jueves, 28 de enero de 2016

El Papa en México y los que ningún chile les acomoda.




Viene el Papa a México y como siempre la comunidad tuitera y feisbuquera ya se ha autoproclamado portavoz oficial del resto de los mexicanos. Ellos dicen que los mexicanos no queremos que el Papa visite nuestro país. A estos iluminados juaristas de tercera se les olvida que hay muchísimos mexicanos que son católicos y guadalupanos, y que independientemente de la situación por la que atraviesa nuestro país y la Iglesia misma, quieren y anhelan conocer al Papa Francisco. Esa trinche modita que hay en las redes sociales de querer prohibir todo, de querer decidir por los demás, ya me tiene hasta el copete. Tan fácil, las personas que tengan algún problema con la Iglesia, con sus representantes o con su Santidad, no vayan, no lo vean, pónganse a ver su fútbol o sus novelas pero dejen que el resto de los mexicanos, millones y millones de ellos, disfruten de la visita de quien para ellos es el Vicario de Cristo. Yo personalmente NO estoy interesado en asistir a ningún evento del Santo Padre pero por otro lado no tengo ningún problema para que el que quiera ir lo haga.

Qué si la visita va a costar mucho dinero, sí, y eso relativamente porque la visita de un personaje tan popular como lo es el Papa genera muchos trabajos indirectos que activan la economía de los lugares por donde pasa el Jefe del Estado Vaticano. Estoy casi seguro de que muchos de los que se quejan ni siquiera pagan impuestos y seguramente no dirían nada si se tratara de un Mundial de Fútbol en lugar de una visita papal.

Marx dijo que la religión era el opio del pueblo, pero lo mismo lo es la televisión, el futbol, los mesías tropicales y ahora ese nuevo caudillo revolucionario llamado “redes sociales”. Eso de querer echar todo en el mismo costal nomás no funciona: la religión, el entretenimiento, la cultura, la política, etc., todo tiene su momento y su lugar, una cosa no debe sustituir a la otra en una sociedad que aspira a la libertad de pensamiento. Querer imponer solo porque uno supone ser más inteligente o informado que los demás es propio de un pueblo y una sociedad con rasgos fascistas y autoritarios. Respetemos el derecho de elegir de los demás y no adoptemos posturas paternalistas de una soberbia insoportable. O sea, “live and let live” y ya no mamen.


Otro día con más calmita... nos leemos. 

martes, 26 de enero de 2016

Mis Sueños Prohibidos están cambiando




No me van a creer con quién soñé. No, no fue mi Kate Winslet ni mi Julia Roberts ni mi Scarlett Johansson, bueno ni siquiera fue mi Shakira Shakira. Soñé, a todo color y en 3D, con ¡el Peje! Y aunque no se trató de un sueño húmedo como su cochina imaginación seguramente estará concluyendo, sí se trató de un excitante sueño en el que Don Andrés Manuel López Obrador y su servidor hacíamos negocios de lo más puercos imaginables.

La verdad es que estoy muy molesto, no por los negocios sucios que hice con el Mesías Tropical, esos me dejaron harto satisfecho. Estoy más que molesto porque este subnormal que se la pasa quejándose de que no quieren que se escuche su voz ni que salga en televisión, de que lo quieren borrar, ahora no solo no se conforma con salir y hablar todo el tiempo en la televisión sino que se mete sin permiso a mis sueños desplazando a mis reinas chulas. Pinche Peje ya lo veo hasta en la sopa, y eso que lo quieren borrar. No cabe duda que lo suyo lo suyo es su papel de víctima, pero está bien, allá él y sus devotos sombies. Lo que si le voy a pedir es que respete la intimidad de mis sueños que es un espacio privado que yo he destinado para solaz y esparcimiento, para chacoteo pues. Le advierto para que no se diga sorprendido que donde lo vuelva a ver en mis sueños lo voy a sacar a punta de patadas y no le van a quedar ganas de volver. Yo sí lo voy a borrar, nomas faltaba.


Ánimas que esta noche regresen a mis sueños Kate, Julia, Scarlett y Shakira. ¡Carajo!, tan bien organizados que ya estábamos.


Otro día con más calmita... nos leemos.

viernes, 22 de enero de 2016

Una foto no es lo que ves y Corpus: La Belleza de lo Imperfecto




Fui a al Antiguo Colegio de San Ildefonso porque como todos sabemos no solo de suadero vive el hombre. Es una realidad que no solo hay que alimentar la tripa a veces también hay que consentir y alimentar el espíritu; y qué mejor lugar para encontrar un especio de cultura y arte que este bello edificio pletórico de belleza.

Seguramente estarán pensando que fui a visitar la exitosa exposición “CORPUS: La Belleza de lo Imperfecto” del escultor Javier Marín, pues no, fui a una exposición fotográfica que a mí en particular me resultaba más interesante y atractiva. La exposición de la que hablo es una colección de fotografías propiedad del Bank of America, la exposición se llama “Una foto no es lo que ves”. Se trata de 108 fotografías que van de mediados del siglo XIX hasta la actualidad. Las imágenes (de diferentes autores) nos muestran la evolución no solo técnica sino también discursiva de la fotografía. Hay retratos, paisajes, fotos documentales e incluso fotografía abstracta (borrosa pues jeje). La exposición a mí me encantó y estoy seguro que al que le guste la fotografía igual la va a disfrutar. Yo la recomiendo ampliamente.






Y ya de paso por este recinto había que pasar a echarle un ojo a la exposición de Marín, exposición que tanto éxito ha tenido en la “muchachada”. Desde aquel fenómeno ocurrido con Yayoi Kusama yo no había vuelto a ver otra exposición con tanto éxito quitando la de Miguel Ángel y Leonardo da Vinci en Bellas Artes. Parece ser que el fenómeno Facebook-Instagram de nuevo tiene mucho que ver con la copiosa concurrencia a “Corpus”. El hecho de que el museo permita las fotos y, obvio, las selfies, ha contribuido a que los jóvenes corran a la exposición ha hacer sus fotos para subirlas a sus redes sociales. Es cierto que la exposición es muy atractiva visualmente y se presta para ello, y es cierto e innegable que Javier Marín es un gran artista plástico. El subtitulo que la exposición me parece encantador “La Belleza de los Imperfecto”, y es que él afirma que los accidentes involuntarios y a veces voluntarios que ocurren durante el proceso técnico de la pieza suelen resultar muy interesante e incluso bellos. La mayoría de la obra es en gran formato aunque por ahí hay una pieza que no debe pasar de los 10cm. En fin, vayan, tómense su foto pal face o Instagram y disfruten de la exposición.

Y si ya están allí, en ese gran recinto, pues no dejen de admirar el espacio como tal. La arquitectura es uno de los espacios barrocos más importantes de México. Los patios, las arcadas y por supuesto los murales de: Siqueiros, Alva de la Canal, Orozco y Charlot, son dignos de contemplación. Colegio Jesuita, cuartel de un batallón del Regimiento de Flandes, Escuela de Jurisprudencia, cuartel de las tropas norteamericanas y francesas, muchas han sido las funciones que ha albergado el edificio pero ninguna tan significativa como la de la Escuela Nacional Preparatoria misma que en 1910 pasó a formar parte de la Universidad Nacional. Por estos pasillos desfilaron grandes intelectuales y personalidades de nuestro país, estar allí es un gran honor.

Antes de retirarme del lugar y luego de haber saciado mi hambre de cultura y arte había que pasar por el postre, y de nuevo qué mejor postre que admirar el hermosísimo Anfiteatro Simón Bolívar. La cereza del pastel es el esplendido mural “La Creación” de Diego Rivera. Este es el primer mural que realizó el maestro allá por 1922. El mural se encuentra en el muro del proscenio y en lo que fuera la concha acústica de un órgano monumental. Si les interesa visitar este anfiteatro para conocer el mural de Diego Rivera tengo el gusto informarles que lo pueden hacer de cachucha, es decir “de a grapa”, gratis pues. No es necesario pagar el boleto para entrar el museo, el ingreso al anfiteatro es gratis  y lo pueden visitar cualquier día, vale la pena.

Bueno pues esta fue mi visita al maravilloso Antiguo Colegio de San Ildefonso, lugar que ya tenía algún tiempo de no visitar y que volví a disfrutar como si fuera la primera vez. Los que quieran entrar de cachucha al museo déjense caer por allí el martes día en que la entrada es libre o de lo contrario no sean pránganas y paguen sus $45 pesotes o $22.50 si es que tienen credencial de escolapios. En verdad vale la pena.


Otro día con más calmita… nos leemos.


jueves, 21 de enero de 2016

"The Revenant"... ¡Bip, Bip!




Bueno que quede claro que yo no hago reseñas cinematográficas, eso sería sumamente pretencioso de mi parte. Yo únicamente opino como lo hace cualquier hijo de vecino que paga un varo para ir a chutarse una película al cine. Además mis mamotretos no podrían funcionar como reseñas porque generalmente veo las películas cuando ya todo mundo las vio. Creo que en este caso estoy a tiempo de dar mi opinión para el que le pueda servir.

Pues bien ya vi la nueva “obra maestra” (así entre comillas) del director mexicano Alejandro G. Iñárritu. Hasta el momento he escuchado y leído opiniones completamente polarizadas, opuestas pues. Hay quienes dicen que es una verdadera obra de arte, otros por el contrario la hacen pedazos y dicen que es un churro muy pretencioso. Yo trataré de no dejarme influenciar por las opiniones de incluso las personas que admiro y respeto, personas que sí saben de cine no como yo que solo soy un palomero plasta de butaca amante de este divertimento llamado cine.

Bueno pues lo primero a destacar, al menos lo que a mí siempre me llama la intención, es la fotografía de la película. En este caso estuvo nuevamente en manos, o más bien en ojos del gran Emmanuel Lubezki. Sin haber visto aun todas las películas que están nominadas a Mejor Cinematografía me atrevo a decir que es casi seguro que Lubezki se lleve su tercer Oscar por su trabajo en esta película. Quizás el único cinefotógrafo que le podría hacer sombra a Lubezki es Roger Deakins a quien ya han nominado en 12 ocasiones, por lo que si este es el año de pagar lo que se debe bien se lo podrían dar y muy merecidamente.

Y si de pagar lo que se debe se trata, estoy seguro que este es el año de Leonardo DiCaprio. Esta ya es su nominación número 5 y dicen que la quinta es la vencida, así que este año seguramente estaremos viendo a Leo recibiendo finalmente su estatuilla. Desgraciadamente y en mi muy personal opinión en esta película no estuvo a la altura de sus últimas apariciones. No digo que haya estado mal, solo digo que ha estado mil veces mejor. Su personaje es francamente inverosímil, absurdo, o sea bien jalado. Por un momento yo ya no sabía si estaba viendo a Hugh Glass (el personaje de DiCaprio) o al Coyote de “El Correcaminos”. Y es que su personaje parece que tuviera más vidas que el Coyote de las caricaturas. Hay momentos en la película en los que los “desenfadados” como yo francamente nos reímos porque aquello ya era el exceso de lo absurdo. Bueno con decirles que el mismísimo Wolverine se queda pendejo a lado de la capacidad de sanación del personaje de Leonardo DiCaprio.

La historia de “The Revenant” es una adaptación de una novela de Michael Punke hecha por el mismo Iñárritu junto con Mark L. Smith. Francamente desconozco la novela pero el trabajo como guionista de Iñárritu está como para vomitarlo. La historia es ñoña, inverosímil, es más podría venir fácilmente de una de las tiras cómicas de Marvel. Por supuesto que la película no fue nominada a la categoría de Mejor Guión Adaptado. Si partimos de que sin un buen guión, sin una buena historia, no puede haber una buena película, entonces ya se podrán imaginar el resultado.

La actuación de Tom Hardy es destacable. Bajo toda esa mugre y pelos llamada John Fitzgerald hay un gran actor, actor que confieso yo descubrí apenas hace unos años. Me gusta Hardy como actor y me gustó su trabajo en “The Revenant” solo que está compitiendo con grandes actores por lo que dudo que se lleve el Oscar a Mejor Actor de Reparto. Si tuviera que apostar yo lo haría por Mark Ruffalo e incluso por Stallone que dicen está muy bien en “Creed”. Habrá que ver.

La película de Iñárritu tiene varias nominaciones en aspectos técnicos como lo son la edición y el sonido. Yo solo espero que nuestro compatriota Martín Hernández (¿lo recuerdan en WFM?) gane el Oscar a Mejor Edición de Sonido, no lo ganó en “Birdman” pero este podría ser su año. De cualquier modo Martín Hernández es un fregón en lo que hace y si no lo gana esta vez seguro que vendrán más nominaciones en su carrera.


¿La recomiendo o no? Bueno yo creo que sí hay que verla, es un poco larga, como la mayoría de las películas nominadas de este año, pero se pueden pasar un buen rato viendo al Coyote caer de precipicios, que diga a Leonardo DiCaprio. De nuevo les recalco que para mí lo mejor de la película es la fotografía, ese Lubezki es una piola ensangrentada. Por cierto dicen que Lubezki usó solo luz natural para filmar esta película. Con lo que respecta al trabajo de Alejandro G. Iñárritu como director me reservo mi comentario. Con “Birdman” Iñárritu me convenció y me hizo cambiar la opinión que tenia de él y de su trabajo, desgraciadamente con esta película vuelvo a quedar como estaba antes. No sé pero comienzo a sospechar que “Birdman” fue un chiripazo. De cualquier modo si esta película gana el Oscar a Mejor Director o Mejor Película claro que como mexicano me va a dar gusto pero sentiré que fue inmerecido, y si no me creen vean “Spotlight” solo por dar un ejemplo.


Leonardo DiCaprio en una escena de "The Revenant".

Otro día con más calmita... nos leemos.

miércoles, 13 de enero de 2016

Al fin "Star Wars: The Force Awakens"




Lo dije y lo cumplí. Dije que yo iba a ser el último ser vertebrado sobre la faz de la Tierra en ver “Star Wars: The Force Awakens” y listo, como diría el estúpido de Peña “misión cumplida”. Quise esperarme a que todos los nerds (como yo) terminaran de atiborrar los cines para así poder disfrutar la película sin aplausos y exclamaciones de júbilo en la sala, cosa que considero es de pelados. Apenas ayer compré mis boletos pensando en que ya era tiempo, que las salas ya no iba a estar llenas y que iba a disfrutar mi película como Dios manda. Pues no, la sala estaba llena y para acabarla de fregar me tocaron a lado cuatro ciruelitas que se la pasaron tragando toda la película. Tuve que, con la pena, cagar al escuincle que se la pasaba atravesándose para llevarles: que el café, que las crepas, que la chapata, que las palomitas, que los nachos, etc… Esas doñas mejor se hubieran ido a cenar al Sanborns y me hubieran dejado ver la película en paz. Además también tuve que “amonestar” a una de ellas porque la mendiga prendió la luz de su celular para poder cenar a gusto. Afortunadamente eran cuatro ciruelitas con capacidad de entendimiento, por lo que la ciruelita se disculpo, apagó su luz y ya no dio más lata.

Mi querida acompañante, mi hija Friducha, me hizo el favor de ir conmigo dado que ella ya había visto la película en una de las premieres. A ella le encanta ir al cine conmigo, inmediatamente que llega sube las patas, se pone una frazada y se acurruca en mi hombro. Yo no la paso tan bien porque para media película ya se me durmió el brazo, pero ella es tan feliz así que la dejo.

De la película qué les puedo decir si seguramente ya todos y todas la vieron. Solo diré que a mí me encantó, incluso sentí cositas bonitas, como buen jotito que soy, cuando algunos personajes me hicieron recordar mi infancia cuando vi la primera película de la saga. Ya ven, harto nostálgico que es uno.

Ahora hay que esperar pacientemente la siguiente entrega, solo espero que para cuando está llegue ya hayan inventado salas Vip en las que esté prohibido que una vez que comience la película sigan entrando personas o atravesándose los chavos que llevan las viandas. Espero que en esas salas Vip también exista un sofisticado sistema que bloqueé la señal de los trinches celulares, porque por las buenas la gente pelado nada más no entiende. Vía de mientras a seguir haciendo entuertos y muinas en las salas tratando de educar la fina concurrencia… ya qué.


Otro día con más calmita... nos leemos.



sábado, 2 de enero de 2016

Cerrando Ciclos.


No soy muy bueno para cerrar ciclos, me cuesta mucho trabajo saber decir adiós. Justo ahora tengo un grave problema de apego, no es a una mujer, de hecho no es una persona, es a mi vieja toalla de baño. Resulta que mi toalla de la cual estoy enamorado ya está muy pero muy cansada, ya parece ala de mosca pero simplemente no puedo renunciar a ella. Tengo en un closet como ocho toallas nuevas, unas muy monas que yo mismo he comprado, pero ninguna seca tan bonito como mi vieja compañera de baño. No sé qué hacer, ya me da pena hasta conmigo mismo. ¿Necesitaré ayuda pepsi-cológica? ¿Necesitaré platicar con un tanatólogo? ¿Habrá que ir a buscar si todavía existen las Toallas Josefína (que secan desde la primera vez)?... Sabe.

Vía de mientras seguiré con mi vieja toalla verde manque ya parezca trapo de pulquería, nomás faltaba.


Otro día con más calmita... nos leemos. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Haciendo el super al otro lado de la ciudad




Ir a hacer el super hasta Polanco cuando se vive en el sur de la ciudad podría sonar descabellado, jalado de los pelos, y sí lo es, pero eso tiene una explicación.

Siempre me ha parecido una monserga tener que acompañar a mi madre a las tiendas de autoservicio a hacer el super. Cuando era niño mi única escapatoria era decirle - ¿Puedo ir a los juguetes? -. Mi madre contal de que dejara de estar poniendo gorro sin pensarlo mucho me decía – Ándale vete a los juguetes y ahí te recojo -. Hoy ya no soy un niño, ya soy un reverendo labregón y aunque sigo pasándola bomba en el departamento de juguetería tengo otros intereses que me obligan a buscar otros divertimentos a la hora de hacer esa insufrible actividad necesaria en cada hogar.

Pues bien, hace poco tiempo descubrí que frente al Chedraui de Polanco hay un oasis en el cual me puedo refugiar y ser feliz. Y es que solo atravesando la calle se encuentra el Museo Soumaya, un lugar pletórico de obras de arte y trato amable que alimentan mi espíritu y mi ser más que el departamento de carnisalchichonería de Chedraui.

Mientras mi Sacrosanta compra su jamón, su yogurt con propiedades laxantes, su pachoncito, su suavizante con aroma a bebé, sus galletas, sus sopas instantáneas, etc., yo le doy su bendición, atravieso la calle y entro a otro mundo, el mundo de la belleza y la sensibilidad producida por seres de mi misma especie. Antes Lili Ledy, Mi Alegría, Plastimarx y Mattel eran los encargados de entretenerme mientras la Sacrosanta hacía sus compras, hoy son Rodin, Dalí, Monet, Rubens, Renoir y demás colegas los que lo hacen.

Dos horas son pocas para recorrer el museo pero suficientes para que mi Sacrosanta agote los vales de despensa y sature las tarjetas de crédito, así que hay que ser medido con eso del oasis cultural y de vez en cuando sacrificar la visita para controlar a la compradora compulsiva de mi madre. De cualquier modo bien vale la pena atravesar la ciudad por lo menos cada quince días para hacer el super en la lejana comarca de Polanco. Ojalá la Comercial Mexicana, el Walmart y el Soriana de mi Principado me pudieran ofrecer lo mismo, pero no, acá en las afueras de esas tiendas de autoservicio hay cuando mucho exposiciones permanentes de tacos de suadero en puestos de lámina, ni modo... aquí nos tocó vivir (citando a la clásica).


Museo Soumaya, Ciudad de México.
Foto: Jaime Said.


Otro día con más calmita… nos leemos.