otro día con más calmita… nos leemos. 


lunes, 19 de mayo de 2014

Mi vecino el "Doctor"




Hace unos días me topé con mi nuevo vecino al salir de mi Principado, como dictan las buenas costumbres y las normas de etiqueta procedí a presentarme – Hola, soy Said, su vecino –, a lo que él contestó dándose ínfulas – Ah sí, buenos días, yo soy el Doctor López -… ¡ay qué pinche mamón! me dije a mí mismo. Pus es que de cuando acá uno anda por la vida presumiendo su profesión, a mí me parece de lo más pelado el andarse presentado fuera del área de trabajo con el “doctor”, “arquitecto” o “ingeniero” por delante. Digo, ¿a poco yo ando por la vida presumiendo mi título o mis posgrados en “gelatina decorativa” y “macramé”?… a qué no.

Los siguientes días me cayó todavía más gordo porque me percaté (como dicen los polis) que el “doctor” no se quitaba su deslavada bata ni para salir a tirar la basura o ir a las tortillas. Y es que déjenme les cuento que mi tío, el primo de mi mamá, es uno de los endocrinólogos más reconocidos de México, y yo jamás lo he visto que ande por la vida con la bata blanca puesta. Él se baja de su Mercedes-Benz, sube a su consultorio en el Hospital Ángeles, lo recibe su enfermera con la bata, se la pone, da sus consultas, entrega la bata, se pone el saco de su Hugo Boss, se sube de nuevo a su Meche, y se va a su casa sin más fantochada. Además mi tío es una persona que se la pasa dando conferencia y en congresos alrededor del mundo y nunca se presenta fuera del hospital o los congresos como el “doctor” fulanito, él solo dice su nombre y ya, su prestigio siempre va por delante. En cambio mi vecinito, el “doctor”, se baja de la micro con la bata puesta y así llega pavoneándose a su hedionda casa. ¡Ah!, y se me olvidaba decirles, que tampoco se quita para nada sus apestosas chanclas “Crocs”, por cierto, de muy dudosa calidad (ya de por sí las originales son de pelados).

Lo más chistoso y lo que me hizo doblar de la risa, fue cuando me enteré que el dichoso “doctor” no es neurocirujano, ni nefrólogo, ni neumólogo, ni oncólogo, bueno ni siquiera un proctólogo renombrado, ¡nada que ver!, el muy mamila resultó ser un trinche dentista, sí, un dentista y del Seguro Social para acabarla de amolar. Y que conste que yo no tengo nada en contra de los dentistas, es una profesión muy digna (como todas), mi abuelo era uno y muy bueno, incluso daba clases en la universidad, pero él jamás se dijo doctor, el era dentista y punto, así como dicen los títulos: “Cirujano Dentista”. Y es que no hay que olvidar que el termino “Doctor”, así como “Maestro”, se deben de usar correctamente solo para aquellos que obtuvieron ese grado académico, el de “Doctorado” o “Maestría”; lo correcto sería llamarles a los galenos Médicos, tal y como su título de “Médico Cirujano” lo dice. El término “Doctor” se podría llegar a usar solo para aquellos que son muy “Doctos” (eruditos o sabios) en algo. Pero bueno, como esto no es La Dichosa Palabra mejor ahí le dejamos.

Mi vecino cree que el hecho de traer puesta una bata blanca lo hace un hombre superior al resto de las personas, la neta está muy equivocado, yo le recuerdo que hasta el carnicero que me vende mis “Rib Eye” en el mercado tiene una de esas trinches batas blancas que él tanto presume.

Confieso que este individuo primero me cayó muy gordo, ahora no, ahora me da mucha ternurita; y ahora, cada vez que lo veo y lo saludo, al que se le llena la boca al pronunciar la palabra “doctor”, es a mí, claro, se me llena de veneno y mala leche… pero qué importa, soy feliz buliando a mi vecino. jeje


Otro día con más calmita... nos leemos.

sábado, 17 de mayo de 2014

La Homofobia




El no ser homofóbico no quiere decir que nos tienen que caer bien todos los homosexuales, así como tampoco nos caen bien todos los heterosexuales. Los homosexuales y los heterosexuales, ambos, son seres humanos iguales solo que con una preferencia sexual distinta, luego entonces, como cualquier ser humano, ellos son susceptibles de ser unos reverendos canijos, pero el hecho de que algunos lo sean no quiere decir que todos lo son (igual que los heterosexuales).

La persona que no es homofóbica TIENE DERECHO a no congeniar con algunos gays, incluso a rechazarlos, tal y como lo hace con los heterosexuales, pero ese rechazo no debe tener que ver en absoluto con su preferencia sexual sino más bien con su manera de conducirse por la vida. Ahora bien, cuando el rechazo hacia un homosexual viene únicamente por el solo hecho de que esa persona tiene preferencia sexual por su mismo género entonces sí debemos de entender que estamos mal y que debemos de trabajar en nuestra manera de pensar para ser más tolerantes.

El respeto y la tolerancia se tiene que dar en los dos sentidos, tanto de la gente heterosexual hacia la comunidad homosexual como de la comunidad homosexual hacia la heterosexual. Me ha tocado ver “espectáculos” en lugares públicos que nadie aprobaría en una pareja heterosexual (verdaderos fajes cuasi coitales) pero que por tratarse de una pareja homosexual y por temor a ser tachados de homofóbicos, nadie hace ni les dice nada. Me dirán muchos que las expresiones de amor por más intensas que sean son algo natural, cosa con la que estoy de acuerdo, pero también es natural el “hacer del cuerpo” y sin embargo nadie lo hace en medio de la calle y frente a todos, y es que para eso existe un lugar más apropiado con la privacidad necesaria, y lo mismo debería de ser para esas intensas expresiones de amor. Yo no tengo problema en que se tomen de la mano, se abracen, incluso en que se besen, como no lo tengo en caso de las parejas heterosexuales, pero creo que hay un límite, tanto para parejas homosexuales como heterosexuales, el limite (aunque subjetivo) lo marca el sentido común, el bueno gusto y, lo queramos o no, las normas sociales, porque después de todo vivimos y somos parte de una sociedad.

Seamos tolerantes pues y respetemos las decisiones personales en la vida de los demás, olvidémonos de las preferencias sexuales y fijémonos más en la calidad humana de los demás, y sobre todo en la nuestra, que es lo que realmente importa. Repito, sí tenemos derecho a rechazar y a no estar de acuerdo con alguna persona homosexual, pero no por su preferencia sino por su calidad como ser humano, igual que lo hacemos con el resto de las personas.

El amor es la expresión más cercana a lo divino y no debe de conocer de géneros ni de preferencias.


DIGAN NO A LA HOMOFOBIA.


(Esto es solo un punto de vista, el mío, pero siempre el más importante será el de ustedes)

viernes, 16 de mayo de 2014

Mancera y su lactante campaña




Bueno pues de nuevo le llueve en su milpita a nuestro flamante Jefe de Gobierno Don Miguel Ángel Mancera mejor conocido como “el chichis de gorila vieja”. En esta ocasión el motivo de la pamba y zape político fue la campaña a favor de la lactancia “No le des la espalda, dale pecho”

Y cómo no lo iban a criticar si la campaña está hecha con las patas, y además por ahí dicen que costó la friolera de 15 millones de pesos. Esta campaña que tiene la intención, según la parte creativa de la campaña Jorge Ortiz de Pinedo, de convencer a las mujeres que no amamantan a sus hijos por temor a perder la figura para que sí lo hagan está tan mal realizada que el resultado tiene serios tintes machistas al culpar a las mujeres de esa decisión sin entender que la mayoría no lo hace por diversos factores todos ajenos a ellas. Pocas mujeres (por no decir ninguna) son las que no amamantan a sus hijos solo por el temor de perder su figura, la realidad es que muchas no lo hacen por problemas de tiempo y espacio debido a su actividad laboral.


Carteles de la campaña "No le des la espalda, dale pecho" en los que
aparecen Camila Sodi, Maribel Guardia y Cecilia Galeano. 


Además, y para acabarla de amolar, la campaña está tan mal hecha que hasta faltas de ortografía tiene, y es que si se fijan en el cartel en donde aparece la boxeadora Mariana “La Barby” Juárez, la palabra ‘protege” está escrita con j. 


Cartel de la campaña "No le des la espalda, dale pecho" con
falta de ortografía en la palabra "protege".


Por otro lado, la actriz, cantante, modelo y bizcocho Camila Sodi, en un principio se deslindó de la campaña aludiendo que le parecía de muy mal gusto y que ella jamás había otorgado su permiso, añadió que ella no estaba de acuerdo en asociar la lactancia con la cirugía estética (léase chichis operadas); ahora, la criatura se echa para atrás y dice que siempre sí está chida la campaña y que solo está solucionando unos detallitos ($$$) para poder apoyar la causa de lleno. 

Como siempre, lo mejor de estos asuntos es el “humor” que surge fruto del ingenio tenochca; y es que enseguida aparecieron varios “memes” en las redes sociales en los que el respetable se burla de nuestro Jefe de Gobierno y de su fallida campaña, después de todo esa es la única manera que tenemos los ciudadanos de a pie de sacar nuestro enojo y de zapear a nuestros gobernantes cada vez que salen con una de sus reverendas pen…adas. 


Miguel Ángel Mancera "El Chichis de Gorila Vieja"
promoviendo la campaña "No le des la espalda,
dale pecho". 



Otro día con más calmita... nos leemos.